Archivos para Diciembre 2008

Esferas asiáticas

O lo que viene a ser lo mismo, me voy a poner modo Teletienda y os voy a hablar de las maravillas de las bolas chinas.

Me hace especialmente gracia que vendan bolas chinas en la Teletienda, aunque en su propia sección a horario recomendado y no mezclado entre anuncios de tarteras milagrosas.

Este es el anuncio por si no lo habéis visto :

Véase el maromo que han puesto para presentarnos en este caso el producto, que lo tiene todo, su coletita, su barbita desaliñada de diseño y seguro que lleva tableta de chocolate bajo la camisa.

La primera vez que vi el anuncio me dio un poco de vergüenza ajena y no he vuelto a verlo, no necesito que me vendan algo que ya uso hace años. Eso si, agradezco que me descubrieran el   Nicer Dicer , que seria de mi vida sin hacer Strudel de manzana constantemente. 

A lo que íbamos. Como no he parido nunca, no se si las bolas chinas sirven para mejorar la elasticidad de las paredes de la vagina después de dar a luz, ni tampoco se si mejora los orgasmos porque yo siempre los he tenido muy buenos y múltiples, pero si contaré las experiencias y usos que les doy a las bolitas.

Todo empezó hace unos años, po recomendación de una amiga, a la vez recomendada por otra, que me dijo que las usara además de para tontear en la cama, para usos más habituales  como podría ser las tareas domésticas. Y una que ha nacido para rica, y le jode hacer este tipo de trabajos, decidió hacerle caso a ver si asi mejoraba el tema. 

Y lo hizo. Algo tan cotidiano como agacharse a poner la lavadora, subirse a una escalera, ponerse de puntillas, estirarse a hacer una cama puede resultar tremendamente excitante si llevas en tu interior las herramientas adecuadas. Hacedme caso, probadlo. 

Otro uso que se le puede dar bastante divertido es a la hora de hacer ejercicio, en especial aerobic ( guau, el step y un profesor marchoso pueden acabar haciéndote gemir sin tocarte) , y para practicar footing suelen ser idóneas, sobretodo si aguantas el sprint final.  Esto lo descubrí cuando acompañaba a mi amigo el madero ( aún no lo era ) a correr mientras preparaba las pruebas físicas. Alguna noche acabamos follando en el parque, pero eso es otra historia. 

En cuanto al grosor, medida, tamaño, cantidad… es mejor ir probando. Yo empecé con las dos sencillas típicas; como es uno de mis juguetes favoritos ( otros coleccionan coches de scalextric), he probado de diferentes tamaños ( me gusta un tamaño mediano para que se note más el movimiento), textura ( me gustan que sean duras, el latex o el jelly está bien para empezar pero si lubricas mucho llega un momento en que no te enteras que llevas nada dentro) y me encantan que vibren.  Voy loca por tener unas con mando a distancia , rollo inalámbrico para dárselo a mi pareja y que disfrute con él. Trabajamos juntos, asi que seria un buen sitio para empezar a usarlas habitualmente también. 

Actualmente para limpiar uso un artefacto que me regaló un amigo al que le ayudé a limpiar un local y que conocia mi afición ( jaja que cabrón) compuesto por tres huevos vibradores, uno más grande para introducírselo en la vagina, otro un poco menor para el ano si quieres, aunque puede acompañar al oto  y un tercero muy pequeño para el clitoris, con vibraciones independientes y al unísono. 

Tengo la casa como los chorros del oro.

Las monjas y el sexo

No se los demás estudiantes de colegios religiosos, pero si hubiera seguido las recomendaciones de las monjas de mi colegio a la hora de tener sexo, seguro que me hubiera quedado embarazada a los quince años. 

Y es que estas eran nulas. No recuerdo jamás a ninguna monja que comentara nada sobre sexo en los 13 años que estudié con ellas. Ni a favor ni en contra, no digo que nos tuvieran que enseñar como poner un condón con la boca, pero tampoco nos dijeron en ningún momento que solo hay que follar con tu marido y después de haber pasado por el altar, nada de nada, ni unas puñeteras abejas que vayan de flor en flor, nunca nos explicaron ni como practicar sexo, ni siquiera lo que era la polinización para no provocar. 

Pero analizando sus gestos y comportamientos años más tarde, me di cuenta que las monjas de mi colegio hubieran podido protagonizar cualquier relato porno de internados de los que se leen por ahí. A ver, no nos escandalicemos que no nos iban follando con los crucifijos por las aulas, pero sus comportamientos  hacia nosotras han dejado de ser recuerdos inocentes con el paso de los años, su manera de tocarnos ocultaba un tono lésbico morboso : nuestro uniforme era un peto con falda de tablas y camisa; la obsesion de llevar la camisa bien colocada por parte de las monjas resultaba casi enfermiza; si los cuellos de esta sobresalian demasiado porque por el movimiento natural de los brazos la habia descolcado, te metian la mano por debajo de la falda, una mano por delante y la otra por detrás,  para dar un tirón a la camisa y estirarla a la vez de ambos sitios para que quedara correctamente colocada. A partir de Bup ya nos lo haciamos nosotras solas.  La directora del colegio tenia la manía de hablarte mientras te tocaba los tres únicos botones visibles de la camisa que quedaban, justo los que formaban el canalillo, sobre todo a las que estábamos en Bup. 

En octavo de E.G.B. teníamos una monja, la profe de matemáticas, que se dedicaba a masturbarse estratégicamente con los picos de los pupitres con la excusa de estar mirando como alguna corregiamos un ejercicio en la pizarra; después tomamos la costumbre de marcar con tiza tooodos los picos de los pupitres de la clase, incluido el del profesor, por lo que siempre salia marcada de la clase por delante y por detrás, que le iba el vicio. 

Supongo que hoy en dia se cortaran más en el sobeteo porque los adolescentes están más espabilados y saben lo que es una denuncia por acoso sexual, jeje.

Corridas salvajes

Hace tiempo que me llaman la atención los videos que suelen estar catalogados como “squirt” , que consisten en unas chicas que tienen unas eyaculaciones salvajes con muchísimo liquido, mucho mas que una eyaculación masculina, ni las de Peter North les llegarian a un minimo. 

Me hace especialmente gracia porque recuerdo las típicas consultas del Vale o alguna revista para “mayores” en las que alguna mujer comentaba que tenia problemas con su pareja pues cuando llegaba al orgasmo parecía que se había hecho pis. Debía de ser de este tipo de mujeres, que a principios de los noventa contaba estas cosas bajo seudónimo en una revista, y hoy en dia seguro que tendría su propia página web con videos del momento. Lo que cambia el mundo. 

En especial me gustan los videos de una chica, Cytheria se hace llamar, no solo por las corridas salvajes en formato fuente que se pega, si no por lo que viene después; como tiembla todo su cuerpo, como jadea, la cara desencajada, a punto de llorar …debe de ser verdaderamente salvaje correrse asi.

Historias de alcohol y sexo

Mira, parece el titulo de un relato de Bukowsky.

Era el año 1999, ya vivia fuera de Madrid. En uno de los viajes de vuelta a casa, no se si por navidad o porque si, quedé con unos cuantos amigos en casa de uno de ellos, todos nos habiamos conocido por internet, algunos nos habiamos visto más veces y para otros era la primera vez. 

Avisé a mis padres que aunque se supone que el viaje lo hacia para verlos, aquella noche no dormiría en casa, por lo que se pudiera alargar la cosa. 

Al llegar a casa del anfitrión me recibió con el primer tercio de Mahou de la noche; cuando vives fuera de Madrid, lo primero que echas de menos es el sabor de la cerveza; la noche empezaba interesante. 

Cuando diez personas y cien tercios de cerveza se juntan en una casa, suele ocurrir que la gente que está dentro acaba muy borracha. 

Mentiría si dijera que me acuerdo de todo porque yo fui una de esas personas. Y es que ha sido hace unos dias, en una especie de regresión a aquella fiesta por un apr de anécdotas que pasaron, cuando me di cuenta de que acabé la fiesta montándomelo con el anfitrión y un amigo en su cama. Y cuando alguien se monta un trio y se acuerda de ello nueve años más tarde, es que cuando bebes alcohol se te va la olla mazo, bonita. 

Esta podia haber sido una de casualidad, pero no, ya tenia consciencia de que una noche salvaje en Barcelona con mi pareja y un amigo, con alcohol a raudales, acabé follando con mi amigo mientras mi pareja dormia la mona en la habitación de al lado. O eso deduje cuando ambos nos despertamos desnudos en su cama y con signos inequívocos de que en esa cama se habia practicado sexo. 

Por este motivo soy abstemia. La tercera copa de lo que sea me convierte en un putón desorejado  a la que le da igual ocho que ochenta, hablando tanto de copas como de tios, jaja.