Archivos para Octubre 2009

B.S.O. Chatarrera : Octubre

Permítanme ustedes que adelante dos días este post, pero en unas horas me marcho a Amsterdam hasta el martes, y no pienso llevarme el portátil y si desconectar en el paraíso de la marihuana y los museos. De putas no me voy a ir, pero los dos museos del sexo y el de la tortura están en mi lista de sitios a visitar, después de haber sentido los  escalofríos pertinentes al estar frente a cuadros de Van Gogh originales, mi pintor favorito. Ya os contaré a la vuelta.

Pero vamos al tema del post, que son las canciones que he oido hasta la saciedad este mes.

Supongo que no queda nadie  que no haya visto ya Slumdog Millionaire , y si lo queda, ya está tardando en verla. Aparte de que me parece una historia preciosisima y super lacrimógena ( he de reconoceros que me emociono fácilmente con el trabajo de los guionistas, hasta el punto, y mi madre aún llora también pero de la risa, por deshacerme en lágrimas al final de Terminator 2) , pero que me gustó especialmente porque encaja con mi teoria de que cualquier cosa que aprendes, por muy tonta o innecesaria que parezca, te puede hacer ganar pasta en el 50 x 15 . Esta teoria la arrastro desde que aquel ganó el programa por haber leido a Mortadelo y Filemón, y veo que alguien más ha compartido conmigo esa filosofía en forma de guión. Además me ha hecho acordarme de un amigo con el que he perdido el contacto y al que echo bastante de menos, más de lo que creía que iba a hacerlo.

Y cuando vuelva, solo quedará una semana para verlos en directo. Uff. Cinco años llevo esperando volver a repetir el momento de ver a Rammstein en directo, y si normalmente son salvajes, vista la temática de este álbum, el espectáculo promete ser genial. Me encanta el ritmo de esta canción, me pone salvaje, me excita su ritmo. Pertenece al último álbum.

Nos vemos a la vuelta.

 

 

El polvo de los muertos

 

cementerio

Intento hacer memoria de porque acabé allí y con quién, un habitual no era, aunque si fue en los comienzos de empezar a salir por aquellos garitos de oscuridad y perversión, de hecho no se porque hablo en plural pues solo existía uno, cerca de los cementerios de San Justo y San Isidro, y a plena luz del dia y pasados los años soy incapaz de distinguir a cual de los dos nos fuimos, aunque intuyo por la situación del garito que fue al primero porque queda más cerca.

Me hace gracia que no recuerde a quien me follé aquella noche, solo recuerdo que tenía el pelo largo liso y negro y llevaba una gabardina, supongo que con un aspecto vampírico que me atrajo lo suficiente como para dejarle disfrutar de mi yugular y mi femoral; pero si me acuerdo perfectamente de lo que llevaba puesto  aquel día, botas de militar, medias de red sujetas por  un liguero ( era la primera vez y descubrí lo práctico que es para follar sin tener que liarte con los pantys), una falda de tubo con raja enorme enseñando media pierna, mis martens inseparables en aquella época, y debajo de la recién estrenada gabardina negra con el forro rojo que era la envidia de mis queridas amigas, una camiseta de red y el sujetador negro debajo. Vamos, un pedazo de zorrita siniestra de diecieis años, de las que ahora se hacen llamar gothic lolitas, jaja.

Podría inventarme una bonita historia romántica a lo Crepúsculo ( saga que tampoco soporto) de como nos cortejamos en la discoteca, como se cruzaron nuestras miradas en la pista de baile mientras el resto bailaba como cuerpos retorciéndose en el purgatorio, pero seguro que no fue así  y en algún momento se acercaría a mi con un mini de cerveza que era lo que se estilaba alli.

Supongo que nos meteríamos mano allí dentro el tiempo suficiente como para calentarnos y querer salir fuera, momento genial en el que avisaba a mis envidiosas amigas adolescentes que aún no habían comprendido que se ligaba más haciendo reír que de pose, “ahora vuelvo” era la consigna eufemística para refrotarle a las demás que tu modelito desde luego habia surtido más efecto que los suyos.

Fuimos al guardarropa a por nuestras respectivas gabardinas, atrezzo indispensable por aquel entonces, asi que igual fue por esta época del año; al lado del garito había una pequeña bodega, donde compramos un litro de cerveza, me cogió de la mano y me dejé llevar entre callejuelas hasta llegar a una zona más abierta, rodeada por un muro y una valla de alambre, donde habían hecho un agujero por el que pasaba una persona sin problema. Obviamente, allí que fuimos, y al traspasar la valla una columna de nichos me dejó claro hasta donde habíamos llegado. Dios, que momento tan gótico, siniestro, romántico y sensual para una adolescente pirrada por ese tipo de fetiches mortuorios, y lo que hace el alcohol, porque igual es la edad o que estoy serena mientras escribo esto, pero hoy en dia o me estás echando el polvo de mi vida y tengo el cerebro desconectado, o me da que algo de yuyu por los ruidos percibidos en los alrededores. Pero no recuerdo ruidos, más bien el frío de una lápida bastante grande sobre la que nos sentamos a bebernos la cerveza que como no, abrió con el mechero, y lo que vino después, los besos y caricias que precedieron al polvo con la falda por la cintura, el descubrimiento de la comodidad de no tener que quitarse las medias antes mencionado, me hace gracia acordarme que no nos quitamos las gabardinas para nada, tengo flashes de cambio de postura porque recuerdo su pelo largo cayendo sobre mi más el frio de la piedra que traspasaba la ropa  y también el ver la cruz de la tumba sobre la que estábamos, así que hubo un claro encima y debajo por mi parte, y aunque no pueda catalogarlo de polvazo, si que se lleva la etiqueta de morboso cien por cien.

Y ahora acabo de recordar que, o perdí las bragas en el cementerio, o el “machito” se las quedó de recuerdo.

 

 

Voy a empezar a engancharme a los realities

 

No soy mucho de ver la tele, prefiero estar escuchando música normalmente, aunque suelo encenderla puntualmente por las noches para ver a Buenafuente y las series que emite la cadena después, pero a veces me canso de la música y decido poner la tele para tener algún ruido de fondo que no sea el bucólico cantar de los pajaritos.

Y la semana pasada fue una de esas semanas en las que necesitaba mucho ruido de fondo, y o soy yo que ando muy salida ( what a surprise) o últimamente hay unos tiarracos “anónimos” en la tele que están que crujen.

granjero

Aqui el primero. Concursante, que es lo que me ha dejado más sorprendida, de “Granjero busca esposa”, el dueño de esa preciosa sonrisa tiene 27 añitos, hectáreas para aburrir y encima fue stripper en otra época ( me da igual si en la discoteca de su pueblo o en Pachá Ibiza), y o en el pueblo del granadino este son todas auténticos rodaballos sin conversación y él está huyendo, o por dios, queridas, con semejante partido en el pueblo, le iba a dejar tan seco que no le quedarian fuerzas para marcar el número de teléfono del casting. Lo descubrí de casualidad la semana pasada de zapping, subido a un caballo con una camiseta de tirantes y una espalda de las que me ponen los pezones como piedras nada más verlas riéndose de dos veinteañeras que le pretenden. No diré nada de lo que iba a montar este muchacho en vez del caballo, que veo que tengo el tono albañil mode on.

merino

Estos me ponen burrísima, directamente. Reconozco que a Pekin Express, si me he enganchado, aparte de divertirme por las broncas de la niñata por un lado y los maricas discutiendo el día entero por otro, este par de munipas de Coslada me parecen de lo más morboso. Imaginármelos vestidos de pitufo me pone, claro, pero asi en plan cerdete sufriendo y corriendo de un lado para otro, también. Además son simpáticos a rabiar, por lo que un polvo con ellos tiene que ser bastante divertido. El de la barba es monísimo, tiene un porte elegante que me pone, y el otro por el contrario, más cerdete, con cierto aire a Nacho Vidal, tiene un morbo increible, asi que por aquello de que los he conocido juntos, se les ve muy compenetrados y tienen pinta de ser pareja de patrulla, con estos no cabe otra fantasía más que la de trio, trio y trio. Y más con tantos días de viaje de un lado para otro sin descargar, tienen que ser pillar dos Hilti de alto rendimiento.  Patata Asada piensa lo mismo que yo ( hoy mientras comíamos hemos hablado de ellos) y por fin le he hecho rabiar porque se les ve heterazos cien por cien.

Slip rosa. Uff. Pierde mucho aceite, vale, como me ha dicho en venganza Patata Asada que si sigue el programa, pero oye, me da igual, si quiere que se lo folle él y yo miro, pero está tremendo, pero le echo en falta más bulto a ese paquete rosa chicle, aunque luego igual eso es como el boomer, que estira y estira .. y me llama la atención la fuerza que tiene en los brazos, ese es de los que no se cansan bombeando, y con 22 añitos que tiene, eso tiene que ser puro vicio carnal, lástima que sea italiano y gay.

Un agricultor, dos policias y un bailarin gay. Gran disparidad de fantasias sexuales, vive dios. La de pajas que me va a dar esto, jaja.

 

Odio Halloween a muerte

Creo que el título es bastante concluyente acerca de tema que me va a ocupar hoy. Y es que no os podéis imaginar como puedo llegar a odiar esta fiesta y a todos los payasos/as que lo celebran. Casi es la misma manía que le puedo tener a los Carnavales, aunque al menos estos son de tradición nuestra, la batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma, y la necesidad que tiene la gente de despojarse de su rutina habitual y disfrazarse para sentirse bien. Pues lo siento mucho por vosotros, yo puedo ser yo misma los 365 dias del año y no necesito cambiar mis vestiduras y mostrar al mundo lo que quiero ser en realidad, ya lo hago a diario. Esto va dirigido especialmente a esa gente de traje y corbata o pendientes de perla en las orejas que me miran con cara de que su mierda huele mejor que la mía en el día a día y luego se vuelven locos cuando se ponen un sujetador y unos tacones ellos, y el traje de conejita de playboy ellas.

Pero si los carnavales me revientan, Halloween ya ni os cuento. Durante los últimos dos dias, que ya se nota en el ambiente la puñetera fiesta, varias personas han asociado mi color de pelo y vestimenta a la puta fiesta. Que no, joder, que no, que yo visto así el año entero. Que los murcielaguitos y las medias con arañas y demás atrezzo que te compras para tu, oh cielo, que original, traje de bruja, los llevo yo todo el año, y de plata de verdad. Que lo mío no es una peluca, es mi pelo original, y mi vestimenta, no ha salido del armario de Cornejo, es mi dia a dia, como tu original traje chaqueta. Nunca salgo la noche de Halloween, pero se que si algún dia lo hago, me disfrazaría poniéndome una camisa blanca y unos vaqueros, y que alguien pregunte porque no voy disfrada, que se come su escoba de bruja o su tridente de demonio.

Disfraces aparte, me toca los ovarios sobremanera que adaptemos paletadas americanas cuya tradición lo único que aporta son sagas interminables de películas de terror .Hubiera preferido montar fiestón en los cementerios como los mexicanos, aunque eso ya lo hacía en mi adolescencia. (Me da que aún no he contado el polvo en el cementerio.Tomo nota.) Tiene que ser estresante la noche del 31 de Octubre en EE UU . Primero un mogollón de niños llamando a la puerta con el “truco o trato” durante toda la noche ,( lo cagados que suelen ser todos los americanos que siempre aceptan el trato y les dan los caramelos a los niños, yo pasaría, prefiero verles llorar y a ver que se les ocurre hacer para putearme) , y luego estate pendiente de que no se te haya colado nadie en casa por la puerta trasera que esté allí para vengarse de la ardilla que torturaste junto a tus amigos (que también van a morir) una tarde de 1983 cuando paseabais por el campo con las bicicletas, exceptuando la que más grite, el más feo y la más friki que descubrirán que todo aquello viene por torturar roedores sin ningún tipo de pulcritud y sabrán como deshacerse del espíritu vengador de Chip y Chop. Por eso soy siniestra, porque en este tipo de pelis no solemos morir, con eso de que sabemos cosas del diablo y vampiros y oscureces del estilo, siempre sacamos del apuro al personal que se queda a nuestro lado. No hace falta que nos lo agradezcais, solo seguís el halo de nuestro afán de supervivencia.

Eso si,desde los doce años celebro la Noche de Difuntos, y es que no hace falta cruzar el charco y adoptar fetiches que no tienen que ver con nosotros para realizar una pequeña tradición. Esa noche de 1989, mi padre nos leyó a mi hermana y a mi por primera vez, en la oscuridad de la cocina de la casa que teníamos en el pueblo solo alumbrado por la luz de la lumbre  ”El Monte de las Ánimas”, de Gustavo Adolfo Becquer. Que miedo pasamos. Que delicia de padre perverso al que se le ocurrió semejante acto de celebración. Que historia más bonita y terrorífica, con guión del siglo XIX de apenas un folio, con los únicos efectos especiales que le quiera poner tu imaginación, y escrita y producida por un sevillano tuberculoso. Ahí es nada, señores de Hollywood.

Asi que desde hace 21 años, me leo la leyenda la noche de difuntos, como tradición familiar y como homenaje al escritor que tanto ha decorado con sus poemas nuestras carpetas de adolescente. Además, tuve la enorme suerte de trabajar durante dos años en la zona donde se desarrollan todas las leyendas de Becquer, e incluso conocí su celda en el Monasterio de Veruela desde donde escribió sus famosas cartas, y aún en el siglo XXI, pasear por las calles de alguno de los pueblos que describe en sus leyendas te transporta siglos atrás, y llega a dar verdaderos escalofríos moverte por sus calles sobre todo en invierno y con niebla, como me tocó a mi, jaja.

Dios mío que miedo pasé aquel día, aún se me acelera el corazón al recordarlo: Llegué al pueblo un día de invierno con toda la niebla del Moncayo cayendo sobre él, no se podía ver más allá de un metro de ti, ni un alma viva por las calles, y en cada esquina de cada calle un crucifijo, una virgen, o ambos, en pequeños altares incrustados en el muro de las casas. Parecía un pueblo fantasma, si no fuera por el olor típico de las chimeneas de leña que inundan las calles, olor que todo hay que decir, me encanta. Busqué el bar del pueblo, sitio que nunca falla para encontrar a alguien en pueblos pequeños, pero este lo era tanto, que no tenía ni bar. Desorientada y sin saber que hacer con el paquete que llevaba en las manos, anduve hacia la parte alta del pueblo atravesando casi con cuchillo la niebla, hasta que divisé una especie de valla de una casa un poco separada del pueblo, que resultó ser la del cementerio del lugar. Yo creo ciegamente en el dicho ” Quien canta, su mal espanta” y os aseguro que a aquellas alturas llevaba un rato cantando por no echarme a llorar. Y debía de estar cantándome lo suficientemente alto en mi cerebro para no oir al abuelo que se había acercado por detrás a mi y que al darme la vuelta me hizo dar el grito más terrorífico que haya recordado dar en mi vida. Creo que hasta tuve un pequeño infarto ahí de pie ante el flipado abuelo con bastón que solo quería echarme una mano, y que resultó ser el receptor del paquete, aunque después del grito que pegué los diez habitantes del pueblo incluido el guardia civil estaban conmigo al lado del cementerio a ver que coño había perturbado la paz de su espeluznante pueblo, por lo que hubiera encontrado al destinatario igual.

El Monte de las Animas

Mitos sobre pajas que para las tias no sirven

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El otro día hablando con Patata Asada de pajas en la adolescencia, empezamos a recordar los típicos mitos ( o no ) acerca de la masturbación, ya no solo las diferentes tonterías sobre  la ceguera, los granos y demás excusas que se inventaban curas y monjas para que pudieran ser ellos los que nos tocaban y no nosotros mismos, si no las míticas pajas en grupo, la galleta y truquitos para hacer una paja más placentera con los medios que tienes a esa edad.

Siempre me ha maravillado ese momento tan natural que suelen sufrir todos los adolescentes machos ( al menos el cien por cien de mis amistades masculinas siempre me han confesado el haber pasado por ese momento) de haceros una paja en grupo. Dios, que divertido, eso no se nos pasaba a nosotras por la cabeza ni de coña. Visto desde fuera me parece un momento muy gay, pero lo he oído contar con tanta naturalidad sobre todo a heteros, que al final me resulta más un acto tradicional adolescente de comunidad, un poco rollo los caballeros de la mesa redonda pero con la verga en la mano, eyaculando uno para todos y todos para uno. Con Dartagnan y el rey Arturo  o no de por medio, imaginarme la escena me pone mazo.

Una de las variantes de estas pajas en grupo, y a la vez mi favorita, es la de la galleta. Al parecer se pone una galleta en el centro sobre la que se tienen que correr los muchachos, y el último en correrse le toca comerse la galleta. Guau. Me encanta ese momento bukkake a la campurriana. Este acto no me ha reconocido nadie que lo viviera, y mucho menos ser el perdedor, pero me imagino ese momento humillante y estresante de estar pelándotela pensando en que o te corres, o te vas a comer la mascada de tus colegas, con la repercusión de cachondeo que puede conllevar , como arrastrar toda tu vida el mote de Triki ( el monstruo de las galletas para los que no han crecido con Barrio Sésamo), por poner un ejemplo. De esta variedad me enteré ya mayorcita, si lo llego a saber antes me llevo una caja de cookies y no el scatergories para entretenernos las aburridas tardes de domingo adolescente. Ahora pienso en encontrar cinco abyectos voluntarios para recrear el momento y me pongo mala.

La conversación siguió con las otras dos acciones típicas, la de pintarse las uñas de la mano izquierda y ponerse una pulsera para pensar que es otra persona quien te la menea, y el sentarte sobre la mano para que se duerma, que produce el mismo efecto que la anterior.

Soy ambidiestra para masturbarme ( con el vicio que tengo o equiparaba las dos manos o iba a parecer una jugadora de pelota vasca) asi que no le encontraba nada especial a hacerlo con la mano izquierda y pintarme las uñas para el efecto, pero si habia decidido probar, después de tantos años escuchando la leyenda, a masturbarme con la mano dormida.

Y basta que quieras que se te duerma una parte del cuerpo, para que no pase. No se si a vosotras os pasa, pero siempre que me siento en un taburete en un bar, se me acaban durmiendo los labios vaginales. Y cuando me pongo de pie, que la circulación vuelve a su ser, con el hormigueo que produce, si me echo a andar enseguida, antes de salir del garito me he tenido que parar un momento porque suele ser inevitable que me corra. No lo voy a negar, mola. Asi que normalmente no suelo sentarme en los bares si la silla no me permite tener los pies en el suelo, o lo hago si la conversación es aburrida … se que cuando acabe obtendré una recompensa.

Hoy, que visto el dia malisimo que ha hecho habia decidido no salir, he pensado que era un buen día para poner en práctica  lo que he bautizado como la” paja nekromantik” en una extraña asociación de ideas enfermizas que no vais a entender si no habéis visto la peli, y tampoco recomiendo que la visioneis si no os va el gore.

Once de la mañana, decido que mientras veo el capitulo de Dexter que emitieron anoche en EE UU, me siento sobre mi mano para que se duerma y al finalizar el capítulo pajilla al canto. Atrapo la mano con mi muslo, empieza el capitulo, cinco minutos mas tarde suena el teléfono, instintivamente lo cojo con la mano derecha, por lo que la circulación vuelve a su ser. mierda. Vuelta a empezar. Pasa el tiempo suficiente como para que la siguiente vez que suena el móvil, vuelva a ser tan gilipollas de hacer lo mismo. Me empiezo a cansar de la postura antinatural, y del pesado del teléfono ni os cuento, así que mejor me ponía la mano a la espalda y me atrapaba a mi misma con el respaldo de la silla,  además de colocarme el manos libres y el teléfono a la izquierda para no volver a tener que empezar por impulsiva. Acaba el capítulo y no se me habia dormido la mano, pero me dolia la muñeca de la postura.

Sigo haciendo otras cosas visto que recien levantada no podia dormirme partes del cuerpo, y antes de comer vulevo a intentarlo, sin conseguir más que un ligero cosquilleo.  Como, y después me pongo a ver una peli en el sofá, con manta y gato incluido,  y se mascaba en el ambiente que lo que era yo, me iba a quedar frita en cualquier momento. Y el gato también. Sobre mi brazo. Muy tiernos y abrazados, al rato me he despertado con la mano derecha completamente dormida, no podia ni estirar los dedos. Biiiieeennn¡¡ meto la mano entre mis piernas a duras penas porque no la sentía casi e intento mover los dedos, que eran como tacos de madera, por lo que la coordinación se ha hecho casi imposible. Al ir recuperando movilidad y tacto, he ido sintiendo más, pero claro, en ese momento ya ha empezado el inevitable hormigueo, por lo que la paja se ha tornado un poco dolorosa e incómoda, pero no seré yo quien se deje a medias a si misma y menos me voy a perder un orgasmo.

Después se lo he contado a Patata Caliente, que ha deducido que probablemente en tíos si funcione porque es más un movimiento de muñeca que dactilar, teoría con la que creo que estoy de acuerdo. Así que nada, después de la decepción, me he hecho la manicura, me he colocado mis mejores joyas y he vuelto a masturbarme.

Mi princesita

Me encantaba ver como te cambiaba la cara cuando al salir de trabajar de tu flamante edificio lleno de gente importante con traje y corbata me veías esperándote apoyada sobre tu coche. Notaba como te estremecías y automáticamente bajabas la mirada al suelo, intuyo que con una mezcla de satisfacción, sumisión y cierto temor a lo que se me hubiera podido ocurrir.

Te pedí que condujeras hacia una tienda de lencería que ambos conocíamos  y en cuyo escaparate habíamos fantaseado cada uno por nuestro lado, antes de conocernos. Como era primera hora de la tarde, la dependienta estaba sola, así que entramos. Empezaste a imaginar cuales eran mis intenciones cuando le pedí ayuda a la dependienta para que me dijera la talla de corsé y braguitas que utilizarías. No se quien se sonrojó más, si ella o tú, y reconozco que en ese momento me costó mantenerme en mi papel y no soltar una carcajada. Como no reaccionaba, le pedí un metro para medirte el contorno y dar así con la talla. Una vez fuera de su asombro, participó activamente en la decisión de la talla, del color y la forma me encargué yo, pues tu apenas podías hablar de la vergüenza que estabas pasando y no te atrevías a levantar la cabeza ni para mirar lo que estaba seleccionando para tí. Como en el fondo te tenia aprecio, no te hice pasar por el probador para que ambas comprobáramos si la elección había sido la adecuada, prefería reservarte para mis ojos, y ya tenias suficiente con no poder volver a mirar ese escaparate sin que la dependienta te reconociera. Mi propia maldad me pone cachonda, no puedo evitarlo. Salimos de allí con el conjunto, medias y liguero incluidos, y nos fuimos hacia tu casa. Seguías sin hablar, solo veía tu nuez subir y bajar tragando saliva, yo tenia esa sonrisa sarcástica que suele poner muy nervioso al personal y cuando aparcamos me quedé parada frente al escaparate de una zapatería, a la que entraste conmigo casi temblando, te veías probándote zapatos de tacón en la misma puerta de tu casa como luego me confesaste, pero por suerte para tí soy buena recordando números , y excepcional si son de dos cifras, por lo que te oí suspirar de alivio cuando pagamos directamente sin probarlos.

Después de cerrar la puerta de tu apartamento, fue cuando por fin levantaste la cabeza y pude ver tus ojos, que brillaban en una mezcla de deseo, rabia, excitación y vergüenza que aún recuerdo. Ya sabías de sobra lo que tenía pensado hacer, tu Ama te iba a compensar con una de tus fantasías y yo me lo iba a pasar de muerte convirtiendo a Ken en Barbie, jugando a las muñecas como cuando era pequeña, pero con un morenazo de metro ochenta con traje y corbata.

Gracias a tu soltería, mi marido de viaje y el fin de semana por medio, disponíamos de todo el tiempo del mundo para jugar. Sinceramente como persona no me gustabas, eras demasiado prepotente y cretino en tu manera de dirigirte a los demás, pero me sorprendía lo transformista, puta y viciosa que podías ser de puertas para dentro, y era de lo que me aprovechaba; por eso creo que disfruté especialmente humillándote en la tienda.

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Te desnudaste y extendiste sobre la cama todo lo que habíamos comprado, tus ojos brillaban como los de una quinceañera la noche de su baile de fin de curso. Pero antes de recibir este premio por mi parte, te lo habías ido ganando poco a poco al aprender a dejar de mear de pie y hacerlo sentado como una señorita, o tomando los rayos uva con un bikini puesto para que se te quedara la marca del sujetador y del tanga ya que en la playa de momento no era posible hacerlo, o pasar el día con mis bragas puestas debajo de tu pantalón de tipo serio, o pasar un dia de reuniones con las bolas chinas dentro de tu culo. Si, te habías ganado ser una princesita de Disney . Lástima no haber tenido un arnés rosa para rematar el conjunto.

Te depilé de arriba a abajo, de la barba a los pies, al principio pensé hacerlo con cera para volver más sádico el momento, pero me pareció más divertido el pensar en tus picores en un par de días cuando el pelo empezara a crecer, así que tiré de cuchilla, mucho más rápido, hasta dejarte como un imberbe impúber aunque con una erección de caballo. Te unté de aceite corporal de la cabeza a los pies, momento lúbrico que utilicé para a la vez que acariciaba tu polla, tu culito empezara a dilatarse con uno de los conos que solía hacerte usar. Te recomendé que te fueras deshaciendo de tu hermosa erección pues las princesas no tienen rabo; Te di cinco minutos, mientras te maquillaba, para que tu trozo de carne entrara en reposo antes de sujetarlo con una goma, apretada en la base y el glande, y de cuyo extremo dejaba colgar  un trozo más de goma. Te pusiste el tanga, y tiré de la goma fuertemente entre tus piernas, uniendo la tensa goma a la parte de atrás  a la altura de la cintura, por lo que tus estrangulados genitales quedaban completamente camuflados dibujando entre tus piernas un pubis de señorita perfecto, y no permitiría que tu erección se notara por muy berraco que te pusieras, a la vez de que se convertiría en un doloroso momento, pero querida, las señoritas no muestran sus erecciones en público.

Aunque tenias permitido hablar, no lo hacias, de tus labios solo se escapaban jadeos de placer, que aumentaron cuando antes de colocarte el corsé, te maquillé ligeramente los pezones con la barra de labios; abroché las trabillas del corsé mientras te sugería un implante o una buena ración de hormonas, tu escote deslucía bastante. Tus suspiros se acrecentaron nuevamente, e incluso noté un ligero gesto de dolor, supongo que provocado por tu atrapada erección cuando te tumbé en la cama y te pinté las uñas de los pies, para después colocarte las medias y tus nuevos zapatos de Nancy Zorrón.

Después de una divertida sesión de fotos de mi zorrita que más tarde nos dio bastante juego, pero que contaré en otro momento, tus ojos, tus labios y tu culo me suplicaron casi entre lágrimas que te follara. De lo que allí aconteció os lo dejo a vuestra imaginación, porque aunque él fue una señorita por completo durante unas horas, yo soy una Señora a tiempo completo.

(Basado en hechos reales, claro. Él tenía 28 y yo 24)

Chinas golpeadoras, escotes y bolsos a reventar

Joder con los chinos. Siempre me ha llamado mucho la atención la destreza que tienen para ciertas cosas, y me maravilla su medicina, la acupuntura, y como ya he comentado alguna vez, me da la impresión de que saben tocar ciertos puntos de nuestro cuerpo que nosotros no conocemos y conocen las reacciones de nuestro cuerpo mejor que nosotros mismos. Esta teoria la sostengo después de unas cuantas sesiones de acupuntura hace unos años y de ver porno. Ya se que mi teoria carece de una sólida base científica, pero hace dos dias me volví a cerciorar de esto : salía de comprar tabaco en un restaurante chino, cuando al pasar por la puerta de la cocina coincidí con una china que salía en ese momento y me dio un pequeño golpe en la mano izquierda con el borde de la puerta, me pidió perdón y ahi se quedo la cosa. Una hora más tarde, apenas podía mover el dedo índice, y la mañana del jueves amanecí con media mano del color de mi pelo. Os aseguro que me he dado yo hostias más fuertes contra puertas que la que me dio la mini asiática, pero nunca con tal resultado. Hoy la mano ya empieza a parecerse más a la derecha, y al menos si tecleo no veo las estrellas.

Ayer viernes tocaba currar en casa de Patata Asada, entre semana para evitar desconcentraciones innecesarias nos reunimos en mi casa por aquello de que lo único que nos distrae es el canto de los pájaros, pero los viernes toca su casa por si nos apetece darnos un doble salto mortal con pirueta a Chueca o a la Fnac para “relajarnos” y despejar la mente.

Antes de llegar a su casa tenía que pasar por la de mi hermana, que tenia un paquete para mi y después acercarme a otra agencia de transportes ( como no me pagan no voy a hacerles publicidad) a por otro paquete. Como sabia que el de casa de mi sister era el del sex shop, fui primero a por este. Haré un inciso, ya que se que os estais preguntando porque coño recibe mi hermana mis consoladores. La respuesta es porque, esta vez si voy a decir el nombre, el hijo de puta del repartidor de SEUR de la zona en la que vivo, no le sale de los cojones llegar hasta mi casa, cada día poniendo una excusa diferente. Como yo he trabajado en eso, se que lo que le jode sobremanera es hacerse 8 km de mas para repartirme el paquete, asi que cuando no me corre prisa lo pido para que me lo entreguen en casa, y me paso una semana a insulto sarcástico limpio y quejas a su empresa hasta que de muy mala hostia me acaba trayendo el paquete. Lo que no sabe es con quien está jugando, por lo que este mes le voy a dejar tranquilo, y en plena campaña de navidades, cuando más curro hay, me voy a dar el gusto de contratar durante todo el mes una recogida a las 7 en punto de la tarde, ni antes ni después, y cada dia mi querido amigo se va a tener que hacer el recorrido a recoger una pila AAA  que le habré embalado en una diminuta cajita y que será entregada a mi hermana en Madrid. Y cuanto más humos traiga, más pequeña será la caja al dia siguiente, asi espero que relacione que lo hago única y exclusivamente por joderle. Me pongo cachonda solo de pensarlo.

Tengo que avisar a mi hermana antes de que flipe, por cierto.

Pero como esta vez queria mi topo y mi tanga con premura, pedi que se lo enviaran a su casa. Como mi hermana está con gripe, aún no sabe si A, directamente me sacó el paquete al descansillo para que lo recogiera. Jodida, podias haberme sacado una bolsa al menos, que la caja no era muy cómoda de llevar. Me bajé al portal, dentro del edificio, y la abrí. Aunque ayer habia decidido cambiar de bolso antes de salir por la puerta de casa, por suerte escogí uno de tamaño medio donde me cupo la caja del tanga, la del consolador, la pequeña del anillo y una bolsa para llevar los consoladores de viaje que me habia regalado, la cual saqué de su caja y la metí doblada en el bolso. Con el bolso a reventar, fui a salir camino de la segunda agencia cuando recordé que alli tendría que enseñar el dni, y a lo mejor resultaba un poco cantoso que abriera el bolso y tuviera que sacar un consolador morado para encontrar la cartera. Volvi a sacarlo todo, incluido el dni que llevé en la mano, el bonometro que usaria después y mi ipod para no tener que volver a abrir el bolso hasta llegar a casa de Patata Asada.

Ayer, además, decidí por designios extraños ponerme un vestido que no me he puesto más que un par de veces desde que lo compré, nunca recuerdo porque me lo pongo poco, y es que el trozo de tela tiene un corte especial que hace que el escote sea descomunal y poco discreto, además que estrenaba sujetador y parecia que mis tetas estaban en una bandeja, por lo que la visión de frente eran dos tetas y yo detrás. Ya me lo habia advertido mi chico antes de salir, pero como siempre dice que voy escotadisima no le hice mucho caso. Pero si, ese vestido o me lo pongo con guardaespaldas o no me lo vuelvo a plantar, y menos a plena luz del dia. Si encima la temperatura habia bajado con respecto al dia anterior, y toda la gente va por la calle con cazadora y pañuelo al cuello, y tu con un fino bolero y ese escote, cantas como la Traviata. Vale, no le quitaré mérito a mi pelo morado y a mis botas de pinchos que también llaman mucho la atención, pero ayer las miradas eran fijas a un sitio. Y yo encima muerta de frio , con la piel de gallina y los pezones como piedras, que no ayudaban nada de nada a que se desviara la vista hacia otro lado. Menos mal que el paquete de la otra agencia era formato bolsa y la usé un poco de escudo tapador en el metro, porque en el viaje se que fui el objeto de deseo de una cubana de los heteros alli congregados.

Acabó de confirmarme que me había pasado el ” Haaaalaaa hiiijaaa donde vas sin tetas” de Patata Asada, y le pedí que si saliamos mientras hubiera luz del dia, que por dios me dejara una chaqueta de las suyas si no queria acabar ejerciendo de macho hetero, además que tenia frio. Menos mal que no llegamos a salir, porque con todas ellas no parecia que buscaba a Jacq’s , si no que me habia escondido su cabeza y la de otro en la chaqueta.

Abrí el bolso para buscar el tabaco y empecé a sacar todos los juguetes que llevaba dentro, ante sus carcajadas porque no se esperaba que fuera tan cargadita. Le pusimos las pilas al topo y probamos en la mano las distintas vibraciones. Moooola. Tengo unas ganas locas de probarlo. Hicimos el tonto con el contador de pollazos, y flipamos con lo que vibra el tanga, me lo voy a pasar de vicio en cuanto pueda probarlo.

Y es que, me cago en la leche puta, y utilizando una metáfora, estoy como un niño que tiene que esperar las dos horas de digestión antes de lanzarse a la piscina, pues mi digestión empezó ayer a media tarde y aún le quedan un par de días más.

Eso si, a Amsterdam dentro de dos semanas no te vienes, zorra.

De compras : anillos, tangas y topos

Hacia un montón de tiempo que no me iba de virtuales compras sexshopianas. Ultimamente solía irme con Patata Asada de compras, ante la estupefacción de los dependientes de algunos de estos sitios pues lo que somos nosotros, sabemos para que se utilizan todos los juguetes que allí venden, y a veces parece que somos los dependientes del sitio. La verdad es que mentiríamos si dijéramos que no nos morimos de ganas de tener uno.

Asi que anoche en un pequeño descanso de trabajo, entré en mi favorito a encontrar novedades, pues tampoco voy a engañaros diciendo que actualmente me hallo revolucionadisima hormonalmente, vamos, salida como una perra, y los días que me pilla así tengo el mismo peligro que un diabético en una pastelería. Asi que aunque le hubiera dado a agregar todo al carrito de la compra, me decanté por los tres artículos que más gracia me hicieron :

contadorMi chico alguna vez me ha comentado de cachondeo que le gustaría saber cuantos metros de polla me  acaba metiendo en un polvo. Y encontré la solución en este anillo, que cuenta el número de embestidas en un polvo, y además se puede resetear el contador para el siguiente. Como el cuentakilómetros del coche, vamos, pero sin acumulador total. Supongo que además vibrará el cacharrito, por lo que las risas están aseguradas.

Después, mi lado más perverso y fetichista, no pudo obviar el que también vendieran el tanga con vibración a control remoto, es decir, un tanga con un vibrador dentro y un mando a distancia para que quien tu quieras controle tus orgasmos. La virgen que morbo. En cuanto se lo comenté se le puso la tranca hasta los dientes pensando en como se iba a dedicar a putearme en público. me encanta cuando considera que en ese caso seguirme el rollo no resulta ni peligroso ni descerebrado y si muy excitante.

Y ya que estaba, pues necesitaba seguir aumentando mi colección de vibradores,  y como no tengo ninguno morado, me decanté por este :

topitoQue mono, ¿verdad? Es un topo, y aparte de tener una carita muy rica y un color que me encanta, el señor topo tiene un motor de 8 tipos de vibración diferentes, si con uno de cinco ya flipo, estoy deseando probar la batidora con ritmo que debe ser este. Mi chico se rió de la cara que puse  de viciosa cuando le conté el número de velocidades, y yo le contesté muy digna que si el flipaba porque un coche tuviera seis, mis ocho no me iban a transportar físicamente a ningún lado, pero que me darían mucho más placer que la palanca de cambio del coche.

Por cierto, que esa es una de las cerdadas morbosas que me pone mazo y que nunca he hecho, follarme un cambio de marchas, y es que hay algunos pomos que invitan a ello. Es en lo primero que me suelo fijar al entrar en un coche, me la sopla la tapicería de cuero o el salpicadero de ébano con luces, a mi me pone el grosor de la palanca.

Durante esta semana recibiré el pedido, espero, asi que ya os contaré reacciones.

8 velocidades. La virgen.

Born to be free

Me veo en la tonta necesidad, será por el festivo, será porque en realidad la tonta soy yo y no la necesidad, de hablar sobre mi teoría y estudio sobre los calcetines monoparentales.

Todos estamos más que de acuerdo en que desaparecen, porque si, de momento no tenemos explicación lógica. La primera prueba a descartar es que los perdamos en el camino del cesto de la ropa sucia a la lavadora, pero es imposible por dos motivos: primero porque hay mucha gente que pierde calcetines y tiene el cesto pegado a la lavadora, y además porque el resto identificarían un calcetín solitario en mitad del pasillo y lo recogerían. Esto me lleva a pensar, por otro lado, que los calcetines saben andar solos y nos creemos que es una habilidad de los animales racionales. Si lo pensáis un poco tiene su lógica, en cuanto te pones unos zapatos sin calcetines es muy probable que te hagan rozadura y dejes de andar.

No, no es muy lógico. Pero tampoco lo es que hable de calcetines sin pareja y en ello estoy.

Descartado que se fuguen en el camino a la lavadora, el siguiente paso es que se lo monten en plan Houdini dentro de esta. Pero siendo un recinto tan pequeño, quizás se lo monten más a lo Scofield y que se deslicen a través de las tuberias. Pero está claro que eso supondría un atasco a lo largo de los años , multiplicado por todos los millones de hogares con calcetines del mundo.. ahí tenemos la explicación a los tsunamis.

Da igual que sean de marca o del carreflus, hasta las rodillas o tobilleros, de lana o hilo, no siguen un patrón estipulado de pérdida; puede ser cualquiera. E incluso, algunos de ellos, tienen la desfachatez de desaparecer aún siendo amarillos con topos azules, que siempre le tendría que ser más difícil escapar que a uno de color negro. No hay un patrón de desaparición.  No importa que los introduzcas en la lavadora unidos entre si o sueltos, que sean de bebé o adulto, y que, inocentemente, guardes ese calcetín solitario con la esperanza de que el otro aparezca en el sitio más insospechado. Y yo apenas puedo cerrar ya el cajón de lo repleto que está de singles buscando su pareja, cada uno con su cenefa, largura o color diferente para que ninguno entre ellos haga una pareja que vuelva a ganarse el derecho de pasar al cajón de los calcetines felizmente apareados.

Así que supongo que la única solución será comprarse todos los calcetines exactamente iguales, a riesgo de parecer un escrupuloso enfermizo, pero siempre será más fácil volver a emparejar dos iguales, porque desaparecer, van a seguir desapareciendo.

Aunque me gusta imaginar que allá donde vayan, al paraiso de los calcetines libres de ser sudados para siempre, escucharán esta canción :


Musas y calcetines desparejados

Hay veces que me enfrento al temido “síndrome del papel en blanco”  en mi campo; antes solía agobiarme en estas situaciones, pues obligarme a pensar me provoca que mi cerebro se convierta en blandiblú y sea incapaz de hacer nada mas que mirar a la pantalla como si estuviera frente a un ordenador por primera vez. Hoy ha sido un día de esos.

Como ya me conozco, opto por no agobiarme y hacer otras cosas, porque se que mi cerebro en segundo plano sigue trabajando por buscar el interruptor que enciende la bombilla. Y es entretenerme en hacer gilipolleces como esta que os muestro, las que acaban encontrándolo en la oscuridad. No intentéis buscar explicación, ni que os explique, porque mi muso inspirador estaba pensando en calcetines desparejados, pues es un hecho que en si, me pone de bastante mala hostia. Cada calcetín perdido en una lavadora, es un tonto más que anda por el mundo, es mi sostenida teoría desde hace años.

Y las dos y media de la mañana. Será que le ha dado frío en los pies al muso. Adoro estos momentos en los que me viene la inspiración a horas en las que debería de estar durmiendo.  Así le salgan sabañones.

encuentrala

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