Hay que leer el título en plan medio cantarín como Jack Nicholson en El Resplandor. Me habéis echado de menos ? Espero que si, que a mi ego le gustan esas cosas. Pues yo os puedo contar que he vuelto enamorada hasta las trancas de Amsterdam. Desde que me bajé del avión me pareció una ciudad preciosa, y sigo pensando lo mismo. Me ha costado volverme, me hubiera quedado a vivir allí, si no fuera por el sol que tan poco ven, y que yo tanto necesito. Soy una lagartija en todos los sentidos, tengo la temperatura corporal de un reptil, y sus mismas necesidades de que el sol entre en contacto con mi piel. Necesito su luz directa, aún cuando vistiendo de negro y con una fotofobia salvaje me haga la puñeta, es una relación amor odio de la que no me puedo deshacer.
Me ha encantado su gente, altísima y muy amable a la hora de ayudarte para cualquier cosa; aunque el idioma principal es el holandés, todo dios habla inglés y muchos de ellos español, por lo que la comunicación siempre es muy fluida. Creo que merecen una especial mención los conductores de tranvia, las personas más amables y con más paciencia que me he podido encontrar hasta ahora con las hordas de turistas despistados que llenamos sus vehículos. También es bastante fácil moverse por allí en transporte público, aparte de que andando se llega a todos lados si te gusta caminar, cosa que además se hace bastante fácil porque no hay ni una sola cuesta en sus calles. Lo único que he llevado mal ha sido transitar por sus calles; uno de mis motes es ” La Diva ” porque siempre camino con la cabeza alta y nunca miro al suelo ( divismo que ya me ha provocado alguna que otra escayola, para que nos vamos a engañar, pero es innato, no miro al suelo cuando ando, siempre al frente) y en una ciudad en la que dependiendo del color del suelo es acera para peatones, carril bici o las vias del tranvia, he estado un poco estresada a la hora de saber donde pararme para no morir atropellada. Y desde luego que los más peligrosos son los ciclistas, es decir, el 90% de la población, pues van a toda leche y además no llevan el freno de bici en la mano que conocemos todos, si no en formato contrapedal, con lo que suelen pasar de hacer ese gesto asi que ya puedes dar un brinco si no quieres que te pase por encima. Al final he tenido que acabar mirando al suelo, y si oigo un timbre de bici pego un respingo. Supongo que en unos dias se me pasará.
No he visto ni un autóctono ”la virgen”, son todos demasiado blanquitos y espigados para mi gusto. Un detalle de las puertas, es que las mirillas están colocadas a 1,80 m de distancia del suelo como medida estandar, para que nos hagamos a la idea de la media de altura de los más bajitos de allí. En las holandesas sinceramente no me he fijado mucho, las rubias no me van y allí las hay a patadas; claro, estaba más preocupada por las marcas del suelo.
Creo que ya me he declarado alguna vez amante empedernida de la marihuana, y si no lo hago ahora; me ha encantado pasear por una ciudad en la que de repente llegaba el delicioso aroma que desprenden sus flores al ser quemada, y el darme el gustazo de hacer lo mismo mientras caminaba por sus calles, de la manera tan natural como deberia de ser. El mundo de los coffee shops que hasta ahora tenía mitificado, me parece una idea maravillosa; poder tomarte tu café ante una selección de marias de diferentes texturas, sabores y efectos, tranquilamente, sin tener que sentirte un criminal por ellos, me parece de lo más avanzado y reconfortante. Me hizo gracia además que en los coffeeshop no se puede fumar tabaco solo, tiene que ser mezclado con maria, por lo que te hacen guardar el paquete de tabaco para que no se vea sobre la mesa, pero si puedes tener tu cogollo y el papel sobre ella tranquilamente. Joder, suena tan utópico, pero es tan palpable, real y posible que … legalización ya, cojones. Si hay algún entendido en la materia leyendo esto comentaré que fui directa a probar Jack Herer y ak-47 a las que voy a rendir pleitesía durante el resto de mi vida. Mi chico que no fuma nunca ha querido compartir conmigo esta experiencia, y me he reído con él y sus desvaríos una barbaridad. Además ha echado su primer polvo fumado, y lleva dos días recordando y flipando con las sensaciones que tuvo.
El barrio rojo está bien, es bonito, muy bien organizado, las putas no son nada que no hayamos visto ya aquí pues la mayoría son chicas del este y latinas, pero muy limpitas y aseadas y escaparaterizadas, que junto a los sex shops con todo su muestrario a la calle y las tiendas de novia que hay por la zona hacen de la zona bastante pintoresca. Tios en los ventanales no hay, una pena.
Dejando a un lado las parafilias, también es una ciudad que derrocha cultura por todos lados. Tienen museos de todo, gatos y tulipanes incluidos, pero para mi su joya principal y motivo del viaje era conocer el museo Van Gogh. El edificio es un petardo modernista que queda completamente anacrónico en la zona y en las obras de arte que encierra, pero lo perdono por el haber podido estar a centímetros de cuadros del pintor auténticos y no de las láminas de reproducción ( no veáis lo que cambia el original de Los Girasoles a lo que nosotros conocemos) e incluso de obras de Monet o el lienzo que más historia del arte encierra en si mismo y que no conocia, un retrato de Van Gogh pintando Los Girasoles por Gauguin :
Además de los museos típicos, también visitamos el del Sexo y el de la Tortura. El primero, bastante original, con reproducciones de consoladores tallados en hueso, muchisimas fotos vintage de proncipios del siglo XX, estatuas, máscaras y representaciones diversas del pene a lo largo de la historia, estatuillas de enormes atributos sexuales que se han ido encontrando a lo largo de la historia, explicaciones de las diferentes perversiones y parafilias existentes… no estaba mal, para inexpertos en el tema, jaja, pues la denominada zona del Marques de Sade que te ponía en alerta a la entrada por lo que pudieras encontrarte allí, dejaba mucho que desear, o yo estoy curada de espantos.
El museo de la tortura me gustó mucho más. pequeñito, lúgubre como se tercian estos sitios, tenia representaciones de los aparatos que se utilizaban para liberar endemoniadas (siempre éramos las tias, ya sabéis) y hacer cantar a los asesinos y rufianes. Para mi fue como entrar en Disneylandia, y le iba explicando a mi chico el uso de cada aparato antes de que pudiera comprobar lo que le decía mirando la leyenda que acompañaba a cada uno, y acabó llamándome enferma cuando en plena sospecha de mi estado, metió la mano entre mis piernas y descubrió que andaba cachonda como una perra entre tanto método de tortura. Así que me llevó al Mercado de las Flores para que me relajara y pensara en otra cosa. Aúna si a sus aparatitos de tortura le dedicaré un post, que hice bastantes fotos, jeje.
Y en una ciudad donde todo es museos, marihuana y sexo, tenia que traerme de recuerdo algo relacionado con este último tema, y aunque no vi ningún consolador que no hubiera visto ya,encontré algo de lo que había oído hablar , y me lo traje conmigo :
Mañana he quedado con Patata Asada para realizar el unboxing correspondiente a cualquier producto relacionado con mac ( jaja), y grabarlo en video para reirnos un rato, así que en breves podréis ver su funcionamiento si la peli queda lo suficientemente presentable.
Y ahora permitanme que me dedique a desfacer los entuertos generados antes de mi partida, que por desgracia y designios del devenir, no se han solucionado solos.





Mucho, mucho, mucho!!!!! jajajaja Que bien vives Reina…
Un beso
Aunque no tengo nada que decir acerca del viaje, sí me quedo con tu “divismo”, explicado con ese desparpajo tuyo tan gracioso y elegante: el mote y el porqué, algo que se ha quedado férreamente clavado a la imagen física que tengo de tí, junto con tu pelo de uva madura y tu afición por las prendas negras.
Te pediría, no obstante, que vigilaras las repeticiones de palabras en una misma frase o en dos frases consecutivas… Creo que es consecuencia de intentar transmitir lo máximo posible en el mínimo espacio. Yo tengo el mismo problema, y procuro usar sinónimos.
jajaja gracias Luna. Así da gusto volver
Pues tiene usted razón, don Arturo, y es que hoy por ejemplo no me he leido a mi misma después de escribir, como hago habitualmente. Corregido, y usted perdone si le ha resultado demasiado complicada la lectura por la falta de sinónimos a la hora de expresar pasionalmente mis sentimientos, que a veces me deja con el vocabulario de una niña pequeña.
En cualquier caso, me alegro de volver a verle por aquí.
jajaja sí, la verdad se te extrañó por estos lares.
Y qué buen viaje que tuviste, la experiencia de los cafés suena bien tentadora…
Espero las instrucciones de uso del aparatejo que te compraste, eso no me lo pierdo.
Y hasta es probable que vea las fotos del museo de la tortura, que no me atraen ni un poquito, pero es que tu morbo y también y sobre todo, el humor de tus textos, me pueden(?)
Cariños,
Juani