Como ya he comentado, creo, y si no lo haré a partir de ahora pues cronológicamente ya toca, soy aficionada al mundo BDSM, creo que por cuestión genética como divagué en su momento, y por situaciones vividas que desperaron del todo el lado sádico que hay en mi.
Como primera lectura elegida sobre el tema, tenia que empezar por el clásico de los clásicos, el Marqués de Sade, quien creo que no necesita ningún tipo de presentación.
Solo recomiendo su lectura a personas muy imaginativas y con gran libertad sexual mental propia; la enfermedad o degeneración de cada uno está en sus propios límites; lo que te convierte en una mala persona es no conocer donde está el límite entre la perversión y la realidad; todos los humanos sexualmente activos hemos tenido alguna fantasia sexual en mente que hecha realidad nos supondria cárcel y a la que encima le hemos dedicado unas cuantas pajas. La imaginación no debería de tener límites, y menos en el terreno sexual psicológico. Veo tan respetable y excitante que te masturbes pensando en lo placentero que seria follarte una oveja vestido de fallera y con un bate de beisbol metido por el culo que el que alguien piense en echarle un polvo en plan misionero a Pilar Rubio. La imaginación al poder. Y a la hora de hacerlo realidad, mientras que haya un consentimiento por ambos lados, me parece perfecto. Si la oveja y Pilar te contestan que “si” , adelante.
Quizás las 120 Jornadas de Sodoma sea una lectura un tanto fuerte para empezar a conocer al Divino Marqués, pero su lectura te deja una mente sin restricciones. Cuenta la historia del encierro durante un mes de unos amigos con una serie de reglamentos :
“Todos los días la hora de levantarse será a las diez de la mañana. En tal momento los cuatro jodedores que no hayan estado de servicio la noche anterior visitarán a los amigos, llevando cada uno de ellos un muchachito; pasarán sucesivamente de una habitación a otra. Actuarán de acuerdo con las órdenes y deseos de los amigos, pero al principio los muchachitos que llevarán con ellos sólo servirán de acompañamiento, porque queda decidido y acordado que las ocho virginidades de los coños de las muchachas no serán violadas hasta el mes de diciembre, y las de sus culos, así como las de los culos de los ocho muchachos, lo serán a lo largo del mes de enero, y eso con el fin de acrecentar la voluptuosidad mediante el hostigamiento de un deseo inflamado sin cesar y nunca satisfecho, estado que debe necesariamente conducir a un cierto furor lúbrico que los amigos se esfuerzan en provocar como una de las situaciones más deliciosas de la lubricidad.”
Si quereis seguir leyendo, en el blogroll teneis el enlace a la novela .



