Permítanme ustedes que adelante dos días este post, pero en unas horas me marcho a Amsterdam hasta el martes, y no pienso llevarme el portátil y si desconectar en el paraíso de la marihuana y los museos. De putas no me voy a ir, pero los dos museos del sexo y el de la tortura están en mi lista de sitios a visitar, después de haber sentido los escalofríos pertinentes al estar frente a cuadros de Van Gogh originales, mi pintor favorito. Ya os contaré a la vuelta.
Pero vamos al tema del post, que son las canciones que he oido hasta la saciedad este mes.
Supongo que no queda nadie que no haya visto ya Slumdog Millionaire , y si lo queda, ya está tardando en verla. Aparte de que me parece una historia preciosisima y super lacrimógena ( he de reconoceros que me emociono fácilmente con el trabajo de los guionistas, hasta el punto, y mi madre aún llora también pero de la risa, por deshacerme en lágrimas al final de Terminator 2) , pero que me gustó especialmente porque encaja con mi teoria de que cualquier cosa que aprendes, por muy tonta o innecesaria que parezca, te puede hacer ganar pasta en el 50 x 15 . Esta teoria la arrastro desde que aquel ganó el programa por haber leido a Mortadelo y Filemón, y veo que alguien más ha compartido conmigo esa filosofía en forma de guión. Además me ha hecho acordarme de un amigo con el que he perdido el contacto y al que echo bastante de menos, más de lo que creía que iba a hacerlo.
Y cuando vuelva, solo quedará una semana para verlos en directo. Uff. Cinco años llevo esperando volver a repetir el momento de ver a Rammstein en directo, y si normalmente son salvajes, vista la temática de este álbum, el espectáculo promete ser genial. Me encanta el ritmo de esta canción, me pone salvaje, me excita su ritmo. Pertenece al último álbum.
Creo que el título es bastante concluyente acerca de tema que me va a ocupar hoy. Y es que no os podéis imaginar como puedo llegar a odiar esta fiesta y a todos los payasos/as que lo celebran. Casi es la misma manía que le puedo tener a los Carnavales, aunque al menos estos son de tradición nuestra, la batalla de Don Carnal y Doña Cuaresma, y la necesidad que tiene la gente de despojarse de su rutina habitual y disfrazarse para sentirse bien. Pues lo siento mucho por vosotros, yo puedo ser yo misma los 365 dias del año y no necesito cambiar mis vestiduras y mostrar al mundo lo que quiero ser en realidad, ya lo hago a diario. Esto va dirigido especialmente a esa gente de traje y corbata o pendientes de perla en las orejas que me miran con cara de que su mierda huele mejor que la mía en el día a día y luego se vuelven locos cuando se ponen un sujetador y unos tacones ellos, y el traje de conejita de playboy ellas.
Pero si los carnavales me revientan, Halloween ya ni os cuento. Durante los últimos dos dias, que ya se nota en el ambiente la puñetera fiesta, varias personas han asociado mi color de pelo y vestimenta a la puta fiesta. Que no, joder, que no, que yo visto así el año entero. Que los murcielaguitos y las medias con arañas y demás atrezzo que te compras para tu, oh cielo, que original, traje de bruja, los llevo yo todo el año, y de plata de verdad. Que lo mío no es una peluca, es mi pelo original, y mi vestimenta, no ha salido del armario de Cornejo, es mi dia a dia, como tu original traje chaqueta. Nunca salgo la noche de Halloween, pero se que si algún dia lo hago, me disfrazaría poniéndome una camisa blanca y unos vaqueros, y que alguien pregunte porque no voy disfrada, que se come su escoba de bruja o su tridente de demonio.
Disfraces aparte, me toca los ovarios sobremanera que adaptemos paletadas americanas cuya tradición lo único que aporta son sagas interminables de películas de terror .Hubiera preferido montar fiestón en los cementerios como los mexicanos, aunque eso ya lo hacía en mi adolescencia. (Me da que aún no he contado el polvo en el cementerio.Tomo nota.) Tiene que ser estresante la noche del 31 de Octubre en EE UU . Primero un mogollón de niños llamando a la puerta con el “truco o trato” durante toda la noche ,( lo cagados que suelen ser todos los americanos que siempre aceptan el trato y les dan los caramelos a los niños, yo pasaría, prefiero verles llorar y a ver que se les ocurre hacer para putearme) , y luego estate pendiente de que no se te haya colado nadie en casa por la puerta trasera que esté allí para vengarse de la ardilla que torturaste junto a tus amigos (que también van a morir) una tarde de 1983 cuando paseabais por el campo con las bicicletas, exceptuando la que más grite, el más feo y la más friki que descubrirán que todo aquello viene por torturar roedores sin ningún tipo de pulcritud y sabrán como deshacerse del espíritu vengador de Chip y Chop. Por eso soy siniestra, porque en este tipo de pelis no solemos morir, con eso de que sabemos cosas del diablo y vampiros y oscureces del estilo, siempre sacamos del apuro al personal que se queda a nuestro lado. No hace falta que nos lo agradezcais, solo seguís el halo de nuestro afán de supervivencia.
Eso si,desde los doce años celebro la Noche de Difuntos, y es que no hace falta cruzar el charco y adoptar fetiches que no tienen que ver con nosotros para realizar una pequeña tradición. Esa noche de 1989, mi padre nos leyó a mi hermana y a mi por primera vez, en la oscuridad de la cocina de la casa que teníamos en el pueblo solo alumbrado por la luz de la lumbre ”El Monte de las Ánimas”, de Gustavo Adolfo Becquer. Que miedo pasamos. Que delicia de padre perverso al que se le ocurrió semejante acto de celebración. Que historia más bonita y terrorífica, con guión del siglo XIX de apenas un folio, con los únicos efectos especiales que le quiera poner tu imaginación, y escrita y producida por un sevillano tuberculoso. Ahí es nada, señores de Hollywood.
Asi que desde hace 21 años, me leo la leyenda la noche de difuntos, como tradición familiar y como homenaje al escritor que tanto ha decorado con sus poemas nuestras carpetas de adolescente. Además, tuve la enorme suerte de trabajar durante dos años en la zona donde se desarrollan todas las leyendas de Becquer, e incluso conocí su celda en el Monasterio de Veruela desde donde escribió sus famosas cartas, y aún en el siglo XXI, pasear por las calles de alguno de los pueblos que describe en sus leyendas te transporta siglos atrás, y llega a dar verdaderos escalofríos moverte por sus calles sobre todo en invierno y con niebla, como me tocó a mi, jaja.
Dios mío que miedo pasé aquel día, aún se me acelera el corazón al recordarlo: Llegué al pueblo un día de invierno con toda la niebla del Moncayo cayendo sobre él, no se podía ver más allá de un metro de ti, ni un alma viva por las calles, y en cada esquina de cada calle un crucifijo, una virgen, o ambos, en pequeños altares incrustados en el muro de las casas. Parecía un pueblo fantasma, si no fuera por el olor típico de las chimeneas de leña que inundan las calles, olor que todo hay que decir, me encanta. Busqué el bar del pueblo, sitio que nunca falla para encontrar a alguien en pueblos pequeños, pero este lo era tanto, que no tenía ni bar. Desorientada y sin saber que hacer con el paquete que llevaba en las manos, anduve hacia la parte alta del pueblo atravesando casi con cuchillo la niebla, hasta que divisé una especie de valla de una casa un poco separada del pueblo, que resultó ser la del cementerio del lugar. Yo creo ciegamente en el dicho ” Quien canta, su mal espanta” y os aseguro que a aquellas alturas llevaba un rato cantando por no echarme a llorar. Y debía de estar cantándome lo suficientemente alto en mi cerebro para no oir al abuelo que se había acercado por detrás a mi y que al darme la vuelta me hizo dar el grito más terrorífico que haya recordado dar en mi vida. Creo que hasta tuve un pequeño infarto ahí de pie ante el flipado abuelo con bastón que solo quería echarme una mano, y que resultó ser el receptor del paquete, aunque después del grito que pegué los diez habitantes del pueblo incluido el guardia civil estaban conmigo al lado del cementerio a ver que coño había perturbado la paz de su espeluznante pueblo, por lo que hubiera encontrado al destinatario igual.
Me veo en la tonta necesidad, será por el festivo, será porque en realidad la tonta soy yo y no la necesidad, de hablar sobre mi teoría y estudio sobre los calcetines monoparentales.
Todos estamos más que de acuerdo en que desaparecen, porque si, de momento no tenemos explicación lógica. La primera prueba a descartar es que los perdamos en el camino del cesto de la ropa sucia a la lavadora, pero es imposible por dos motivos: primero porque hay mucha gente que pierde calcetines y tiene el cesto pegado a la lavadora, y además porque el resto identificarían un calcetín solitario en mitad del pasillo y lo recogerían. Esto me lleva a pensar, por otro lado, que los calcetines saben andar solos y nos creemos que es una habilidad de los animales racionales. Si lo pensáis un poco tiene su lógica, en cuanto te pones unos zapatos sin calcetines es muy probable que te hagan rozadura y dejes de andar.
No, no es muy lógico. Pero tampoco lo es que hable de calcetines sin pareja y en ello estoy.
Descartado que se fuguen en el camino a la lavadora, el siguiente paso es que se lo monten en plan Houdini dentro de esta. Pero siendo un recinto tan pequeño, quizás se lo monten más a lo Scofield y que se deslicen a través de las tuberias. Pero está claro que eso supondría un atasco a lo largo de los años , multiplicado por todos los millones de hogares con calcetines del mundo.. ahí tenemos la explicación a los tsunamis.
Da igual que sean de marca o del carreflus, hasta las rodillas o tobilleros, de lana o hilo, no siguen un patrón estipulado de pérdida; puede ser cualquiera. E incluso, algunos de ellos, tienen la desfachatez de desaparecer aún siendo amarillos con topos azules, que siempre le tendría que ser más difícil escapar que a uno de color negro. No hay un patrón de desaparición. No importa que los introduzcas en la lavadora unidos entre si o sueltos, que sean de bebé o adulto, y que, inocentemente, guardes ese calcetín solitario con la esperanza de que el otro aparezca en el sitio más insospechado. Y yo apenas puedo cerrar ya el cajón de lo repleto que está de singles buscando su pareja, cada uno con su cenefa, largura o color diferente para que ninguno entre ellos haga una pareja que vuelva a ganarse el derecho de pasar al cajón de los calcetines felizmente apareados.
Así que supongo que la única solución será comprarse todos los calcetines exactamente iguales, a riesgo de parecer un escrupuloso enfermizo, pero siempre será más fácil volver a emparejar dos iguales, porque desaparecer, van a seguir desapareciendo.
Aunque me gusta imaginar que allá donde vayan, al paraiso de los calcetines libres de ser sudados para siempre, escucharán esta canción :
Hay veces que me enfrento al temido “síndrome del papel en blanco” en mi campo; antes solía agobiarme en estas situaciones, pues obligarme a pensar me provoca que mi cerebro se convierta en blandiblú y sea incapaz de hacer nada mas que mirar a la pantalla como si estuviera frente a un ordenador por primera vez. Hoy ha sido un día de esos.
Como ya me conozco, opto por no agobiarme y hacer otras cosas, porque se que mi cerebro en segundo plano sigue trabajando por buscar el interruptor que enciende la bombilla. Y es entretenerme en hacer gilipolleces como esta que os muestro, las que acaban encontrándolo en la oscuridad. No intentéis buscar explicación, ni que os explique, porque mi muso inspirador estaba pensando en calcetines desparejados, pues es un hecho que en si, me pone de bastante mala hostia. Cada calcetín perdido en una lavadora, es un tonto más que anda por el mundo, es mi sostenida teoría desde hace años.
Y las dos y media de la mañana. Será que le ha dado frío en los pies al muso. Adoro estos momentos en los que me viene la inspiración a horas en las que debería de estar durmiendo. Así le salgan sabañones.
Hoy hablaba con mi Patata Asada mientras trabajábamos ( si, nos ha dado por unir nuestras mentes creativas a ver que sale de esta) de la capacidad que tengo de encontrar excitante hasta la sección de verduleria del carrefour, que mi mente calenturienta, o ameboide en algunos casos es capaz de transformar en algo sexual a tarta de fresa.
Aunque realmente no me voy a poner méritos de perversidad, porque se que más de una/o, en ambos bandos, el de dominante y sometido, se tuvo que poner cachondo en algún momento con el programa de Antena 3.
Para hacer un pequeño resumen, se trata de una cuadrilla de estudiantes de la ESO, supongo que ninguno superará los 17 años, que son de lo peorcito que hay en sus casas, y visto que a base de consola sus padres no han podido educarlos, los meten en este reality show , en el internado de San Severo, como si estuvieran en el año 63 con todo lo que conlleva, no móviles, no pinturas, no piercings ( e incluso va un especialista a quitárselos), nada de comodidades actuales como una cuchilla de afeitar o lo que más gracia me hizo, que incluso las compresas son de la época. Hay un grupo de chicas y otro de chicos, ellos son mucho más nobles, aunque con su puntillo rebelde, pero tienen una manera diferente de acatar los castigos; ellas son una panda de chonis a cual más poligonera, malcriada, cretina y todo lo que se os ocurra, son de hostia continua.
Pero ellos, son tan….monos, tan sumisos ya, con ese uniforme de colegial, con su corbata incluida que tiene que ir siempre perfectamente anudada, el vigilante de noche que los puso a hacer abdominales y fondos hasta las dos de la mañana por estar gamberreando en la habitación, aunque yo les hubiera hecho hacerlo en calzoncillos, como comen los pobres las lentejas con hambre voraz mientras que la cuadrilla de niñatas malcriadas le hacen ascos a todo … Dios, que ganas de ser una señorita Rottenmeier. Supongo que por eso de ser menores, unos macarras sin fronteras y porque el defensor del menor se aburre mucho últimamente obviarán los castigos físicos de la época durante el programa, pero como vea darle un reglazo en las palmas de la mano a alguno de ellos es probable que tenga un orgasmo sin tocarme. En cualquier caso me encantan los castigos que les van imponiendo, ellas tuvieron que limpiar un aula mientras el vigilante no paraba de ensuciársela, e incluso les tiró un cubo de agua que se vertió por todo el suelo, ante la queja de las chonis a las que les dejó muy clarito quien mandaba allí.
Video del momento :
Que yo seria bastante más dura y les contestaría a todos de otra manera más tajante, pues también, pero se nota que los profesores son actores realmente metidos en su papel y no les corre por las venas como a mi. Creo que el año que viene, si esto triunfa, me voy a presentar al primer casting de mi vida, si si, me veo yo que sirvo para meter en vereda a ocho adolescentes casi imberbes a lo Rottenmeier camafeo incluido sólo con palabras. Si me los ponen mayores de edad, el delirio.
Antes de contar la historia en si, os pondré en antecedentes. Algunos sabreis, otros no, que el ambiente siniestro era ( o es, ya no me muevo por los garitos al uso) bastante ambiguo sexualmente a la par que liberal; y se convierte en su máximo de ambigüedad y sexualidad cuando eres una adolescente que aún está descubriendo lo que es el mundo, y acabas convirtiéndote en un bicho de mi especie al que llegado el momento me da igual la carne o el pescado y ocho que ochenta. Esta es de las cosas que no aparece en mi curriculum.
Hace diecisiete años, no lo teníamos tan fácil como ahora con internet a la hora de buscar gente con las mismas inquietudes, gustos o estilos como el tuyo. En aquella época, teníamos que tirar de las secciones de amistad de revistas como El Gran Musical o una sección que tenía el periódico El Mundo, que se llamaba Dazibao, donde enviando una carta, en ambos casos, te publicaban tu anuncio de busco siniestros como yo para salir a garitos de nuestro estilo. Vamos, que las kedadas de internet no son precisamente originales de este medio.
Asi que una amiga y yo pusimos un anuncio que dos teens siniestrillas buscaban más teens siniestrillos y montárnoslo a lo verano azul pero con coches fúnebres en vez de bicicletas. Así que conseguimos hacer un grupillo de siete personas, la suficiente cantidad como para poder buscarnos un hueco dentro del único garito que había en Madrid en aquella época. Y es que como ya he explicado alguna vez, los góticos son tremendamente endogámicos,y es muy difícil “entrar” en un grupo ya hecho, además de estar distribuido en una especie de clases, y entrar por primera vez a este tipo de sitios es como ser el novato del instituto. Menos mal que al ser un estructura casi piramidal, en breves dejas de ser el pardillo del lugar porque siempre hay otros que vienen detrás. La edad también es un grado, ahora me tendrían que rendir pleitesía las nuevas generaciones, juasjuas.
Una vez metidos en situación, voy con la historia.
El grupito que hicimos tenía tres tios, a cual más andrógino, ahora que lo pienso. La verdad es que siempre me ha dado muchísimo morbo ese estado de tio-tia o tia-tio que hasta que le bajas los pantalones no sabes que te vas a encontrar. Me enrollé con uno de ellos, muy tierno y amoroso que dos semanas más tarde decidió que mejor prefería un rabo, cosa que le aplaudo porque yo también.
Lejos de traumatizarme, al poco tiempo empecé a salir con otro ser andrógino, con rabo también, que decidió pasados un par de meses, a este le costó más darse cuenta de su sexualidad, hasta que un dia me confesó que habia entrado a un cuarto oscuro una noche y le había encantado. Yo, que no sabia que coño era un cuarto oscuro, pensé que se habia aficionado a la fotografía e iba a dejar de salir los fines de semana para revelar fotos . Gracias a dios en ningún momento le desvelé este pensamiento, porque me da que aún estaría riéndose. Desapareció durante un tiempo, y volvió como Bowie en su momento más Glam, por lo que quedó muy claro que se habia cambiado de acera y se habia aficionado seriamente a la fotografía.
Volvía a estar lejos de traumatizarme yo creo que porque tenía a mi profe y a mi chico aguarrás a los que me follaba cuando me venía en gana,por lo que realmente no acababa de sentirme molesta ante estas estampidas cruzando la calle.
Y de repente conseguimos entrar en un grupo de los buenos, de los selectos del garito, gracias a que uno de los componentes habia sido compañero mio de guardería, y del barrio de toda la vida, hay que tener amigos hasta en el infierno. Así que un día le asalté de buen rollo y quitándome toda la vergüenza y admiración que sentíamos por él mi amiga y yo , conseguimos empezar a quedar con él en el metro para ir juntos al sitio. En aquella época había mogollón de skins sueltos por la calle, y era mejor que seres como nosotros fuéramos lo menos posible solos por el metro y por ciertas zonas de Madrid, por lo que era muy buena idea ir y volver juntos al barrio siempre. Otro día igual os cuento lo que nos han hecho correr y llorar esos hijos de puta, pero ese post creo que no os va a hacer reir mucho.
Total, que me enamoré perdidamente de uno de los componentes de ese nuevo grupo, un chico estupendo, cariñosísimo y encantador. Y nos hicimos muy amigos. Pasábamos el día juntos, los fines de semana, llegaron a denominanrnos los siameses, y poco a poco entre ambos se fue desarrollando una tensión amorosa, que no sexual. Yo me moría por follármelo pero en plan polvo tierno, era un osito de peluche sarcástico, vamos, que soñaba más con ese delirio adolescente que es hacer el amor cuando pensaba en él. La de pajas que le habré dedicado, y la de cabezazos que me habré dado contra la pared por no haberle sacado la polla el día del bailecito de Nochevieja ( este es al que senté en la silla y le monté el numerito a lo Kim Bassinger) y haberme adelantado al que se lo llevó de la manita al sodoma original.
Y a partir de ahí, se me instaló el famoso gaydar que tienen los homosexuales para descubrir una marica/bollo a cien metros a la redonda, y a día de hoy no ha vuelto a fallar, para frustración de una que a veces se siente como la amiga simpática cuando el tío al que le he echado el ojo, al final acaba fileteándose con uno de tus amigos.
Patata Asada se descojona con esto. Él me dice que según mi experiencia, yo debería de ser homófoba perdida e incluso lesbiana, que tendría razón si dijera que todos los hombres son unos maricones, y le da un poco de rabia el no haberme conocido antes y quedarse él con mis despojos, porque tenemos el mismo gusto para los tíos. Que gran amigo, jaja.
Así que para alegría y tranquilidad de mi chico, el 100 % de mis amigos masculinos actualmente son gays, porque también sabe que me encanta sellar las amistades heteras en la cama, y con estos lo hago yendo a comprar zapatos juntos.
Mira, me he acordado de hacerlo. Hay que ver lo disciplinada que estoy últimamente.
Este mes, ha sido bastante raro en todos los sentidos, lleno de emociones muy fuertes, mucha risa y mucho llanto, mucha discusión, demasiado estrés, muchísimo sexo y muy bueno, peleas muy fuertes, carcajadas con agujetas de abdominales incluidas…en resumen, desquiciante.
Y la banda sonora elegida para este mes, aparte de la canción Pussy de Rammstein, se podría resumir en estas tres :
Si señores, en el mundo siniestrillo conocemos a Ofra Haza además de por Im nin Alu ( os acabo de quitar años, eh?) por esta estupenda canción de Sisters of Mercy y que está en mis distintos reproductores de música desde el año 92. Este mes la he puesto todas las mañanas para despejarme con la siniestra voz del cantante combinada con sus estupendos gorgoritos, además que me rejuvenece y me trae muy buenos y locos recuerdos.
Esta se que estareis hasta los huevos/ovarios de escucharla ya, pero me ha hecho mucha compañia durante estos treinta dias; para trabajar, dependiendo de lo que me toque hacer, me pongo el tipo de música que va acorde con lo que me tengo que inspirar; ya se que suena extraño y complicado, pero en el fondo no lo es tanto. Y en lo que estoy trabajando, requiere inspiración de música puncha puncha de la que no soy muy fanática, por lo que he tenido que tirar de radio a través de itunes para inspirarme. Y encontré una emisora francesa que cumplía los requisitos, en la que esta canción ha sonado hasta la saciedad y al final ha terminado gustándome. Aunque reconozco que ni David Guetta, ni Carl Cox ni el genial Abel Ramos me desagradan. Si vale, ya se que no soy tonta.
Además, el otro día recordé que esta canción era la que sonaba mientras Patata Asada intentaba abrocharme el sujetador en mitad de las escaleras del garito, por lo que yo estaría bailando a la vez seguro. Que no es excusa para tenerme medio despelotada durante cinco minutos para abrochar dos putos corchetes, por muy alcoholizados que fuéramos, por mucho que yo bailara y por muy gay que él sea, pues también. Y ahora que sabéis quien es Alfredo, puedo contaros que incluso lo llamó para pedirle ayuda llegado un momento.
Y la tercera en el ranking, no por ello la menos importante :
Directamente me pone cachonda. Por este tipo de frases son por las que nunca ocuparé un sillón de la Real Academia de la Lengua, lo se, pero no me voy a poner exquisita en la descripción de mis sentimientos. Me gusta el ritmo que tiene, muy evocador, en cinco minutos de canción da para un pequeño streaptease calenturiento con cabalgada incluida. Y es que no se porque, pero esta canción me evoca un sitio oscuro, un sótano por ejemplo, y veo un tio ( sin cara, podría ser Alfredo mismo, el pobre) sentado en una silla, atado de pies y manos, estas a la espalda, amordazado; lleva un pantalón gris de Armani ( jeje) y corbata a juego, con el nudo medio deshecho ( ñam ñam). Al oir el inicio de la canción da un pequeño respingo en la silla, asustado. El momento es un poco Reservoir Dogs, pero no voy a cortarle una oreja, me lo voy a follar, aunque él no lo sabe. No puedo desaprovechar este ritmillo para cabalgarle en la silla, no no.
OFFTOPIC : Mientras escribía este último párrafo, me he acordado de tres situaciones, que tienen que ver entre si, y que no a la vez, y como no dan para un post entero por muy ladrillo que pueda ser a veces contando las cosas, Ahí van.
Primero, al pensar en la posición de la silla y el tio encima, me he acordado de una Nochevieja, creo que tendría 17 años, de fiesta, en una casa con un montón de amigos. Allí estaba el chico que me gustaba, y empezó a sonar ” You can leave your heat on” , clasicazo para calentar a alguien. Asi que lo empujé hacia una silla, lo senté, y le monté un numerito de te toco pero no llego a tocarte y me tocas pero apenas consigues rozarme que le dejó sentado unas cuantas canciones más hasta que se le bajó el asunto. Un mes después salió del armario, por lo que me siento especialmente orgullosa de haber provocado esa erección en particular. Otro dia os cuento mi época desarmarizante, que casi me traumatiza.
Joder, me va el cerebro como una moto, ustedes perdonen, me pongo a enlazar cosas y al final parece esto un fascículo más que un post. Y eso que me he sentado sin apenas saber que escribir…
La segunda cosa que he pensado es que para hacer todo lo que quiero hacerle durante la canción, voy a tener que darle a la repetición automática. Y eso me ha recordado una noche, echando un polvo con kiss tv de fondo, empezó a sonar Creep de Radiohead, canción que me encanta. Me desconcentro de la música, sigo al polvo, y en un momento de vuelta a la cordura, sigue sonando Creep. Me da la impresión de que llevo más tiempo follando que tres minutos, pero sigo a lo mio. Cambio de postura un poco más tarde, desconcentración, sigue sonando la canción. Venga hombre, no puedo perder la noción del tiempo de esa manera. Follo y escucho, y al acabar la melodia, oigo como vuelve a empezar otra vez. Joder, que susto. Sigo disfrutando del momento, ya concentrada en lo mio. El videoclip estuvo repitiéndose más de ocho horas, que cuando me levanté a la mañana siguiente, ahí seguía.
Y la tercera, es que me he acordado que una de las cosas que solía hacer con el Sadiquito era esto, elegíamos cada uno una canción para el otro y nos escribíamos una historia en la que esa música encajara como banda sonora. Es lo que tiene tener un amante a 400 km de distancia y no poder estar siempre que queríamos juntos. Ays. Uno de sus cumpleaños le mandé un cd con 10 canciones y diez historias diferentes,que pena que no guarde copia de las canciones que fueron ni de las historias que evocaron, ni me acuerde siquiera; pero como recuerdo que es algo que me divertía mucho, si os parece, lo pondré en práctica en el blog, a ver que resultado da.
Bien, ya podeis llamar a Alfredo para que me quite el teclado.
Y es que llevo 14 horas trabajando sin moverme más que para ir al baño y hacer algún que otro movimiento muscular antes de que me entre el síndrome de la clase turista dentro de mi propia casa, asi que voy a aprovechar estas líneas para refrescarme la cara virtualmente para seguir, y dejar que mi cerebro piense en otra cosa que no sea trabajo.
Alfredo llegó a mi vida el jueves de la semana pasada, pero se ha vuelto tan intensa su presencia, que llego a nombrarle varias veces al día. No es que me haya enamorado de él, ni mucho menos, pero desde luego que como hombre es excepcional.
Y es que entró en nuestras conversaciones sin querer, en la de mi patata asada y en la mia, desde el salón de mi casa, a través de la tele, rollo poltergeist, bien entrada la madrugada, a través de un videclip :
“No puedo con Bjork. Como cantante de Sugar Cubes me gustaba, su primer single en solitario ” Big time sensuality” me gustó tanto que me compré el cd, pero después… se le ha ido la pinza. ¿Por qué la música nunca va acorde con la melodía que ella canta ? Es como si dijera … venga, voy a grabar un disco, yo canto en mi casa, los músicos que toquen lo que quieran en el estudio, y luego lo juntamos y que sea lo que dios quiera … y no, reina, no, esto no es ser ecléctica, es ser una petarda con un oído enfrente del otro. Es como si se hubiera quedado sorda de repente y no quisiera que el mundo se enterara”
Semejante monólogo me marqué mientras patata asada se descojonaba, y continuamos viendo el video; ” la estética que gasta mi prima tampoco se queda atrás. Parece que se le ha caido la lámpara de araña sobre la cara y ha querido grabar el videoclip antes de irse a urgencias ” Y entonces apareció él. “ Alfreeeedooo trae el superglú, la cámara y las toallitas de bebé que quiero grabar un videoclip” Ataque de risa tontísimo. Entre lágrimas, la pregunta del millón “¿Para que coño quieres las toallitas ?” ” Para limpiar la sangre que me corre por la cara del hostiazo de la lámpara”
Y Alfredo, ese ser inexistente se ha instalado en nuestras vidas, porque somos un par de gilipollas y llevamos cerca de una semana llamando a alguien que tiene que hacer cosas inverosímiles por nosotros, aunque se que su existencia es tan efímera como el slogan que nos repetíamos constantemente hace dos semanas cada vez que nos hacíamos una pregunta :” Be a chip” ( se una patata), frase que sólo nos hacía gracia a nosotros.
Por otro lado, mi yo malo y perverso ha disfrutado este fin de semana de lo lindo con la revolución de la foto de las hijas de Zapatero. No voy a meterme en política porque es un tema del que paso mucho, pero como siniestra, gótica o como queráis llamarlo desde la misma edad que ellas, me encanta el que no hayan cedido al tema protocolo , sus padres tampoco, y las hayan dejado ser y presentarse tal y como son. “Goths are people too” ( gran frase de la serie The I.T. Crowd, que os recomiendo si no habéis visto). Además, si el presidente de los Estados Unidos tiene el Pentágono, porque no va a tener el nuestro el Pentáculo, aunque sea en la habitación de las niñas. Además que pensar que en La Moncloa suena The Cure a todo volumen, me hace especial gracia.
Pero lo que más me ha gustado y lo que más he disfrutado ha sido con lo que se han tenido que morder la lengua los fachillas que conozco. Y es que se que, esta vez, se han tenido que tragar sus palabras y todos los comentarios “ocurrentes” que se les podía pasar por la cabeza o que ya habían oído por ahí con respecto al tema, porque tienen una siniestra delante. Dios, en serio, he estado esperando ese momento de envalentonamiento que tienen frecuentemente para criticar todo absolutamente todo lo que pasa en el país y que les hace creerse los poseedores de la verdad absoluta, con lo fácil que lo tenían, y nada … ni un comentario. Y bien se que estaban deseando hacerlo, porque dudo mucho que al tener un caso cercano de gotiqueo en sus vidas, lo hayan interpretado desde el punto de vista lógico de que todos hemos sido adolescentes, todos hemos pertenecido a una tribu urbana, y los siniestros nos pasamos por el forro de los cojones lo que piensen los demás de nosotros y de nuestra manera de vestir. Pero nada, ha sido todo un festín de hipocresía estimulante.
Me encantan las pollas erectas luchando por salir del pantalón que las mantiene aprisionadas. Me da lo mismo si la primera malla que las retiene consta de un boxer o un slip, antes, más jovencita, si que era más especialita con este tema ( tremenda gilipollez) y me gustaban más los tios con calzoncillo largo; hoy en dia, como si lleva bragas de puntilla debajo ( cosa que también me pondría bastante, todo hay que decirlo).
Me gusta una polla erecta de oficinista, a través de su pantalón de pinzas, esas que si para las chicas están bien colocadas para marcar pecho o cintura, la de los pantalones de hombre están especialmente colocadas para enmarcar sus paquetes y que nos fijemos en él. En este tipo de pantalón es más fácil adivinar que tipo de ropa interior lleva el dueño, si no se nota nada a primera vista, boxer, si en cambio hay un ligero cambio de rasante en la bragueta, es slip, y además lleva el nardo bien colocadito en el centro que me satisface visual y simétricamente. Obviamente, si el pantalón es claro, mucho mejor, sintiendo tremenda devoción por los paquetes envueltos en un pantalón gris de Armani. Si acompañamos al pantalón con el tio en mangas de camisa y la corbata puesta, ya no puedo pensar más que en zumbármelo. Supongo que siento este tipo de atracción hacia los ejecutivos porque son el tipo de gente que nunca tendré como compañeros de trabajo, no me veo yo vistiéndome con zapatitos, faldita y perlitas en las orejas para ir a currar, y esta gente es autóctona de ese tipo de ambientes.
A las erecciones a través de este tipo de pantalones las llamo señoriales. Me gusta como las pinzas dejan de realizar su cometido y convierten el pantalón en una terrible tienda de campaña, me gusta pasar la mano por encima de la tela del pantalón y notar a la vez la segunda tela del calzoncillo, y comprobar ya como está encerrada y como he de proceder a su liberación. Y el sentir la goma tirante del slip de verdad que me pone burrísima. Y si al pasar el dedo pulgar buscando el glande noto como se humedece a través de la tela es ya el delirio.
Me gusta también la rudeza de las erecciones tras un pantalón vaquero, que además, suelen decir mucho de la polla que las presiona. Una cosa es llevar los vaqueros ajustados a los huevos, que no me provoca excesivamente, de hecho más bien me da sensación de estrangulamiento y calor, si no como se pone esa bragueta a reventar contra la tela cuando la polla está dura. Si la erección sólo marca el bulto un poco más, queda preciosa a la vista; pero si ese pedazo de pollón que esconde el vaquero es capaz de marcarse en todo su esplendor a través de la gruesa tela del pantalón, el hilillo de baba empieza a resbalar por la comisura de mis labios porque está claro que ahí dentro hay encerrada una bestia durísima que me va a hacer pasarlo muy bien.
En este caso la caricia por encima del pantalón suele ser más brusca que en los de tela normal, claro, para notar bien lo que se esconde tras la cremallera. Antes le tenía mucha mania a los cierres de botones, pero ahora me encanta dar el tirón para desabrocharla, meter la mano para liberar la polla poco a poco de su aprisionamiento, me gustan como emergen las vergas aprisionadas por unos vaqueros y un calzoncillo, como con una ligera ayuda de mis dedos se revuelve para salir por la goma del slip con una mezcla entre boa y cobra luchando por sacar la cabeza aprisionada. Me encanta el calorcito que desprende al meter la mano para sacarla.
Aunque creo que mis favoritas son las erecciones en pantalón de pijama, sin calzoncillos, e ir poniéndola dura con mi mano o con mi aliento a través de la tela del pantalón. Cuanto más viejo y gastado esté, mucho mejor, menos separación de tela hay entre mi mano y la polla, me gusta juguetear con ella mientras veo la tele, sobretodo si el programa me aburre, y me esfuerzo más si a mi no me interesa y a la otra persona si, me convierto en una tocapelotas literal; me gusta robar polvos y desconcentrar humanos, pero jamás, jamás, me han reprochado al final que se han perdido lo que estaban viendo en la tele.
He de reconocer que una de las cosas que más me divierte mirar al final del día, son las estadísticas de wordpress sobre las visitas que ha recibido el blog. Y es que la gente llega hasta aquí buscando unas cosas muy raras, a veces deben de pensar que Google es una especie de lámpara mágica que les va a dar lo que desean, pero en vez de frotar hay que pulsar ”voy a tener suerte”. A veces, las frases de búsqueda son tan extrañas y depravadas, que lo compruebo para ver si es verdad que Google me tiene indexada con semejantes barbaridades. Y va a ser que si, claro, no va a hacer WordPress estas cosas para entretenerme.
De las del dia de ayer, esta me llamó especialmente la atención :
Automáticamente separé la silla de la mesa para no darme un cabezazo, me senté al borde abriendo al máximo de lo que mi postura permitía las piernas e hice el gesto. Me sobran un montón de vértebras.
Me fui al suelo, abrí las piernas e hice un nuevo intento, con el mismo resultado, mi lengua está lejos de mi clítoris también en esta postura. En ese momento llegó mi chico a preguntarme que hacía en el suelo ” intentando comerme el coño a mi misma” , le contesté. Me miró, dijo algo así como “eso me pasa por preguntar” y se fue a jugar a la consola. No es que le falte romanticismo, que nos podíamos haber montado una porno aquí mismo, pero es que cuando vives conmigo o reaccionas de vez en cuando como si no te hubiera dicho nada o acabas loco, seco y retroeyaculando.
De un salto me fui a la cama a probar si cambiando de postura, en vez de acercar la boca al coño acercaba el coño a la boca, una versión hardcore de mahoma y la montaña, igual conseguía algo. Y en este caso descubrí que aunque andaba más cerca, en este caso me faltaban vértebras en el cuello.
Y entonces pensé que por fín se que contestar a la pregunta de ¿Qué superpoder te gustaría tener? …Quiero ser retráctil.
Hace unos años conocí virtualmente a un tío al que sus amigos le apodaban el “pescadilla”, y me descojoné cuando deduje el porqué del mote. Aparte de decirme que era muy lista por la asociación hecha,ejem, me dejó claro antes de que concertáramos una cita ( eso tenía que verlo yo, por dios, si me gusta un hombre masturbándose autofelándose tiene que ser el súmmum ) que gracias a la cerveza y la falta de práctica, había perdido ese don, pero que en su adolescencia no salía de casa.
No me jodas, si yo se hacer eso, me vuelvo vigoréxica, vamos. Le pregunté si se había corrido en su propia boca alguna vez, pero pasó de contestarme, por lo que intuyo que sí. Y me he imaginado la situación, en el caso de un tío y en la mia. En la de ellos, no estaría mal que probran a autoatragantarse con sus lechazos, o que probaran ese momento de escozor cuando te cae en un ojo y sabes de sobra que restregártelo es peor. Esto lo se porque lo he leído en la Cosmopolitan, ejem. En el mío, pues no me importaría correrme en mi boca, me gusta mi sabor y sería una experiencia nueva el tener un orgasmo capicúa.
Si me pongo a pensar en mi propio caso, creo que igual correrme no me correría, pero reirme, una barbaridad. Más que nada porque me imagino el momento, me cuesta mucho no gemir, y se, porque lo he comporbado varias veces, que tengo unos orgasmos salvajes si quien me está comiendo el coño da algún grito contra él, por unos latigazos dolorosos, por ejemplo, e imaginarme que sea la vibración de mis gemidos la que me haga correrme, me resulta un poco increible porque a lametazo y gemido limpio en esa postura, me hiperventilo seguro antes de correrme, y desmayarse en semejante posturón, debe de descontar puntos del carnet de glamour automáticamente.
Así que mientras espero que Google me de la dirección del genio que me va a dar el don de la retractilidad, de momento dejaré que sean otros los que se encarguen de mis orgasmos a base de sexo oral, yo pongo la fusta y el coño.