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Mis pajas favoritas X : Año bisiesto

Película coñazo y lenta donde las haya, pero que me tragué por aquello de que me gustaba la temática ya que en su sipnosis hablaba de una relación sadomasoquista y allá que voy yo de cabeza cuando aparece esa palabra en cualquier resumen. Asi me va, que me trago cada truñazo de impresión.

Es mexicana, por o que he visto en el cartel le fue bien en Cannes ( pues a saber que más se presentó) pero les debió de gustar porque hablan poco o nada, es fácil seguir los diálogos. Debe ser por eso por lo que a los franceses les gustó, que ellos son también mucho de no mediar palabra en sus filmes. Yo como soy admiradora de Woody Allen, me gusta que el diálogo me salga por las orejas, debe ser eso.

Cuenta la historia de una chica triste que vive sola, con un cocazo impresionante ya que suele masturbarse mirando por la ventana a sus vecinos de enfrente, una pareja anodina, y que miente sobre su vida cuando habla con su madre por teléfono, contándole que todo le va de puta madre y esas cosas. Un dia, conoce a un tipo (según leí era su jefe) al que le va el rollo dominante y ella se convierte en su esclava. Y poco más. Las escenas de sexo no están mal para ser una película sosaina, pero se ganó mi consideración (ahora se llama asi a hacerse pajas, que pasa) con esta :

Y es que me recordó mucho a una relación con un esclavo que tuve, en la que su obsesión se basaba en lo mismo, en que me lo cargara. Me recordó mogollón a él (sigue vivo que yo sepa y yo no tengo nada que ocultar, por si alguien lo está pensando). Durante una época jugamos constantemente a esto, a imaginar como me lo cargaría y los dos nos poníamos como perros en celo con las historias que nos montábamos, aunque casi siempre lo convertíamos en personajes, el fondo era el mismo: un dia podía ser una ogra malvada y él un diminuto habitante de una aldea que yo arrasaba, o una loba y él un conejito,o una gata y un ratoncito, y cosas por el estilo que acababan con que el moría bajo mis perversas acciones y torturas. Vamos, para encerrarnos a los dos, lo se. No lo he contado a nadie porque es un rollo un poco difícil de digerir si no estás metido en el tema o tus niveles de sadismo no superan lo habitual, y bueno, reconozco que hay que estar bastante cuerdo para hacer esas cosas sin que se te acabe escapando de las manos. Nunca utilizamos ningún arma punzante como en la película, pero si que le estrangulé alguna vez y bueno, con el calentón a veces era dificil controlarse, pero nos queríamos y claro, no era plan, jaja, que lo que molaba era repetirlo a la semana siguiente. Fue una época de mucha adrenalina, muchas idas de olla y orgasmos increíbles, eso si.

La película, vedla si os llama la atención, si no, podéis vivir sin hacerlo, os lo aseguro.

Mis pajas favoritas IX: Los burdeles de Paprika

 

Ustedes disculpen este silencio, pero he estado lo suficientemente liada para no tener ni tres minutos para dedicarles. No me lo tengan en cuenta, va.

Esta es otra de las películas que vi durante mi adolescencia hasta la saciedad, gracias a que la regaló la revista Interviú y mi padre como no, la compró. Después de hacerme aficionada al porno del plus, me llamó especialmente la atención en su momento por la voluptuosidad real de las actrices de la película (en especial de la protagonista) frente a los coños perfectamente depilados y las tetas en los sobacos que había visto hasta entonces. Luego ya, con los años descubrí que Tinto Brass siempre tiene este estilo, el cual aplaudo, pero en su momento me llamó la atención.

La peli trata de una chica que tiene que meterse a puta por problemas familiares y la presión del cabrito de su novio, y a la muchacha va y le gusta (bueno, vale, es una sipnosis a grandes rasgos, el que quiera que la vea). Tiene bastantes escenas muy buenas y divertidas, pero mis dos favoritas de toda la peli son estas (hala derroche, que esta vez van dos videos…para que me perdonen la tardanza) :

Me parece super excitante esta visita al ginecólogo, no se, entre el tio que no se corta un pelo pese a parecer hacerlo con una pasmosa “profesionalidad” y falta de deseo, el momento de “te voy a calentar para meterte el anticonceptivo” me encanta. Y últimamente me acuerdo mucho de esta escena, que llevo unos meses de violación con condón y lubricante cada vez que me hacen una ecografía, que el ginecólogo ni un besito en el cuello te da el tio arisco.

La otra escena es esta:

era la segunda vez que veia un arnés, la anterior fue en La Masajista y aún me flipaba bastante el juguetito. Y con este flipé, ya que nunca se me había ocurrido que se pudiera utilizar entre mujeres (joe, yo creo que a esa edad aún no tenía muy claro que era el lesbianismo…) y aparte de alucinar con la cantidad de polvo que acumulaba el consolador, que soy yo y no le dejo que me lo meta hasta que le de un agüita, me dejó algo más claro su uso y disfrute.

Recomiendo la peli entera que está bastante bien, está fácil de encontrar en sus sitios de descarga favoritos, en especial el que emipeza por cine y acaba por tube.

Mis pajas favoritas VIII : En el nombre de la rosa

Esta bien, tendré que empezar a reconocer que me hacía pajas con cualquier cosa. Esta peli también andaba en la más que nombrada videoteca de mi padre, en primera fila, o sea, accesible. En mi casa, mi madre y yo, y después mi hermana, hemos sentido devoción pasional por Sean Connery, el hombre que mejor ha envejecido del mundo mundial. En su época de 007 no me parecía muy atractivo, pero fue llegar al medio siglo y el buen hombre empezó a convertirse en el tio más sexy del universo. Y hoy por hoy, puedo decir que sería el único tio de 80 años al que me zumbaría sin pensármelo,la virgen que buenorro sigue estando. Que George Clooney lleva el mismo camino, pues también, pero ya veremos si su naturaleza le convierte en el segundo octogenario que me pasaría por la piedra.

Tengo que reconocer que creo que no he visto la película que nos ocupa entera, pero la escena que acompaña este post la habré podido ver unas cien veces, con sus cien pajas. También era fan de Christian Slater, aunque en esta película la tonsura le quitaba cierto atractivo para mis ojos de adolescente (cosa que al señor Connery no le pasaba). Pero el rollo monje me ponía ( y me pone) mogollón. Creo que todo empezó en una visita al monasterio de Silos que hice con el colegio, donde nos atendió el monje más buenorro (real) que he visto en mi vida. Más que escucharle, me pasé pensando como un tio tan bueno  había decidido dedicarle su vida a Dios, pudiendo repartir su esperma por todas las féminas que se encontrara. Joe, que bueno estaba, y que manos más bonitas tenía. Pero bueno, cada uno con sus convicciones, vaya.

De esta escena me pone todo, pero en especial, los gemidos de la muchacha. Me gusta el momento perverso del primer monje buscándola para follársela a cambio de comida, el morbo de follarse al cura jovencito ( Slater) y el arte que tiene para quitarle el hábito, porque me di cuenta de que yo no sabría ni por donde empezar, vamos, que con remangarle la falda y ponerme encima me era suficiente. Me gusta la iluminación, y el culo de Christian, pero sobre todo, me pone una barbaridad los gemidos de ella, tan ansiosos, tan … no se como describirlos. Y es que el sonido del placer es algo que me pone mucho más que algunas escenas ( siempre y cuando los gemidos no sean falsos como en muchas de las pornos, que me producen el efecto contrario). Debe de ser porque al principio sólo podía ver las porno sin sonido y eso es algo que me perdía. El sonido de las chicas me pone, pero el de un tio ya me sube a los cielos…sobre todo ese gruñidito cuando se corre. Uhmmm.

He aquí el video :

 

Por cierto, felices lupercales. Que yo soy anti San Valentin, ese invento versión casta y pura de la iglesia para acabar con las orgías con lobos y machos cabríos.

Mis pajas favoritas VII: Instinto básico

 

Si queda alguien en el mundo que no haya visto esta película, es que acaba de nacer. Antes si se promocionaban bien las películas, verdad? Sin necesidad de que los actores pasaran a ser humillados en El Hormiguero, ni teniendo que dar cincuenta ruedas de prensa ni soportar a reporteros graciosillos intentando ser los más originales a la hora de hacer la pregunta más estúpida.

Cuando la estrenaron, en el año 92, yo tenía 16 años. Ya había follado alguna que otra vez con el Chico Aguarrás y estaba a punto de comenzar mi relación con el profe de literatura ( jesús, que carrerón, hija) por lo que muchas de las escenas no me pillaron de “nuevas” como si lo hicieron en “Las edades de Lulú” (a esta le dedicaré otro post, aunque creo que ya lo he hecho) que se estrenó dos años antes y a mi me pilló algo más virginal y pura. Después no renové la suscripción (a virginal y pura), como le comentaba a un amigo  el otro día entre risas.

Me acuerdo que vi la peli en el cine Goya ( creo que ya más que extinto y ahora será alguna tienda de ropa) y en las primeras filas, ya que debido al morbo que  levantó la señora Stone y su falta de ropa interior era bastante dificil conseguir entradas. Fui con dos amigas, y allí las tres nos quedamos impactadas por ver la primera escena tan de cerca y lo que se puede llegar a hacer con un punzón de hielo.

He de decir que siempre he sentido una aversión infinita hacia Michael Douglas, desde “Tras el corazón verde” y “La joya del Nilo” hasta nuestros días, pasando por la terrible “Acoso” ( anda que no tendría tios más buenos para acosar en la ofi la Demi, con lo buena que está) aunque reconozco que verle sufrir en “La guerra de los Rose” me divirtió bastante. Por cierto, os habéis dado cuenta que en esta vorágine de ser politicamente correctos y cogérnosla con papel de fumar, no han vuelto a emitir desde hace años esta película en ningún canal? Supongo que será por la cantidad de “violencia de género” ( de ambos géneros) que hay en cada escena de la peli. Que lástima que nos hayamos vuelto tan gilipollas para ciertas cosas.

Pero volvamos a la peli que nos ocupa en este momento. Aunque la escena por excelencia de este film es el despatarre sin bragas  de Sharon Stone ( yo sigo sin verle nada), para mi, la escena que más me impactó ( y me puso) de la película fue esta :

Y es que el que me enganchen así por detrás, he de reconocer que me pone una barbaridad. Lo de la enculada ( que en su momento no estaba segura pero me lo imaginé) asi tan bestia como que no va conmigo, que duele (y si escucháis bien se oye hasta una especie de crujido cuando se la mete, jaja), lo que me da que pensar que Michael la tiene bastante pequeña para poder penetrar analmente sin recibir un berrido por parte de la enculada. Esto lo imagino también por experiencia propia, ya que con mi ex no había ningún problema a la hora del sexo anal sin lubricante, pero con mi chico actual o se embadurna y de paso me pone anéstesico o veo las estrellas y parte de otras galaxias.

Hace escasamente unas semanas emitieron la película en la televisión, y ambos comentamos que esta era la escena que más nos ponía de ella. ¿Y a vosotros?

Mis pajas favoritas VI : 9 semanas y media

Clasicazo del cine erótico donde los haya, recuerdo que esta película no estaba escondida en la videoteca de mi padre, así que pude verla unas cuantas veces sin esconderme, cosa que tampoco es que tuviera mucho mérito en este caso. La película en si me ha parecido un truñazo de impresión desde el primer visionado, y es que Kim Bassinger me parece tonta del culo en esta película ( uhmm no se si he visto alguna peli suya más, creo que la de “mi novia es una extraterrestre”) y Mickey Rourke nunca me ha parecido un tipo atractivo, aunque e que en esta película volvió locas a las féminas del mundo.

Debe ser por mi caracter o mis gustos, que jamás me hubiera visto metida en una relación como la que nos muestra esta película, por eso debo de pensar que la Kim, si, está muy buena y tiene unos pezones alucinantes, pero me sigue pareciendo idiota. Hay dos escenas en la película, ya sabemos todos cuales, que hicieron mucho por la vida sexual del personal de la época, véase streaptease al ritmo de “You can leave your heat on” del gran Joe Cocker y la escena de la nevera y la comida. De la primera diré que yo también utilicé una vez la canción para hacerle un bailecito sensual a un colega que me interesaba muchísimo y al que conseguí empalmar mientras lo medio acosaba rítmicamente en una silla, pero la cosa no fue a más debido a que

a. teníamos demasiado público ( era una fiesta de nochevieja)

b. era gay ( y yo sin saberlo. Pero lo empalmé. Ego +15)

En cuanto a la escena de la nevera, he de decir, que más que ponerme, me da un ascazo de muerte. Mira tú la rarita, media humanidad haciendo el chorra con la comida en plan erótico y la otra con nauseas. Quizás será porque entre otras cosas, no soporto las fresas, y ese chorreo de comidas pringosas no va conmigo. La comida en el plato, oiga. Es un elemento que no me resulta erótico más allá de la verdulería, donde con pepinos y calabacines si puedo llegar a fantasear.

Pero, si hay una escena que me puso en su momento y lo sigue haciendo ahora. Es el polvo bajo la lluvia en las escaleras, dos de mis accesorios favoritos para un polvo : he follado tantas veces en unas escaleras, clavándome los escalones en los riñones o en las rodillas dependiendo si tocaba encima o debajo, que ver unas ya me suele poner; si hablaran las escaleras del Auditorio de Madrid… jiji. Por otro lado la lluvia, o el agua de la ducha, o cualquier cosa que me moje exteriormente ( por dentro ya suelo ir yo servida) me pone una barbaridad. Y si soy sincera, no se porque lo hace especialmente, porque si mal no recuerdo nunca he follado bajo la lluvia ( ni cantado) y si varias veces en la ducha, pero vamos, supongo que como todo el mundo, y es que no hay nada más peligroso que dejar que un tio te enjabone, cosa que, por cierto, me encanta. Así que como en esta escena se conjugan ambas cosas, para mi es la más masturbable de toda la película :

Y oigan, que casualidad, yo también estoy de 9 semanas y media :)

Mi pajas favoritas V : El cartero siempre llama dos veces

Además que si. El mio llama dos veces, si no le oigo aún toca el claxon de su vespa y me llama por mi nombre, todo lo hace por no dejarme un aviso y ahorrarme el paseo hasta la sucursal. Majete es el tio, oye. Además es guapete, pese al casco de hormiga atómica amarillo que  lleva siempre y que me hace hablarle a gritos.

Bien, pero no estamos aquí para hablar de mi cartero, si no del de Jessica Lange. Ni tampoco para decir  que acabo de recibir un correo con el que he tenido que abrir las ventanas porque no me cabe el ego en la habitación en este momento. Y es que si califican como  ”fenómeno” y que tu trabajo es “de lo mejor que se ha visto en este campo”  por una persona con la que además choqué un poco al principio de nuestra relación laboral, que quereis que os diga, estoy con una sonrisa de oreja a oreja desde hace unos minutos ( el correo ha llegado mientras empezaba a escribir esto)

Recompongámonos. La pelicula pajillera del dia es el clásico del cine “El cartero siempre llama dos veces” , intrepretada como todos sabemos por Jessica Lange y Jack Nicholson, un hombre que siempre me ha provocado tanto miedo como morbo.  Jamás he visto la película entera. Conocí su existencia por mi mejor amiga en el cole, con catorce años más o menos, ya que la habían emitido en la televisión la noche anterior y ella la había visto junto a sus padres. Yo no tengo ni idea de porque no la ví, no creo que no me dejaran porque ya no existían los rombos jode películas ( no me digais que nunca rezasteis de pequeños para que no salieran los putos rombos y no os mandaran a la cama), así que supongo que estaría haciendo algo mejor. En ningún momento me contó de que iba la película ( y os juro que sigo sin saberlo) sólo me supo describir con pelos y señales el famoso polvo sobre la mesa de la cocina, y lo que más le gustó a ella de esa escena, aún me acuerdo , es cuando Jack le estruja la teta a la Jessi cuando ella está encima. No puedo evitar sonreir por su inocencia, y la mia, que hace tanto tiempo que la perdí que empezaba a pensar que nunca la tuve.

Pasó el tiempo, no se cuanto, cuando entre las pelis de mi viejo grabadas de la tele, me encontré con ella. Aún recuerdo el título escrito a lápiz por la letra de mi madre ( eso significaba que no querían quedársela, las conservables se escribian a boli y se le rompía la patilla para que nadie la jodiera) y que, al ser una cinta de 240 minutos compartía cubículo con otra película, también rotulada a lápiz, de cuyo título no logro acordarme.

Haré un inciso en defensa de mi padre que parece que sólo tenía pornografía en su videoteca y encima al alcance de una menor. Nada más lejos, que la menor se tenía que subir a una silla para cogerlas. Por el curro de mi padre, y por su caracter supongo, siempre ha sido un apasionado de Woody Allen, Billy Wilder y el recientemente fallecido Berlanga. Y ha sido con la muerte de este último, cuando me he dado cuenta de que mi padre me ha hecho ver buen cine toda mi vida, y es que no hay ni una sola película de Berlanga que no haya visto más de diez veces durante mi adolescencia, y es ahora de mayor cuando me doy cuenta de que me hizo un gran favor. Esta semana estoy feliz con el ciclo de Woody Allen de la Sexta.

Recapitulamos, que ya me he ido otra vez. Mi padre tenía grabada la peli, así que me fui de cabeza, gracias al forward, a buscar la dichosa escena. Gracias a que es casi al principio de la película no tuve que esperar mucho tiempo para acabar con mi  morbosa expectación. Uhmm me gustó tanto la escena que volví a ponerla. Y otra vez. Y otra. Y otra. Y es que los sonidos que hay en esta escena, me ponían y me ponen perraca perdida. Me gusta que hayan mantenido el sonido original de los actores en esta escena ( se nota que no hay doblaje mas que en las palabras), y la música me parece excelente para ese momento. Reconozco que frente al estrujamiento pectoral que ponía berraca a mi amiga, yo prefiero otros dos momentos : ella de pie y el de rodillas, fuera de escena, haciéndole no se que ( en su momento, claro, ahora si lo se) pero que parecía que le estaba gustando ( a ver, la primera vez que vi esa escena no había adoptado esa postura aún ni para hacer una mamada, asi que para mí podía estar atándole los zapatos o haciéndole cosquillas sexuales en los pies), pero algo había ahí que me llamaba mucho la atención; pero lo que me puso a mil es el momento, ya tumbados sobre la mesa, en la que Jack le pasa la mano por el interior del muslo y comienza a tocarle el coño por encima de las bragas, ella le quita la mano, se acaricia ella misma  y después vuelve a invitarle a acariciarla marcándole el ritmo. Dios, como me pone eso. Y como me gusta hacerlo, jeje.

Así que esta escena se convirtió en una de mis favoritas para masturbarme, porque estaba cerca del principio de la película, duraba para mi lo bastante como para correrme sin tener que rebobinar gracias, tanto a lo que se ve como a lo que se oye. Y nunca vi más allá de esa escena. Como en mi forward solo buscaba escenas de sexo y no vi ninguna más, para mi esta película se acaba después de ese polvo.

( Si tenéis problemas para reproducir el audio, es que os falta el codec ac3)

 

Mis pajas favoritas IV : Fóllame

La verdad es que conocí primero el libro que la película; este lo editaron en una colección casi de bolsillo cutre salchichera cuando tenía recién cumplida la veintena, en una colección de colores, rollo barco de vapor, y cada color respondía a un tipo de novela. Esta era de color rojo. En aquella época trabajaba de secretaria en una empresa de transportes ( me he pasado media vida dándole órdenes a camioneros, con lo difícil que es eso, algún día os contaré la historia del puto machista que estuvo a punto de partirme la boca “porque yo no era nadie para darle órdenes” …cuando la empresa era mía, porque sí, porque empecé de moza de almacén y llegué a tener 10 camiones a mi servicio currándomelo mucho) aunque en aquella época aún estaba en mi fase de “aprendizaje” del cotarro. Lo bueno de trabajar en un sitio asi, es que te pasas mucha parte del dia sola, y más si tu jefe es un bandarra que no aparece por allí más que a cobrar. Asi que desde las 9 de la mañana hasta las 5 que empezaban a llegar los repartidores, hacía y deshacía a mi antojo. Una de las cosas con las que me deleitaba habitualmente, era con un buen libro. Y en el quiosco del polígono, ya que aquella mañana me había dejado la lectura en casa, di con esta novela.

Si habéis visto la película, que siempre suele ser una adaptación de mierda de la novela que sea, recordaréis que en esta hay una buena cantidad de escenas de sexo completamente explícito, hasta el punto de que la consideraron una porno con argumento. La actuación de Zenza Raggi, actor porno que está bastante buenorro, pues tampoco es que ayude mucho a no clasificarla así.  Aunque siempre dicen que una imagen vale más que mil palabras, difiero de esto en cuestión de descripción de una escena erótica. Me pone mucho más la descripción que pueda hacer el autor de la escena que ver lo que el director ha entendido; me gusta saber lo que piensa, como lo escribe y lo siente; supongo que será porque como yo he hecho lo mismo muchas veces ( escribir una escena erótica) y me pongo berraca perdida mientras la escribo ( y más de una vez he tenido que parar a hacerme una paja porque mi cabeza v más rápida que mis dedos y el calentón de “lo siguiente que he pensado” llega un momento en que me satura y me hago la paja con la versión completa en mi cabeza, me relajo, y ya puedo escribirlo todo. Aunque como siempre, se escribe mejor excitado y una vez relajadita, siempre me dan ganas de continuar con un “y se dieron la vuelta y se echaron a dormir” así que empecé a dejar pasar un tiempo entre la relajación postpajilla y la redacción para compensar.

Bueno, pues este libro es de los que me ha hecho hacerme más pajas con sus descripciones en el curro. Era una locura, empezaba a encenderme y ni me movía de mi mesa, ni decir que leí y releí el libro cien veces sobre todo las escenas que más me ponían : la violación del principio y la falta de resistencia de una de ellas que acaba desesperando al violador y la deja, un polvo en un callejón en el que te puedes meter tanto en el polvo como en la cabeza de la chica, y lo que piensa ella creo que es lo que más me pone, más que la descripción del acto en si, y la descripción de la escena que acompaño, que realmente es la única que me pone de la película. El libro es fuertecito, y me llegó a hacer  tener una especie de conflicto de intereses mentales importante: si hay algo que me pone nerviosa, son las escenas o descripciones de las violaciones; por desgracia, puedo empatizar con las victimas ( a buen entendedor pocas palabras bastan) y jamás disfruto viéndolas; y me jodía una barbaridad que Virginia Despentes lo hubiera conseguido.

La escena que acompaño a continuación, tiene mucha violencia, más que sexo. Lo advierto para lectores sensibles y asustadizos porque alguien va a flipar seguro.  Daría más explicaciones acerca de, pero uno de los lectores de este blog me recomienda siempre que no sea todo lo sádica que soy en realidad en el blog que cualquier dia me lo cierran o provoco una serie de reacciones innecesarias ( que ya he provocado alguna vez y me resulta un tanto coñazo tener que defenderme constantemente de los ataques  que mis , a veces, demasiado sinceras palabras revolucionan al personal que se cree poseedor de la verdad y les da por analizarme o llevarme por el buen camino). Así que le voy a hacer caso conteniéndome, y sólo lo resumiré en una sola frase . Yo quiero hacerlo. Jajajaja. Y a poco avispados que seaís, adivinareis enseguida quien sería mi candidato. He fantaseado muchas veces con ello.

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Mis pajas favoritas III : Emmanuelle

Esta película fue una de tantas de la colección de cine erótico de mi padre, pelis que guardaba en una segunda linea de la videoteca y de fácil acceso, sólo había que acordarse de volver a dejar la película en el mismo sitio. Ahora, conociendo más a mi padre, se que hubiera dado igual que la dejara sobre su almohada, vive en un despiste constante.

No recuerdo como descubrí la película, supongo que por el puro morbo de que pertenecía a la segunda fila. Grabada de la 2, creo que me la vi tantas veces que sabía hasta que anuncios se emitían en cada corte publicitario ( para que le iba a dar mi padre al pause y luego seguir grabando). La primera vez que la vi, pasé casi toda la película con el forward sólo parándome en las escenas de sexo. Como hay bastantes escenas, al final casi me vi la película entera con sus diálogos incluidos. La historia me pareció un poco tonta, pero los ojos, la boca y las tetas de Silvia Kristel me maravillaron, así que volví a verla. Una y otra vez, eligiendo mis escenas favoritas y teniendo unos orgasmos increibles con cada una de ellas. Y es que, lo que es ser adolescente, que en décimas de segundo pasas de cero a cien con orgasmo incluido; ahora tardo ya dos segundos, se va notando la edad.

Mis momentos favoritos de la peli son :

- Paja de la chica morena que come chupa chups para excitar a los viejos con una foto de Paul Newman mientras Emmanuelle la mira flipada. Me parece una escena elegantísima donde una piel de galllina y unos pezones erectos lo dicen todo.

- Momento carruaje con el señor de pelo blanco , hacia el final de la película, cuando le ofrece a un borracho que va por la calle las bragas de Emmanuelle.

- Final de la película, donde el culo de Emmanuelle ( no se si lo dicen en algún momento o son imaginaciones mias) es ofrecido al vencedor de una pelea, y al ganar la pone a cuatro patas y se la folla delante de todo el personal.

Pero para mi la escena clave de esta película, es el partido de squash con la rubia lesbianorra, y como le seca el sudor después:

Que cerda me puso nada más verla.En especial, lo primero que me enciende, es ese momento en el que la rubia le ahueca el polo para verle las tetas mientras juegan. Detallazo erótico.  Me hace gracia porque en mi adolescencia vi un montón de escenas bollo que me ponían perraca perdida, y anda que me traumaticé pensando si iba a ser lesbiana o no. Yo cogía, me corría, y ni me planteaba mi sexualidad porque me había excitado viendo como una señora le limpiaba a otra el sudor con una toalla y le hacía un dedo en toda regla. Comento esto porque muchas tias que conozco, cuando ven una escena bollo en una peli porno, se sienten incómodas, no se excitan e incluso dejan de mirar la película, cosa que me resulta bastante chocante, pues para mi denota una inseguridad palpitante.

De esta peli, tengo una anécdota que ya conté hace un tiempo : y es que en la versión grabada con anuncios de mi padre una parte de la película está censurada. Hasta que no me bajé la peli de internet, perdón, conseguí una copia de seguridad, no vi que la famosa escena del avión que a mi no me decía nada y a todo el mundo tenía revolucionado, estaba cortada, por lo que no entendía del todo esa pasión del personal por esa escena. Vale, está bien, pero todos sabemos que es ciencia ficción a lo Alien : es imposible follar así en un avión a no ser que midas 1,50 y peses 33 kilos.

Prefiero un partido de squash, sin duda.

Mis pajas favoritas II : La Masajista 2

Esta es mi segunda peli porno favorita, también descubierta en esas noches de viernes y canal plus adolescente. Esta no la ví más que dos veces, la primera porque tocaba, y la segunda para enterarme del título y comprobar si de verdad me ponía tanto la escena como la primera vez, porque me llamó excesivamente la atención, era la primera vez que veía algo así y me había puesto perraca perdida, y quería comprobar si es que en ese momento estaba tan cachonda que me hubiera dado igual que fuera el oso Yogui o lo que en realidad vi.

Y el hacer este tipo de retrospectivas me hace reir porque desde que entré en el mundo bdsm por las experiencias y la gente conocida he pensado siempre que el sádico ( o masoquista) nace, no se hace, y este tipo de cosas, esta escena, mi calentón con las botas de Dyana en V, que Caponata pisara a Perez Gil ( siempre había pensado que el caracol se llamaba “perejil”) y más cosas que no recuerdo o que recordaré, me hacen ver que de verdad lo he tenido latente toda mi vida, aparte de que mi madre siempre me haya descrito con la palabra “sádica” entre sus adjetivos. Y eso que es mi madre.

Volvamos a la película. Desconozco si existe “La Masajista” a secas, pero esta es la segunda parte. Me edito a mi misma : Si, existe. Es del año 90 y la protagoniza Jenna Jameson antes de convertirse en la pasa anoréxica que es hoy en día, pobre mujer. La segunda parte está protagonizada por Ashlyn Gere y Asia Carrera, que protagoniza una escena al principio de la película que también me gusta mucho, donde uno de sus clientes le solicita un masaje “especial” y la cara de asco y desgana que le echa al asunto me pone a mil.

Pero la escena que me dejó con la boca abierta es esta :

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Ahora entenderéis toda la parrafada anterior sobre los sádicos que nacen y bla bla. No recuerdo lo que debí de pensar exactamente en ese momento, pero debí de flipar. Aparte de ser la primera vez que veía una escena así en mi vida y que la pillé empezada, aluciné con el arnes ( al principio recuerdo que pensé que aquello era un travesti, sin saber también mucho que imagen tenía que tener un travesti desnudo, y por unos dias, hasta que pude volver a ver la película, pensaba que un travesti era una mujer con un rabo de goma, y lo del arnés me pareció una idea excelente para hacerte un hombre como los rellenos de sujetador que habia cuando no se llevaba rellenarse de silicona). Si, el despiste que llevaba era cojonudo, pero no me voy a avergonzar porque ninguno hemos nacido sabiendo, y yo además de no tener hermanos estudiaba en un cole de monjas, por lo que mi despiste podía haber sido aún mayor.

Esta peli, no se porque, debía de ser que mis padres no estaban en casa, la escuché con volumen, y el diálogo fue ya determinante para que se me encendieran todas las luces. Es que no me digais que no, para ser porno convencional es de lo mejorcito que he oído.

Un inciso : No veo el teclado del ataque de risa que llevo. Tengo puesta la escena mientras escribo esto, a bastante volumen porque los albañiles siguen golpeando en el piso de abajo. El silencio se ha hecho en el momento en el que Ashlyn le ha dicho “Te gusta ser follado por una enorme polla verdad?” . Mejor voy a poner música. Eso si, han aumentado el ritmo de los golpes. Igual lo han tomado como una amenaza.

Después de ese primer visionado impactante, busqué el nombre de la porno en la revista del plus para ver el título y no perdérmela. Debía de ser de los últimos pases porque ya digo que en la tele la vi solo dos veces, frente a las 8 de La Marioneta, por ejemplo. Y esta segunda vez, ya viendo la escena entera, descubrí que aquella chica no era un travesti ni por asomo, pero que el chico era gay y que por eso le gustaba que le diera por culo. Un poco menos despistada, pero aún bastante, ya lo se, ahora me rio.

Pasó el tiempo, los años, le dediqué unas cuantas pajas en mi cabeza al momento porque me había parecido de lo más excitante que había visto mis ojos, hasta que la vida me hizo entender lo que realmente pasaba en esa escena. Y me volví loca buscándola porque no recordaba ni el título, ni los protagonistas ni nada, sólo ese momento; hasta que gracias a que pertenecía a un foro de frikis pajilleros donde sólo se hablaba de porno principalmente, encontré respuesta a mi pregunta y por fin volvi a encontrarla. Y además me gusta que sea en tan baja calidad, rollo ripeo de un video vhs, porque le da más solera, o un puntito vintage a mis recuerdos, aunque estos siempre son en blanco y negro porque la tele de mi habitación no era a color.

Mis pajas favoritas I : La Marioneta

Durante este verano me ha dado por toquetear un poco los programas de edición de video que cualquier Mac convierte en un juego de niños, por lo que mi destreza innata con cualquier tipo de software ( puedo parecer una cretina, pero me avala el haber recibido una felicitación de un alto cargo de una empresa muy importante de telecomunicaciones ya que reduje el tiempo de aprendizaje de la gente de mi departamento de un mes a una semana cuando les dio por cambiarnos todo el software de gestión de un dia para otro, y yo no era más que una curranta más) unida a que por fin voy acordándome de los títulos de las porno que me han ido gustando a lo largo de mi vida, más acordarme el otro día de mi colección de escenas que me ponían ( y ponen) perraca en una cinta vhs de 180 minutos que vaya usted a saber dónde estará y que maldigo cada día que decidí que ya no la necesitaba ( criba de mudanzas, ya saben, y una que ya lleva nueve en su cuerpo, ha ido deshaciéndose de tantas cosas que es mejor ni pensarlo porque luego las echo de menos todas), he decidido abrir esta nueva sección en el blog, con esas escenas que en su momento se me quedaron grabadas a fuego por lo cachonda que me pusieron o porque llevo años dedicándole un millón de pajas, da igual que sean de cine convencional o del dedicado a tal menester.

Inauguro la sección con la porno que más veces he visto, y de la que más veces he hablado en el blog, “La Marioneta” (“La Marionette”) de Marc Dorcel. Película por excelencia del porno del plus de los 90, creo que la ví las 8 veces que la emitieron, incluso debí de soltar una lagrimita cuando leí en la revista ese U.P.  ( Ultimo pase) al lado del título.

Lo bueno de esta porno es que además tiene un argumento. Como siempre la he visto sin volumen para que no me pillaran mis padres, y ahora sólo la he encontrado en francés ( para ser una porno hablan un montón), podría decir que el argumento más o menos trata de un tio que tiene un poder especial para convertir muñecas diminutas en personas o viceversa, no me quedó muy claro. Una de esas muñecas le cuenta a su comprador, desde dentro de la caja, como era su vida antes de convertirse en muñeca, o sea, se dedicaba a follar. El final no os lo desvelo porque aunque en este tipo de cine no se de muy a menudo, tiene un final bastante chulo. Y no se casan.

De esta película me gustan cuatro escenas o momentos especialmente; yo paso de cero a cien en nanosegundos por algo que haya visto, no tiene que ser explícitamente sexual, en cualquier cosa que vea, ya puede ser una película, un cuadro, un verso de una canción (” y es que tus ojos no me miran porque yo no miro al suelo” es una de mis últimas favoritas, por ejemplo) o una coreografía de Lady Gaga, cualquier cosa de repente me provoca una erección mental ( lo que me alegro de no tener rabo, por dios).

Volviendo a las escenas que me gustan, divagator, estas son : Escena de provocación vestida de bailarina ( escena larga), momento en que se sienta sobre las piernas del marionetero durante la exhibición en la sala de billar ( escena de medio segundo, lo que comentaba antes), y al final de la película, un momento en que la “muñeca” está de pie con un tanga de vinilo, una red, botazas y el tio está a sus pies ( otra escena de segundo y medio).

Pero la escena por excelencia que tiene el número uno en mi ranking personal pajillero, y ya van 18 años con ella ( joder, que hostión me acaba de dar la realidad , jaja) es ese momento bollo entre la dueña de la casa y la muñeca; la primera vez que vi a Anita Blonde y me enamoré perdidamente de ella. Los ocho pases los vi por esta escena, no hace falta decirlo. Y es que la señora Blonde está tremenda y me parece la tía más buena que mis ojos hayan visto jamás ( la segunda es Lucy Lawless) con las tetas más bonitas del universo ( y encima reales), y con unos ojos y unas piernas impresionantes. Y encima la muy puta tiene un tono de piel estupendo sin ningún tipo de marca. Vamos, que a mis ojos es perfecta, la muy perra :

Esta escena me impresionó por todo eso y por lo bien que se monta el bollo, que a lo mejor era el primero que veía en mi vida con una tía que me excitara, pero el momento pezón-clítoris me parece enloquecedor y es algo que me hubiera gustado pedirme por mi cumpleaños para que me lo hiciera. Eso si sería un Emocion Day y no conducir un Ferrari. Es algo, Anita Blonde aparte, que siempre he querido probar desde que lo ví, la sensación de un pezón frotando mi clítoris o la de mis pezones estimulando uno, que también tiene que ser muy excitante cambiar la lengua y la saliva por un clítoris y su excitación en las sensaciones de tus pezones.

Me estoy poniendo tontorrona. La escena, para mi, es perfecta hasta el final ( aunque la jode un poco el marido mirando que le quita plano a mi Anita), pues esa cara que pone ella de pillina cuando acaban ( escena de milisegundos), me eleva a los cielos porque es la mueca exacta que hacía uno de mis esclavos antes de arrodillarse a lamer. Pero clavadita. Esto no lo descubrí hasta que lo le conocí a él, claro, pero como ya he hecho saber con ese golpe de realidad, lleva casi dos décadas rondando mi mente y entrepierna.

Como soy una tía supermaja además y seguro que a alguno le he dejado con la intriga de la peli, aqui tenéis un enlace para verla enterita online. De nada.


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