Ayer estuve intentando trabajar con Patata Asada, algo casi imposible porque de las ocho horas que estuvimos juntos pasamos seis llorando de la risa ( no os podéis hacer una idea de las agujetas que tengo hoy en los abdominales). Y es que, no se porque motivo en especial, fue el dia de hablar de setas, hongos y champiñones, parecíamos David el Gnomo y señora.
Y en uno de estos momentos micológicos que sufrimos ayer, de repente, volvió él a nuestras vidas. Por el tramo de edad de los lectores de este blog, o vosotros mismos habeis llegado a casa con el famoso hongo, o bien ha sido obra de vuestros vástagos. No se si actualmente se sigue con esta tradición, o ya los chavales de hoy prefieren montarse sus propios laboratorios de ketamina.
En si, el tema consistia en que alguien te tenía que regalar un hongo, al que le tenias que pedir un deseo y mantenerlo en un tupperware ( o tartera que es como se ha llamado en mi casa toda la vida) y regarlo a diario con una infusión de manzanilla mientras pedias un deseo. Cada diez dias aproximadamente, al hongo le salia un “hijo”, que tenias que regalar a una amiga, asi hasta tres veces, es decir, regalar tres hijos, y ya podias poner a secar tu hongo y guardarlo como amuleto de la buena suerte.
Así que lo más importante en aquel momento de tu vida era conseguir que alguna amiga te regalara uno de los hijos de su hongo y entrar en el círculo de afortunadas fungifílicas ( vale, me he inventado la palabra pero me gusta como suena) que debia de ser para nosotras lo que para las americanas ser una animadora, además de chorro de suerte que te venía encima, que también resultaba estimulante.
Y por fin llegaba el dia en el que te convertias en la elegida, e ibas corriendo a tu madre y le pedías la tartera más grande que tuviera, que al dia siguiente necesitabas llevártela al colegio, vacia. Y tu madre sacaba todas, ¿te vale esta ? no, mas grande ,¿ esta? , no, más grande y más baja, y ta madre medio loca desmontando su pirámide de tarteras apiladas en el mueble para complacer a la niña, aunque probablemente intuiría que aquello era obra de la profesora de pretecnología, que la mía pedía unas cosas muy raras.
A la hora del recreo solía ser el momento de traspaso de poderes; al hongo nodriza, transportado hasta el colegio por su dueña correspondiente, se le extraía una pequeña capa de baba en la parte superior, el famoso hijo, que rápidamente era depositado en el segundo recipiente, y se le humedecía con un poco de la manzanilla, la suficiente para sobrevivir hasta el mediodía que llegaras a tu casa con la sorpresa. Asi que las zonas cercanas al colegio se convertían cada x tiempo en un trasiego de uniformadas con tarteras enormes que debían de darle un aspecto un tanto ecléctico al barrio.
Y ahí se quedaba tu estupefacta madre, en la cocina, mirándote con cara de no se si vomitar o darte collejas hasta que se vean las vértebras cuando descubría que uno de sus mejores tupper se había convertido en un criadero de hongos a los que encima tenía que preparar una manzanilla a diario para que sobreviviera. Ayer dedujimos que la manzanilla en si seguro que no era necesaria para el mantenimiento del ente verduzco aquel, pero suponemos que si metes un hongo con agua en un recipiente de plástico cerrado, al abrirlo al tercer día aquello tiene que cantar a alcantarilla cosa mala,imagina el mes que había que aguantarlo en remojo, por lo que el olor de la manzanilla ahorraba aquel momento arcada al destapar al bicho, que hubiera supuesto que muchos de ellos acabaran remojados en pato wc y despedidos por un tirón de cadena. Así acabaron el mío y el de Patata Asada, e intuyo que el de muchos otros, pues aquello era un gasto innecesario de manzanilla a la par que asqueroso y la paciencia de las madres tiene un límite. De lo que si estoy segura, llevado acabo el proceso o no de fetiche de la suerte, que el 100 % de los recipientes utilizados para tal menester, acabaron en la basura, porque lo que era mi madre, no iba a volver a meter nada comestible ahí dentro en su vida.
Que pasen ustedes un feliz puente, e intenten no cantar muchas jotas.


El mítico

También he de reconocer, que no por su belleza ni por su físico me gusta también 
Y ya no pude fijarme en otra cosa más que en ella. En sus movimientos, sonrisa,cuerpo perfecto, tetas impresionantes, sin un gramo de silicona, perfectas, preciosas, estupendas… ese cuerpo moreno sin una sola marca de nada,esos ojos, esa sonrisa perversa cuando consigue que la otra se corra… ufff.. me colapsó, me llenó de deseo,despertó mi lado bisexual de manera salvaje.. es la primera tia que he deseado follarme en mi vida. 


