El otro día hablando con Patata Asada de pajas en la adolescencia, empezamos a recordar los típicos mitos ( o no ) acerca de la masturbación, ya no solo las diferentes tonterías sobre la ceguera, los granos y demás excusas que se inventaban curas y monjas para que pudieran ser ellos los que nos tocaban y no nosotros mismos, si no las míticas pajas en grupo, la galleta y truquitos para hacer una paja más placentera con los medios que tienes a esa edad.
Siempre me ha maravillado ese momento tan natural que suelen sufrir todos los adolescentes machos ( al menos el cien por cien de mis amistades masculinas siempre me han confesado el haber pasado por ese momento) de haceros una paja en grupo. Dios, que divertido, eso no se nos pasaba a nosotras por la cabeza ni de coña. Visto desde fuera me parece un momento muy gay, pero lo he oído contar con tanta naturalidad sobre todo a heteros, que al final me resulta más un acto tradicional adolescente de comunidad, un poco rollo los caballeros de la mesa redonda pero con la verga en la mano, eyaculando uno para todos y todos para uno. Con Dartagnan y el rey Arturo o no de por medio, imaginarme la escena me pone mazo.
Una de las variantes de estas pajas en grupo, y a la vez mi favorita, es la de la galleta. Al parecer se pone una galleta en el centro sobre la que se tienen que correr los muchachos, y el último en correrse le toca comerse la galleta. Guau. Me encanta ese momento bukkake a la campurriana. Este acto no me ha reconocido nadie que lo viviera, y mucho menos ser el perdedor, pero me imagino ese momento humillante y estresante de estar pelándotela pensando en que o te corres, o te vas a comer la mascada de tus colegas, con la repercusión de cachondeo que puede conllevar , como arrastrar toda tu vida el mote de Triki ( el monstruo de las galletas para los que no han crecido con Barrio Sésamo), por poner un ejemplo. De esta variedad me enteré ya mayorcita, si lo llego a saber antes me llevo una caja de cookies y no el scatergories para entretenernos las aburridas tardes de domingo adolescente. Ahora pienso en encontrar cinco abyectos voluntarios para recrear el momento y me pongo mala.
La conversación siguió con las otras dos acciones típicas, la de pintarse las uñas de la mano izquierda y ponerse una pulsera para pensar que es otra persona quien te la menea, y el sentarte sobre la mano para que se duerma, que produce el mismo efecto que la anterior.
Soy ambidiestra para masturbarme ( con el vicio que tengo o equiparaba las dos manos o iba a parecer una jugadora de pelota vasca) asi que no le encontraba nada especial a hacerlo con la mano izquierda y pintarme las uñas para el efecto, pero si habia decidido probar, después de tantos años escuchando la leyenda, a masturbarme con la mano dormida.
Y basta que quieras que se te duerma una parte del cuerpo, para que no pase. No se si a vosotras os pasa, pero siempre que me siento en un taburete en un bar, se me acaban durmiendo los labios vaginales. Y cuando me pongo de pie, que la circulación vuelve a su ser, con el hormigueo que produce, si me echo a andar enseguida, antes de salir del garito me he tenido que parar un momento porque suele ser inevitable que me corra. No lo voy a negar, mola. Asi que normalmente no suelo sentarme en los bares si la silla no me permite tener los pies en el suelo, o lo hago si la conversación es aburrida … se que cuando acabe obtendré una recompensa.
Hoy, que visto el dia malisimo que ha hecho habia decidido no salir, he pensado que era un buen día para poner en práctica lo que he bautizado como la” paja nekromantik” en una extraña asociación de ideas enfermizas que no vais a entender si no habéis visto la peli, y tampoco recomiendo que la visioneis si no os va el gore.
Once de la mañana, decido que mientras veo el capitulo de Dexter que emitieron anoche en EE UU, me siento sobre mi mano para que se duerma y al finalizar el capítulo pajilla al canto. Atrapo la mano con mi muslo, empieza el capitulo, cinco minutos mas tarde suena el teléfono, instintivamente lo cojo con la mano derecha, por lo que la circulación vuelve a su ser. mierda. Vuelta a empezar. Pasa el tiempo suficiente como para que la siguiente vez que suena el móvil, vuelva a ser tan gilipollas de hacer lo mismo. Me empiezo a cansar de la postura antinatural, y del pesado del teléfono ni os cuento, así que mejor me ponía la mano a la espalda y me atrapaba a mi misma con el respaldo de la silla, además de colocarme el manos libres y el teléfono a la izquierda para no volver a tener que empezar por impulsiva. Acaba el capítulo y no se me habia dormido la mano, pero me dolia la muñeca de la postura.
Sigo haciendo otras cosas visto que recien levantada no podia dormirme partes del cuerpo, y antes de comer vulevo a intentarlo, sin conseguir más que un ligero cosquilleo. Como, y después me pongo a ver una peli en el sofá, con manta y gato incluido, y se mascaba en el ambiente que lo que era yo, me iba a quedar frita en cualquier momento. Y el gato también. Sobre mi brazo. Muy tiernos y abrazados, al rato me he despertado con la mano derecha completamente dormida, no podia ni estirar los dedos. Biiiieeennn¡¡ meto la mano entre mis piernas a duras penas porque no la sentía casi e intento mover los dedos, que eran como tacos de madera, por lo que la coordinación se ha hecho casi imposible. Al ir recuperando movilidad y tacto, he ido sintiendo más, pero claro, en ese momento ya ha empezado el inevitable hormigueo, por lo que la paja se ha tornado un poco dolorosa e incómoda, pero no seré yo quien se deje a medias a si misma y menos me voy a perder un orgasmo.
Después se lo he contado a Patata Caliente, que ha deducido que probablemente en tíos si funcione porque es más un movimiento de muñeca que dactilar, teoría con la que creo que estoy de acuerdo. Así que nada, después de la decepción, me he hecho la manicura, me he colocado mis mejores joyas y he vuelto a masturbarme.







