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Mitos sobre pajas que para las tias no sirven

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El otro día hablando con Patata Asada de pajas en la adolescencia, empezamos a recordar los típicos mitos ( o no ) acerca de la masturbación, ya no solo las diferentes tonterías sobre  la ceguera, los granos y demás excusas que se inventaban curas y monjas para que pudieran ser ellos los que nos tocaban y no nosotros mismos, si no las míticas pajas en grupo, la galleta y truquitos para hacer una paja más placentera con los medios que tienes a esa edad.

Siempre me ha maravillado ese momento tan natural que suelen sufrir todos los adolescentes machos ( al menos el cien por cien de mis amistades masculinas siempre me han confesado el haber pasado por ese momento) de haceros una paja en grupo. Dios, que divertido, eso no se nos pasaba a nosotras por la cabeza ni de coña. Visto desde fuera me parece un momento muy gay, pero lo he oído contar con tanta naturalidad sobre todo a heteros, que al final me resulta más un acto tradicional adolescente de comunidad, un poco rollo los caballeros de la mesa redonda pero con la verga en la mano, eyaculando uno para todos y todos para uno. Con Dartagnan y el rey Arturo  o no de por medio, imaginarme la escena me pone mazo.

Una de las variantes de estas pajas en grupo, y a la vez mi favorita, es la de la galleta. Al parecer se pone una galleta en el centro sobre la que se tienen que correr los muchachos, y el último en correrse le toca comerse la galleta. Guau. Me encanta ese momento bukkake a la campurriana. Este acto no me ha reconocido nadie que lo viviera, y mucho menos ser el perdedor, pero me imagino ese momento humillante y estresante de estar pelándotela pensando en que o te corres, o te vas a comer la mascada de tus colegas, con la repercusión de cachondeo que puede conllevar , como arrastrar toda tu vida el mote de Triki ( el monstruo de las galletas para los que no han crecido con Barrio Sésamo), por poner un ejemplo. De esta variedad me enteré ya mayorcita, si lo llego a saber antes me llevo una caja de cookies y no el scatergories para entretenernos las aburridas tardes de domingo adolescente. Ahora pienso en encontrar cinco abyectos voluntarios para recrear el momento y me pongo mala.

La conversación siguió con las otras dos acciones típicas, la de pintarse las uñas de la mano izquierda y ponerse una pulsera para pensar que es otra persona quien te la menea, y el sentarte sobre la mano para que se duerma, que produce el mismo efecto que la anterior.

Soy ambidiestra para masturbarme ( con el vicio que tengo o equiparaba las dos manos o iba a parecer una jugadora de pelota vasca) asi que no le encontraba nada especial a hacerlo con la mano izquierda y pintarme las uñas para el efecto, pero si habia decidido probar, después de tantos años escuchando la leyenda, a masturbarme con la mano dormida.

Y basta que quieras que se te duerma una parte del cuerpo, para que no pase. No se si a vosotras os pasa, pero siempre que me siento en un taburete en un bar, se me acaban durmiendo los labios vaginales. Y cuando me pongo de pie, que la circulación vuelve a su ser, con el hormigueo que produce, si me echo a andar enseguida, antes de salir del garito me he tenido que parar un momento porque suele ser inevitable que me corra. No lo voy a negar, mola. Asi que normalmente no suelo sentarme en los bares si la silla no me permite tener los pies en el suelo, o lo hago si la conversación es aburrida … se que cuando acabe obtendré una recompensa.

Hoy, que visto el dia malisimo que ha hecho habia decidido no salir, he pensado que era un buen día para poner en práctica  lo que he bautizado como la” paja nekromantik” en una extraña asociación de ideas enfermizas que no vais a entender si no habéis visto la peli, y tampoco recomiendo que la visioneis si no os va el gore.

Once de la mañana, decido que mientras veo el capitulo de Dexter que emitieron anoche en EE UU, me siento sobre mi mano para que se duerma y al finalizar el capítulo pajilla al canto. Atrapo la mano con mi muslo, empieza el capitulo, cinco minutos mas tarde suena el teléfono, instintivamente lo cojo con la mano derecha, por lo que la circulación vuelve a su ser. mierda. Vuelta a empezar. Pasa el tiempo suficiente como para que la siguiente vez que suena el móvil, vuelva a ser tan gilipollas de hacer lo mismo. Me empiezo a cansar de la postura antinatural, y del pesado del teléfono ni os cuento, así que mejor me ponía la mano a la espalda y me atrapaba a mi misma con el respaldo de la silla,  además de colocarme el manos libres y el teléfono a la izquierda para no volver a tener que empezar por impulsiva. Acaba el capítulo y no se me habia dormido la mano, pero me dolia la muñeca de la postura.

Sigo haciendo otras cosas visto que recien levantada no podia dormirme partes del cuerpo, y antes de comer vulevo a intentarlo, sin conseguir más que un ligero cosquilleo.  Como, y después me pongo a ver una peli en el sofá, con manta y gato incluido,  y se mascaba en el ambiente que lo que era yo, me iba a quedar frita en cualquier momento. Y el gato también. Sobre mi brazo. Muy tiernos y abrazados, al rato me he despertado con la mano derecha completamente dormida, no podia ni estirar los dedos. Biiiieeennn¡¡ meto la mano entre mis piernas a duras penas porque no la sentía casi e intento mover los dedos, que eran como tacos de madera, por lo que la coordinación se ha hecho casi imposible. Al ir recuperando movilidad y tacto, he ido sintiendo más, pero claro, en ese momento ya ha empezado el inevitable hormigueo, por lo que la paja se ha tornado un poco dolorosa e incómoda, pero no seré yo quien se deje a medias a si misma y menos me voy a perder un orgasmo.

Después se lo he contado a Patata Caliente, que ha deducido que probablemente en tíos si funcione porque es más un movimiento de muñeca que dactilar, teoría con la que creo que estoy de acuerdo. Así que nada, después de la decepción, me he hecho la manicura, me he colocado mis mejores joyas y he vuelto a masturbarme.

Mi princesita

Me encantaba ver como te cambiaba la cara cuando al salir de trabajar de tu flamante edificio lleno de gente importante con traje y corbata me veías esperándote apoyada sobre tu coche. Notaba como te estremecías y automáticamente bajabas la mirada al suelo, intuyo que con una mezcla de satisfacción, sumisión y cierto temor a lo que se me hubiera podido ocurrir.

Te pedí que condujeras hacia una tienda de lencería que ambos conocíamos  y en cuyo escaparate habíamos fantaseado cada uno por nuestro lado, antes de conocernos. Como era primera hora de la tarde, la dependienta estaba sola, así que entramos. Empezaste a imaginar cuales eran mis intenciones cuando le pedí ayuda a la dependienta para que me dijera la talla de corsé y braguitas que utilizarías. No se quien se sonrojó más, si ella o tú, y reconozco que en ese momento me costó mantenerme en mi papel y no soltar una carcajada. Como no reaccionaba, le pedí un metro para medirte el contorno y dar así con la talla. Una vez fuera de su asombro, participó activamente en la decisión de la talla, del color y la forma me encargué yo, pues tu apenas podías hablar de la vergüenza que estabas pasando y no te atrevías a levantar la cabeza ni para mirar lo que estaba seleccionando para tí. Como en el fondo te tenia aprecio, no te hice pasar por el probador para que ambas comprobáramos si la elección había sido la adecuada, prefería reservarte para mis ojos, y ya tenias suficiente con no poder volver a mirar ese escaparate sin que la dependienta te reconociera. Mi propia maldad me pone cachonda, no puedo evitarlo. Salimos de allí con el conjunto, medias y liguero incluidos, y nos fuimos hacia tu casa. Seguías sin hablar, solo veía tu nuez subir y bajar tragando saliva, yo tenia esa sonrisa sarcástica que suele poner muy nervioso al personal y cuando aparcamos me quedé parada frente al escaparate de una zapatería, a la que entraste conmigo casi temblando, te veías probándote zapatos de tacón en la misma puerta de tu casa como luego me confesaste, pero por suerte para tí soy buena recordando números , y excepcional si son de dos cifras, por lo que te oí suspirar de alivio cuando pagamos directamente sin probarlos.

Después de cerrar la puerta de tu apartamento, fue cuando por fin levantaste la cabeza y pude ver tus ojos, que brillaban en una mezcla de deseo, rabia, excitación y vergüenza que aún recuerdo. Ya sabías de sobra lo que tenía pensado hacer, tu Ama te iba a compensar con una de tus fantasías y yo me lo iba a pasar de muerte convirtiendo a Ken en Barbie, jugando a las muñecas como cuando era pequeña, pero con un morenazo de metro ochenta con traje y corbata.

Gracias a tu soltería, mi marido de viaje y el fin de semana por medio, disponíamos de todo el tiempo del mundo para jugar. Sinceramente como persona no me gustabas, eras demasiado prepotente y cretino en tu manera de dirigirte a los demás, pero me sorprendía lo transformista, puta y viciosa que podías ser de puertas para dentro, y era de lo que me aprovechaba; por eso creo que disfruté especialmente humillándote en la tienda.

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Te desnudaste y extendiste sobre la cama todo lo que habíamos comprado, tus ojos brillaban como los de una quinceañera la noche de su baile de fin de curso. Pero antes de recibir este premio por mi parte, te lo habías ido ganando poco a poco al aprender a dejar de mear de pie y hacerlo sentado como una señorita, o tomando los rayos uva con un bikini puesto para que se te quedara la marca del sujetador y del tanga ya que en la playa de momento no era posible hacerlo, o pasar el día con mis bragas puestas debajo de tu pantalón de tipo serio, o pasar un dia de reuniones con las bolas chinas dentro de tu culo. Si, te habías ganado ser una princesita de Disney . Lástima no haber tenido un arnés rosa para rematar el conjunto.

Te depilé de arriba a abajo, de la barba a los pies, al principio pensé hacerlo con cera para volver más sádico el momento, pero me pareció más divertido el pensar en tus picores en un par de días cuando el pelo empezara a crecer, así que tiré de cuchilla, mucho más rápido, hasta dejarte como un imberbe impúber aunque con una erección de caballo. Te unté de aceite corporal de la cabeza a los pies, momento lúbrico que utilicé para a la vez que acariciaba tu polla, tu culito empezara a dilatarse con uno de los conos que solía hacerte usar. Te recomendé que te fueras deshaciendo de tu hermosa erección pues las princesas no tienen rabo; Te di cinco minutos, mientras te maquillaba, para que tu trozo de carne entrara en reposo antes de sujetarlo con una goma, apretada en la base y el glande, y de cuyo extremo dejaba colgar  un trozo más de goma. Te pusiste el tanga, y tiré de la goma fuertemente entre tus piernas, uniendo la tensa goma a la parte de atrás  a la altura de la cintura, por lo que tus estrangulados genitales quedaban completamente camuflados dibujando entre tus piernas un pubis de señorita perfecto, y no permitiría que tu erección se notara por muy berraco que te pusieras, a la vez de que se convertiría en un doloroso momento, pero querida, las señoritas no muestran sus erecciones en público.

Aunque tenias permitido hablar, no lo hacias, de tus labios solo se escapaban jadeos de placer, que aumentaron cuando antes de colocarte el corsé, te maquillé ligeramente los pezones con la barra de labios; abroché las trabillas del corsé mientras te sugería un implante o una buena ración de hormonas, tu escote deslucía bastante. Tus suspiros se acrecentaron nuevamente, e incluso noté un ligero gesto de dolor, supongo que provocado por tu atrapada erección cuando te tumbé en la cama y te pinté las uñas de los pies, para después colocarte las medias y tus nuevos zapatos de Nancy Zorrón.

Después de una divertida sesión de fotos de mi zorrita que más tarde nos dio bastante juego, pero que contaré en otro momento, tus ojos, tus labios y tu culo me suplicaron casi entre lágrimas que te follara. De lo que allí aconteció os lo dejo a vuestra imaginación, porque aunque él fue una señorita por completo durante unas horas, yo soy una Señora a tiempo completo.

(Basado en hechos reales, claro. Él tenía 28 y yo 24)

Chinas golpeadoras, escotes y bolsos a reventar

Joder con los chinos. Siempre me ha llamado mucho la atención la destreza que tienen para ciertas cosas, y me maravilla su medicina, la acupuntura, y como ya he comentado alguna vez, me da la impresión de que saben tocar ciertos puntos de nuestro cuerpo que nosotros no conocemos y conocen las reacciones de nuestro cuerpo mejor que nosotros mismos. Esta teoria la sostengo después de unas cuantas sesiones de acupuntura hace unos años y de ver porno. Ya se que mi teoria carece de una sólida base científica, pero hace dos dias me volví a cerciorar de esto : salía de comprar tabaco en un restaurante chino, cuando al pasar por la puerta de la cocina coincidí con una china que salía en ese momento y me dio un pequeño golpe en la mano izquierda con el borde de la puerta, me pidió perdón y ahi se quedo la cosa. Una hora más tarde, apenas podía mover el dedo índice, y la mañana del jueves amanecí con media mano del color de mi pelo. Os aseguro que me he dado yo hostias más fuertes contra puertas que la que me dio la mini asiática, pero nunca con tal resultado. Hoy la mano ya empieza a parecerse más a la derecha, y al menos si tecleo no veo las estrellas.

Ayer viernes tocaba currar en casa de Patata Asada, entre semana para evitar desconcentraciones innecesarias nos reunimos en mi casa por aquello de que lo único que nos distrae es el canto de los pájaros, pero los viernes toca su casa por si nos apetece darnos un doble salto mortal con pirueta a Chueca o a la Fnac para “relajarnos” y despejar la mente.

Antes de llegar a su casa tenía que pasar por la de mi hermana, que tenia un paquete para mi y después acercarme a otra agencia de transportes ( como no me pagan no voy a hacerles publicidad) a por otro paquete. Como sabia que el de casa de mi sister era el del sex shop, fui primero a por este. Haré un inciso, ya que se que os estais preguntando porque coño recibe mi hermana mis consoladores. La respuesta es porque, esta vez si voy a decir el nombre, el hijo de puta del repartidor de SEUR de la zona en la que vivo, no le sale de los cojones llegar hasta mi casa, cada día poniendo una excusa diferente. Como yo he trabajado en eso, se que lo que le jode sobremanera es hacerse 8 km de mas para repartirme el paquete, asi que cuando no me corre prisa lo pido para que me lo entreguen en casa, y me paso una semana a insulto sarcástico limpio y quejas a su empresa hasta que de muy mala hostia me acaba trayendo el paquete. Lo que no sabe es con quien está jugando, por lo que este mes le voy a dejar tranquilo, y en plena campaña de navidades, cuando más curro hay, me voy a dar el gusto de contratar durante todo el mes una recogida a las 7 en punto de la tarde, ni antes ni después, y cada dia mi querido amigo se va a tener que hacer el recorrido a recoger una pila AAA  que le habré embalado en una diminuta cajita y que será entregada a mi hermana en Madrid. Y cuanto más humos traiga, más pequeña será la caja al dia siguiente, asi espero que relacione que lo hago única y exclusivamente por joderle. Me pongo cachonda solo de pensarlo.

Tengo que avisar a mi hermana antes de que flipe, por cierto.

Pero como esta vez queria mi topo y mi tanga con premura, pedi que se lo enviaran a su casa. Como mi hermana está con gripe, aún no sabe si A, directamente me sacó el paquete al descansillo para que lo recogiera. Jodida, podias haberme sacado una bolsa al menos, que la caja no era muy cómoda de llevar. Me bajé al portal, dentro del edificio, y la abrí. Aunque ayer habia decidido cambiar de bolso antes de salir por la puerta de casa, por suerte escogí uno de tamaño medio donde me cupo la caja del tanga, la del consolador, la pequeña del anillo y una bolsa para llevar los consoladores de viaje que me habia regalado, la cual saqué de su caja y la metí doblada en el bolso. Con el bolso a reventar, fui a salir camino de la segunda agencia cuando recordé que alli tendría que enseñar el dni, y a lo mejor resultaba un poco cantoso que abriera el bolso y tuviera que sacar un consolador morado para encontrar la cartera. Volvi a sacarlo todo, incluido el dni que llevé en la mano, el bonometro que usaria después y mi ipod para no tener que volver a abrir el bolso hasta llegar a casa de Patata Asada.

Ayer, además, decidí por designios extraños ponerme un vestido que no me he puesto más que un par de veces desde que lo compré, nunca recuerdo porque me lo pongo poco, y es que el trozo de tela tiene un corte especial que hace que el escote sea descomunal y poco discreto, además que estrenaba sujetador y parecia que mis tetas estaban en una bandeja, por lo que la visión de frente eran dos tetas y yo detrás. Ya me lo habia advertido mi chico antes de salir, pero como siempre dice que voy escotadisima no le hice mucho caso. Pero si, ese vestido o me lo pongo con guardaespaldas o no me lo vuelvo a plantar, y menos a plena luz del dia. Si encima la temperatura habia bajado con respecto al dia anterior, y toda la gente va por la calle con cazadora y pañuelo al cuello, y tu con un fino bolero y ese escote, cantas como la Traviata. Vale, no le quitaré mérito a mi pelo morado y a mis botas de pinchos que también llaman mucho la atención, pero ayer las miradas eran fijas a un sitio. Y yo encima muerta de frio , con la piel de gallina y los pezones como piedras, que no ayudaban nada de nada a que se desviara la vista hacia otro lado. Menos mal que el paquete de la otra agencia era formato bolsa y la usé un poco de escudo tapador en el metro, porque en el viaje se que fui el objeto de deseo de una cubana de los heteros alli congregados.

Acabó de confirmarme que me había pasado el ” Haaaalaaa hiiijaaa donde vas sin tetas” de Patata Asada, y le pedí que si saliamos mientras hubiera luz del dia, que por dios me dejara una chaqueta de las suyas si no queria acabar ejerciendo de macho hetero, además que tenia frio. Menos mal que no llegamos a salir, porque con todas ellas no parecia que buscaba a Jacq’s , si no que me habia escondido su cabeza y la de otro en la chaqueta.

Abrí el bolso para buscar el tabaco y empecé a sacar todos los juguetes que llevaba dentro, ante sus carcajadas porque no se esperaba que fuera tan cargadita. Le pusimos las pilas al topo y probamos en la mano las distintas vibraciones. Moooola. Tengo unas ganas locas de probarlo. Hicimos el tonto con el contador de pollazos, y flipamos con lo que vibra el tanga, me lo voy a pasar de vicio en cuanto pueda probarlo.

Y es que, me cago en la leche puta, y utilizando una metáfora, estoy como un niño que tiene que esperar las dos horas de digestión antes de lanzarse a la piscina, pues mi digestión empezó ayer a media tarde y aún le quedan un par de días más.

Eso si, a Amsterdam dentro de dos semanas no te vienes, zorra.

De compras : anillos, tangas y topos

Hacia un montón de tiempo que no me iba de virtuales compras sexshopianas. Ultimamente solía irme con Patata Asada de compras, ante la estupefacción de los dependientes de algunos de estos sitios pues lo que somos nosotros, sabemos para que se utilizan todos los juguetes que allí venden, y a veces parece que somos los dependientes del sitio. La verdad es que mentiríamos si dijéramos que no nos morimos de ganas de tener uno.

Asi que anoche en un pequeño descanso de trabajo, entré en mi favorito a encontrar novedades, pues tampoco voy a engañaros diciendo que actualmente me hallo revolucionadisima hormonalmente, vamos, salida como una perra, y los días que me pilla así tengo el mismo peligro que un diabético en una pastelería. Asi que aunque le hubiera dado a agregar todo al carrito de la compra, me decanté por los tres artículos que más gracia me hicieron :

contadorMi chico alguna vez me ha comentado de cachondeo que le gustaría saber cuantos metros de polla me  acaba metiendo en un polvo. Y encontré la solución en este anillo, que cuenta el número de embestidas en un polvo, y además se puede resetear el contador para el siguiente. Como el cuentakilómetros del coche, vamos, pero sin acumulador total. Supongo que además vibrará el cacharrito, por lo que las risas están aseguradas.

Después, mi lado más perverso y fetichista, no pudo obviar el que también vendieran el tanga con vibración a control remoto, es decir, un tanga con un vibrador dentro y un mando a distancia para que quien tu quieras controle tus orgasmos. La virgen que morbo. En cuanto se lo comenté se le puso la tranca hasta los dientes pensando en como se iba a dedicar a putearme en público. me encanta cuando considera que en ese caso seguirme el rollo no resulta ni peligroso ni descerebrado y si muy excitante.

Y ya que estaba, pues necesitaba seguir aumentando mi colección de vibradores,  y como no tengo ninguno morado, me decanté por este :

topitoQue mono, ¿verdad? Es un topo, y aparte de tener una carita muy rica y un color que me encanta, el señor topo tiene un motor de 8 tipos de vibración diferentes, si con uno de cinco ya flipo, estoy deseando probar la batidora con ritmo que debe ser este. Mi chico se rió de la cara que puse  de viciosa cuando le conté el número de velocidades, y yo le contesté muy digna que si el flipaba porque un coche tuviera seis, mis ocho no me iban a transportar físicamente a ningún lado, pero que me darían mucho más placer que la palanca de cambio del coche.

Por cierto, que esa es una de las cerdadas morbosas que me pone mazo y que nunca he hecho, follarme un cambio de marchas, y es que hay algunos pomos que invitan a ello. Es en lo primero que me suelo fijar al entrar en un coche, me la sopla la tapicería de cuero o el salpicadero de ébano con luces, a mi me pone el grosor de la palanca.

Durante esta semana recibiré el pedido, espero, asi que ya os contaré reacciones.

8 velocidades. La virgen.

Born to be free

Me veo en la tonta necesidad, será por el festivo, será porque en realidad la tonta soy yo y no la necesidad, de hablar sobre mi teoría y estudio sobre los calcetines monoparentales.

Todos estamos más que de acuerdo en que desaparecen, porque si, de momento no tenemos explicación lógica. La primera prueba a descartar es que los perdamos en el camino del cesto de la ropa sucia a la lavadora, pero es imposible por dos motivos: primero porque hay mucha gente que pierde calcetines y tiene el cesto pegado a la lavadora, y además porque el resto identificarían un calcetín solitario en mitad del pasillo y lo recogerían. Esto me lleva a pensar, por otro lado, que los calcetines saben andar solos y nos creemos que es una habilidad de los animales racionales. Si lo pensáis un poco tiene su lógica, en cuanto te pones unos zapatos sin calcetines es muy probable que te hagan rozadura y dejes de andar.

No, no es muy lógico. Pero tampoco lo es que hable de calcetines sin pareja y en ello estoy.

Descartado que se fuguen en el camino a la lavadora, el siguiente paso es que se lo monten en plan Houdini dentro de esta. Pero siendo un recinto tan pequeño, quizás se lo monten más a lo Scofield y que se deslicen a través de las tuberias. Pero está claro que eso supondría un atasco a lo largo de los años , multiplicado por todos los millones de hogares con calcetines del mundo.. ahí tenemos la explicación a los tsunamis.

Da igual que sean de marca o del carreflus, hasta las rodillas o tobilleros, de lana o hilo, no siguen un patrón estipulado de pérdida; puede ser cualquiera. E incluso, algunos de ellos, tienen la desfachatez de desaparecer aún siendo amarillos con topos azules, que siempre le tendría que ser más difícil escapar que a uno de color negro. No hay un patrón de desaparición.  No importa que los introduzcas en la lavadora unidos entre si o sueltos, que sean de bebé o adulto, y que, inocentemente, guardes ese calcetín solitario con la esperanza de que el otro aparezca en el sitio más insospechado. Y yo apenas puedo cerrar ya el cajón de lo repleto que está de singles buscando su pareja, cada uno con su cenefa, largura o color diferente para que ninguno entre ellos haga una pareja que vuelva a ganarse el derecho de pasar al cajón de los calcetines felizmente apareados.

Así que supongo que la única solución será comprarse todos los calcetines exactamente iguales, a riesgo de parecer un escrupuloso enfermizo, pero siempre será más fácil volver a emparejar dos iguales, porque desaparecer, van a seguir desapareciendo.

Aunque me gusta imaginar que allá donde vayan, al paraiso de los calcetines libres de ser sudados para siempre, escucharán esta canción :


Musas y calcetines desparejados

Hay veces que me enfrento al temido “síndrome del papel en blanco”  en mi campo; antes solía agobiarme en estas situaciones, pues obligarme a pensar me provoca que mi cerebro se convierta en blandiblú y sea incapaz de hacer nada mas que mirar a la pantalla como si estuviera frente a un ordenador por primera vez. Hoy ha sido un día de esos.

Como ya me conozco, opto por no agobiarme y hacer otras cosas, porque se que mi cerebro en segundo plano sigue trabajando por buscar el interruptor que enciende la bombilla. Y es entretenerme en hacer gilipolleces como esta que os muestro, las que acaban encontrándolo en la oscuridad. No intentéis buscar explicación, ni que os explique, porque mi muso inspirador estaba pensando en calcetines desparejados, pues es un hecho que en si, me pone de bastante mala hostia. Cada calcetín perdido en una lavadora, es un tonto más que anda por el mundo, es mi sostenida teoría desde hace años.

Y las dos y media de la mañana. Será que le ha dado frío en los pies al muso. Adoro estos momentos en los que me viene la inspiración a horas en las que debería de estar durmiendo.  Así le salgan sabañones.

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TFT : El hongo de la suerte

Ayer estuve  intentando trabajar  con Patata Asada, algo casi imposible porque de las ocho horas que estuvimos juntos pasamos seis llorando de la risa ( no os podéis hacer una idea de las agujetas que tengo hoy en los abdominales).  Y es que, no se porque motivo en especial, fue el dia de hablar de setas, hongos y champiñones, parecíamos David el Gnomo y señora.

Y en uno de estos momentos micológicos que sufrimos ayer, de repente, volvió él a nuestras vidas. Por el tramo de edad de los lectores de este blog, o vosotros mismos habeis llegado a casa con el famoso hongo, o bien ha sido obra de vuestros vástagos. No se si actualmente se sigue con esta tradición, o ya los chavales de hoy prefieren montarse sus propios laboratorios de ketamina.

En si, el tema consistia en que alguien te tenía que regalar un  hongo, al que le tenias que pedir un deseo y mantenerlo en un tupperware ( o tartera que es como se ha llamado en mi casa toda la vida) y regarlo a diario con una infusión de manzanilla mientras pedias un deseo. Cada diez dias aproximadamente, al hongo le salia un “hijo”, que tenias que regalar a una amiga, asi hasta tres veces, es decir, regalar tres hijos, y ya podias poner a secar tu hongo y guardarlo como amuleto de la buena suerte.

Así que lo más importante en aquel momento de tu vida era conseguir que alguna amiga te regalara uno de los hijos de su hongo y entrar en el círculo de afortunadas fungifílicas ( vale, me he inventado la palabra pero me gusta como suena) que debia de ser para nosotras lo que para las americanas ser una animadora, además de chorro de suerte que te venía encima, que también resultaba estimulante.

Y por fin llegaba el dia en el que te convertias en la elegida, e ibas corriendo a tu madre y le pedías la tartera más grande que tuviera, que al dia siguiente necesitabas llevártela al colegio, vacia. Y tu madre sacaba todas, ¿te vale esta ? no, mas grande ,¿ esta? , no, más grande y más baja, y ta madre medio loca desmontando su pirámide de tarteras apiladas en el mueble para complacer a la niña, aunque probablemente intuiría que aquello era obra de la profesora de pretecnología, que la mía pedía unas cosas muy raras.

A la hora del recreo solía ser el momento de traspaso de poderes; al hongo nodriza, transportado hasta el colegio por su dueña correspondiente, se le extraía una pequeña capa de baba en la parte superior, el famoso hijo, que rápidamente era depositado en el segundo recipiente, y se le humedecía con un poco de la manzanilla, la suficiente para sobrevivir hasta el mediodía que llegaras a tu casa con la sorpresa.  Asi que  las zonas cercanas al colegio se convertían cada x tiempo en un trasiego de uniformadas con tarteras enormes que debían de darle un aspecto un tanto ecléctico al barrio.

Y ahí se quedaba tu estupefacta madre, en la cocina, mirándote con cara de no se si vomitar o darte collejas hasta que se vean las vértebras cuando descubría que uno de sus mejores tupper se había convertido en un criadero de hongos a los que encima tenía que preparar una manzanilla a diario para que sobreviviera. Ayer dedujimos que la manzanilla en si seguro que no era necesaria para el mantenimiento del ente verduzco aquel, pero suponemos que si metes un hongo con agua en un recipiente de plástico cerrado, al abrirlo al tercer día aquello tiene que cantar a alcantarilla cosa mala,imagina el mes que había que aguantarlo en remojo, por lo que el olor de la manzanilla ahorraba aquel momento arcada al destapar al bicho, que hubiera supuesto que muchos de ellos acabaran remojados en pato wc y despedidos por un tirón de cadena. Así acabaron el mío y el de Patata Asada, e intuyo que el de muchos otros, pues aquello era un gasto innecesario de manzanilla a la par que asqueroso y la paciencia de las madres tiene un límite. De lo que si estoy segura, llevado acabo el proceso o no de fetiche de la suerte, que el 100 % de los recipientes utilizados para tal menester, acabaron en la basura, porque lo que era mi madre, no iba a volver a meter nada comestible ahí dentro en su vida.

Que pasen ustedes un feliz puente, e intenten no cantar muchas jotas.

Quiero ser profesora de internado del 63 o del año que se tercie

Hoy hablaba con mi Patata Asada mientras trabajábamos ( si, nos ha dado por unir nuestras mentes creativas a ver que sale de esta) de la capacidad que tengo de encontrar excitante hasta la sección de verduleria del carrefour,  que mi mente calenturienta, o ameboide en algunos casos es capaz de transformar en algo sexual a tarta de fresa.

Aunque realmente no me voy a poner méritos de perversidad, porque se que más de una/o, en ambos bandos, el de dominante y sometido, se tuvo que poner cachondo en algún momento con el programa de Antena 3.

Para hacer un pequeño resumen, se trata de una cuadrilla de estudiantes de la ESO, supongo que ninguno superará los 17 años, que son de lo peorcito que hay en sus casas, y visto que a base de consola sus padres no han podido educarlos, los meten en este reality show , en el internado de San Severo, como si estuvieran en el año 63 con todo lo que conlleva, no móviles, no pinturas, no piercings ( e incluso va un especialista a quitárselos), nada de comodidades actuales como una cuchilla de afeitar o lo que más gracia me hizo, que incluso las compresas son de la época. Hay un grupo de chicas y otro de chicos, ellos son mucho más nobles, aunque con su puntillo rebelde, pero tienen una manera diferente de acatar los castigos; ellas son una panda de chonis a cual más poligonera, malcriada, cretina y todo lo que se os ocurra, son de hostia continua.

Pero ellos, son tan….monos, tan sumisos ya, con ese uniforme de colegial, con su corbata incluida que tiene que ir siempre perfectamente anudada, el vigilante de noche que los puso a hacer abdominales y fondos hasta las dos de la mañana por estar gamberreando en la habitación, aunque yo les hubiera hecho hacerlo en calzoncillos, como comen los pobres las lentejas con hambre voraz mientras que la cuadrilla de niñatas malcriadas  le hacen ascos a todo … Dios, que ganas de ser una señorita Rottenmeier. Supongo que por eso de ser menores, unos macarras sin fronteras y porque el defensor del menor se aburre mucho últimamente obviarán los castigos físicos de la época durante el programa, pero como vea darle un reglazo en las palmas de la mano a alguno de ellos es probable que tenga un orgasmo sin tocarme. En cualquier caso me encantan los castigos que les van imponiendo, ellas tuvieron que limpiar un aula mientras el vigilante no paraba de ensuciársela, e incluso les tiró un cubo de agua que se vertió por todo el suelo, ante la queja de las chonis a las que les dejó muy clarito quien mandaba allí.

Video del momento :

Que yo seria bastante más dura y les contestaría a todos de otra manera más tajante, pues también, pero se nota que los profesores son actores realmente metidos en su papel y no les corre por las venas como a mi. Creo que el año que viene, si esto triunfa, me voy a presentar al primer casting de mi vida, si si, me veo yo que sirvo para meter en vereda a ocho adolescentes casi imberbes a lo  Rottenmeier camafeo incluido sólo con palabras. Si me los ponen mayores de edad,  el delirio.

TFT : Heavy durante dos meses

Total,que yo iba a escribir un post de cachondeo del porque no me gusta el heavy, cuando de repente he recordado que durante dos meses de mi vida, como mucho tres, intenté ser de esta tribu urbana, sin éxito por su parte. Y es que la adolescencia es una edad muy difícil, sobretodo cuando vas a un colegio de monjas con uniforme que no te permite expresarte como humana.  Llega un momento de tu vida, hacia los catorce o quince años, en la que dejas de escuchar los cuarenta principales y te das cuenta de que hay más emisoras en el dial, y empiezas a definir tu gusto musical, tirando hacia m80 para los nostálgicos, a cadena dial para los que solo escuchan música en nuestro idioma, o radio Olé para los casos más radicales.

Pero también puede ocurrir, como fue en mi caso, que te enamores de un chico que pertenece ya a una definida tribu urbana, y allá vayas tú a convertirte en lo mismo para intentar captar su atención. Así que la ameba enamorada tenía épocas en la que su madre la comparaba con la Piquer, y no  porque cantara copla.

Y es que el Chico Aguarrás, empezó siendo heavy, aunque luego acabé transformándolo yo al mundo gotiquillo, que le quedaba mucho más interesante. Personalidades bien definidas, que se llama, vaya.

Pero primero , para llamar su atención, me tuve que pasar yo al bando heavy, y que mejor manera de convertir toda tu ropa en lo más chic del movimiento que sumergiéndola en lejia. Ahí que fueron todos mis pantalones y camisetas ( entonces aún vestía de color) al barreño con su buen chorro. Mi madre se ha caracterizado siempre por tener una paciencia infinita,creo que por eso lleva 34 años casada con mi padre al que orgullosamente me parezco en exceso, por lo que no me mató en aquel momento.

El atrezzo ya lo tenía, sólo me quedaba la parte musical del tema, conocer algún que otro grupo que no fuera ni Europe ni Bon Jovi, los primeros por desaparecidos y los segundos por moñas que iba a hacer que se notara mucho que era una pardilla. Y lo fácil que era entonces encontrarte con alguien con un vinilo debajo del brazo, adivinar sus gustos musicales y poder iniciar un encuentro… Así que durante una temporada me dediqué a “vigilar” los discos que traía y llevaba ( ¿os acordáis cuando quedábamos en casa de alguien a escuchar música?. El mp3 ha hecho mucho daño a las relaciones sociales) para hacerme una idea de lo que hablar con él. Tomé nota de un montón de grupos que no enumeraré por ser conocidos por todos de sobra… y dios, cada canción se me hacía más insoportable. Y me veía que no iba a ser capaz de aguantar más de una hora en el Canci ( sala Canciller, la discoteca heavy por excelencia de Madrid que a mediados de los 90 convirtieron en cines porque les salía más rentable que unos melenudos con litrona… que manera de acabar con la historia), y que iba a ser incapaz de llegar a la bragueta de mi amado.

Anda, que si llego a saber que aunque hubiera escuchado lírica contemporánea íbamos a acabar zumbando igual, me ahorro el esfuerzo y el bote del lejía.

Pero como de todas las experiencias intento sacar algo bueno, reconozco que me alegro de haber conocido esta canción :

Después me enamoré del Siniestro de la Coleta, y metí toda la ropa en el barreño, pero con tinte negro. Mi madre estaba hasta los huevos de mi y de que usara la bañera para hacer pócimas, pero al menos no me dedicaba a pedirle dinero para ropa nueva. Y ya me quedé en el lado siniestro, como todos sabeis.

Ya en cou, en el instituto, me hice amiga de un grupo de heavies que era lo que más se parecía a mi de la fauna que habitaba en mi clase, por lo que también empecé a salir con ellos los fines de semana. Yo les queria mucho, pero casi mejor de lunes a viernes y en horario escolar, porque pasarme los viernes metida en un garito con una música que me rechina los oídos, acababa con mis ganas de vivir. Recuerdo especialmente una noche, en la que uno de los del grupo lloraba de la risa con mis caras por esta canción :

Que si, que si, que será todo un clasicazo del gran Meat Loaf y todo lo que querais, pero es una tortura inacabable de casi ocho minutos, con un ritmo que empieza la canción acabando, y cuando crees que va a acabar…vuelve a darle el subidón y a repetir lo mismo, es como si le quedaran esos minutos de sobra en el cd y tuviera que rellenarlos por cojones que para eso los ha pagado. Insoportable.

En resumen, que lo intenté, pero no, no va conmigo.

Orgasmos Vs Insomnio

Cuando paso temporadas de nervios o estress, me cuesta muchísimo dormir, supongo que como a todo el mundo. Me da terror tomarme una pastilla para dormir, por muy natural que sea la valeriana, me da la impresión que no me voy a despertar, así que prefiero comer techo como se dice vulgarmente,  el propio cansancio ya me hará dormir, sea esa noche o ya la siguiente.

Y anoche, supongo que por culpa de la luna llena entre otras cosas, fue una de esas noches en las que no conseguía que mis párpados se mantuvieran unidos más de tres segundos. Parecía una muñeca de película de terror, se me abrian los ojos solos de repente.

Antes de llegar a meterme en la cama a observar lo bien pintado que está el techo, lo bonita que es la lámpara, lo divertido de las sombras que se reflejan en la pared a través de la ventana, lo profundamente que está durmiendo mi chico, la puta manía que tiene de dormir boca abajo que no suele dejarme acceso a su polla y a esos momentos de violación nocturna que tanto me gustan, en ambos sentidos; ser yo la acosadora y que me acosen en mitad de la noche cuando más dormida estoy, es algo que me encanta, suelo relajarme a base de liberar endorfinas a lo bestia, véase, masturbarme.

El otro día hablando con un amigo que estaba angustiado porque llevaba dos noches sin dormir y pensaba ir al médico ya, le propuse unas largas charlas con Onán, que o se corría y se quedaba relajadito, o se aburría a mitad de darle al manubrio  y se quedaba dormido, que era lo que buscábamos en cualquier caso. Se rió mucho con mi proposición, me dijo que nunca lo había probado y que ya me contaría. Me quedé un poco preocupada con el tema, más que nada por si yo era una salida que como dice Woody Allen en una de sus pelis, ” utilizas el sexo para expresar cualquier sentimiento menos amor” , y le pregunté a Patata Asada si él se había masturbado alguna vez para  que le entrara sueño y ante su afirmativa respuesta, dedujimos que el rarito era el otro y no nosotros,que a veces usamos el sexo para las cosas que parece que no deben usarse.

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Foto : Franck Leboulenger

Pues anoche fue una de esas de pajas e insomnio, todo en uno. Ya empecé a notarlo hacia las dos de la mañana, estaba trabajando y aún no había bostezado ni una sola vez, y el cerebro me iba a mil. Decidí bajar el ritmo y hacer cosas que me aburrieran más, como redimensionar fotos para un catálogo, hasta que en mitad de esa carpeta de archivos, vaya usted a saber porque, me encontré las fotos de una espalda Virgen de muchas erres, que redimensioné en el sentido contrario a lo que estaba haciendo hasta que ocupó en todo su esplendor las treinta pulgadas del monitor, podía jugar a unir los puntos con los lunares de esa espalda, que por cierto tiene uno bastante sexy en mitad de la espalda, y para cuando me quise dar cuenta tenia una mano en el ratón y otra entre mis piernas, y la imaginación estremeciendo esos músculos dorsales con caricias de cuero.

Un orgasmo más tarde, mis endorfinas debieron encontrar resistencia y en contra de relajarme, me excite más aún. Bien, no te pongas nerviosa, si total, es sábado por la noche, hazte a la idea que estás de marcha, peor es cuando pasa entre semana. Así que a base de maria y pajas, pasé las tres horas siguientes, a ver si conseguía tumbarme yo a mi misma, o del ciegazo o porque mi hipófisis había estallado del placer liberándose como una fuente.  Pero después de haberme quedado sin saliva, sin pilas, sin papel de fumar y con calambres en los dedos, decidí meterme en la cama a ver si en posición horizontal como una botella conseguía que todos los líquidos que tenían que combinarse químicamente para llevarme a los brazos de Morfeo, entraran en contacto.

Hice un pequeño conato de intento de abuso sexual del ser que envidiablemente yacía en mi cama ya en plena lucha con Hipnos, por lo que mis besos en la espalda y refrote mamario no sirvieron para nada. Y tumbada en la cama, al lado de la ventana, veia el reflejo de la luna sobre la colcha, y aunque estaba muerta de frio  me destapé entera para hacerme la última paja, desnuda e iluminada por un rayo de luna que se coló entre mis piernas al abrirlas, me hubiera gustado hacer una foto de los contrastes de luces, me resultaba una imagen muy erótica de mi misma. Y bajo el rayo de luna, mientras me acariciaba pensando en alguna situación o en alguien, no recuerdo, me quedé dormida antes de correrme por enésima vez, menos mal.

Esta mañana, a las nueve, como todos los domingos, el chatarrero ha venido a recordarme el porque de mi nick.

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