O soy muy previsible, o me tenéis muy leída, pero demasiada gente por aquí acertó que con este viaje lo que pretendía era echar un polvo en las mazmorras del castillo de Loarre. Yo llevaba cerca de diez años planeándolo, desde la primera vez que entré en ellas, y mi chico una semana, para darme la sorpresa.
Casualmente, hace dos semanas el novio de un amigo estuvo en Loarre, asi que aproveché antes de ir a hacerle unas cuantas preguntas, como si te podías seguir moviendo por todo el castillo como recordaba, y si solía haber mucha gente ( la primera vez que fui, estuvimos solos por el castillo los cuatro amigos que íbamos, cómo lo gozamos) y todas sus respuestas fueron lo bastante sugerentes como para animarnos más a hacerlo.
Lo mío era una lubricidad constante. Entre que desde hace unos días tengo el chip de Ama mode on, que llevo diez años soñando con esa mazmorra, un perro ( humano) con una buena espalda, un látigo y mi creatividad, y que mi chico me calentaba el ambiente llamándome mi Ama, pues ahí estaba yo en una constante ebullición, que me rozaba y me corría.
Decidimos ir a primera hora de la mañana, por el calor y por una posible afluencia de gente; como íbamos desde Pamplona, cogimos el camino desde el pantano de Yesa, que te lleva por un puerto de montaña precioso y bastante tranquilo, por lo que podíamos ir disfrutando del paisaje. Además, nada más tomar el puerto, se nos puso un camión delante, lo que indicaba que una parte la íbamos a hacer a un ritmo bastante tranquilo, cosa que entraba en nuestros planes pues llevaba uno de mis juguetitos para ir entreteniéndonos por el camino, asiento hacia atrás, piernas en el salpicadero , falda subida y sin camiseta y jugando con el consolador, por lo que decidimos que mejor adelantábamos al camión para que no se fuera recreando la vista, que en parte me daba bastante morbo, pero siendo lógicos, provocarle distracciones a un tío con un trailer de 3 ejes cuando tu vas detrás en tu pequeño coche, no me parece muy seguro y no me hubiera gustado ser recordada en el anatómico forense por la del consolador incrustado en la garganta.
Pues no hubo cojones a adelantar al diablo sobre ruedas ( que gran película, también le tengo que dedicar un post a lo que me hace sentir), el tio fue a 120 todo el camino, recordemos que hablamos de un puerto de montaña, por lo que dedujimos que ese conductor se hacia ese recorrido más de una vez a la semana, porque no era normal la velocidad. Asi que mi chico se dedicó a seguirle el ritmo al camión que en el fondo nos venia muy bien, y yo seguí a mis menesteres medio en pelotas entre gemidos y fantasias.
Una hora y media más tarde, llegamos a Loarre.

Ays, que bonito es. Unos momentos culturales antes de seguir con los polvos, para decir que data del siglo XI, se mandó construir por orden de Sancho III y de sus habitantes más famosos cabe destacar a Doña Violante de Luna, abadesa del monasterio de Trasovares que se secularizó por ganas de rabo, perdón, por ser amante de su primo, en la costumbre endogámica de la época. Al final, le quitaron el castillo e intentaron convertirla pues ya sabeis que en aquellos tiempos te tachaban de bruja a la que te descuidabas, pero si tenias pasta o eras alguien importante, te exorcizaban.
Y esta es la mazmorra. Esa es toda la luz que tiene en su interior, la que proviene de una pequeñísima ventana que daba al patio de armas. La oscuridad más absoluta, el silencio, es imposible que el pulso no se acelere en una mezcla de miedo y ansiedad, realmente debía de ser tortuoso estar ahí encerrado.
Esa es la ventana por la que los presos distinguirian entre el dia y la noche. Los imagino rascando en la piedra el típico palo que marca el paso de los dias, encadenados fuertemente a la pared, y sufriendo las torturas de la verduga ( que pasa, es mi fantasia, era una verduga la que curraba alli, con su seguridad social y todo) que ejercia su trabajo la luz de una antorcha, que a la vez usaba como instrumento de tortura. Si, ya se que queda más erótico con velas, pero estamos hablando del siglo XI, y ya que nos ambientamos, que haya el menos anacronismo posible.
Lo bueno de visitar estos sitios diez siglos más tarde, es que con el flash de la cámara se solucionan todos los problemas de oscuridad. Esa es la mazmorra, con luz. Si os fijáis en el suelo hay un leve escalón que es el que produce una sensación de vacío dentro del vacío alucinante; la vez anterior que fui, en la pared del fondo aún quedaban restos de unas cadenas gruesas con esposas de hierro ancladas a la pared. Descubrir aquello hace diez años, a la luz de un mechero, fue de esas imágenes que no se me borrarán nunca de la mente.
Acordaos cuando erais pequeños y mientras os comíais un helado, este se iba al suelo desparramándose la bola en el asfalto y os quedábais entre con cara de gilipollas y ganas de llorar ; pues así me quedé yo cuando al llegar a la mazmorra después de adelantar a demasiados padres con niños para mi gusto que también venian a ver el castillo, y me encuentro con un cartel que pone ” zona peligrosa / prohibido pasar” . Bueno, vale, lo reconozco, lloré un poco de rabia.
Salimos al patio de armas, y seguimos viendo el castillo mientras que se me iba pasando un poco el ataque de mala leche que me corría por las venas en ese momento, como podréis imaginar. El castillo además, se iba llenando de gente, joder, y venga niños escandalosos con sus padres flipando con mi pelo ( ese día parecía Leela la de futurama con falda y dos ojos), hasta que nos metimos en una pequeña capilla, con su altarcito…
Uhmm grrr … si, cuando me excito hago sonidos guturales extraños como una especie de gemidos gruñidos o algo asi. Se me empezó a ir la mala leche y volvió la salida que exuda una por los cuatro costados, y pensé en que si no cumplia una de las fantasias, cumpliría otra… así que me subí en el altar y empecé a provocar a mi chico que estaba junto a la puerta vigilando que nadie entrara, mientras tomaba fotos de mis posturitas. Esas se quedan en la intimidad de mi disco duro.
Pero mi chico que normalmente es mas consecuente que yo dedujo que era demasiado cantoso montárselo alli, asi que seguimos la ruta por el castillo, ya más pensando en donde coño echábamos un polvo que es a lo que habíamos ido, que en el momento cultural en comunión con la naturaleza de la que el resto disfrutaba. A mi ya andar por alli ya me empapaba de cultura y las bragas ( ya está la fina), y llegamos a la Torre de la Reina, a la que se accedia a través de la almena de otra de las torres, y descendiendo a un primer piso sin comunicación a través del suelo, llegabas a los que fueron los aposentos de la Reina. es decir, la típica torre del Homenaje de cualquier castillo, donde se escondia el rey en los asedios, pero con otro nombre.
Y allí, en el dormitorio de la Reina, echamos un polvo. No me voy a poner fantástica con la narración porque si llegó a los 5 minutos fue mucho, entre el calentón, el morbo, el que empezábamos a oir a la gente que se acercaba por la otra torre hacia donde estábamos, la madera crujiendo sobre nuestras cabezas porque los primeros visitantes ajenos a la fiesta empezaban a llegar a la torre y en cualquier momento se les iba a ocurrir bajar las escaleras… fue un aqui te pillo, aqui te follo contra el muro de piedra. Estuvo divertido, y muy morboso, pero a Dios , a Satán y a Doña Violante de Luna pongo por testigos, que acabaré follando en esa mazmorra, coño.
Feliz lunes.





