Aunque el título si, siento decepcionaros pero el contenido no va a tener nada que ver con la temática del blog. ¿Cómo? ¡Imposible!. Ya veréis como si.
Esta mañana tenía una reunión con unos clientes que, ahora que no me oyen, no son santos de mi devoción, ya que es de ese tipo de gente que no escucha y es cerrada a cualquier novedad que no tenga que ver con la linea de su pensamiento. Las dos primeras reuniones me hicieron rabiar por dentro una barbaridad, y siendo un trabajo que podemos solucionar via email, ir a verles la cara por su obsesión con los meeting, brainstorming y pollading varias para cosas que con un “si” o “no” se solucionan, me come el alma a dos bocas.
Esta mañana, al despertarme, además, he constatado que Dios no existe. Anoche recé para que cayera una nevada de órdago que nos impidiera salir de la cama como nos habían prometido los meteorólogos, y por no haber nieve ha salido hasta el sol. Vamos, que no tenía una puta excusa ya para no ir a la reunión ( que por cierto, ya habían cambiado dos veces de día esta semana, aumentando mi angustia vital; es que piensan demasiado despacio, acaban con mi paciencia, con lo rápida que me va a mi la cabeza). Como ya me conocen y aún así siguen llamándome ( jaja) hoy he decidido, además de que hacía frio y nuestras otras reuniones han sido con un clima diferente, ponerme mis botas favoritas y con las que más cómoda estoy, una minifalda negra con un par de cremalleras que la recorren de arriba abajo, medias negras tupidas y un jersey negro no muy grueso porque en estas oficinas siempre hace un calor horrible.

Aquí mis botas y mis medias más cantosas, aquí unos lectores.
Esa foto corresponde a una captura de pantalla de un video donde ellas y un camión de juguete son los protagonistas, para amantes del crush light, que yo no mato animalitos. Joe, lo que me faltaba ya para que algun@ me crucifique del todo, jaja. Recordemos que hoy llevaba las medias negras.
Me viene bien lo de los animales para enlazar, pues antes de la reunión, he llevado a uno de mis perros al veterinario a vacunarle. Como son los de toda la vida de la familia, y desde que tenía 3 años hay perro en mi casa, la confianza con ellos ( son un matrimonio) alcanza unos niveles de familiaridad increibles. Total, que entrar allí significa tardar más de una hora en salir aunque hayas entrado sin animal, porque nos enrollamos como persianas para desesperación de mi chico que estaba allí conmigo. Recreo pequeños fragmentos de la conversación :
- Oye, la semana pasada teníais una polla de goma en bikini para que los perros jueguen , ahora no la he visto, seguís teniéndola ?
- ¿Yo vendo eso ?
- Te lo prometo, mira en el almacén.
Sube con , ella, la polla de goma :

-pues nada hija, para tí.
[ .....]
- Bueno, tia, que me voy que no llego, que tengo una reunión superseria de la muerte.
-¿De verdad? ¿Con esas botas? Que por cierto, me encantan.
- Si, que si me visto de flor de pascua ya sabes que no soy yo.
- Y bien que haces. ¿Por que no sacas la polla de goma en mitad de la reunión?
(risas de ambas)
- Uy, pues me mola la idea
- Ayyy, no se para que te digo nada, que tú lo haces.
- Ya te digo ¡¡
Así que me he ido mucho más contenta a la reunión pensando en el momento en que me iba a dar por sacar el pollo ( es que si saco la polla suena fatal) y dejar a los “power(point) kings” como les llamo yo más estupefactos de lo que los tengo ya. Y es que eso me encanta. No estupefactar a la gente que me suena a drogarlas, si no dejarlos descolocados dentro de su linea de pensamiento. Me gusta sentir ese cambio de “esta tia tan rara no me va a servir para lo que yo quiero ” al “joder, que rara es pero que bien curra” y como mi abuela falleció hace dos años ( y lo que te echo de menos, jolines) y ya no tengo quien me diga esas cosas, me gusta sentír ese cambio en la gente. Y como ya van dos seguidas de este estilo, me doy el lujo de tener el ego por las nubes.
Ahora vuelvo a mi burbuja, es que no llega la señal del teclado. Sigo. Pues eso, que ahí me he presentado yo en las oficinas de los kings deseando que pasara el trámite rápido. Nos sentamos a la mesa, bla bla, mi bolso cae al suelo y suena la típica bocina que llevan dentro los muñecos de este tipo, por lo que mi interlocutor se queda extrañado mirando al bolso y le digo :
- Es que llevo un pollo de goma dentro.
El tio me mira y como no sabe bien lo que ha entendido, sigue hablando sin querer mirar al suelo. Sigue la reunión, y le llaman por teléfono. Había pasado ya hora y media de esta y andaba ya algo aburrida. Así que me acuerdo del pollo. Cojo el bolso del suelo, y haciendo que busco algo, saco los guantes, un pañuelo para el cuello, y el pollo. Que cara de alucine. Que templanza para no reirme en su cara. Que pronto se ha acabado la reunión después de colgar la llamada. Que gran amuleto pienso llevar en el bolso a partir de ahora. Mi polla de goma.
Al salir, mi chico que andaba por allí pues también son clientes suyos ( más suyos que míos, la verdad) pero por otro motivo, me ha dicho :
- He oido al pollo. No me jodas que lo has hecho.
- Sip.
Veis? Lo he conseguido. Feliz Puente.