Hoy no podría estar escribiendo este post si no hubiera pasado de mi misma y de mis dolores gripales ( no es A, que nadie deje de leer el blog que no se va a contagiar) y decidera arrastrarme hasta el Palacio de los Deportes y ver el concierto de Depeche Mode que me debían desde el mes de Julio, como ya comenté. Por mi parte, están más que perdonados, en incluso casi les agradezco no haber tenido que disfrutarlos a cincuenta grados a la sombra, que una ya va teniendo una edad al igual que ellos. Y que el resto de los asistentes. Aunque no dudo que también hubiera grupúsculos adolescentes, la media de edad del concierto estaba en los 35 años. Me gustó ese detalle, no se, la primera vez que los ví, en el año 93 en su Devotional Tour, yo era una teen, al igual que muchos asistentes, claro, y gira tras gira ver que en el fondo somos los de siempre los que vamos a sus conciertos, pasen los años, haya que currar al dia siguiente o esta vez se tenga que dejar a los niños con la abuela, me emocionó un poquito. Porque alli estábamos todos, los que seguimos siendo siniestros como los que se han tenido que poner el traje y la corbata, pero la esencia de ser un fan de Depeche Mode es algo que no se pierde, se marca en el ADN.
Que elegancia de escenario y de grupo. Treinta años sobre este, es algo que se nota, y mucho, tanto en la edad de los componentes, las caderas de Dave ya no son lo que eran, jaja, como en el trato con el público, en la complicidad, la puesta en escena, en si todo el conjunto. Y eso que del grupo original tan sólo quedan tres, pero guardan la esencia de su primer concierto en Essex.
El único problema que creo que tenemos los fans de Depeche Mode es que nos gusta apreciar sus canciones pasado un tiempo. En Abril de este año publicaron nuevo álbum, del que tocaron algunas canciones,pero en el ambiente se notó que no, que allí estábamos por los clásicos, y por clásico nos servia desde Speak and Spell (1981)hasta Playing the Angel (2005) , y supieron darnos lo que queríamos, aunque para exigencias y gustos está cada uno, y obviamente a cada cual le hubiera gustado escuchar sus canciones favoritas en directo. Y bueno, nos desilusionó un poco el enterarnos un par de semanas antes que habian retirado del setlist “Master and Servant” uno de mis clásicos favoritos :
Pero no importó; no hacia falta más que el primer compás de cada canción para que se viniera arriba el Palacio de los Deportes, en especial con los característicos comienzos de Stripped y Behind the Wheel con la tapa cayendo, o el frenazo de I Feel You con los que era imposible dejar de bailar y cantar.
Y si me dejáis ser un poquito irreverente, si Dios existe, se llama Martin L. Gore :
Para los neófitos en DM os diré que este tio que tiene completamente entregado al personal, ese público que aprovecha las pausas de la letra en la canción para aplaudirle y que en las tres canciones que nos regaló se llevó la mayor de las ovaciones, no es el cantante del grupo, pero si el compositor de sus mejores temas, y eso lo sabemos todos, y se lo agradecemos asi.
Creo que me va a durar el subidón hasta la próxima vez que los vea. Me alegro de que el orden de los conciertos haya sido este, Rammstein y DM después, porque a mis alemanes les quiero mucho, pero les faltan 20 años de experiencia en los escenarios.



