Hacia un montón de tiempo que no me iba de virtuales compras sexshopianas. Ultimamente solía irme con Patata Asada de compras, ante la estupefacción de los dependientes de algunos de estos sitios pues lo que somos nosotros, sabemos para que se utilizan todos los juguetes que allí venden, y a veces parece que somos los dependientes del sitio. La verdad es que mentiríamos si dijéramos que no nos morimos de ganas de tener uno.
Asi que anoche en un pequeño descanso de trabajo, entré en mi favorito a encontrar novedades, pues tampoco voy a engañaros diciendo que actualmente me hallo revolucionadisima hormonalmente, vamos, salida como una perra, y los días que me pilla así tengo el mismo peligro que un diabético en una pastelería. Asi que aunque le hubiera dado a agregar todo al carrito de la compra, me decanté por los tres artículos que más gracia me hicieron :
Mi chico alguna vez me ha comentado de cachondeo que le gustaría saber cuantos metros de polla me acaba metiendo en un polvo. Y encontré la solución en este anillo, que cuenta el número de embestidas en un polvo, y además se puede resetear el contador para el siguiente. Como el cuentakilómetros del coche, vamos, pero sin acumulador total. Supongo que además vibrará el cacharrito, por lo que las risas están aseguradas.
Después, mi lado más perverso y fetichista, no pudo obviar el que también vendieran el tanga con vibración a control remoto, es decir, un tanga con un vibrador dentro y un mando a distancia para que quien tu quieras controle tus orgasmos. La virgen que morbo. En cuanto se lo comenté se le puso la tranca hasta los dientes pensando en como se iba a dedicar a putearme en público. me encanta cuando considera que en ese caso seguirme el rollo no resulta ni peligroso ni descerebrado y si muy excitante.
Y ya que estaba, pues necesitaba seguir aumentando mi colección de vibradores, y como no tengo ninguno morado, me decanté por este :
Que mono, ¿verdad? Es un topo, y aparte de tener una carita muy rica y un color que me encanta, el señor topo tiene un motor de 8 tipos de vibración diferentes, si con uno de cinco ya flipo, estoy deseando probar la batidora con ritmo que debe ser este. Mi chico se rió de la cara que puse de viciosa cuando le conté el número de velocidades, y yo le contesté muy digna que si el flipaba porque un coche tuviera seis, mis ocho no me iban a transportar físicamente a ningún lado, pero que me darían mucho más placer que la palanca de cambio del coche.
Por cierto, que esa es una de las cerdadas morbosas que me pone mazo y que nunca he hecho, follarme un cambio de marchas, y es que hay algunos pomos que invitan a ello. Es en lo primero que me suelo fijar al entrar en un coche, me la sopla la tapicería de cuero o el salpicadero de ébano con luces, a mi me pone el grosor de la palanca.
Durante esta semana recibiré el pedido, espero, asi que ya os contaré reacciones.
8 velocidades. La virgen.






Por el formato lo vi como un entretenimiento de sustitución de las bolas chinas a la hora de tener que hacer cosas que me joden o me aburren, como limpiar la casa. Y también se puede jugar a los pistoleros porno con el, ya que al cogerlo tiene el formato de una especie de pistola con el cañón poco erecto, pero con la curvatura efectiva para la búsqueda del punto G. Dándole vueltas y echándole imaginación se pueden encontrar combinaciones placenteras, hecho en silicona que de momento, aparte del gelatinoso, es el material que más me gusta para estos juguetes, pues es duro pero suave a la vez y muy fácil de limpiar.




Y es que siempre me ha puesto muchisimo ver una cabeza entre mis piernas, y si está usando la lengua la imagen se torna algo borrosa, pero mucho más delirante. Por eso veo especialmente perverso el clic del colegial japo, por lo que creo que acabaré comprándolo también, no me gustaria perderme que se le ocurre a mi calenturienta cabeza cuando se vea con el uniformado adolescente.






