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Hotel con morbo. Y actualización.

Vale, el título del post es un poco extraño pero si seguís leyendo le encontraréis una lógica.

Debe ser por deformación, y porque casi siempre me he echado amantes que vivian en una ciudad diferente a la mía (hija, con lo cómodo y práctico que sería tenerlo a la vuelta de la esquina como quien dice, que ganas de complicarte la vida), que siento cierta atracción morbosa hacia los hoteles, da igual la categoría y la situación, siempre me suelen llamar la atención como sitio para encuentros fugaces y polvos salvajes. Suelo pensar si está bien situado, en como serían las habitaciones y la discreción del lugar y ese tipo de cosas, aunque ya no les de uso, se me ha debido de quedar la manía, o que el cuerpo me pide escribir una guía de hoteles, vayan ustedes a saber.

El verano pasado, camino de una tienda para arreglar la depuradora de la piscina descubrí un hotelito al pie de la carretera (tienda a la que tuvimos que ir varias veces hasta que dimos con lo que pasaba, por lo que me dio tiempo a fijarme varias veces en el edificio), que me llamó especialmente la atención.

Es un edificio de unos cuatro pisos de alto, no más, con cinco (creo) habitaciones por planta (al menos es lo que se ve desde la carretera), todas ellas con terraza con vistas directas a la nacional V, pintado de un color amarillo setentero total, y una sordidez en su estampa natural que me atrajo enseguida.

Y me puse a imaginar como sería por dentro. Pensé que el cutrerío exterior continuaba en el interior, con una recepción con mostrador de madera y tipo desaliñado como conserje, con los típicos cajetines con las llaves de las habitaciones a su espalda, y las llaves, por supuesto, de cerradura de toda la vida y con el número escrito enn un enorme círculo de corcho sujeto a esta con la típica cadena de eslabones como la del tapón de la bañera.

Me imaginé que las habitaciones tendrían aún el papel pintado que resultaba elegante en la década que se inauguró, y que los muebles de esta seguirían siendo los mismos: la cama con el cabecero de hierro desgastado por el roce de las manos de los amantes al agarrarse mientras recibían sus correspondientes y deseadas embestidas, acompañadas siempre por un débil chirrido del somier que años de tres en uno no habían podido paliar; me imaginaba una mesa bajo un espejo, también desgastado por el paso del tiempo, donde sarcásticamente hay unos folios con el membrete del hotel, por si en vez de follar te da por escribir epístolas; tan solo una silla y un pequeño sillón, forrados con skay verde botella y algún que otro remiendo que deja asomar la guata que los rellena, conforman la decoración de la habitación. Detrás de una puerta cerrada, con el pomo un poco pasado de rosca, estaría el baño, con un pestillo tan desgastado que es casi mejor no usarlo por si te quedas encerrado dentro, y sus sanitarios de ese color verde militar que conjunta tanto con los muebles de la habitación y el ambiente del lugar.

Este miércoles, de camino a donde he pasado la Semana Santa, volví a pasar por la puerta del motel. Habían pintado la fachada, ahora es de color salmón (o no, soy muy mala para la gama de colores rara, yo veo en CMYK) , y habían colocado en cada terraza un toldo de color marrón, de esos de tienda de ultramarinos, con una página web, presumiblemente del hostal en el frente. Así que decidí buscarla, cuando llegara a mi destino, y escribir este post.

Como aún me quedaban 600 km de viaje, tuve el tiempo suficiente esta vez para imaginarme el tipo de clientela que podría tener. Como no está cerca de ningún restaurante ni gasolinera,no lo veía como un sito de putas y camioneros especialmente, no saltaba a la vista como en otros casos que todos hemos visto alguna vez. Me imaginé entonces que los clientes serían parejas con confianza entre sí, amantes desde hace muchos años, el jefe con su secretaria, o el jefe con cualquier otra empleada, un sitio para polvos de desprecio, de “te voy a follar pero no pienso gastarme más de lo necesario, y no te follo en el coche para no dejar rastros, que es de mi mujer”, o polvos de amantes desde hace muchos años que no buscan tanto el lugar como si el follar, o amantes con extrañas perversiones que llamarían demasiado la atención en un hotel de cinco estrellas… nada de parejas convencionales que se acaban de conocer ni de ciberamantes que pasan a la fase terrenal.

Busqué la web en cuanto pude, entre otras cosas para ver si encontraba una foto del lugar para acompañar este post, y aún no está construida. El de los toldos se adelantó, por lo que veo. Recuerdo, de repente, que el verano pasado ese motel tenía otro nombre que no era el mismo que el de la web, y lo busco por ese (no lo voy a decir, ahora sabréis porqué), pero tampoco encuentro la foto. Eso si, me entero de que lo cerraron en el mes de Marzo por ser un prostíbulo donde timaban a los clientes clonando sus tarjetas de crédito. A tomar por culo mi descripción bucólica del sitio, era un puticlub si o si. Y lo han reabierto como lupanar nuevamente con otro nombre, porque la estatua de la tia despatarrada sobre la puerta, no deja lugar a dudas, que lo he visto esta tarde a la vuelta.

Pues vaya. A tomar por culo fantasía.

Espartaco, Sangre y Arena

Acabado Lost, la vida tenía que continuar. Reconozco que soy una seriófila empedernida y que mi vida seria otra sin Series Yonkis y Megaupload, aunque también mi inglés andaría mucho peor.

Este lunes, un amigo me recomendó que empezara a ver “Espartaco, Sangre y Arena”, la cual me describió como una especie de 300 + Lucy Lawless. La peli de los espartanos aún no la he visto, pero si sale mi Xenita tiene que merecer la pena.

Y la merece. Consta de 13 capítulos esta primera temporada ( confirmada la segunda para Octubre) y de los siete que llevo vistos, cada uno ha superado al siguiente. La historia, una de tantas versiones del mítico esclavo ( y después gladiador) tracio Espartaco, interpretado por Kirk Douglas en su momento, y ahora por este ojazos-espaldaca-piernacas que aparece en el poster, llamado Andy Whitfield, y sus compañeros de Lodus, a cual más tremendo.

Y mi Lucy, en el papel de Lucrecia, Dómina romana perversa, mujer del dueño de la escuela de Gladiadores ( o Ludus) y que se zumba a todo lo que se menea por allí, del sexo que sea.

Bien. A mi la historia romana realmente no me ha interesado más allá de lo que me tocó estudiar en el colegio, un par de visitas al pais de origen, ver Gladiator ( y por la banda sonora de Lisa Gerrard, no por el australiano protagonista) y Calígula de Tinto Brass. Pero ha sido a raiz de esta serie, donde me he dado cuenta de que me hubiera encantado ser una romana de la época, de alta alcurnia, claro. Me hubiera tocado casarme con un tipo poderoso, vale, que en aquellos momentos de la historia por nosotras mismas no valíamos nada, eso me jode un poco pero lo asumo y lo acepto a cambio de vivir esa experiencia en la que podría dar rienda suelta a mi lado más sádico con mis esclavos y esclavas sin tener que rendir cuentas a nadie ni ser políticamente correcta, y poder saltarme las leyes a mi antojo.

Tremenda.

Lucrecia, por ejemplo, además de zumbarse a su marido para que la fecunde, se folla a uno de los gladiadores ( que no es Espartaco, pero me da que ya caerá), y a su esclava personal, a la que utiliza principalmente para sus juegos preliminares ( escena corta pero buenísima) y cuando se aburre. Y además todos la llaman Dómina, cosa que me pone perraca perdida. Pues una cosa así sería yo, pero además en su caso me follaría al negrazo que entrena a los gladiadores, el Doctore, cuyos músculos parecen untados en betún de lo que brillan, y que me dejaron con la boca abierta en el capítulo quinto.

El resto del elenco no está nada mal tampoco, las esclavas tremendas y los gladiadores también, aunque para mi gusto son un pelin “hombre gamba” , vamos, que les quitaría la cabeza a todos y me comería el resto del cuerpo.

La serie es un derroche de sangre de no te menees, pero no resulta desagradable pues toda la producción tiene un ramalazo a comic que suaviza bastantes escenas.

Me encantaría estar en el palco viendo los juegos, y es que dos tios luchando a muerte he descubierto que me excitan una barbaridad. Que derroche de crueldad, por dios. Por otro lado, aunque creo que en la historia no hubo ninguna hasta en anuncio de Pepsi con Beyoncé, Pink y Britney , me hubiera encantado ser una Espartaca que matara esclavos en la arena e ir creándome un traje de cuero con sus pieles. Porque mola lo de dar órdenes a un esclavo y tenerlo a tus pies y tal, pero el poder llevar tu sadismo al máximo extremo sin consecuencias y entre aplausos tiene que molar un kilo. Me pido la bola de pinchos, que es mi arma favorita. Aunque en el fondo un gladiador es un esclavo bajo las órdenes de un superior, asi que mejor me quedo como Dómina y me los cargo igual, pero con más ternura. O mejor una Dómina gladiadora. O, o, una gladiadora que después de un montón de triunfos en la arena y el haber comprado su libertad, se crea su propio Lodus y entrena a sus muchachos. Los que no mueren desollados forman parte de su grupo de luchadores y amantes esclavos y vive feliz y contenta hasta el fin de sus dias entre maromos, polvos y sangre, porque aunque en la Roma de entonces se llevaba mucho lo de las traiciones, la fantasía es mia y la acabo de buen rollo como una ancianita de 92 años que en su lecho de muerte le lega todas sus posesiones al grupo de treinteañeros cachas que rodea su cama para que continúen su legado.

Bien, mientras la NBC me compra el guión de mi fantasia, os dejo el trailer :

Tenis.

Hoy me he pasado de simple con el título, no tengo término medio.

El domingo, mientras me recuperaba de una cola de tres horas y media que mereció la pena sin duda aunque me dejó los riñones al jerez, por no levantarme de sofá a coger el mando a distancia, que como su propio nombre indica nunca está donde tiene que hacerlo, me tragué media final de Wimbledon por pura vaguería.

Antes de seguir, un inciso : mi cerebro funciona de una manera un tanto extraña. Memorizo muchísimas cosas, en especial números, sin querer. En cuanto ven una ristra de números, mis neuronas deben ser uas fanáticas estilo saga Crepúsculo de las cifras y oye, aunque yo no quiera pasan a formar parte de una rara lista, pero muchas veces útil, de números recordados. Vamos, que yo no uso la agenda del móvil. En lo que me estás diciendo el número para apuntarlo, yo ya lo estoy memorizando. Lo mismo me pasa con dnis, números de cuenta, de tarjeta ( para comprar por internet es lo mejor, nunca tengo que ir a buscarla, recuerdo bien todos los números, la fecha de caducidad y el cvv ) , fechas de cumpleaños, números de pie etc… aunque creo que mi mayor logro fue aprenderme el bastidor de una moto porque nadie llevaba boli en ese momento.

Bien, pues con este cerebro Rainman que la naturaleza me ha dado ( y fumando maria, si mis neuronas no vivieran empanadas, sería ya la hostia) hay dos cosas que soy incapaz de recordar, según me las explican debe de ser que me resbalan , que se me desconecta la sipnasis o que, pero no logro aprenderme las reglas del ajedrez y del tenis. Ya me las puedes explicar, jugamos, que un dia más tarde si pretendo volver a hacerlo me lo tendrías que explicar otra vez. Y esto, me da especialmente rabia porque conozco bastante gente a la que supero intelectualmente con creces, que no saben hacer la o con un canuto, pero si jugar al ajedrez.

Hecho el inciso, el domingo emitian la final de Wimbledon entre Nadal y un inglés. Mi chico en cuanto vió que el tenis estaba en la tele, salió huyendo para que no empezara como siempre a preguntarle quien va ganando, por qué, como puntuan y todas esas cosas que me ha explicado ya cientos de veces. Así que como no me enteraba de nada, empecé a fijarme en lo que desde este domingo me convirtió en aficionada al tenis: Los recogepelotas.

Pues si, me pusieron cachondísima. Entre la postura, a cuatro patitas en el suelo con una rodilla levantada para salir corriendo en cualquier momento tras la pelota, la colocación y la disciplina me puso perraca perdida. Me los imaginaba en boxer negros con su collar de cuero esperando a la pelota para ir a por ella como el perro que asemejan ser. Ya os digo, cerda cerda, y eso que no les veia la cara, pero ese par de cancerberos de la red tan tremendamente disciplinados ( eso de que cada vez que paraban los tenistas de jugar se incorporaban y  colocaban de pie con las manos detrás es que me erectaba cosa mala) me tuvieron entretenidísima todo el partido. Que tensión tienen que tener todo el tiempo para cumplir su trabajo. Como me gustaría ser entrenadora de recogepelotas, por dios. Aunque supongo que mi escuela sería poco convencional. Los entrenamientos, por supuesto, descalzos y en boxer negro; aprenderían primero a recoger las pelotas con la boca, después llegaría la destreza manual; a base de recompensas y latigazos, se convertirían en los más rápidos sobre cualquier terreno. Ays que cerrrda me pone pensarlo.

Quiero poner una queja porque para ilustrar este post no he encontrado ni una foto de un recogepelotas tio, y si de cien mil de tias con faldita y escote que no me inspiran lo mismo ni de lejos.

Y ahora, un earworm en toda regla, sobre todo si por las mañanas, escuchabas a Gomaespuma :

El camino de mi casa

Es particular, cuando llueve se moja como los demás … ah, no, que ese es el patio.

Hacia mi casa sólo se puede acceder, de manera asfaltada, por un camino de 4 kilómetros, muy parecido al que aparece en la foto; para los otros dos caminos de acceso es mejor que tengas un 4×4 de verdad, no esos coches grandes que las pijas han incluido en sus hipotecas para ir a recoger a los niños al cole; los conejos y perdices morirían  de la risa si ven un coche así por aqui.

Antes de vivir aqui,sin saber ni remotamente que mis huesos acabarían por estas lides pues incluso aíun vivía fuera, mi chico y yo usábamos esta zona para venirnos a follar por las noches. Es una zona tradicional para el asunto, todos los dias hay parejitas a los lados de la carretera, siendo el punto álgido los fines de semana, claro. Según pasas puedes ver los cristales empañados de los coches y el movimiento en algunos. Nosotros, que somos un poco más exhibicionistas o prácticos, cogíamos algunos de los caminos adyacentes, de tierra, y follábamos fuera del coche, mucho más divertido, morboso y como no, menos asfixiante. Y es que contra el capó o sobre este, quedan unos polvos de película a la luz de la luna. Llevamos tiempo diciendo que tenemos que repetirlo por recordar viejos tiempos ahora que casi podríamos ir andando, a ver si de este verano no pasa.

Pero durante el dia, ya sea entre semana pero en especial los findes, el camino se convierte en la ruta de los semaneros/domingueros que se quieren poner en forma ya sea en bici, andando o a la carrera. Y los hay que lo consiguen, que a fuerza de verlos, les vas notando la pérdida de peso. Comentaré un caso especial de un señor al que yo le llamo “el bucle” pues durante tres años, tres, me lo he encontrado todas las mañanas a la hora de ir a currar. El tío no es que haya adelgazado, se ha consumido directamente, y para mí que se le ha ido la olla del todo porque ahora que curro desde casa y me muevo menos, sigo encontrándomelo en el camino siempre que salgo. De hecho, a vece, me dan ganas de pararle y decirle que si me podría traer el pan todos los dias, que para comprar una barra me tengo que hacer 4 km de ida y vuelta y el desde luego, se los hace a diario con el nardo.

Pero bueno chalados aparte, quiero honrar al camino de mi casa porque también se ha convertido en la zona de entrenamiento de opositores a bomberos y policias. Y uff. Tengo mi desfile del orgullo hetero a diario. Y es que al salir de una curva te encuentres con un grupo de cinco tios en short sin camiseta corriendo, o ver esas espaldas y culitos turgentes cuando sobrepasas sus bicis con el coche, o a los bomberos descolgándose de un puente abandonado no tiene precio para mi salidez habitual. El otro dia mi chico reconoció que me quedara colapsada por cinco bomberos haciendo prácticas con cuerdas que me dejaron muerta, que a él le hubiera pasado lo mismo si al mirar hacia esa zona se encuentra a cinco pavas en bikini. Y ahora, que al parecer ya el verano se va a asentar, me dan ganas de montarme un puesto de avituallamiento en mitad del camino solo para verles echarse agua en plan erótico festivo al paso. Pero igual ya por ahí mi chico no pasa.

Espero que el camino al Cielo o al Purgatorio, al que me toque ir, sea igual.

Finde Bizarro

El que tus amigos acepten cualquier locura que se te ocurra, e incluso colaboren activamente en ella, no tiene precio, y si encima existe cierta interconexión neuronal entre todos, cualquier cosa que inicies se puede convertir en todo lo contrario a lo que empezaste.

El viernes había quedado con Chico Costura para pasarnos la tarde de compras buscando cierto atrezzo para una serie de videos que queremos grabar, quedar con Patata Asada a las 21h, cenar algo e irnos para mi casa, donde Patata Asada y yo pasaríamos el fin de semana trabajando.

Pfffff.

Como siempre, de la teoría a la práctica hay un trecho. Las compras las hicimos, si, un busto de hombre en escayola, unos coches de juguete, insectos de goma y un kit de princesas, con sandalias de tacón incluidas. Además, aunque llevaba dos días intentando hacer entender a Chico Costura que el que hayan emitido una película hace diez años en antena 3 no significa que la hayan editado en dvd y mucho menos en español,por mucho que Farrah Fawcett sea la protagonista, fuimos a la fnac a preguntarlo. Mientras él se llevaba su decepción pertinente ( aunque llevábamos dos días Patata Asada y yo advirtiéndole de su inexistencia) yo encontraba en mi sección favorita tres nuevas películas de cine erótico sórdido a las que ya dedicaré su post pertinente una vez las vea.

Que yo no llevara las manos vacías y él sí le hizo rabiar tanto, que en la sección de libros preguntó por otra de sus extravagancias, esta vez por la biografía de Marta Sánchez, “Yo, una estrella” ( modesta la chica) que recibió como respuesta que lo más cercano que encontraban era “Pocoyó y la estrella”. Mosqueado perdido, nos fuimos a pagar y de camino, me encontré con un maravilloso libro de fotografías de zapatos de Manolo Blahnik, fetiche reconocido de Patata Asada, asi que se lo regalé.

Con este último habíamos quedado en una extraña calle de Madrid que nosotros le indicamos al gps y este nos plantó alli, en mitad de un polígono industrial cerquita de El Pais. La calle, terrorífica con edificios abandonados incluidos, se fue volviendo más tenebrosa según anochecía y Patata no venía. Diez minutos más tarde nos llamó para reconocernos muy digno, que se había equivocado dándonos las señas. Si tarda cinco minutos más, empiezan a salirnos clientes o zombies a lo Resident Evil.

De vuelta hacia mi casa, reventamos una rueda, por lo que Chico Costura decidió quedarse a dormir y al día siguiente arreglarla e irse, pues el sábado tenía cita con un chico. A eso de las diez de la noche, optó por darle plantón y quedarse con nosotros. Jugamos a Atmosfear, juego que nos compraron como consenso traumático de que ninguno lo habíamos tenido en nuestra niñez, y me hicieron tragarme tres peliculas empezadas que acabaron con mis nervios.

Un inciso : Es natural en el género masculino, ya sean gays o heteros, la capacidad de engancharse a una película empezada en menos de un minuto, y encima enterarse de la trama, por lo que tú, mujer, en lo que vas haciendo zapping y te has parado un momento en ese canal para darle un trago a tu copa, recibes una ovación llena de reproches porque los tres tios que hay contigo en el salón no sólo se han enganchado ya a la película, si no que son capaces de contarte la trama. Asi que por culpa de mi vicio por hidratarme, tuve que tragarme el final de “El Ilusionista”, “Elektra” entera y mitad de “Diario de una becaria” truñazo español que estaban emitiendo en la 1 y que a unos los enganchó por lo moñas que era y al otro por las tias que salían. y yo mientras quería cortarme las venas con el iphone.

Pero esta mañana, nos hemos superado. Después de levantarnos y mientras mi chico seguía con su obra en el jardín, nosotros nos hemos dedicado a lo que se supone iba a ser el rodaje de un corto que se nos ha ocurrido, y ha terminado en una sesión de fotos sado-fetichista-bizarro con mis dos maricas vestidos con mis botas de taconazo hasta medio muslo ( las que uso para follar), corpiños, bodys y cien mil posturas escabrosas. Esto lo hago con dos heteros y la virgen la orgía que nos montamos en un momento. Con lo que me pone a mi feminizar a un tío y con este par no he hecho más que reirme. Creo que muy pocas personas en el mundo, por no decir ninguna, tienen fotos de su socio con botas de plataforma, corpiño, boxers blancos y collar de perro ( que además fui a comprar con él en su momento)  sin intención de chantajearle, jaja. Lo que nos hemos acordado de Pedro J. oye. Como ya estábamos animados, he sacado las esposas, el látigo y hemos posado lascivamente con mi socio lamiendo mis botas, pisándole el pecho, sujetando una vela con la boca, con los pezones pinzados ( mientras gritaba como una marica dolorida, ha aguantado 10 segundos,jaja) … Vamos, que ahora que lo pienso, nos hemos montado una sesión sado en un momentito. Menos mal que nos ha llamado mi chico para comer, porque si tarda un poco más acabamos sacando los consoladores. Y ni una puñetera feromona en la habitación que se dejara sentir y llevara aquello a la orgía sado que merecía la ocasión, pero creo que las carcajadas se han oido a kilómetros.

Y aunque me han prohibido publicar ninguna de las fotos, cosa que no haré hasta que alguno de los dos sea famoso y pueda ganarme una pasta con esto, la que ilustra este post, pertenece a nuestra sesión.

Relato : Me gusta oirte

Llevaba poco tiempo viviendo en aquel edificio, apenas un mes. No conocía aún a ningún vecino, y dudaba el llegar a hacerlo en aquella colmena de apartamentos donde el ritmo de entrada y salida era casi frenético, al igual que la vida de sus habitantes.
Aún le quedaban algunas cajas que desmontar y colocar, pero aquella noche estaba completamente rendida. Decidió acostarse pronto, con un libro, hasta que el sueño la atrapara, situación que seguro que ocurriría rápido debido a su estado.

Apoyada con varios cojines sobre la pared/cabecero de la cama, se enfrascó en su lectura, ayudada por el silencio que reinaba en el ambiente. Estaba atrapada en la lectura del último libro de Stephen King, cuando oyó el sonido característico de una llave de la luz al pulsarse. Dio un pequeño respingo pues la había sentido en su misma habitación,y la lectura del maestro del terror no ayudaba mucho,aunque se dio cuenta que en realidad el problema residía en unos tabiques demasiado estrechos. Pasado el susto inicial, siguió con su libro. Pero el movimiento de la habitación al otro lado del tabique, la acabó de desconcentrar. Distinguía la voz de un hombre y una mujer, aunque no lo que decían; escuchó sus risas,que pronto pasaron al silencio, y como imaginaba que iba a suceder, se  transformaron en gemidos de placer. Sus vecinos se lo estaban montando a una pared de distancia. No los conocía, pues realmente sus casas estaban situadas en bloques distintos y era el patio interior, aparte de aquel delgado tabique, su nexo de unión.
Oir los gemidos de placer de ella empezaron a excitarla; llevaba demasiado tiempo sin echar un polvo, y en el fondo le empezaba a dar envidia lo bien que se lo debía estar pasando su vecina; cerró el libro y apagó la luz, se tumbó por completo en la cama y con las piernas abiertas y las manos entre ellas, agudizó su oido concentrándose en los sonidos que venían a través de la pared; imaginaba que era lo que provocaba el placer de aquella voz, que gemía y le pedía más a su amante hasta que consiguió arrancarle un orgasmo. Su coño estaba más empapado que nunca, jamás pensó que aquella situación de escucha furtiva pudiera excitarla tanto. Le sacó de su asombro el sonido de la cama golpeando contra la pared por lo que imaginó, las embestidas de él. Con los dedos dentro de su coño, acompañó el ritmo que golpeaba su pared, imaginándoselo sobre ella, escuchando los gemidos de ambos, que pronto en él se hicieron más fuertes, aceleraba el ritmo con sus suspiros, que acabaron en un gruñido de bestia cuando se corrió, provocando aquel sonido tal excitación que no pudo tener un orgasmo simultáneo a través del muro.

Al despertarse, descubrió que no había sido un sueño, aún tenía las bragas en las rodillas. Recordando el momento, al principio se avergonzó de si misma un poco, pero el sólo evocar aquel gruñido animal volvía a mojarle las bragas.

No volvió a tener noticias de la pareja folladora hasta la noche del miércoles, cuando volvió a oir como encendía la luz. Al principio no escuchó ninguna voz, aunque de repente inundó la habitación el sonido de la tele, dedujo. Sintió como crujía la cama al sentarse sobre ella, escuchó como cambiaba de canal atentamente hasta que oyó gemidos nuevamente. Vaya, esta noche tocaba porno. Escuchó atentamente, ya con la mano entre sus piernas, intentando adivinar de cual de los dos inquilinos se trataba. Una tos la sacó de dudas, era él. Se le pusieron los pezones tan duros al descubrirlo que inevitablemente su coño se humedeció más de lo que ya estaba y decidió acompañar a su furtivo amante desconocido en su orgasmo nuevamente. Esta vez cuando le oyó gruñir en su orgasmo, tuvo que taparse la cara con la almohada para que no fuera él quien escuchara su tremendo gemido de placer. Se durmió pensando en como sería aquella bestia en la cama.
Durante las dos noches siguientes no hubo movimiento en el piso de al lado, aunque si en su cama; su libido se había despertado de una manera salvaje, y aprovechó el anonimato de internet para comprarse un consolador que la acompañara esas noches. Y lo usó, mientras esperaba a que apareciera, simulando como sería estar entre sus brazos y tenerle dentro y oirle rugir con esa fuerza cuando se derramara dentro de ella. Gozaba en su cama, sin reprimir sus orgasmos, acompasando sus jadeos con los que tenía grabados en su cerebro a fuego.

No fue hasta la noche del sábado cuando volvió, a escuchar encenderse la luz y risas en el apartamento de al lado. Por una parte se alegró, por otra sintió unos pequeños celos de la mujer que le acompañaba, esta vez no se trataba de un video. Alguna privilegiada iba a sentir ese gemido salvaje final pegado a su oído mientras ella se tenía que conformar con imaginárselo a través del tabique que los separaba. Aún asi, estaba tan cachonda por su vuelta, que emprendió su ritual de gata atenta a cualquier movimiento que sucediera al otro lado. Enseguida empezaron los jadeos y suspiros, y notó un golpe contra la pared. Pensó que él la había puesto contra ella y se la iba a follar alli mismo. Se puso de pie en la cama, pegó su cuerpo al yeso frio de la pared y se imaginó que por fin estaba al otro lado, y que el trozo de latex que llenaba su coño en realidad era su polla taladrándole. Los tres se corrieron al tiempo, y esta vez no se molestó en silenciar su orgasmo.

El domingo por la mañana se despertó recordando la noche anterior. Excitada nuevamente, no dudó en masturbarse varias veces pensando en su vecino; pensó en buscar su piso en los buzones, presentarse en su casa y pedirle que la follara; soñaba con oirle gemir mientras le taladraba el coño, y comprobar si cambiaría el tono cuando se la metiera por el culo o si se corría en el fondo de su garganta. Pasó todo el día en la cama fantaseando con ser follada, orgasmo tras orgasmo, hasta que cayó dormida, antes de decidirse a dar el paso.

El lunes por la mañana, más relajada, se preparó para irse a trabajar.

“Me encanta oir como te corres” decía la nota que encontró en su buzón.

Futbolistas que me ponen

Pues eso, para que me voy a andar dándole vueltas al título del post. Antes de nada, he de reconocer que el fútbol me la sopla sobremanera. Gracias a tener una pareja que se la sopla tanto como a mi, cuando llegan los deportes en el telediario ya podemos cambiar a SLQH o el Intermedio, dependiendo de la hora del dia. Aunque como todas las tias, en algún momento de mi vida tuve que sentir un pequeño interés por este deporte por aquello de poder ligar más con un amplio espectro de la población. Asi que, por afición, no soy de ningún equipo; porque la tierra tira y porque la chulería madrileña también, diría que podría  ser del Madrid, aunque soy más antibarcelonista en general, también solo por joder porque la gran mayoría de mis esclavos y conocidos son de este equipo, manda huevos. Pero ni discuto, ni me pico, ni teorizo sobre este deporte, asi que si algún descerebrado ha pensado iniciar una polémica a partir de este post, ya se puede ir al foro del As a dar por culo, que aquí no se tercia.

Puestos en antecedentes innecesarios futbolísticos, empezaré por orden cronológico. El primer futbolista que me llamó la atención fue Michel, del Real Madrid. Moreno de ojos negros ( ya os dareis cuenta que siento predilección por este patrón), me pilló adolescente y la verdad es que me daba un morbillo especial, alguna paja le dediqué en su momento. Hoy en dia, me sigue pareciendo muy follable, va envejeciendo al ritmo justo para no perder el morbillo.

De mi siguiente mito erótico en pantalón corto, creo que hablan las imágenes por si solas. Como me ponía Figo, aún cuando estaba en el Barça y tenía que mantener mi berraquismo en secreto. Reconozco que la/s temporada/s que estuvo en el Madrid si que veia los partidos, y he de reconocer que esa humillación constante que recibía en los partidos frente a su ex-equipo, algo me lubricaban. No me hubiera importado consolarle después, sin menospreciar los encantos que tiene la jaca con la que está casado, tampoco me hubiera importado un trio de consolación.
Guardiola en su momento también me gustaba mucho, otro amor adolescente que tenía que esconder por incompatibilidad de colores; hoy en dia, no me lo follaría. Me cae mal. Quizás para una sesión sado en una habitación completamente blanca azotándole al ritmo del himno del Real Madrid ( no el cantado por Plácido Domingo porque nos podemos morir del aburrimiento).

De que aquí mi primo es futbolista, me enteré después, como todas, para mi era conocido como el tio buenorro del poster de la tienda de lencería que había camino de mi curro. Es sueco, tiene un año menos que yo ( +2 de morbo) y la mayor parte de su carrera la ha hecho en el Arsenal. Pues muy bien, por mi como si eres un recogepelotas de tercera regional, estás tremendo, en calzoncillos, y mi cerda imaginación me hace pensar que sin ellos también. Que tienes los abductores perfectos para volverme loquita, bribón.

Que decir de Beckham. Pues que no me pone ni una mijita. Tengo que mirarle mucho rato para ver que si, que es muy guapo y tiene una cara de niño muy dulce. Pero que me lleve dos diamantones en las orejas como si de una votante del PP cualquiera se tratara, como que no. De él, he de reconocer que me pone lo sumiso que es. Porque se le nota, o yo se lo veo, que en casa la Victoria no le quita el collar de perro ni para dormir, y lo tienen extrapolado a su vida normal. Y reconozco que me pone pensar en él a cuatro patas y con la Vicky dándole lubricante a su arnés, mientras Brooklyn hace el pinopuente y Cruz, punto. Vale, esto último me ha quedado demasiado Celebrities.

Y por último, el hombre gamba, o más conocido por CR9 o Cristiano Ronaldo, un tio que sin cabeza me lo follaba cien veces. Pero en cuanto le miro la cara, se me baja la erección. Si le doy la vuelta, como en la foto, me derrito por esa espaldaca que gasta. Uhmm como tiene que sonar una fusta en ese cúmulo de carne y músculos tan bien distribuidos. Ni te des la vuelta, que la cagas. Es un firme candidato a follar con máscara y sin abrir la cremallera, que tampoco me gusta como habla.

Ni se quien va el primero en la liga, ni quien el último, y me da lo mismo. Sólo se que si me los encuentro a todos en una habitación, de sus carreras deportivas ibamos a hablar muy poquito.

Polvos de anuncio

Lunes, como todas las semanas. Hoy quiero dedicarle la entrada a dos hombres  cuyos nombres desconozco, pero que merecen un sitio en mi corazón y entre mis piernas por haber conseguido en menos de un minuto, revolucionarme las hormonas, y se que no he sido la única.

Después de la chica de Fa y sus limones salvajes del Caribe, no había sufrido la televisión revolución hormonal semejante, y esta vez por parte de nosotras :

Quien no se acuerda de estos morritos y esas gafas de sol que ya podían esconder los ojos de un estrábico ( desviación que a mí especialmente me pone, por cierto).  A mi me pilló adolescente perdida, y me ponía berraca a más no poder. Esos labios invitaban a morderlos y a dejarles que se posaran por todas las partes de tu cuerpo, donde estáis pensando especialmente. Y luego te limpias los morros tan seductoramente si quieres.

Este anuncio consiguió que cualquier tio con gafas de sol, me resulte tremendamente atractivo. Cuanto más oscuras y más afiladas, que le hagan cara de malote, mejor. Y un ejecutivo con gafas de sol es ya delirante.

Mi otro candidato a polvos sin necesidad de saber si habla el mismo idioma que yo, es el dueño del culo más apetecible que me he encontrado hasta el momento :

La Virgen. Que mordiscos te daba, querido. Que azotes, que espejo te ponía en el techo para ver esas preciosas nalgas contrayéndose en cada embestida que me metas,grrr. Perdón.

Ian Lawless es su nombre. Casualmente se apellida como Xena, asi que si encuentro otro Sin Ley que me ponga, es que empiezo a obsesionarme con el apellido. Y no sería la primera vez que me pasa, que mi primer novio y mi pareja actual comparten de primer apellido uno muy poco común y no son familia.

Actualmente, pues vale, tenemos a Darek y a Miguel Angel Silvestre como mitos eróticos cercanos, pero no es lo mismo, de ellos sabemos el nombre y de donde provienen. Ellos no, el Chico Martini y el Chico Lacoste, han pasado por nuestras vidas sin saber nada más de ellos que son capaces de ponernos de cero a cien en treinta segundos, y yo realmente en este caso, no necesito más.

Cosas que llevarme a una isla desierta

Todos alguna vez en la vida nos hemos hecho esta pregunta, más veces que si Dios existe, incluso. Es de esas pruebas psicológicas que te incrustan en el cerebro desde pequeño,pues lo que parece una inofensiva pregunta, a un psicólogo en un puesto de selección de recursos humanos, encuentra en tu respuesta un filón de desvios mentales que te hacen propicia o no para el curro. Esta estúpida teoría me viene desde que después de cuatro horas de entrevista de trabajo para una empresa donde más de hora y media de esta me la pasé hablando con el entrevistador de zapatos y botas, conseguí el puesto de trabajo. Para mi que era fetichista.

Pero siempre lo hemos hecho jugando, y yo no se vosotros, pero a lo largo de mi vida he ido cambiando las tres cosas, y más después de haber visto Lost, que ya me descoloca de tal manera que no sabría que coño llevarme ya.

Primero, creo que me daría mal rollo saber que me tengo que quedar ahí. Aunque mis lectores isleños se me echen encima, me dan claustrofobia las islas. Soy más terrenal, totalmente peninsular, necesito saber que andando, no se me acaba la tierra. Manías, oigan. Así que como primera opción, aunque sea trampa, me llevo un barco con el que pueda volver cuando quiera.

Quizá eso también es trauma de “El Lago Azul”, película que en su momento junto a “Adiós, cigüeña, adiós” me marcaron tanto que yo, follo con condón. Como se que voy a ser de zumbar mucho en la isla, porque me da que no va a haber mucho más que hacer, me llevaría a un hombre vasectomizado para no tener que acabar como Laoconte. El “sacarino” ( endulza pero no engorda), además, tiene que cumplir unas cuantas condiciones más, un tijeretazo a un par de conductos no lo convierten en el compañero ideal per se : aparte de tener la carrera de arquitectura y/o haber tenido la típica casa del árbol de pequeño y/o tener la suficiente destreza como para saber que hacer con palos y hojas para que yo duerma como una reina, debería saber pescar, subirse a los árboles, cazar con herramientas precarias, encender fuego, matar todos los bichos que me den asco, llevar gafas de sol  y comer bien el coño. Realmente las más importantes son  las dos últimas, el resto de las virtudes se pueden adquirir con la experiencia, pero no sería paciente con una falta de destreza lingual, no en esa estresante situación. Por supuesto, también tiene que tener la suficiente conversación como para entretenerme y divertirme en los ratos en los que no esté follándomelo o apagándole el fuego, solo por joder. Como ir con botas de tacón por la arena se me antoja extremadamente incómodo, prefiero que me lama la arena de los pies directamente antes de meterme en la cama, por si su situación no le parece aún lo bastante humillante. Lo de que duerma atado con un collar y una correa a la palmera más cercana a mi cama me seduce bastante también, no creáis que no lo he pensado, pero si hay fieras salvajes merodeando los alrededores casi prefiero que pueda defendernos a tener que pillar el barco y volverme a por otro tipo, con lo bien educado que tenía ya a este. Intentaré que no me pueda la perversión si la situación es peligrosa, pero no prometo nada, que una es un pelín sádica y a veces pierde el norte.

La tercera cosa, sería música. Lo que fuera que funcionara con batería solar y reprodujera música. Es algo sin lo que no puedo vivir, si hay un sólo día de mi vida en el que no escucho ni una sola canción, es que estoy realmente jodida aunque ni siquiera yo lo sepa.  La música es más importante que el sacarino, que a pajas también puedo sobrevivir, y algún autóctono de gran rabo seguro que hay por ahí. Pero no sin ella.

Vamos, que cojo el barco y me vuelvo a por el ipod. Y a por las gafas de sol. Si no puedo con la luz del sol en la ciudad, no me quiero imaginar reflejada en las cristalinas aguas del océano. Se me derriten las córneas de pensarlo.

Ah, que cuatro no vale ? Bueno, pues por eso he escrito antes que el vasectomizado debe llevar gafas de sol, a ver si creeís que se trataba de un fetiche a lo chico Martini.

La mirada sucia de Disney

He de reconocer que pasada la edad, no he sido muy seguidora de las películas de Disney, o cualquiera de dibujos animados, exceptuando a Shrek que creo que marcó un antes y un después en el cine para niños y adultos; los peques se entretienen con los dibujos, y los mayores nos reímos con los diálogos.

Vale, pues no se porque motivo anoche mientras veia porno me dio por pensar en la relación que ha tenido Disney con mi libertad sexual :  y es que no me importaria follarme siete enanos y una bestia. A ver, no en la misma orgía porque igual acabo un poco escocida, pero son fantasías que no voy a negar que ahí están. Que cerdilla eres a veces, querida.

Está bien, me acabo de dar cuenta de que me ha dado por Blancanieves últimamente. Follar con un enano es algo que tendría fácil pues tengo un amigo que cumple todos los requisitos, y podría hacerlo siete veces. Y él tan contento, menos mal que no lee esto, jaja. principalmente me da morbo lo que todos pensamos, si la polla va en relación con el cuerpo o en este caso el músculo ha ido desarrollándose acorde a la edad, y podemos hablar de una tercera pierna real. Como he visto “Blancanieves X” se que es la opción B al menos en esos siete casos, y solo hay que ver a Holly One y sus más de cien pornos algunas junto a Rocco y Nacho Vidal. Aunque en este tipo de polvos los visiono menos como una creación de Disney y más como una de H.R.Giger.

En contraposición, como mi cerebro le da a todo y puedo encontrar excitante hasta la bolsa en la que guardo el pan, pienso que follar con una Bestia tiene que ser divertido. No rollo zoofílico que me cuesta un poco, me imagino follándome a mi perro y me da algo de repelús, y eso que es un pastor alemán bien guapo, pero igual es la falta de conversación la que me tira para atrás.

Como Bestia me refiero a un tio que me saque unos veinte centímetros, que le sobren veinte kilos y que gaste otros veinte centímetros de nardo, de esos tios que en un abrazo te han hecho crujir todos los huesos y los dedos de sus manos son en si un catálogo de pollas. Si nos ahorramos la parte peluda mejor, pero un tio rollo oso enorme para los meses estos de frio invierno no viene nada mal. Y si no folla bien, siempre te puedes hacer una alfombra con su piel, juasjuas. Perdón, es que si no sale la sádica a paseo de vez en cuando, reviento.

Hace unos años tuve un compañero en un curso que había estudiado no se que de psicología y nos estuvo contando todos los mensajes subliminales que existen en los cuentos infantiles, vease en Blancanieves la explotación que recibe la pobre con sus siete machitos de tamaño mini a los que tenía que hacer la comida, fregar, limpiar …  La Blancanieves que llevo dentro cambiaría el cuento, por supuesto, y tendría siete mini esclavos a los que mandar a currar todo el dia a la mina y a la vuelta pasar por caja : si trae diamante, le dejo lamerme el coño; si no, ronda de azotes. Esto…que me desvio del tema: Hansel y Gretel sufren explotación infantil y abandono por parte de sus padres, Los tres ositos tiene su punto zoofílico o la misma Caperucita Roja que rezuma sexualidad por todos sus poros, primero con esa madre vaga como ela sola que prefiere que vaya la niña a casa de la abuela sabiendo que tiene que atravesar un bosque, quizás por vaguería, quizás por deshacerse de la niña y esperar a su amante; el lobo con preguntas casi lascivas que por no violarla en mitad del campo se adelanta a casa de la abuela y ese cazador que aparece de repente muy voyeur porque para enterarte de lo que pasaba dentro de esa casa o estabas mirando por la ventana o ni te pispas.

Asi que creo que el culpable de que de repente tengamos unas fantasias sexuales que sonrojarían al mismísimo demonio es el señor Disney, su factoria, sus colorines y esa manera de batir nuestras neuronas cuando somos tan solo unos pequeños perversos polimorfos ( Freud dixit) con un cerebro demasiado maleable e impresionable.

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