Supongo que ya todos hemos visto esta campaña de Gillette :
Aparte de que el anuncio es buenísimo,he de decir que siento cierta pasión por los comerciales más que por los programas, parafraseando a la Trinca :
” Que bonitos los anuncios que dan por televisión, con su alegre musiquita, parara chipón chimpón. Son tan buenos los anuncios que tu siempre exclamas ¡que lástima que los corten para dar programas!”
He sido siempre aficionada a ” La noche de la publicidad” de c+ , cuando antes de resumirlo en dos horas, dedicaban una noche entera a emitir todos los festivales de publicidad, seis horas de anuncios sin descanso, una gozada señora, porque hay verdaderas obras de arte en 30 segundos. Además tuve la suerte de enrrollarme con un publicista barcelonés que me enseñó muchisimos trucos de los rodajes de los anuncios, y anécdotas como que la vaca morada de Milka existe, de hecho son dos vacas pintadas de morado y viven como dos auténticas reinas en Suiza.
Hala, tia, que te piras del tema tu sola con una facilidad pasmosa… Bien. Pues desde aqui quiero reivindicar esta campaña. No a la sexy barbita de tres días si pensáis besar a alguien. O afeitados o con una barba o perilla con la largura suficiente para no desollarse la cara a la hora de besaros. Que si, que si, que tenéis una piel supersensible y no podéis afeitaros todos los dias sin que os salgan granos. Es algo que no acabo de entender, que pueden reventarse la cara a puñetazos pero nada de afeitarse a diario. Entre los testículos y esto, tengo mis ciertas dudas de quién es el sexo débil aquí.
No digo que no quede chula la barba, que si, y la perilla más para mi gusto, e incluso arregla caras que afeitadas se asemejan más a la de un oso hormiguero que a la de un humano, pero siempre y cuando como ya he dicho, tenga una largura suficiente como para hacer cosquillas y no raspar. Y es que al igual que una cara suave como la de un bebé, sentir una barba frondosa entre las piernas produce unas caricias especialmente agradables. En cambio, una barba puntiaguda se puede convertir en un suplicio, ya que viene a ser lo mismo que hacerse una paja con una lija del cuatro, y si llevas la zona púbica sin vello ( cuando quiero lo correcta que puedo ser) como es mi caso, llegas a sentir como te empiezan a sangrar los poros y piensas que nunca más volverás a tener sensibilidad entre las piernas y podrás usar tu coño para afilar cuchillos ( se acabó la corrección).
En cambio, quiero romper algo ( que lanzas no me quedan) a favor de los hombres con barriga. Me da igual si es cervecera o por comer bien, pero aunque visualmente la tableta de chocolate nos parece más atractiva a la vista por lo que nos han enseñado, a la hora del fornicio una barriga es mucho más práctica que un sitio donde poder lavar la ropa. Mujeres que folláis con hombres de abdomen prominente, se que os estáis sonriendo porque nosotras conocemos ese secreto de que una pelvis más abultada y mullida junto a la tripa, roza mucho más en el clítoris sobretodo cuando cabalgas tú. Y lo tengo más que comprobado. Supongo que también irá en el gusto de cada una, quizás sea más agradable para algunas un tacto marmóreo y que satisfaga más a la vista que a los sentidos, pero como yo soy mucho de cerrar los ojos y más fetichista de las espaldas, prefiero el roce directo que proporciona tanta carne entre tus piernas. A mi me gusta follar con tios que me hagan abrir las piernas un punto más que a las muñecas, que note como se encaja, que no sienta que si cierro un poco las piernas le voy a partir las costillas. Vale, reconozco que al de la foto de más arriba me lo follaría aunque estuviera duro como una pared, que no soy de hacerle ascos a nada, jajaja.
Es lunes, no doy para mucho más. Resumiendo, follaos al Papa Noel de vuestro centro comercial más cercano y hacedle más feliz las navidades, que tiene que soportar un montón de niños, y eso es casi impagable.


Como mujer hetero libidinosa me encanta pasear por alli y ver la exposición de carne en la que se convierte el barrio, sabiendo que alli soy más que una mera espectadora de los juegos y provocaciones sexuales que flotan constantemente en el ambiente. 
