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Olores y recuerdos

Que bonito, por una vez me ha quedado un título rollo “Sentido y sensibilidad” , lástima que luego vaya a joder el momento bucólico con las burradas que soltaré.

Me está inspirando el olor de la barbacoa de un vecino en estos momentos, aunque este olor más me despierte el apetito que la libido, no seré yo quien se meta con que est olor pueda llegar a ser excitante, si a mi me pone berraca perdida el del aguarrás, frente por ejemplo, a la dentera que me da el olor a madera serrada. Así que cuando voy a Leroy Merlin con mi chico y toca comprar alguna puñetera madera grimosa, sabe que le espero en el pasillo del aguarrás y disolventes, desde donde observo la sección de jardineria y plantas, que queda en frente. Aprovecho la ocasión para manifestar lo que me aburre ir a este sitio, y que al tener un novio super manitas visito más veces al año que a mis padres.

También este post viene precedido un poco por el anuncio de Axe, el del loveboat, aunque supongo que no habrá ningún pardillo que se crea que por comprar un bote de desodorante y ganar el concurso vas a estar follándote todo lo que se menee en el barco; a un lado dejaré lo machistas que me han parecido siempre estos anuncios y tal..pero reconozco que ese desodorante lleva “algo” que atrae al olfato femenino. Y es que un hombre rociado de Axe, desprende más feromonas de lo habitual, por muy feucho que sea. Yo me declaro fan total de su versión “Africa”, que ya no existe desde hace muchos años. Tenía ese olor asociado a mi mejor esclavo, y dios, era olérselo a alguien por la calle y se me encendían todos los pilotos, lo mismito que me pasa aún con el aguarrás. No he vuelto a buscarlo, por si lo hubieran reeditado.

A mis olores masculinos fetiches habría que añadirle unas cuantas colonias, dos en especial: Fahrenheit, Esencia de Loewe y Le Male. De la primera tengo grandes recuerdos, aparte de ser un olor que me embrutece sobremanera en cuanto toca mi pituitaria y bien lo sabe mi chico que es el olor que usa para provocarme, también fue el olor que percibía a diario en clase proveniente de mi profe de Literatura, al que me zumbaba. Es de esos olores que te marcan desde la adolescencia, como el del aguarrás ( que pesadita,hija), y que mi cerebro ha ido asociando a lo largo de los años al sexo siempre, hasta la actualidad que lo sigue haciendo. Lo mismo me pasa con Le Male, la versión masculina de mi olor habitual durante los nueve meses de frio ( para el verano siempre uso la versión Summer de CK One), olor, el de Le Male, que aunque los tios lo tienen asociado al mundo marica por sus anuncios ( aunque este año el señor Gaultier los ha “heterosexualizado” y los marineritos no se pasan la colonia entre ellos si no que el marinero machote se levanta de una cama donde hay una Female) es un olor tan fuerte e intenso que me dan ganas de lamer al que desprende tal olor.

Me acabo de acordar de un dia que tuve una sensación rarísima : Uno de los hermanos de mi chico usa siempre Dolce y Gabanna, por lo que ese olor se lo tengo asociado a él; una noche, mi chico, después de ducharse se echó esta misma colonia para meterse en la cama y echar un polvo; que sensación más incómoda y extraña, por dios,mi cerebro y mi cuerpo se metieron en una extraña batalla de “me excito por lo que me están haciendo pero mi cerebro detecta un olor políticamente incorrecto para tal menester”  polvo que acabó con un sorpendente “por dios no te vuelvas a echar esta colonia para follar” que le dejó a cuadros. Luego le expliqué el porqué.

Y para acabar, porque me está entrando un hambre con tanto olor a barbacoa que voy a acabar por pedirle al vecino que me invite a cenar, me encanta y me pone cerdisima también el olor a sudor limpio, es decir, ese de me acabo de duchar y he sudado un pelín antes de venir a frotar mi cuerpo con el tuyo, que desprende olor a sexo y a macho por todos sus poros y que según va avanzando el encuentro, se vuelve más intenso.

Decidido : primero ceno y luego me follo a mi chico.

El olor del aguarrás me pone

No se porqué, pero me veo en la extraña obligación moral de explicar el porqué reconozco que me excita el olor del aguarrás.
Remontemonos a mi adolescencia; aparte de estudiar en un colegio de monjas, que ya emputece un poco,la edad y la primavera hicieron que me fijara en el tipico amigo de la pandilla en el que no te has fijado nunca pero tus hormonas si.
Ah¡ No diré nombres por aquello de que han pasado unos cuantos años ( 17 para ser exactos)y como no se nada de la vida de los protagonistas de esta historia actualmente, y no se si se han convertido en sicarios o en respetables cabezas de familia con adsl y no me gustaria sonrojarlos ante sus conocidos. Soy asi de maja.
En esta historia entra también la mejor amiga de la protagonista, o sea, la mia por aquella época, a la que le confieso que me mola Fulanito. Superfriend, que es una hija de puta, pero de lo que nos daremos cuenta más adelante, no le confiesa a su amiga del alma, o sea, a mi, que a ella también le mola Fulanito, y oh cielos,decide que va a ayudarme a conseguirlo.

Leido hasta aqui, si eres un tio, pasarás al siguiente párrafo tranquilamente, buscando cuando empiezo a contar porqué me lo monté con una botella de aguarrás. Si eres una tia, ya se te habrán erizado los pelos de la espalda como a un gato pensando en la superayuda hipersincera de mi megamiga del alma. De consultorio de Ragazza, vamos.
Aparte de agudizarse en mi deseos sexuales que hasta el momento solo estaban latentes, se me despertó ese sentido de defensa que tenemos las mujeres en celo cuando se nos antoja un macho, sea soltero, casado, o el novio de una amiga, todo lo contrario que en los hombres donde las novias de sus amigos son intocables, honorable código no escrito que los honra, siempre y cuando no te quieras zumbar a un amigo de tu novio.
Bueno, que me desvio del tema. Aunque este merece otra entrada. Tomo nota.

Fulanito tomaba clases de pintura en una academia cercana a mi casa, todos los lunes, miércoles y viernes de 19.30 a 20.30 . Asi que alli estábamos las dos, a la salida, esperándole, para acompañarle hacia su casa que nos pillaba de camino de la nuestra (gilipolleces adolescentes, ya sabeis). Y siempre, los tres.
Hasta que un dia, una que siempre ha sido muy perra y muy puta, le dijo a su megamiga que esa tarde no iria a buscar a Fulanito a la salida de la academia. Pero si que fui. Y por suerte para mi, ella se creyó mi mentira y tampoco fue.
Y camino de casa lo apoyé contra un coche y le metí un muerdo. Salvaje. Solo teníamos media hora entre que salia de clase y la llegada a casa ( éramos quinceañeros, de los de antes, de los que entre semana teníamos que estar como muy muy tarde a las 9 en casa siempre y cuando los deberes ya estuvieran hechos….ay, bendita egb) , por lo que me esforcé al máximo en dejarle un recuerdo imborrable. Hasta tocó teta.
Al dia siguiente, yo que en el fondo soy una buena amiga, le conté a mi megamiga que me habia enrrollado con Fulanito el dia anterior. Vale, le mentí de nuevo y le dije que habia venido a buscarme él a casa, pero ya que le jodía porque me había llevado el trofeo sin su “ayuda”, quería verla más humillada. Ya he advertido que era, soy y seré muy perra.

Asi que a partir de ese dia, ella se retiró de la competición y a las 20.30 esperaba a que Fulanito saliera de clase de pintura para irnos a una calle oscura y dar rienda suelta a nuestras fogosas hormonas: me apoyaba en un coche, pegaba su paquete a mi pelvis, me desabrochaba el abrigo y el uniforme del colegio… mientras mi nariz sentía el olor del aguarrás con el que limpiaba los pinceles impregnado en su piel cuando sus labios recorrían mi cuello…
No seguiré con lo que haciamos en esos encuentros porque de momento tú y yo no nos conocemos de nada y no hay confianza.
Y a dia de hoy, me sigue poniéndo el olor del aguarrás.


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