Acabado Lost, la vida tenía que continuar. Reconozco que soy una seriófila empedernida y que mi vida seria otra sin Series Yonkis y Megaupload, aunque también mi inglés andaría mucho peor.
Este lunes, un amigo me recomendó que empezara a ver “Espartaco, Sangre y Arena”, la cual me describió como una especie de 300 + Lucy Lawless. La peli de los espartanos aún no la he visto, pero si sale mi Xenita tiene que merecer la pena.
Y la merece. Consta de 13 capítulos esta primera temporada ( confirmada la segunda para Octubre) y de los siete que llevo vistos, cada uno ha superado al siguiente. La historia, una de tantas versiones del mítico esclavo ( y después gladiador) tracio Espartaco, interpretado por Kirk Douglas en su momento, y ahora por este ojazos-espaldaca-piernacas que aparece en el poster, llamado Andy Whitfield, y sus compañeros de Lodus, a cual más tremendo.
Y mi Lucy, en el papel de Lucrecia, Dómina romana perversa, mujer del dueño de la escuela de Gladiadores ( o Ludus) y que se zumba a todo lo que se menea por allí, del sexo que sea.
Bien. A mi la historia romana realmente no me ha interesado más allá de lo que me tocó estudiar en el colegio, un par de visitas al pais de origen, ver Gladiator ( y por la banda sonora de Lisa Gerrard, no por el australiano protagonista) y Calígula de Tinto Brass. Pero ha sido a raiz de esta serie, donde me he dado cuenta de que me hubiera encantado ser una romana de la época, de alta alcurnia, claro. Me hubiera tocado casarme con un tipo poderoso, vale, que en aquellos momentos de la historia por nosotras mismas no valíamos nada, eso me jode un poco pero lo asumo y lo acepto a cambio de vivir esa experiencia en la que podría dar rienda suelta a mi lado más sádico con mis esclavos y esclavas sin tener que rendir cuentas a nadie ni ser políticamente correcta, y poder saltarme las leyes a mi antojo.
Lucrecia, por ejemplo, además de zumbarse a su marido para que la fecunde, se folla a uno de los gladiadores ( que no es Espartaco, pero me da que ya caerá), y a su esclava personal, a la que utiliza principalmente para sus juegos preliminares ( escena corta pero buenísima) y cuando se aburre. Y además todos la llaman Dómina, cosa que me pone perraca perdida. Pues una cosa así sería yo, pero además en su caso me follaría al negrazo que entrena a los gladiadores, el Doctore, cuyos músculos parecen untados en betún de lo que brillan, y que me dejaron con la boca abierta en el capítulo quinto.
El resto del elenco no está nada mal tampoco, las esclavas tremendas y los gladiadores también, aunque para mi gusto son un pelin “hombre gamba” , vamos, que les quitaría la cabeza a todos y me comería el resto del cuerpo.
La serie es un derroche de sangre de no te menees, pero no resulta desagradable pues toda la producción tiene un ramalazo a comic que suaviza bastantes escenas.
Me encantaría estar en el palco viendo los juegos, y es que dos tios luchando a muerte he descubierto que me excitan una barbaridad. Que derroche de crueldad, por dios. Por otro lado, aunque creo que en la historia no hubo ninguna hasta en anuncio de Pepsi con Beyoncé, Pink y Britney , me hubiera encantado ser una Espartaca que matara esclavos en la arena e ir creándome un traje de cuero con sus pieles. Porque mola lo de dar órdenes a un esclavo y tenerlo a tus pies y tal, pero el poder llevar tu sadismo al máximo extremo sin consecuencias y entre aplausos tiene que molar un kilo. Me pido la bola de pinchos, que es mi arma favorita. Aunque en el fondo un gladiador es un esclavo bajo las órdenes de un superior, asi que mejor me quedo como Dómina y me los cargo igual, pero con más ternura. O mejor una Dómina gladiadora. O, o, una gladiadora que después de un montón de triunfos en la arena y el haber comprado su libertad, se crea su propio Lodus y entrena a sus muchachos. Los que no mueren desollados forman parte de su grupo de luchadores y amantes esclavos y vive feliz y contenta hasta el fin de sus dias entre maromos, polvos y sangre, porque aunque en la Roma de entonces se llevaba mucho lo de las traiciones, la fantasía es mia y la acabo de buen rollo como una ancianita de 92 años que en su lecho de muerte le lega todas sus posesiones al grupo de treinteañeros cachas que rodea su cama para que continúen su legado.
Bien, mientras la NBC me compra el guión de mi fantasia, os dejo el trailer :



















