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Cosechadoras, Dom Perignon, Lamborghinis y Orgasmos

 

Ya se que lo primero que os habéis preguntado es que coño pinta la cosechadora en un título tan glamuroso, pero tranquilos, que todo tiene una explicación que encontrareis a lo largo del post, como siempre.

El jueves por la mañana decidí quedar con Patata Asada para no currar y contarnos lo acontecido en esos cinco días sin noticias, además de darle el típico recuerdo que se trae a los amigos cuando uno se va de viaje de placer, que en este caso fue un discreto salero de color rojo con forma de polla, 20 cm para que le quepa bastante sal. Le agradecí, eso si, que destinara su uso a tan solo un menester, el que el eligiera, frente al amplio abanico de posibilidades que le abría el utensilio, pero solo uno pues no los veo combinables entre si, siempre y cuando quiera que la gente siga yendo a su casa a comer, y todo hay que decirlo, cocina de muerte. Además, grabaríamos el video  unboxing del Icome que debería ocupar este post, pero entre otras cosas, el medio video que conseguimos grabar, se quedó en su casa, asi que hasta la semana que viene no podré recuperarlo. Es una gilipollez como la copa de un pino porque somos tan malos delante de una cámara como la Pataky, pero nos hemos reido tanto haciéndolo, y carecemos de cualquier tipo de vergüenza ajena que encima os lo vamos a enseñar. La semana que viene prometo que lo tenéis.

Y en mitad de la grabación sonó el teléfono, que nos obligó a parar y comenzar las 48 horas de vorágine más extraña, desconcertante y con un punto de aventura gráfica a lo Monkey Island que he vivido hasta el momento;  acabó ayer viernes a las siete de la tarde, con nosotros sentados en la plaza de Embajadores comiéndonos una bolsa de patatas fritas, nuestra primera comida del día. Todo esto por culpa de la estulticia e inutilidad de un ser humano que tocó donde no tenía que tocar, y parafraseando a la piscinera más famosa que conocemos “la lió parda”.  Como una ha trabajado en informática durante algunos años, he llegado a desarrollar la teoría asertiva que indica que no todo el mundo es capaz de utilizar un ordenador, al igual que no todo el mundo puede utilizar una sierra mecánica o una hormigonera. La definición principal podría resumirse en ” ¿Me dedico a la agricultura? No, porque no se manejar una cosechadora, ni pretendo aprender a hacerlo. Tú tampoco deberias tocar un ordenador”, que es la frase que de verdad me hubiera gustado soltarle a más de uno alguna vez; asi que para ser politicamente correcta cuando pierdo la paciencia y no ser ni sarcástica ni cagarme en su puta madre a ver si asi soy capaz de que su cerebro haga alguna conexión y responda ante el estímulo, suelto un discreto “Si yo no manejo una cosechadora, es por algo” y me quedo como Dios, además de ahorrarme malas caras. En estos dos días, como Patata Asada conoce esa frase , se partía de risa cada vez que me oía evocar a John Deere en voz alta después de hablar con algunos.

Hoy es el cumpleaños de mi chico. Desde que nos conocemos, nos ha encantado “putearnos” a la hora de hacernos regalos, en el sentido de que siempre vamos a superarnos en la originalidad de este, o dar en el clavo justo de nuestros respectivos deseos ( bueno, vale, como cualquier pareja bien avenida) , pero lo que más nos gusta es el tiempo que pasa desde el ” Buah, vas a flipar con lo que te he comprado” hasta que nos lo damos, con pistas de lo que es muy sutiles, enrevesadas, juego que a veces nos sale mal porque descubrimos que es ante la rabia del otro. Hay tres pistas que son inamovibles y que nos damos siempre, y es si vuela o no, si cabe en el maletero del coche y si es de color rojo. En este caso, mis respuestas fueron “no literalmente”, “no cabe” y “no”.

Lamborghini

Si algún día somos millonarios, este es el coche que habrá aparcado en el garaje al lado de mi Goldwing, claro, pues es el carro por el que mi chico se haría sicario. Demostrado queda que tonto no es, y que yo  me he ganado el título de novia maravillosa del milenio, pues le he regalado el gustazo de que pueda conducirlo en un circuito. A las 12 en punto de la noche tuve que dárselo bajo amenaza, claro, llevaba ya un mes torturándole con lo que le iba a gustar su regalo, que iba a ser la envidia de todos los hombre que conoce, y que con ese regalo me habia ganado automaticamente la superdrive **. Me encantó la cara que puso y como le brillaron los ojos cuando descubrió lo que era.

** Tenemos a la vez otro contencioso abierto, y es que estoy encaprichada con un macbook pro de 17 ” ( ya tengo un macbook de 13 y un Mac Pro de 8 nucleos, por eso no es mas que un puto capricho de la categoría de Paris Hilton) , que por supuesto me ha dicho que me regalará pero me lo tengo que ganar. El precio son polvos, obviamente, y de momento las 72 teclas que lo componen me las tengo que ganar una a una, jajaja. Desde que empezamos me he ganado ya desde el escape hasta el F9, y ayer exigí la grabadora, que también tengo que ir pensando en el resto del hardware.

El, por su cuenta y riesgo, y con la intuición de que el regalo iba a ser especial, estaba enfriando en la nevera una botella de Dom Perignon, de la que disfrutamos en la cama durante las cuatro horas que duró el polvo de celebración/agradecimiento ( vale, el champán se acabó antes pero no era condicionante para no seguir) y me pasó una cosa que no me habia ocurrido nunca : después de una centena de orgasmos provocados por una combinación entre la lengua y la polla de mi chico que parecía que la homenajeada era yo, tuve un último orgasmo tan bestial provocado por su boca que cuando dejé de gritar, jadear y recuperé mis pulsaciones, automáticamente me eché a llorar. Que fuerte. No sabia porque coño estaba llorando, ni yo ni él, claro, fue una reacción totalmente física y nada sentimental,  estaba como viéndome desde fuera, no se, la sensación era muy extraña, ciego aparte, claro, que algo bebida he follado más veces y no se si tendrá que ver los dos euros que costaba cada centilitro de la botella, pero esa sensación no la había tenido en mi vida. Cuando volví a medio recuperarme, empecé a reirme de mi propia reacción, pero mi cuerpo no quería reirse aún y volvió a llorar, todo esto con mi chico alucinado entre mis piernas. Cuando conseguí hablar dije un ” estoy bien, tranquilo” , y me volvió a dar la risa. Después de  volver a ser yo y no la niña del exorcista, comentamos la jugada y hoy lleva recordándomelo todo el dia entre risas.

Habia oido que a algunos hombres les pasaba después de eyacular, e incluso esa reacción ha sido ridiculizada en algunas series de televisión; no se si a las tias les suele pasar, o no es ridiculizable que nosotras lo hagamos, pero queridos todos, si esos hombres sienten lo mismo que sentí yo con semejante orgasmo y sufren esa reacción, benditas lágrimas.

 

Orgasmos Vs Insomnio

Cuando paso temporadas de nervios o estress, me cuesta muchísimo dormir, supongo que como a todo el mundo. Me da terror tomarme una pastilla para dormir, por muy natural que sea la valeriana, me da la impresión que no me voy a despertar, así que prefiero comer techo como se dice vulgarmente,  el propio cansancio ya me hará dormir, sea esa noche o ya la siguiente.

Y anoche, supongo que por culpa de la luna llena entre otras cosas, fue una de esas noches en las que no conseguía que mis párpados se mantuvieran unidos más de tres segundos. Parecía una muñeca de película de terror, se me abrian los ojos solos de repente.

Antes de llegar a meterme en la cama a observar lo bien pintado que está el techo, lo bonita que es la lámpara, lo divertido de las sombras que se reflejan en la pared a través de la ventana, lo profundamente que está durmiendo mi chico, la puta manía que tiene de dormir boca abajo que no suele dejarme acceso a su polla y a esos momentos de violación nocturna que tanto me gustan, en ambos sentidos; ser yo la acosadora y que me acosen en mitad de la noche cuando más dormida estoy, es algo que me encanta, suelo relajarme a base de liberar endorfinas a lo bestia, véase, masturbarme.

El otro día hablando con un amigo que estaba angustiado porque llevaba dos noches sin dormir y pensaba ir al médico ya, le propuse unas largas charlas con Onán, que o se corría y se quedaba relajadito, o se aburría a mitad de darle al manubrio  y se quedaba dormido, que era lo que buscábamos en cualquier caso. Se rió mucho con mi proposición, me dijo que nunca lo había probado y que ya me contaría. Me quedé un poco preocupada con el tema, más que nada por si yo era una salida que como dice Woody Allen en una de sus pelis, ” utilizas el sexo para expresar cualquier sentimiento menos amor” , y le pregunté a Patata Asada si él se había masturbado alguna vez para  que le entrara sueño y ante su afirmativa respuesta, dedujimos que el rarito era el otro y no nosotros,que a veces usamos el sexo para las cosas que parece que no deben usarse.

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Foto : Franck Leboulenger

Pues anoche fue una de esas de pajas e insomnio, todo en uno. Ya empecé a notarlo hacia las dos de la mañana, estaba trabajando y aún no había bostezado ni una sola vez, y el cerebro me iba a mil. Decidí bajar el ritmo y hacer cosas que me aburrieran más, como redimensionar fotos para un catálogo, hasta que en mitad de esa carpeta de archivos, vaya usted a saber porque, me encontré las fotos de una espalda Virgen de muchas erres, que redimensioné en el sentido contrario a lo que estaba haciendo hasta que ocupó en todo su esplendor las treinta pulgadas del monitor, podía jugar a unir los puntos con los lunares de esa espalda, que por cierto tiene uno bastante sexy en mitad de la espalda, y para cuando me quise dar cuenta tenia una mano en el ratón y otra entre mis piernas, y la imaginación estremeciendo esos músculos dorsales con caricias de cuero.

Un orgasmo más tarde, mis endorfinas debieron encontrar resistencia y en contra de relajarme, me excite más aún. Bien, no te pongas nerviosa, si total, es sábado por la noche, hazte a la idea que estás de marcha, peor es cuando pasa entre semana. Así que a base de maria y pajas, pasé las tres horas siguientes, a ver si conseguía tumbarme yo a mi misma, o del ciegazo o porque mi hipófisis había estallado del placer liberándose como una fuente.  Pero después de haberme quedado sin saliva, sin pilas, sin papel de fumar y con calambres en los dedos, decidí meterme en la cama a ver si en posición horizontal como una botella conseguía que todos los líquidos que tenían que combinarse químicamente para llevarme a los brazos de Morfeo, entraran en contacto.

Hice un pequeño conato de intento de abuso sexual del ser que envidiablemente yacía en mi cama ya en plena lucha con Hipnos, por lo que mis besos en la espalda y refrote mamario no sirvieron para nada. Y tumbada en la cama, al lado de la ventana, veia el reflejo de la luna sobre la colcha, y aunque estaba muerta de frio  me destapé entera para hacerme la última paja, desnuda e iluminada por un rayo de luna que se coló entre mis piernas al abrirlas, me hubiera gustado hacer una foto de los contrastes de luces, me resultaba una imagen muy erótica de mi misma. Y bajo el rayo de luna, mientras me acariciaba pensando en alguna situación o en alguien, no recuerdo, me quedé dormida antes de correrme por enésima vez, menos mal.

Esta mañana, a las nueve, como todos los domingos, el chatarrero ha venido a recordarme el porque de mi nick.

Pajas recurrentes

A estas alturas de relación, ya sabemos todos de sobra que me gusta más masturbarme que a un tonto una tiza, aunque tenga una vida sexual bastante activa. Y monógama, que para mi es todo un reto.

Esta mañana pensaba en la evolución que han ido sufriendo mis pajillas a lo largo de los años; hoy en dia es tan fácil conectarse a internet, buscar un sitio de videos o relatos porno gratuitos y proporcionarse un orgasmo en cuestión de minutos, que le quita bastante emoción al asunto; no envidio a los adolescentes de ahora en ese sentido.

Me gustaba más la experiencia morbosa que traia en si hacerlo cuando era una quinceañera: esperar a que no hubiera nadie en casa para buscar los videos “prohibidos” de mi padre y poner las escenas más excitantes; creo que la que más veces he puesto para correrme en el sofá de mis padres ha sido el partido de paddle de Emmanuelle , escena que ahora que lo pienso, deberia de haberme supuesto algún trauma adolescente, pues me masturbaba mirando a dos mujeres acariciándose, y se supone que a esa edad todos somos superheteros y tendría que tener mis prejuicios sobre ese tema, que cambié por orgasmos a raudales.

emmaTambién me he dado cuenta en lo que hacia la captura de la foto desde la película, es que me calentaba enseguida, que la escena dura apenas dos minutos y a mi me daba tiempo a correrme…juventud ardiente, Vive Dios, o mente ya no calenturienta, si no en combustión.

En mi casa siempre se ha leido mucho, y de todo; asi que tampoco fue dificil encontrar a esos autores prohibidos escondidos en la segunda fila de los libros de la estanteria, a Henry Miller y sus trópicos, a Anais y su Delta de Venus ( adoro esos relatos), y los más fáciles de detectar, los libros rosas y sus sonrisas verticales. De estos últimos, el que más leí, releí, imaginé, sentí y disfruté fue “Memorias de una cantante alemana”, que a esa edad, me hizo flipar del todo.

Pero lo que más me ha gustado siempre, ha sido usar mi propia imaginación y montarme alguna historia a raiz de algo que me pasara, que en su momento me pudo parecer excitante o no, pero que mi mente lo procesa como tal a espaldas mias. Situaciones que pasan de ser anécdotas a orgías salvajes y depravadas en mi cabeza, que conmigo no voy a andarme con tapujos y correcciones politicas; es la sinapsis  perfecta entre los impulsos nerviosos de mi cerebro y las terminaciones nerviosas de mi clítoris.

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Y hay alguna de estas historias que me monto que se vuelven recurrentes, durante unos días o semanas utilizo esa misma fantasía para masturbarme, y le voy añadiendo capítulos, personajes, posturas y depravaciones, asi hasta que la dejo “redonda” a mi parecer, y empiezo con otra diferente. Pero la anterior no queda en el olvido, si no que al tiempo, en meses, incluso años, vuelve a aparecer por mis calenturientos recuerdos dispuesta a proporcionarme uno o varios placenteros orgasmos, con la posiblidad de sufrir también algún  cambio en este inicio de juego nuevo.

Hace poco, intenté plasmar en un relato la más recurrente de todas mis historias pajeras, mitad real, mitad ficción, en su versión original, es decir, sin los añadidos que le he ido adaptando en estos diecisiete años de fantasía orgásmica. Y en este caso, por ejemplo, fue una situación que en su momento me dio entre asco y repelús, pero que me ha proporcionado una ristra de orgasmos durante casi dos décadas.

¿Queréis leerla?

La petite Mort

Para celebrar el Corpus Christi.