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Muerte por vibración

 

Esta semana me está resultando más extraña de lo normal. No se si será por el gripazo que arrastro que hace que me duela todo el cuerpo de esa manera demencial que hace la gripe que tu cuerpo sea una carga para tí, con sus estornudos y toses, pero sin fiebre, por lo que es una sensación extraña de me estoy medio muriendo pero el termómetro está intentando ocultarlo para no asustarme; soy un pelín hipocondríaca.

Pues aún con todos mis dolores y mis kleenex, ando más salida que el pico de una mesa. Es como si mi coño no entrara en el resto de mi cuerpo y fuera independiente como las pollas de los hombres. Si además le añadimos que mi chico está fuera de la ciudad hasta mañana, basta que no pueda follar para que me entren más ganas. Quien me ha visto y quien me ve, hace diez años mismo si mi marido se iba una semana fuera, significaba que su mujer se pasaba encamada con su mejor amigo el mismo tiempo. Pero que puta y que mala que he sido. Y soy.

Como mi salidez es completamente bisexual, esta Masturbation Week se la he dedicado por completo a una estupenda veinticincoañera  que ha creado mi imaginación, con mucho vicio y un tanto sumisa, de la que aún no se el nombre porque en mi cabeza solo la llamo zorra y puta, con la que he compartido una cantidad exagerada de orgasmos estos días, hasta límites insospechados, pues el miércoles acabé follándome hasta a su padre, un cincuentón interesante y morboso que de repente apareció en la historia y que no me ha importado dejar como personaje secundario, folla bastante bien y suele vestir traje y corbata. Mi chica imaginaria también tiene un hermano de mi edad, pero no se que me pasa que no acaba de darme morbo el muchacho para zumbármelo, asi que en cualquier momento lo sustituyo por una hermana gemela que vive en América y viene de visita para que acabe esto en trio de reinas.

Me gusta más ser la guionista de mis pajas que una mera expectadora de un video porno, aunque también consumo porno hasta la saciedad, pero hay épocas en las que no me gusta que me lo den hecho, si no más bien soy de crear mi propia aventura, como los libros que leíamos de pequeños. He pensado varias veces en escribir estas historias que me monto, pero me cuesta una barbaridad;  mi excitación es inversamente proporcional a mi elocuencia gramatical, por lo que al tercer párrafo  se me olvida cualquier sinónimo de follar, polla y coño; por otro lado, a mi me pone meterme una polla dura y chorreante y no una verga enhiesta y palpitante; ciertas palabras políticamente correctas y engoladas que se deben usar en este tipo de historias si no quiere parecer uno repetitivo, me resultan antilibidinosas y me cambian la imagen que tengo de un rabo duro a una lanza del amor que convierte a mi amante en un galán de telenovela y se me baja la erección y las ganas de escribir.

Ayer que me encontraba un poco mejor y lucia el sol como si de un primaveral dia se tratara, decidí salir a dar una pequeña vuelta por mis bucólicos y pastoriles alrededores, tomar el sol y estirar un poco las piernas. Antes de tomar esta decisión ya había fantaseado nada más despertarme con mi compañera de aventuras de esta semana, por lo que aunque andaba  algo relajadita, decidí que podría hacer del paseo algo tremendamente excitante con una utilización masiva de objetos vibradores.  Para esta ocasión utilicé mis tres ultimas adquisiciones : tanga vibrador, consolador topo moradito con 8 marchas y el Icome.

Así que allí fue la batidora humana con ideas de bombero jubilado a prepararse para el evento, que casi me tenía más cachonda en si la idea que la ejecución. Primero me inserté el topito, de 14 cm, una buena medida para andar y que no moleste; en la base de este hay un botón pulsador que es el que va cambiando el ritmo de la vibración, y con un ligero toque salta de un programa a otro. Coloqué la funda de silicona a la bala del Icome y me la puse de tal manera que hacia tope con la base del topo a la vez que se acomodaba plácidamente entre mis labios apuntando al clitoris. Para asegurar que todo se mantuviera más o menos quieto en cuanto empezara el roce, la lubricación y el movimiento y asi evitar pellizcos dolorosos entre máquinas, me puse unas bragas y sobre estas, el tanga con si propia bala vibradora, no regulable y que es un taladro,que a la vez hacia una deliciosa presión sobre los otros dos aparatos ya colocados. La bala del tanga va metido dentro de un forro para evitar el contacto directo con la piel y lleva un mando a distancia con un solo botón, de apagado y encendido. Estuve un buen rato riéndome sola al enchufar el Icome al Ipod (si, soy Itonta)  e intentar disimular el “pulmón de acero” que hay que llevar a cuestas como ya habeis visto en el video. No es que viva en una zona muy transitada por humanos, pero de vez en cuando si te encuentras con alguien y una será una salida, pero dignidad tengo a raudales, y yo antes muerta que sencilla.

La idea era una especie de efecto mariposa; en cuanto la música empezara a sonar activaria la bala vibradora que a su vez encendería el topo al chocar con la base y el mando a distancia del tanga se activaria y apagaria aleatoriamente según fuera andando ya que lo había puesto junto al receptor del Icome que llevaba sujeto al pantalón del chandal, que a la vez hacia de sujeción extra para toda la parafernalia. Vamos, que era imposible no correrse aunque ninguno de los cachivaches se activara del roce que había ahí. En mi vida me ha parecido tan placentero subir y bajar escaleras, que de la emoción me iba sin las llaves y tuve que retroceder.

 

Nada más salir por la puerta le di al play del reproductor  y me eché a andar, apenas había llegado a la esquina cuando los primeros compases de la canción activaron la bala, que como yo queria encendió al topo en una suave vibración, que fue cambiando según avancé más y que ya me tenia los pezones como piedras sin que hubiera salido siquiera aún de mi calle. Tenía dos opciones, caminar cuesta arriba o más descansadamente en dirección contraria; pero como me va la marcha y me parecia más hardcore el roce que iba a producir aquello en su ascenso, tiré camino hacia arriba lo que descolocó de manera inmejorable la bala, dejándola exactamente encima de mi clitoris,( una de las reglas de este juego, si que pasa, también me pongo reglas, era que no podía tocar nada de lo que se descolocara hasta que volviera a casa pasara lo que pasara), no sin antes darle el toque que aumentó un punto la vibración del consolador, que empezaba a molarme más. El movimiento natural de la cintura hizo que el mando del Icome activara el del tanga que empezó a zumbar como una bestia, cambiaba las frecuencias del topo a toda leche y empujaba la bala que a la vez seguia su propio ritmo de vibración al ritmo de la música sobre mi clitoris.

Si hubiera llevado zapatos de tacón, podian haberme usado como martillo neumático.  La Virgen. Intenté acabar de subir la cuesta pero a dios pongo por testigo que me corrí como una perra en mitad de la cuesta con el Mayumaná que tenía montado entre las piernas. Como me tenia prohibido pararlo, imaginaos en lo que se convirtió aquel no parar de vibrar en diferentes intensidades, los pezones habian perforado ya el sujetador e iban camino de rasgarme la camiseta, además de pensar en que con tanta pila y humedad generada iba a acabar aquello como si hubiera metido un secador en una bañera,y después de semejante orgasmo sincronizado me veía incapaz de acabar de subir la cuesta siquiera sin deshidratarme antes, asi que lentamente, pues dentro de mi propia derrota me estaba gustando aquello una barbaridad, volví hacia mi casa sintiendo a Pavarotti entre mis piernas.

Mola. Mucho. Eso si, no recomiendo hacerlo en zonas concurridas por si acaban llamando a una ambulancia por un supuesto ataque epiléptico.

Voy a empezar a engancharme a los realities

 

No soy mucho de ver la tele, prefiero estar escuchando música normalmente, aunque suelo encenderla puntualmente por las noches para ver a Buenafuente y las series que emite la cadena después, pero a veces me canso de la música y decido poner la tele para tener algún ruido de fondo que no sea el bucólico cantar de los pajaritos.

Y la semana pasada fue una de esas semanas en las que necesitaba mucho ruido de fondo, y o soy yo que ando muy salida ( what a surprise) o últimamente hay unos tiarracos “anónimos” en la tele que están que crujen.

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Aqui el primero. Concursante, que es lo que me ha dejado más sorprendida, de “Granjero busca esposa”, el dueño de esa preciosa sonrisa tiene 27 añitos, hectáreas para aburrir y encima fue stripper en otra época ( me da igual si en la discoteca de su pueblo o en Pachá Ibiza), y o en el pueblo del granadino este son todas auténticos rodaballos sin conversación y él está huyendo, o por dios, queridas, con semejante partido en el pueblo, le iba a dejar tan seco que no le quedarian fuerzas para marcar el número de teléfono del casting. Lo descubrí de casualidad la semana pasada de zapping, subido a un caballo con una camiseta de tirantes y una espalda de las que me ponen los pezones como piedras nada más verlas riéndose de dos veinteañeras que le pretenden. No diré nada de lo que iba a montar este muchacho en vez del caballo, que veo que tengo el tono albañil mode on.

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Estos me ponen burrísima, directamente. Reconozco que a Pekin Express, si me he enganchado, aparte de divertirme por las broncas de la niñata por un lado y los maricas discutiendo el día entero por otro, este par de munipas de Coslada me parecen de lo más morboso. Imaginármelos vestidos de pitufo me pone, claro, pero asi en plan cerdete sufriendo y corriendo de un lado para otro, también. Además son simpáticos a rabiar, por lo que un polvo con ellos tiene que ser bastante divertido. El de la barba es monísimo, tiene un porte elegante que me pone, y el otro por el contrario, más cerdete, con cierto aire a Nacho Vidal, tiene un morbo increible, asi que por aquello de que los he conocido juntos, se les ve muy compenetrados y tienen pinta de ser pareja de patrulla, con estos no cabe otra fantasía más que la de trio, trio y trio. Y más con tantos días de viaje de un lado para otro sin descargar, tienen que ser pillar dos Hilti de alto rendimiento.  Patata Asada piensa lo mismo que yo ( hoy mientras comíamos hemos hablado de ellos) y por fin le he hecho rabiar porque se les ve heterazos cien por cien.

Slip rosa. Uff. Pierde mucho aceite, vale, como me ha dicho en venganza Patata Asada que si sigue el programa, pero oye, me da igual, si quiere que se lo folle él y yo miro, pero está tremendo, pero le echo en falta más bulto a ese paquete rosa chicle, aunque luego igual eso es como el boomer, que estira y estira .. y me llama la atención la fuerza que tiene en los brazos, ese es de los que no se cansan bombeando, y con 22 añitos que tiene, eso tiene que ser puro vicio carnal, lástima que sea italiano y gay.

Un agricultor, dos policias y un bailarin gay. Gran disparidad de fantasias sexuales, vive dios. La de pajas que me va a dar esto, jaja.

 

Mitos sobre pajas que para las tias no sirven

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El otro día hablando con Patata Asada de pajas en la adolescencia, empezamos a recordar los típicos mitos ( o no ) acerca de la masturbación, ya no solo las diferentes tonterías sobre  la ceguera, los granos y demás excusas que se inventaban curas y monjas para que pudieran ser ellos los que nos tocaban y no nosotros mismos, si no las míticas pajas en grupo, la galleta y truquitos para hacer una paja más placentera con los medios que tienes a esa edad.

Siempre me ha maravillado ese momento tan natural que suelen sufrir todos los adolescentes machos ( al menos el cien por cien de mis amistades masculinas siempre me han confesado el haber pasado por ese momento) de haceros una paja en grupo. Dios, que divertido, eso no se nos pasaba a nosotras por la cabeza ni de coña. Visto desde fuera me parece un momento muy gay, pero lo he oído contar con tanta naturalidad sobre todo a heteros, que al final me resulta más un acto tradicional adolescente de comunidad, un poco rollo los caballeros de la mesa redonda pero con la verga en la mano, eyaculando uno para todos y todos para uno. Con Dartagnan y el rey Arturo  o no de por medio, imaginarme la escena me pone mazo.

Una de las variantes de estas pajas en grupo, y a la vez mi favorita, es la de la galleta. Al parecer se pone una galleta en el centro sobre la que se tienen que correr los muchachos, y el último en correrse le toca comerse la galleta. Guau. Me encanta ese momento bukkake a la campurriana. Este acto no me ha reconocido nadie que lo viviera, y mucho menos ser el perdedor, pero me imagino ese momento humillante y estresante de estar pelándotela pensando en que o te corres, o te vas a comer la mascada de tus colegas, con la repercusión de cachondeo que puede conllevar , como arrastrar toda tu vida el mote de Triki ( el monstruo de las galletas para los que no han crecido con Barrio Sésamo), por poner un ejemplo. De esta variedad me enteré ya mayorcita, si lo llego a saber antes me llevo una caja de cookies y no el scatergories para entretenernos las aburridas tardes de domingo adolescente. Ahora pienso en encontrar cinco abyectos voluntarios para recrear el momento y me pongo mala.

La conversación siguió con las otras dos acciones típicas, la de pintarse las uñas de la mano izquierda y ponerse una pulsera para pensar que es otra persona quien te la menea, y el sentarte sobre la mano para que se duerma, que produce el mismo efecto que la anterior.

Soy ambidiestra para masturbarme ( con el vicio que tengo o equiparaba las dos manos o iba a parecer una jugadora de pelota vasca) asi que no le encontraba nada especial a hacerlo con la mano izquierda y pintarme las uñas para el efecto, pero si habia decidido probar, después de tantos años escuchando la leyenda, a masturbarme con la mano dormida.

Y basta que quieras que se te duerma una parte del cuerpo, para que no pase. No se si a vosotras os pasa, pero siempre que me siento en un taburete en un bar, se me acaban durmiendo los labios vaginales. Y cuando me pongo de pie, que la circulación vuelve a su ser, con el hormigueo que produce, si me echo a andar enseguida, antes de salir del garito me he tenido que parar un momento porque suele ser inevitable que me corra. No lo voy a negar, mola. Asi que normalmente no suelo sentarme en los bares si la silla no me permite tener los pies en el suelo, o lo hago si la conversación es aburrida … se que cuando acabe obtendré una recompensa.

Hoy, que visto el dia malisimo que ha hecho habia decidido no salir, he pensado que era un buen día para poner en práctica  lo que he bautizado como la” paja nekromantik” en una extraña asociación de ideas enfermizas que no vais a entender si no habéis visto la peli, y tampoco recomiendo que la visioneis si no os va el gore.

Once de la mañana, decido que mientras veo el capitulo de Dexter que emitieron anoche en EE UU, me siento sobre mi mano para que se duerma y al finalizar el capítulo pajilla al canto. Atrapo la mano con mi muslo, empieza el capitulo, cinco minutos mas tarde suena el teléfono, instintivamente lo cojo con la mano derecha, por lo que la circulación vuelve a su ser. mierda. Vuelta a empezar. Pasa el tiempo suficiente como para que la siguiente vez que suena el móvil, vuelva a ser tan gilipollas de hacer lo mismo. Me empiezo a cansar de la postura antinatural, y del pesado del teléfono ni os cuento, así que mejor me ponía la mano a la espalda y me atrapaba a mi misma con el respaldo de la silla,  además de colocarme el manos libres y el teléfono a la izquierda para no volver a tener que empezar por impulsiva. Acaba el capítulo y no se me habia dormido la mano, pero me dolia la muñeca de la postura.

Sigo haciendo otras cosas visto que recien levantada no podia dormirme partes del cuerpo, y antes de comer vulevo a intentarlo, sin conseguir más que un ligero cosquilleo.  Como, y después me pongo a ver una peli en el sofá, con manta y gato incluido,  y se mascaba en el ambiente que lo que era yo, me iba a quedar frita en cualquier momento. Y el gato también. Sobre mi brazo. Muy tiernos y abrazados, al rato me he despertado con la mano derecha completamente dormida, no podia ni estirar los dedos. Biiiieeennn¡¡ meto la mano entre mis piernas a duras penas porque no la sentía casi e intento mover los dedos, que eran como tacos de madera, por lo que la coordinación se ha hecho casi imposible. Al ir recuperando movilidad y tacto, he ido sintiendo más, pero claro, en ese momento ya ha empezado el inevitable hormigueo, por lo que la paja se ha tornado un poco dolorosa e incómoda, pero no seré yo quien se deje a medias a si misma y menos me voy a perder un orgasmo.

Después se lo he contado a Patata Caliente, que ha deducido que probablemente en tíos si funcione porque es más un movimiento de muñeca que dactilar, teoría con la que creo que estoy de acuerdo. Así que nada, después de la decepción, me he hecho la manicura, me he colocado mis mejores joyas y he vuelto a masturbarme.

Mi princesita

Me encantaba ver como te cambiaba la cara cuando al salir de trabajar de tu flamante edificio lleno de gente importante con traje y corbata me veías esperándote apoyada sobre tu coche. Notaba como te estremecías y automáticamente bajabas la mirada al suelo, intuyo que con una mezcla de satisfacción, sumisión y cierto temor a lo que se me hubiera podido ocurrir.

Te pedí que condujeras hacia una tienda de lencería que ambos conocíamos  y en cuyo escaparate habíamos fantaseado cada uno por nuestro lado, antes de conocernos. Como era primera hora de la tarde, la dependienta estaba sola, así que entramos. Empezaste a imaginar cuales eran mis intenciones cuando le pedí ayuda a la dependienta para que me dijera la talla de corsé y braguitas que utilizarías. No se quien se sonrojó más, si ella o tú, y reconozco que en ese momento me costó mantenerme en mi papel y no soltar una carcajada. Como no reaccionaba, le pedí un metro para medirte el contorno y dar así con la talla. Una vez fuera de su asombro, participó activamente en la decisión de la talla, del color y la forma me encargué yo, pues tu apenas podías hablar de la vergüenza que estabas pasando y no te atrevías a levantar la cabeza ni para mirar lo que estaba seleccionando para tí. Como en el fondo te tenia aprecio, no te hice pasar por el probador para que ambas comprobáramos si la elección había sido la adecuada, prefería reservarte para mis ojos, y ya tenias suficiente con no poder volver a mirar ese escaparate sin que la dependienta te reconociera. Mi propia maldad me pone cachonda, no puedo evitarlo. Salimos de allí con el conjunto, medias y liguero incluidos, y nos fuimos hacia tu casa. Seguías sin hablar, solo veía tu nuez subir y bajar tragando saliva, yo tenia esa sonrisa sarcástica que suele poner muy nervioso al personal y cuando aparcamos me quedé parada frente al escaparate de una zapatería, a la que entraste conmigo casi temblando, te veías probándote zapatos de tacón en la misma puerta de tu casa como luego me confesaste, pero por suerte para tí soy buena recordando números , y excepcional si son de dos cifras, por lo que te oí suspirar de alivio cuando pagamos directamente sin probarlos.

Después de cerrar la puerta de tu apartamento, fue cuando por fin levantaste la cabeza y pude ver tus ojos, que brillaban en una mezcla de deseo, rabia, excitación y vergüenza que aún recuerdo. Ya sabías de sobra lo que tenía pensado hacer, tu Ama te iba a compensar con una de tus fantasías y yo me lo iba a pasar de muerte convirtiendo a Ken en Barbie, jugando a las muñecas como cuando era pequeña, pero con un morenazo de metro ochenta con traje y corbata.

Gracias a tu soltería, mi marido de viaje y el fin de semana por medio, disponíamos de todo el tiempo del mundo para jugar. Sinceramente como persona no me gustabas, eras demasiado prepotente y cretino en tu manera de dirigirte a los demás, pero me sorprendía lo transformista, puta y viciosa que podías ser de puertas para dentro, y era de lo que me aprovechaba; por eso creo que disfruté especialmente humillándote en la tienda.

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Te desnudaste y extendiste sobre la cama todo lo que habíamos comprado, tus ojos brillaban como los de una quinceañera la noche de su baile de fin de curso. Pero antes de recibir este premio por mi parte, te lo habías ido ganando poco a poco al aprender a dejar de mear de pie y hacerlo sentado como una señorita, o tomando los rayos uva con un bikini puesto para que se te quedara la marca del sujetador y del tanga ya que en la playa de momento no era posible hacerlo, o pasar el día con mis bragas puestas debajo de tu pantalón de tipo serio, o pasar un dia de reuniones con las bolas chinas dentro de tu culo. Si, te habías ganado ser una princesita de Disney . Lástima no haber tenido un arnés rosa para rematar el conjunto.

Te depilé de arriba a abajo, de la barba a los pies, al principio pensé hacerlo con cera para volver más sádico el momento, pero me pareció más divertido el pensar en tus picores en un par de días cuando el pelo empezara a crecer, así que tiré de cuchilla, mucho más rápido, hasta dejarte como un imberbe impúber aunque con una erección de caballo. Te unté de aceite corporal de la cabeza a los pies, momento lúbrico que utilicé para a la vez que acariciaba tu polla, tu culito empezara a dilatarse con uno de los conos que solía hacerte usar. Te recomendé que te fueras deshaciendo de tu hermosa erección pues las princesas no tienen rabo; Te di cinco minutos, mientras te maquillaba, para que tu trozo de carne entrara en reposo antes de sujetarlo con una goma, apretada en la base y el glande, y de cuyo extremo dejaba colgar  un trozo más de goma. Te pusiste el tanga, y tiré de la goma fuertemente entre tus piernas, uniendo la tensa goma a la parte de atrás  a la altura de la cintura, por lo que tus estrangulados genitales quedaban completamente camuflados dibujando entre tus piernas un pubis de señorita perfecto, y no permitiría que tu erección se notara por muy berraco que te pusieras, a la vez de que se convertiría en un doloroso momento, pero querida, las señoritas no muestran sus erecciones en público.

Aunque tenias permitido hablar, no lo hacias, de tus labios solo se escapaban jadeos de placer, que aumentaron cuando antes de colocarte el corsé, te maquillé ligeramente los pezones con la barra de labios; abroché las trabillas del corsé mientras te sugería un implante o una buena ración de hormonas, tu escote deslucía bastante. Tus suspiros se acrecentaron nuevamente, e incluso noté un ligero gesto de dolor, supongo que provocado por tu atrapada erección cuando te tumbé en la cama y te pinté las uñas de los pies, para después colocarte las medias y tus nuevos zapatos de Nancy Zorrón.

Después de una divertida sesión de fotos de mi zorrita que más tarde nos dio bastante juego, pero que contaré en otro momento, tus ojos, tus labios y tu culo me suplicaron casi entre lágrimas que te follara. De lo que allí aconteció os lo dejo a vuestra imaginación, porque aunque él fue una señorita por completo durante unas horas, yo soy una Señora a tiempo completo.

(Basado en hechos reales, claro. Él tenía 28 y yo 24)

Orgasmos Vs Insomnio

Cuando paso temporadas de nervios o estress, me cuesta muchísimo dormir, supongo que como a todo el mundo. Me da terror tomarme una pastilla para dormir, por muy natural que sea la valeriana, me da la impresión que no me voy a despertar, así que prefiero comer techo como se dice vulgarmente,  el propio cansancio ya me hará dormir, sea esa noche o ya la siguiente.

Y anoche, supongo que por culpa de la luna llena entre otras cosas, fue una de esas noches en las que no conseguía que mis párpados se mantuvieran unidos más de tres segundos. Parecía una muñeca de película de terror, se me abrian los ojos solos de repente.

Antes de llegar a meterme en la cama a observar lo bien pintado que está el techo, lo bonita que es la lámpara, lo divertido de las sombras que se reflejan en la pared a través de la ventana, lo profundamente que está durmiendo mi chico, la puta manía que tiene de dormir boca abajo que no suele dejarme acceso a su polla y a esos momentos de violación nocturna que tanto me gustan, en ambos sentidos; ser yo la acosadora y que me acosen en mitad de la noche cuando más dormida estoy, es algo que me encanta, suelo relajarme a base de liberar endorfinas a lo bestia, véase, masturbarme.

El otro día hablando con un amigo que estaba angustiado porque llevaba dos noches sin dormir y pensaba ir al médico ya, le propuse unas largas charlas con Onán, que o se corría y se quedaba relajadito, o se aburría a mitad de darle al manubrio  y se quedaba dormido, que era lo que buscábamos en cualquier caso. Se rió mucho con mi proposición, me dijo que nunca lo había probado y que ya me contaría. Me quedé un poco preocupada con el tema, más que nada por si yo era una salida que como dice Woody Allen en una de sus pelis, ” utilizas el sexo para expresar cualquier sentimiento menos amor” , y le pregunté a Patata Asada si él se había masturbado alguna vez para  que le entrara sueño y ante su afirmativa respuesta, dedujimos que el rarito era el otro y no nosotros,que a veces usamos el sexo para las cosas que parece que no deben usarse.

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Foto : Franck Leboulenger

Pues anoche fue una de esas de pajas e insomnio, todo en uno. Ya empecé a notarlo hacia las dos de la mañana, estaba trabajando y aún no había bostezado ni una sola vez, y el cerebro me iba a mil. Decidí bajar el ritmo y hacer cosas que me aburrieran más, como redimensionar fotos para un catálogo, hasta que en mitad de esa carpeta de archivos, vaya usted a saber porque, me encontré las fotos de una espalda Virgen de muchas erres, que redimensioné en el sentido contrario a lo que estaba haciendo hasta que ocupó en todo su esplendor las treinta pulgadas del monitor, podía jugar a unir los puntos con los lunares de esa espalda, que por cierto tiene uno bastante sexy en mitad de la espalda, y para cuando me quise dar cuenta tenia una mano en el ratón y otra entre mis piernas, y la imaginación estremeciendo esos músculos dorsales con caricias de cuero.

Un orgasmo más tarde, mis endorfinas debieron encontrar resistencia y en contra de relajarme, me excite más aún. Bien, no te pongas nerviosa, si total, es sábado por la noche, hazte a la idea que estás de marcha, peor es cuando pasa entre semana. Así que a base de maria y pajas, pasé las tres horas siguientes, a ver si conseguía tumbarme yo a mi misma, o del ciegazo o porque mi hipófisis había estallado del placer liberándose como una fuente.  Pero después de haberme quedado sin saliva, sin pilas, sin papel de fumar y con calambres en los dedos, decidí meterme en la cama a ver si en posición horizontal como una botella conseguía que todos los líquidos que tenían que combinarse químicamente para llevarme a los brazos de Morfeo, entraran en contacto.

Hice un pequeño conato de intento de abuso sexual del ser que envidiablemente yacía en mi cama ya en plena lucha con Hipnos, por lo que mis besos en la espalda y refrote mamario no sirvieron para nada. Y tumbada en la cama, al lado de la ventana, veia el reflejo de la luna sobre la colcha, y aunque estaba muerta de frio  me destapé entera para hacerme la última paja, desnuda e iluminada por un rayo de luna que se coló entre mis piernas al abrirlas, me hubiera gustado hacer una foto de los contrastes de luces, me resultaba una imagen muy erótica de mi misma. Y bajo el rayo de luna, mientras me acariciaba pensando en alguna situación o en alguien, no recuerdo, me quedé dormida antes de correrme por enésima vez, menos mal.

Esta mañana, a las nueve, como todos los domingos, el chatarrero ha venido a recordarme el porque de mi nick.

Búsquedas extrañas y autofelaciones

He de reconocer que una de las cosas que más me divierte mirar al final del día, son las estadísticas de wordpress sobre las visitas que ha recibido el blog. Y es que la gente llega hasta aquí buscando unas cosas muy raras, a veces deben de pensar que Google es una especie de lámpara mágica que les va a dar lo que desean, pero en vez de frotar hay que pulsar  ”voy a tener suerte”. A veces, las frases de búsqueda son tan extrañas y depravadas, que lo compruebo para ver si es verdad que Google me tiene indexada con semejantes barbaridades. Y va a ser que si, claro, no va a hacer WordPress estas cosas para entretenerme.

De las del dia de ayer, esta me llamó especialmente la atención :

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Automáticamente separé la silla de la mesa para no darme un cabezazo, me senté al borde abriendo al máximo de lo que mi postura permitía las piernas e hice el gesto. Me sobran un montón de vértebras.

Me fui al suelo, abrí las piernas e hice un nuevo intento, con el mismo resultado, mi lengua está lejos de mi clítoris también en esta postura. En ese momento llegó mi chico a preguntarme que hacía en el suelo ” intentando comerme el coño a mi misma” , le contesté. Me miró, dijo algo así como “eso me pasa por preguntar” y se fue a jugar a la consola. No es que le falte romanticismo, que nos podíamos haber montado una porno aquí mismo, pero es que cuando vives conmigo o reaccionas de vez en cuando como si no te hubiera dicho nada o acabas loco, seco y retroeyaculando.

De un salto me fui a la cama a probar si cambiando de postura, en vez de acercar la boca al coño acercaba el coño a la boca, una versión hardcore de mahoma y la montaña, igual conseguía algo. Y en este caso descubrí que aunque andaba más cerca, en este caso me faltaban vértebras en el cuello.

Y entonces pensé que por fín se que contestar a la pregunta de  ¿Qué superpoder te gustaría tener? …Quiero ser retráctil.

Hace unos años conocí virtualmente a un tío al que sus amigos le apodaban el “pescadilla”, y me descojoné cuando deduje el porqué del mote. Aparte de decirme que era muy lista por la asociación hecha,ejem, me dejó claro antes de que concertáramos una cita ( eso tenía que verlo yo, por dios, si me gusta un hombre masturbándose autofelándose tiene que ser el súmmum ) que gracias a la cerveza y la falta de práctica, había perdido ese don, pero que en su adolescencia no salía de casa.

No me jodas, si yo se hacer eso, me vuelvo vigoréxica, vamos. Le pregunté si se había corrido en su propia boca alguna vez, pero pasó de contestarme, por lo que intuyo que sí. Y me he imaginado la situación, en el caso de un tío y en la mia. En la de ellos, no estaría mal que probran a autoatragantarse con sus lechazos, o que probaran ese momento de escozor cuando te cae en un ojo y sabes de sobra que restregártelo es peor. Esto lo se porque lo he leído en la Cosmopolitan, ejem. En el mío, pues no me importaría correrme en mi boca, me gusta mi sabor y sería una experiencia nueva el tener un orgasmo capicúa.

Si me pongo a pensar en mi propio caso, creo que igual correrme no me correría, pero reirme, una barbaridad. Más que nada porque me imagino el momento, me cuesta mucho no gemir, y se, porque lo he comporbado varias veces, que tengo unos orgasmos salvajes si quien me está comiendo el coño da algún grito contra él, por unos latigazos dolorosos, por ejemplo, e imaginarme que sea la vibración de mis gemidos la que me haga correrme, me resulta un poco increible porque a lametazo y gemido limpio en esa postura, me hiperventilo seguro antes de correrme, y desmayarse en semejante posturón, debe de descontar puntos del carnet de glamour automáticamente.

Así que mientras espero que Google me de la dirección del genio que me va a dar el don de la retractilidad, de momento dejaré que sean otros los que se encarguen de mis orgasmos a base de sexo oral, yo pongo la fusta y el coño.

Fetiches : Hombres masturbándose

Al principio no sabía si calificarlo de fetiche, pero creo que algo tiene, pues me da igual la edad del interfecto, ver un tío masturbándose me pone a mil.

Hace unos años se me ocurrió explicar esta teoría, sentimiento o como queráis llamarlo en un foro sobre porno; la reacción generalizada de una amplia mayoría de los foreros fue mandarme por privado vídeos y vídeos de ellos mismos meneándosela, fulgor que duró unas cuantas semanas; si alguno piensa reaccionar así, por favor, que al menos sea algo creativo.

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Perdón, un inciso : la Virrrrgen. Que foto más maja he encontrado para ilustrar el post. Llevo cinco minutos mirándola. Casi se me olvida de lo que voy a hablar, y creo que estoy a punto de desmontarme a mi misma  toda la teoría de que me “da igual el interfecto”. Pero voy a mantener la dignidad y a comentar únicamente que en este caso, se la iba a desollar de lo que me iba a gustar verle hacerlo. De que igual paso del fetiche y si quiere que se la menee después recordando la serie de polvos que le echaría, no diré nada.

Inciso off.

Visualmente, aunque siempre se ha dicho que el cuerpo de una mujer desnudo es más bonito que el de un hombre ( creo que la culpa de ese criterio estilista lo tienen las venas de la polla), a la hora de masturbarse me parece mucho más exquisito el acto que tiene que realizar un hombre. Nosotras realizamos movimientos más bruscos y nos introducimos cosas para darnos placer, que visualmente me parece mucho más bestia que las caricias dedicadas que le dedica el hombre a su polla. Nosotras, para frotarnos el clítoris, no solemos mirarnos como lo hacemos por norma general ( yo si lo hago a veces, de vez en cuando me gusta ver un coño desde mi punto de vista y no desde el de la pantalla), pero los hombres si entran en esa comunión espiritual entre ellos y su verga, siempre se miran cara a cara como dos fieles amantes.

Me hipnotiza el comienzo, despacio, acariciando la cabeza, como para tranquilizar a la bestia, mientras el tio elige las imágenes o la fantasía en su cabeza a la que le va a dedicar la corrida; calentando motores despacio, hasta que un pequeño cambio de ritmo, una especie de “Eureka, ya se con que me voy a correr” indica el, por asi decirlo, verdadero comienzo de la paja, y ya no quiere tranquilizar a su polla, es el momento de hacer lo que sea por conseguir su rendición.

Y este es el momento que más disfruto, esa búsqueda del orgasmo, cada uno a su estilo; no se si me gusta más el ver como una polla de repente se vuelve brillante por la propia lubricidad de su dueño y de ella misma, o el momento salivazo lubricante a lo bestia cuyo resultado es el mismo, una polla brillante y una mano más armoniosamente resbaladiza.

He de reconocer que me da cierta grimilla un pubis completamente depilado fuera de la edad impúber; tampoco es cuestión de encontrarse la selva virgen, un recorte o un afeitado sin rasurado me parece lo perfecto; fuera de ahí, me imagino que están intentando estrangular a un gato Sphynx y pienso en llamar a la protectora de animales en vez de deleitarme con la paja.

Me deleito tanto visual como acústicamente. Me encantan los gemidos y gruñidos que se escapan de vez en cuando, el sonido de los jadeos o la respiración agitada; ese gemidito que se escapa automático de la garganta porque se ha encontrado un punto muy excitante; algún quejido casi lastimero por la impaciencia y ansiedad por alcanzar el orgasmo, aunque sea inconsciente.

Me gustan tanto las pajas dedicadas, las trabajadas, con todo el tiempo del mundo, en íntima comunión con su miembro al igual que me gustan las pajas de desahogo, las brutales, que duran poco, solo necesitan el placer de descargar para poder continuar pensando en otra cosa, sin la posesión infernal que supone tener otro cerebro entre las piernas.

Porque si, porque los años me han hecho darme cuenta de que es verdad que vuestras pollas piensan por ellas mismas, y encima, siempre lo hacen acerca de sexo. Hay cierta conexión neuronal con el cerebro de la cabeza, pero no tanta como quisierais. Las pollas guardan su independencia. No es un reproche, ni mucho menos, me encanta esa complicidad femenina que existe entre las pollas y nosotras, ambas sabemos antes que el dueño que vamos a follar, al igual que me encanta cuando una polla piensa en estar dentro de mi  antes que su dueño y es casi imposible que este disimule su decisión, que suele mostrar en forma de erección para agobio del hombre que la sufre.

Me vuelve loca cuando la otra mano entra en acción apretando los huevos o acariciando el pecho; los diferentes juegos que se le ocurren al futuro eyaculador, sus más íntimas perversiones; ver como se masturba un tío te da muchas ideas de como será en la cama, y lo que realmente le gusta a él y a su polla;

Cuando se acerca el final de la lucha, me gustan los movimientos acelerados, ya sin esa ternura a primera vista que desprendían al principio en conjunto, pero si de fondo; habrá muchos encuentros más, pero en este está claro quien va a ganar la batalla; y cuanto más acelerada es su tortura, más enhiesta y vigorosa está, esperando su final orgulloso como un miembro de la realeza antes de pasar por la horca; los gemidos, gruñidos, jadeos, se aceleran, hasta que se produce nuevamente ese pequeñisimo parón para abrir mentalmente las compuertas y que la bestia empiece a echar espuma por la boca ( vale, no es muy original el simil pero se me empieza a bloquear el cerebro, que estoy ya como el masturbador de mi imaginación).

Y es que ese momento de la eyaculación, del orgasmo, el ver como se sujeta la polla con fuerza porque parece que se le va a desprender del cuerpo, mientras aquello chorrea… me gustan  las corridas descontroladas que suelen acabar el cualquier parte, aunque me derrito si acaban sobre el pecho o estómago del gladiador; también me gustan las controladas, como una botella de champán recién descorchada, abundantes y  ordenadas dejando el  precioso charco de la derrota.

Agradezco a la madre naturaleza estos momentos de placer voyeur que me otorga el género masculino, y a la genética que la carga de testosterona que rezuman me haga saber de sobra que el último hombre en la tierra, se hará una paja.

SexEdding

Al recordar el episodio de la vela, me he acordado de una época de salidez extrema, en la que además de con el que era mi marido para cumplir, follaba habitualmente con dos tios más , y me pasaba el dia hablando por internet con la que era mi “criatura celestial” de sexo, entre nosotras, rollo bollo , o contándonos las historias de los polvos que habiamos echado durante la semana. Duró unos meses la vorágine. pero en esos dias mi entrepierna era navegable el dia entero. Que nivel de salidez, vive dios. Follaba todos los dias. Tres dias para uno, tres dias para otro, uno para cumplir con el legal. Jaja, que zorra.

Tuvimos una perversa época, desquiciante casi, las dos, en la que fantaseábamos con tener a nuestra disposición una virgencita a la que iniciar en los placeres del sexo. Y nos pasábamos las ocho horas del curro, con alguna interrupción porque de vez en cuando nos tocaba trabajar, fantaseando con tenerla sobre nuestras rodillas y acariciarla a duo, convertirla en nuestro juguetito. Y llegaba un momento en que se hacia insoportable estar en la silla de la oficina sentada, nos describíamos como íbamos acariciándonos discretamente sin que el resto de los compañeros se enteraran. Aquello era casi delirante, el tener que disimular cuando alguien ajeno a lo que pasaba, te pedía algo acerca de trabajo, casi rogando que no te rozara lo más mínimo o estallabas.

Y llegaba el momento en que era inevitable el que nos fueramos cada una a nuestros respectivos  baños de oficina a masturbarnos, porque ya éramos tan incapaces de seguir hablando como de dar pie con bola en el trabajo.

Y fue en uno de esos momentos de lujuria descarada, en el que descubrimos lo buen amante que puede ser un rotulador edding, de los gordos, da igual el color.  Y ambas teniamos uno en nuestra mesa, al que sólo le habiamos dado el uso que indica su nombre.

Y disfrutamos del amor furtivo, cada una por su lado, en la soledad del baño, con nuestro cilindrico y metalizado amante.

Pero como el vicio nos podía, fuimos aumentando el grosor y el tamaño del rotulador, no os podeis imaginar el catálogo que tiene edding, verdaderas pollas; entrábamos con vicio en las papelerias y grandes almacenes; siempre nos daba la risa cuando por último, comprobábamos a ver si pintaba.

Hasta que un dia se mascó la tragedia, aunque en este caso no la sufrí yo,  ambas nos reimos aún del asunto : después de haberle hecho de todo en nuestra imginación a la muchacha que teniamos a nuestra merced, llegó el momento ” ¿ Nos vamos al baño? ” que hacíamos al unísono para orgasmear juntas en la distancia. Después de mi orgasmo y de la recolocación disimulada pertinente, vuelvo a mi sitio y compruebo que aún no ha llegado. 10 minutos más tarde, aún no ha dado señales de vida, y pienso en lo que le está costando correrse a mi criatura. Unos segundos más tarde, suena mi móvil : ella, me llamaba desde el baño de su oficina. Pienso que quiere montárselo rollo perverso y quiere que la escuche mientras se corre, pero nada más lejos de mi imaginación : le había reventado el rotulador en el coño, en su caso verde, y le habia pringado hasta mitad de muslo, parecía que se había corrido en sus pantalones la niña del exorcista. Se había lavado con agua pero aquello no salía, por suerte llevaba pantalón y negro, por lo que la mancha, aunque se notaba en el cambio de color, no era tremendamente escandalosa. Me tuve que salir de la oficina a fumar un cigarro pues las carcajadas se debían de oír en todo el edificio.

Y aquel dia jubilamos ambas a nuestro amante rotulador, y decidimos que como nuestros dedos, no habia nada, aunque miramos con cierta lujuria la barra de pegamento pritt.

TFT : Objetos de placer adolescente

Después de un año, ya todos habremos llegado a la conclusión de que me gusta masturbarme más que a un tonto una tiza, aunque mantenga relaciones sexuales habituales, provocarme y que me provoquen orgasmos al parecer es una de mis mayores aficiones, y el haber iniciado una colección de consoladores, lo corrobora.

El otro día pensaba que hasta que no me independicé a los 21, no empecé a comprar juguetes en un Sex Shop, y empecé a recordar que artilugios utilizaba para autosatisfacerme en mi adolescencia, y como no, al recordarlos, pasé un buen rato riéndome de mi misma y ahora disfrutaré de mi momento de vergüenza ajena porque claro, os lo voy a contar.

Cuando el leoncito ya me suponía más esfuerzos que orgasmos, y además ya había dejado de ser virgen por lo que disfrutaba con las penetraciones, pensé ya que habia que buscar algún objeto agradable al tacto y a la inserción para experimentar.

El cuarto de baño siempre es el mejor sitio para encontrar este tipo de objetos de tono fálico gracias a la multitud de formas que tienen los botes que alli se encuentran. Pero creo que no me equivoco si digo que casi todas tenemos en común el haber probado en nuestra adolescencia el mango del cepillo del pelo.

Plateado y negro en mi caso, provocó mis primeras penetraciones fuera de una polla real; no era lo mismo ni mucho menos, pero servia para entrenarse. El pobre sufrió baja cuando le partí la base en un momento de pasión, por lo que quedó inservible, ya solo peinaba.

Probado un cepillo, probados todos, por lo que retraje mis horizontes onanísticos y busqué el placer en la estancia de la casa que mejor conocía : mi dormitorio.

Como fui una adolescente siniestra que tenia la habitación llena de calaveras, brujas y velas ( como si ahora no la tuvieras igual, chata), utilicé estas últimas como siguiente artefacto autosatisfactorio. Las velas eran las típicas que todos teníamos en casa para los apagones, en mi caso de colores negro y rojo, y solía tenerlas camufladas en sus respectivos y tenebrosos candelabros. Pero cuando llegaba la noche, aquellas dos velas se convertían en mis perversas y duras folladoras. Tenía que estar monísima, vamos, para que alguien abriera la puerta en ese momento : una siniestra habitación con una adolescente en pelotas sobre la cama y una vela metida por el coño. Totalmente bucólico.

No se si os habéis masturbado con una vela alguna vez, pero por todos es sabido que la cera se derrite con el calor. Entre las piernas no tenemos fuego, pero si la suficiente temperatura para que la cera de la vela se vuelva más blandita y moldeable, por lo que al contraer los músculos vaginales sin querer le vas dando forma. Asi que aquellas velas rectas y erectas, poco a poco se fueron convirtiendo en dos cilindros en curvatura y la base la fui redondeando de tal manera que se convirtieron en velas deformes de dia, pollas placenteras de noche.

Y me aficioné. Y como parecia un vicio sano coleccionar velas de diferentes grosores, a nadie le parecía extraño que mi habitación pareciera un altar de peticiones ; lo que no sabia nadie es que todas y cada una de las velas que adornaban la habitación, habian estado dentro de mi coño proporcionándome placer.

Un viernes noche  aprovechando que mis padres habian salido de cena y volverian muy tarde, hice el que supongo que seria mi primer ritual masturbatorio, gocé de aquella primera paja tranquila en casa sin nadie que me pillara y con el suficiente tiempo para recrearme en mis fantasías. Atranqué la puerta con la silla por si las moscas, me desnudé por completo y puse la peli porno del plus ( por lo que podemos deducir que era aproximadamente la una y media de la mañana) y esta vez, para darle más morbo al asunto, decidí usar dos velas.

En lo que llevo de post, aún no había empezado a sentir vergüenza ajena … pero con lo que viene ahora, reconozco que me estoy sonrojando y pensando porque coño os lo voy a contar, jajaja…

Bien, pues la teen, o sea, yo, se acuesta en pelotas en la cama con las dos velas en la mano. Esto no tiene que ver, pero acabo de pensar que si en aquella época hubiera sabido lo que es un lubricante, hubiera tenido mucho peligro.  El uso de las dos velas no era ni para hacer doblete ni para desvirgar lo que me quedaba, si no para algo más retorcido que ya había visto en una revista del hermano de una amiga y que me excitó muchisimo          ( jesús, que poco acceso al porno teníamos entonces, estos jóvenes de ahora son unos privilegiados), en el que vi a una tia atada con el cuerpo lleno de cera y un vela metida en el coño. Telita las revistas del hermano de mi amiga, y telita la niña y sus ideas.

¿Quien no ha jugado alguna vez con una vela siendo niño , ha dejado que se derrame la cera y ha caido sobre la piel sin ningún dolor extremo ? Pues eso pensé yo, que la chica de la foto se lo habia pasado de puta madre con su vela y con su cera que no duele al igual que iba a hacer yo.

Seguro que estais esperando el momento en el que se escuchó el berrido de dolor en el edificio entero en cuanto la cera tocó mis tetas , pero no fue asi , a la muy perrilla de la adolescente, que ya se habia metido la vela , apagada,claro, en su horno habitual, le gustó esa sensación de dolorcillo al caer la cera que hacía que contrajera su coño y sintiera mejor la dureza de la vela. ( Me estoy acordando y me estoy poniendo muchísimo, todo hay que decirlo, jaja).

Al contraer, la vela se salia, por lo que empezaba a ser complicado sin sufrir quemaduras el sujetar una vela dentro de mi coño con una de las manos y con la otra echarme la cera, por lo que aquí  a miss mcgyver pajillera, se le ocurrió colocar la vela encendida tumbada en la estanteria que había sobre la cama , sujeta por unos libros y piedras mágicas para que no rodara y se cayera.  Yo me coloqué debajo de tal manera que podía masturbarme con ambas manos a la vez que dejaba la vela derramarse encima mio en las zonas que me gustaba sentirla.

Pero pensemos por un momento en una vela encendida, tumbada, pegada a unos libros, y quedémonos mentalmente con la dirección que tiene la llama en esa posición.

La adolescente cachonda ya se habría corrido un par de veces cuando decidió tener el último y apoteósico orgasmo antes de dormirse, y para ello pensó que tenía que probar la cera cayendo sobre su coño. Puso las piernas contra la pared, abiertas y dobladas para acercarse lo más posible a la pared y a la cera, con la otra vela aún dentro. Al ser una cama de noventa, la cabeza le quedaba colgado hacia atrás, postura que ya le pareció muy erótica para su propósito, y se dedicó a su propio placer sintiendo la cera que, he de reconocer, también me gustó en aquel momento.

Y si tardo dos minutos más en correrme, en aquella habitación se masca la tragedia. Del movimiento que yo creia que no provocaba pero si, los lomos de mis libros de matemáticas y física se fueron acercando peligrosamente a la llama de tal manera que el resto del curso estuvieron marcados en negro por el humo de la vela.

De la charla que me echó mi madre por llenar las sábanas de cera de vela, mejor no os hablo.

De playstation 3 , cunnilingus y Need for Speed

Para ponernos en antecedentes, hay que recordar De Playstation, pajas y Need for Speed o lo que es lo mismo, la afición que me entró hace unos años por masturbarme con el mando de la play.

Lo malo de que tu pareja lea tu blog es que hay veces que te regaña por las cosas que dices y como las dices, pero otras mola porque te sorprende con detalles muy agradables que no te esperas.

El viernes por la noche, yo tenia ganas de guerra para no variar, asi que me desnudé completamente, me puse las botas hasta medio muslo y esperé a que mi chico subiera a acostarse tumbada en la cama. Hace pocos dias que hemos puesto una de las consolas en el dormitorio para usarla como dvd, asi que la encendí y me puse a jugar al Need for Speed ( ya en su versión para la play 3) a la vez que disfrutaba de un porro de marihuana, mi segundo vicio después del sexo.

Eché un par de carreras y las gané, y eso empezó a gustarme, sin duda este juego se me da muy bien. Estaba concentrada en mi carrera, cuando subió mi chico y se encontró con la estampa en la cama : recostada sobre las almohadas, desnuda, con las botas que parece que le gustan bastante, y mi porro. Me faltaba una cerveza en la mano, vamos. Sus primeras palabras fueron :

“Ese mando no vibra, viciosilla”

Que gracioso, como se acuerda de las cosas. Se tumba a mi lado, mira a la tele, me mira, vuelve a fijarse en mi maestria en la pantalla, y empieza a pellizcarme el pezón de la teta que le queda más a mano. Eso me desconcentra un poco y me doy un ligero golpe contra una valla, pero no pasa nada porque voy la primera. Cambia de pecho la mano y ahora el más cercano lo ocupa con su lengua, mientras mira a la tele. Estoy ya en la recta final de la carrera,  su mano se desliza entre mis piernas  y empieza a acariciarme. No paro de moverme buscando sus dedos, así que entro en la meta haciendo un extraño trompo, pero en un digno primer puesto.

Suelto el mando y le beso mientras dejo que siga acariciándome entre las piernas. Al ir a hacer lo mismo con su polla, me da el mando nuevamente y con cara de niño malo, me dice : “Sigue jugando”.

needforspeed

No se que se le ha ocurrido, pero me gusta, y eso me enciende más. Paso a la siguiente carrera, mientras su mano sigue jugando despistada con mi coño. Eso me pone nerviosa, pues ya estoy más concentrada en lo que pasa entre mis piernas y lo que quiero que pase, que en ganar una carrera en un videojuego, pero continuo intentando no desconcentrarme, que llevo todas las carreras del circuito ganadas.

Rugen los motores en la linea de salida. Se desplaza sigilosamente y se mete entre mis piernas. “Go¡” grita la consola “Ahh¡¡” gimo yo al sentir su lengua húmeda en donde la sentí. Su mano me indica que siga jugando, la boca está muy ocupada besando y lamiendo alli donde hasta hace un momento estaba su mano. Dios, creo que esto es trampa, pero paso de quejarme a los jueces. Se me olvida que botón es el acelerador, creo que voy marcha atrás y en sentido contrario, voy a provocar un accidente con heridos si este hombre no para de comerme, bueno, para eso está el Samur, Ahhhhhh… he llegado en última posición, pero he ganado un orgasmo.

Levanta la cabeza, me mira : “¿No eras tan buena jugando ? Repite la carrera”

Y en cuanto la muñeca del juego  dió el pistoletazo de salida, su lengua también. La locura, el delirio, un orgasmo tras otro, el coche en mitad de la pista, el mando en el suelo, mis gemidos inundando la habitación, su cara brillante, mis muslos atrapando su cabeza … otra vez última posición.

A estas alturas ya, y haciendo uso del simil un tanto manido, pero  en este caso permitido, preferia su joystick al de los botones, pero mi chico que estaba juguetón decidió que era más divertido follarme a la vez que , por tercera vez, intentaba quedar en un puesto algo más honorable en esta carrera, asi que sentada sobre él, me taladraba salvajemente mientras intentaba quedar en una digna posición, aunque realmente ya estaba disimulando y más que concentrada en los pollazos que recibia, cosa que quedó demostrada nuevamente en la pantalla cuando del primer puesto en el que había estado orgullosamente al principio de la noche, se convirtió en una última y muy placentera posición.

No me importa nada que en esta consola, el mando no vibre.

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