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Cuatro en la cama

Ya no me quedan excusas que poner …que si,  ya se, posteo poco últimamente.

No va de orgías ni de trios que acaban en cuarteto de cuerda, si no de la famosa frase “Cuando hay dos personas follando, en realidad son cuatro en esa cama: los dos amantes, en quien piensa él y en quien piensa ella”. El otro día me acordé de esta frase no recuerdo en que contexto, y me puse a rememorar esos momentos en los que la imaginación hacía más que el que empujaba en sí. Con mi actual pareja, y no es porque lea el blog, no me pasa, me concentro a lo que estoy y no divago imaginándome otras cosas, pero con mi ex marido era un sin parar de echarle imaginación al asunto. Y luego, si la historia que me había montado en la cabeza mientras cabalgaba me había molado lo suficiente, la desarrollaba a lo largo de las sucesivas pajas. Porque yo no he sido de imaginarme follando con alguien explícito que me pusiera, bien un actor o un conocido, mientras tenía al otro entre las piernas, si no más de montarme una historia con sus protagonistas y sus relaciones y sus preferencias sexuales. Vamos, que en un polvo de cinco minutos no me daba tiempo más que a fingir un orgasmo mientras estaba aún con el reparto estelar en mi cabeza ( siempre con gente anónima que ni siquiera conocía), pero en los polvos dedicados, en esos me montaba unas historias de cabeza impresionantes.

Algunas de ellas acabaron siendo transcritas, en relato, otras las machaqué durante una temporada hasta que mi imaginación encontraba otra cosa más excitante aún (hasta las historias caen en la  rutina), y otras las sigo utilizando porque no caducan, ya que llevan la posibilidad de añadirle siempre algo nuevo y picante, sin que el tema pase de actualidad.

Así que acabo de decidir mientras escribo esto, que os las voy a ir contando en sucesivos relatos, para que así no se me olviden nunca y rendirles un homenaje a esas historias que se ha montado mi cabeza que han llegado a ponerme tan cachonda que han conseguido que me corriera más de una vez con ellas. Advierto desde ya que son de todo tipo y temática ( las de temas ilegales me las guardaré para mí, jaja…porque…¿quien no se ha hecho alguna vez una paja pensando en algo que no estaría bien visto por la sociedad e incluso penado?), así que nadie se asuste.

 

Mientras tanto, les deseo unos buenos dias de vacaciones, prometo volver antes, de verdad.

2K : Mis segundos cuernos

Tranquilos, no voy a relatar uno a uno porque se iba a convertir esto en la historia interminable ( juas, cretina), pero tanto los primeros como los que voy a relatar ahora, merecen pasar a la posteridad, los primeros por aquello del estreno, y los segundos, porque fueron un tanto especiales, entre otras cosas porque no los recuerdo, pero la situación y las pistas me pueden indicar que si que pasó algo.

 

Acababan de pasar las navidades,. Había conocido por chat a un tío de Barcelona ( siento cierta predilección por los amantes catalanes, aparte de por lo sevillanos, madrileños, vascos, gallegos, rusos, alienígenas..jajaja). Era un tio muy simpático, soltero y que me sacaba diez años, me reía un montón con él (a mi me ganas antes haciéndome reir que con una ristra de abdominales), y poco a poco fuimos tonteando y “enamorándonos” hasta que decidimos conocernos en persona. A su vez, como mi ex-marido también chateaba y éramos cuatro y el de la guitarra en internet como he contado un montón de veces, coincidió con él y se hicieron amigos también. Asi que un dia nos propuso irnos a Barcelona a pasar el fin de semana a su casa, y aceptamos. El era publicista, y bastante bueno por cierto porque tenía un montón de premios y se lo rifaban las empresas de publicidad ofreciéndole el oro y el moro, y tenía una conversación super interesante y divertida llena de anécdotas, y a mi me encantaba escucharle. Pues eso, que nos fuimos para Barcelona, a su casa ( una casa impresionante, salió en la revista “El Mueble” y todo, y hoy en día saldría en “Quien vive ahí” seguro, tenía un gusto para la decoración flipante para ser un tio heterosexual, jaja).

 

Llegamos a Barcelona, nos presentamos, que no nos habíamos visto ni en foto, y nos fuimos a cenar los tres y después de borrachera. Y dios mio, que pedazo de borrachera, yo creo que fue de las más gordas que me he pillado en mi vida. A mitad de noche acabamos en una discoteca del Pueblo español, donde trabajaba su cuñada como gogó y a la que accedimos en plan vip ( creo que se llamaba Discoteque, no estoy segura…si, acabo de comprobarlo, era esa) y entre pitos y flautas, y el alcohol, perdimos de vista a mi ex, por lo que pasamos un buen rato solos, y aprovechamos para besarnos y meternos un poco mano. A eso de las seis de la mañana nos largamos a su casa los tres, borrachísimos todos ( eso es algo por lo que aún me doy cabezazos, el haberme metido en un coche con un conductor borracho, que poco cerebro por nuestra parte, gracias a dios no pasó nada pero esa irresponsabilidad es algo que aún no me he perdonado) y para cuando llegamos a su casa, mi ex que iba en el asiento de atrás, estaba copletamente sobado. Le ayudamos a subir las escaleras de la casa, lo tumbamos en la cama, lo desnudé y le tapé. Después (tengo unas lagunas a partir de aquí bastante gordas) me acuerdo que me dijo que fuera a su habitación que me iba a enseñar una cosa, recuerdo que era un mueble muy bonito hecho a mano lleno de cajoncitos pequeños, que se acercó a mi por detrás y me besó en el cuello… y lo siguiente que recuerdo, os lo prometo, fue despertarme a la mañana siguiente ( bueno, más bien era ya mediodia)  en su cama en pelotas. Y no recuerdo si follamos o no, aunque todo al que se lo he contado está convencido de que algo pasó seguro ( historia por la que mi chico actual además de llamarme putón desorejado me tiene prohibido beber alcohol si no estoy en su compañía, jaja). El caso es que no hablamos del tema nunca más, y no le pregunté nunca si había pasado algo o no. Por su reacción supongo que si, porque después de acabar el fin de semana más o menos normal ( el sábado éramos tres almas en pena incapaces de acercarse a una botella de alcohol) al volver me dijo que lo que habíamos hecho estaba mal porque mi ex le había caido muy bien y le daba apuro seguir con la relación que teníamos.

 

Cuando me abrí la cuenta en facebook hace un par de años, le busqué y le encontré, le mandé un mensaje rollo “hola majete que tal estás?” y su reacción fue como si hubiera visto al mismo diablo, lo único que me contestó fue que estaba casado y con dos niños y que no usaba mucho la red social… ya, más bien le acojonó volver a verme y recordar nuestros tiempos pasados, asi que le dejé ir que tampoco quería ni que me malinterpretara ni que muriera del terror de que le pudiera decir algo a su mujer, cosa que intuyo que fue lo que pensó (tremendo gilipollas, todo hay que decirlo).

 

Así fueron mis segundos cuernos, semi inconsciente, lo único que recuerdo es un mueble con cajoncitos pero eso de estar en pelotas en cama ajena me hace pensar que algo si pasó.

 

2K : El polvo currado

Inauguramos año y sección ; 2K es la continuación en el tiempo de TFT ( También fui Teen) y pertenece a las experiencias vividas durante mi década veinteañera, aunque es probable que me acuerde de alguna más de mi adolescencia y las vaya escribiendo.

Para el año 2000, ya llevaba tres años casada ( uno siendo infiel) y aunque creo que sólo he contado mis primeros cuernos, los segundos también fueron bastante “especiales”  ( pero ese será otro post), hasta que se convirtió en algo más cotidiano en mi vida ( pero que zorrón, hija mía).

Como curraba de noche y realmente no empezaba a trabajar de verdad hasta las 4 de la mañana, desde la hora bruja hasta esa hora las pasaba chateando con quien me encontrara. Como era el comienzo de internet en España, éramos cuatro y el de la guitarra los que disfrutábamos de la conexión como ya he dicho alguna vez, asi que el grupo de personas a encontrarte por las noches en un chat era bastante selecto y sin faltas de ortografía. A esas horas de la noche, lo más fácil y común era encontrarte con gente que currara también de noche, por lo que principalmente, conocí médicos. Y de Sevilla. Tenía una especie de radar para este sección de la población, escaso, todo hay que decirlo, pero en mi curriculum hay tres médicos y un ambulanciero de esta provincia. Antes de que os mate el morbo, no, no nos lo montamos en la ambulancia.

El primer médico que conocí estaba como un queso el condenado, pero bueno bueno bueno a rabiar, y con el que eché un par de polvos en Madrid gracias a una visita a mis padres y una convención inventada por su parte, que nos hizo disfrutar como enanos ( yo al menos me lo pasé de muerte, redios que bueno estaba), y después le dio cargo de conciencia, se lo contó a su mujer y lo dejamos, no sin antes llevarme algún insulto de la enardecida hispalense. Eso es algo que siempre me ha hecho gracia de nuestra naturaleza femenina, la puta manía de echarnos la culpa unas a otras cuando el cabrón, ha sido el tio, que mis padres si estaban en Madrid, su convención no.

Acto seguido conocí a un chico muy majo, muy inteligente y que tenía una visión de la vida bastante chula. Me encantaba pasarme las noches hablando con él, hasta que una convención ( esta vez real) , bueno, más bien un fiestón de los del “nº de teléfono de la Guardia Civil -1 ”  (esto es un jeroglífico para que descubrais solitos a que grupo pertenecía) otra vez en los madriles, hizo que nos conociéramos. En esa misma fiesta conocí a su jefe, otro médico sevillano, bastante guapo ( es que a mi un moreno de ojos oscuros me vuelve “chalá”) con el que me pasé media noche de risas salvajes y muy buen rollo pese a que mi pareja aquella noche era su subordinado. Pero como soy una buena chica y muy diplomática, al que me follé fue al ambulanciero.

Pasaron los dias, y nos encontramos en el chat nuevamente los tres. Médico y yo empezamos a intimar más, cosa que hacía rabiar bastante al ninonino sobretodo porque cuando yo estaba por el chat, siempre le tocaba salir a él a las urgencias, dejándome a solas con el jefe. Enseguida nos intercambiamos los teléfonos y pasamos del chat para estar el puñetero dia entero hablando. Cuando digo el dia entero, podían ser ocho horas tranquilamente. El buen hombre no es que me tirara los tejos, es que me ib a descalabrar con ellos, y yo, pues me dejaba querer. Me encantaba hablar con él, y me reía un montón. Y además me llamaba “mi niña”, las dos palabras que me hacen chorrear después de “mi Ama”,( jaja), así que me tenía en una nube constante. Y propuso que nos encontráramos y echáramos ya de una vez el polvo del que ambos queríamos disfrutar. No recuerdo el porqué estaba un pelín reticente ( me debí de dar un golpe en la cabeza o algo, yo, casi rechazando un polvo, dónde se había visto eso) y comenzó una especie de acoso-derribo sentimental de “te vas a enamorar de mi hasta las trancas” que el muy capullo consiguió.

Cuando me llamaba, siempre me cantaba alguna canción. Cantaba bastante bien, y creo que ha sido el único tio que me lo ha hecho alguna vez. Somos más nosotras las que tenemos ese sentido musical romántico de “escucho esta canción y me acuerdo de ti” , o al menos, si que lo reconocemos. Como trabajaba a cien kilómetros de Sevilla ( o sea, en Cádiz) , me llamaba durate el trayecto, ponía la música en la radio de su coche y me iba cantando todo el trayecto canciones muy románticas, y a mi me daba palmas el coño, claro, que para eso tenía 23 años y el 40. Y siempre, en algún momento, me cantaba la misma, una canción que yo no había escuchado en mi vida (por lo lejano a mis gustos musicales), pero que tenía una letra tan concisa que me ponía cardiaca cada vez que se la escuchaba. Nunca me quería decir de que grupo era, y una vez llegué hasta a cantársela a un dependiente de la fnac sin resultado favorable ( y cara de alucine por su parte). Vamos, que la cancioncita me volvía loca.

Un día, no me llama. Como lo había hecho siempre, a todas horas, aunque estuviera en mitad de una urgencia (llegué a hablar con él yendo en helicóptero y todo, la virgen que enganchón llevábamos) me preocupé una barbaridad y le llamé yo. Me rechazó la llamada. Comida por los celos, los nervios y medio histérica, repetí la operación cada diez minutos, hasta que , o acabé con su batería, o me apagó el teléfono el condenado. Y ahí estaba yo, intentando disimular mi cabreo, decepción y ganas de llorar delante de mi marido que achacaba a las hormonas mi cambio de humor ( que buena excusa ha sido la regla siempre, chicas) cuando veo su teléfono en la pantalla de mi móvil. Me entró una urgencia salvaje por bajar a la perra a la calle, y cogí la llamada.

Me preguntó si estaba sola, le dije que si aunque sentía que él no, que tenía follón de fondo. Mandó callar al personal que lo rodeaba, y me dijo que escuchara atentamente ; oí una voz que decía ” Dedicada a tí, Chatarrera” ( sustituyamos chatarrera por mi nombre real) y empecé a oir esto, en directo, no un cd :

Era la canción que me cantaba a diario ( bueno, se llama “si no te tuviera a ti”el título está mal en el video), interpretada por el grupo original. Vamos, que Siempre Así me estaban cantando al teléfono en ese momento, y yo, flipando pepinillos de colores parada en mitad de la calle con el teléfono en la oreja. Después de aquello, no pude más que hacerme un viaje relámpago a Sevilla y zumbármelo claro.

Este post viene porque esta mañana he escuchado esta canción en la radio después de cien mil años, y me he sorprendido a mi misma porque aún me acuerdo de la letra, aunque me pegue cantarla lo mismo que a un cristo dos pistolas, jaja.

 

 

Camas para follar

Antes de nada, por si alguien se lo pregunta, satisfice mis deseos sexuales plenamente varias veces durante el fin de semana hasta conseguir que el domingo, viera una polla y se me cruzaran las piernas automáticamente. Me gustan esos momentos en los que rechazaría un polvo ya por puro agotamiento y por el dolor de riñones que tengo ya de tanto lubricar que no me permite hacerlo en 24 horas, 18 si tomo aquarius.

Ahora volvamos al tema del título. El otro día dando una vuelta por internet me encontré con esta web , Margarita Bonita , especializada en muebles para hacer el amor sobre ellos. Su principal reclamo es la cama con movimiento, que podéis ver si entrais en el link, aunque también dispone de una chaise longue  para follar y un cubo-reposapies-me convierto en una especie de trono-silla de tortura , dependiendo quien se siente, que es el que más me ha gustado. Podéis ver videos del uso aqui ( muy lights por mucho que los haya rodado la productora de Erica Lust), y como digo, yo me hubiera sentado en el trono y hubiera atado las manos de la chica de rodillas ante mi para que no pueda hacer otra cosa más que lo que le daría la posición. Me da igual chico o chica, no me voy a poner exigente.

Aparte de ser carísimos para lo que son, me parecen una gilipollez supina estos productos, en especial la cama. Creo que una de las cosas más divertidas del sexo es el movimiento que generas tu mismo, sin que nada mecánico exterior te imprima el ritmo. Vale que para hacerse pajas puede estar divertido por la sensación de masturbarte en una montaña rusa, pero para un uso constante tiene que ser aburrido, y más follando. Aunque se me ocurren un montón de idioteces que hacer sobre la cama, como obligar a alguien a comer un coño/polla como si fuera una ola del mar que va y viene, o ir a contracorriente de su movimiento a ver quien se marea o pierde el ritmo antes y se cae de ella, o pienso en lo que disfrutaría el Recio y su esposa cuando juegan a la niña del exorcista con un aparatito así.

Resumiendo, que en mi cama del Ikea follo igual de bien y el movimiento ya se lo pongo yo. Prefiero ese ímpetu de tirar los libros de la estantería, joder la pintura con el cabecero de la cama, o como en mi caso, descolgar la mesilla fashion que va pegada a la cama del movimiento natural de mis polvos. Y si se me jode, me puedo comprar otra sin tener que llamar a Cofidis.

Y viendo esto, recordé las camas más terribles en las que he follado. Y es que la puta manía de algunos hoteles , hace tiempo, de considerar una cama de matrimonio como dos individuales juntas, era desesperante. Recuerdo especialmente una de la que aún me estoy riendo; hotel Conde de Orgaz en Madrid ( si, yo no follaba en pensiones de mala muerte), dos camas unidas y mucho ímpetu sexual. Como les ponen las sábanas de cama de matrimonio, no nos dimos cuenta de la división. Así que en el centro de la cama, típico empujoncito de te tiro sobre la cama y me pongo encima. Nos ponemos a darle al asunto y notaba que algo raro pasaba, cada vez tenía las piernas más abiertas y él estaba como más hundido, hasta que se quedó aprisionado entre las dos camas. Como el suelo era de gres, se fueron abriendo cual Mar Rojo cualquiera hasta que un extraño movimiento nos llevaría a alguno de los dos al suelo. Nos recompusimos con bastante dificultad y pensamos como ponerle remedio a la situación. Entonces él dijo “Vamos a usar los calcetines con la cama” y se fue al baño. Y yo, toda inocente, me puse a calzar las patas de las camas con calcetines. Y cuando salió del baño muerto de la risa, me quitó el calcetín que llevaba en la mano, lo estiró, y unió los somieres con él. Con un par de calcetines nos bastó para asegurarnos los polvos, mientras yo me veia yendo a Calcedonia a comprar un par de pares para la otra cama, un concepto completamente diferente al follar con calcetines en la cama al que estamos habituados. Así que desde entonces, siempre que se que voy a dormir en un hotel, pienso en llevarme cuatro pares de patucos por si acaso, y para reirme un rato de mi misma.

Años más tarde, mientras le ponía los cuernos al de la historia de los calcetines, sufrí un percance que vino a ser lo mismo que pintarme la A escarlata en la frente. Mi amante se acababa de mudar a su nueva casa y como único mobiliario había una mesa baja , una tele en el suelo y una cama plegable de las que salen de un mueble del tamaño de un zapatero grande, más o menos. Nos ponemos a zumbar en la cama, él debajo y yo encima refrotándole las tetas por la cara para ponerle nervioso. Movimiento de cabeza sin calcular, y zas, ostión en mitad de la frente con el canto del mueble que encierra la cama. Que dolor más insoportable. Que grito pegué. Que dolor, en serio, terrible. Del dolor que tenía no podía parar de reirme ( no se, es un mecanismo de defensa tonto de mi cuerpo, cuanto más me duele una cosa, más risa me produce, así que espero que no me torturen nunca porque van a acabar conmigo muy rapidito) y los lagrimones de dolor corrían por mi cara , ante la estupefacta mirada del dueño de la cama que aún estaba debajo de mi (dolorida pero sin soltar mi presa, que vicio hija) y al que sólo se le ocurrió decir que era la primera vez que me hacía gritar en la cama.¿ Y que es lo que tienen de peligroso los animales doloridos ? Que su carga de adrenalina es tal que son capaces de saltar un empaste de un bofetón, como así sucedió. Lo peor de todo fue cuando a mitad de tarde, después de reconciliarnos con algo de sexo ( él lamía con mis dedos aún marcados , yo le perdonaba) mi frente se hinchó ligeramente y adquirió cierto color amarillento que pregonaba el morado que adquirió al dia siguiente y que me obligó a salir a la calle con gorra unos dias  y contarle una excusa muy tonta a mi marido acerca de un golpe en el trabajo con un archivador.

Si habéis sufrido alguna experiencia terrible de estas, no dudéis en compartirla en los comentarios, que yo también quiero reirme.

Cosas que me repatean : Imbéciles al borde de la cama

El Arte de la Guerra, o Sun Tzu, me enseñó que no hay que mostrarle nunca tu punto débil a nadie o estás muerto, más si llega a oídos de tu enemigo.

Perdonadme, igual me he puesto un poco trágica para contar dos cosas que hacen que me bulla la sangre, una viene de lejos aunque es una gilipollez como un piano, y la otra me pasó el sábado, de manos de Patata Asada, y como él mismo ha reconocido hoy en una conversación telefónica, más de una vez en estos dias ha esperado que le cruzara la cara de lo que me ha quemado la sangre. Eso si, entre risas.

La primera cosa que me repatea hasta la saciedad, es que me llamen imbécil. Creo que viene desde tercero de Bup, donde en el libro de Filosofía encontré las diferentes clasificaciones según tu coeficiente intelectual, si mal no recuerdo de 0 a 25 eres idiota y de 25 a 50 imbécil. Ahora ya no se usa porque es políticamente incorrecto, pero recuerdo que esa clasificación existía. No me preguntéis por qué me sienta peor imbécil que idiota, quizás porque este último término suelo utilizarlo “cariñosamente”. Ya me puedes llamar hija de puta o inventarte cualquier insulto chabacano que me reiré y no me molestaré en contestar pues mi estilo es más insultar con palabras correctas que a veces no lo parecen. Llámame imbécil, y me vuelvo super agresiva.

Ya se que ahora  estás pensando que soy gilipollas, eso no me molesta.

Por otro lado, el sábado por la noche fue tan fructífero que me va a rellenar dos posts. En el salón de mi casa, reunidos para tomar unas copas hasta quedarnos sin sentido, Patata Asada, Chico Costura, mi cuñado, su mujer y yo por un lado, y mi chico por otro un tanto ajeno a todas las conversaciones pues se hallaba entretenido con otra cosa.

La conversación se inicia por enseñarme la foto del novio de un amigo, por el que todos están loquitos, y a mi me parece que tiene una cara de tonto que no puede con ella. Ya sabeis, morado, yo, azul, él.

- Tio, no insistas, tiene caratonto ( todo junto y enfatizando la ene)

- Que no joder, que está buenísimo tía.

- No se, si le conozco y hablo con él, a lo mejor me parece más atractivo

- Ya está la María Moliner, ella no folla si no saben hablar

- Es un atractivo en mi caso, si, ya se que a tí con que sepan despegar la mandibula para meterse tu polla te vale.

- Efectivamente, me da igual que solo rebuzne o sea doctorado en filosofía, no he venido a hablar , solo a follar …

- Que si, que si, pero que yo necesito algo más, al menos saber, por no poner el listón muy alto, que se ha leido un libro en su vida aunque haya sido El Código da Vinci.. me ponen los cerebros, no los cuerpos

- Ay, hija, pareces una zombie…Si, vamos, que tu eres de las que te sientas en el borde de la cama a hablar antes de follar.

La Virgen. Que mal me sentó ese comentario. Uy lo que me picó. Y lo notó. Y lleva tres dias , tres, y lo que te rondaré morena porque es un quema sangre, diciéndome cada vez que no estamos de acuerdo en algo, ya sea de trabajo o de la vida en general ” ¿nos sentamos en el borde de la cama y lo hablamos?” desquiciándome a unos niveles que nos llega a producir verdaderos ataques de risa.

Pero lo que me ha hecho reirme de verdad todo el dia es la conclusión a la que hemos llegado de por qué me da tanta rabia que me lo diga : Porque me muestra como una puritana. Y si lo analizo, es verdad. Debe de ser que a  mi subconsciente de furcia le molesta que le traten como lo que no es.

Luna llena, Halo 3 y polvos

Cada día me lo pongo más dificil a la hora de titular el post. Hoy hay luna llena, como todos estareis “sufriendo”. Yo me declaro lunática oficial desde mi mas tierna infancia,  dependiendo de la intensidad, entre tres y cinco dias antes empiezo a notar su influjo, que suele aparecer en cualquier formato : o tengo una mala hostia que no me aguanto ni yo, o estoy de un sentimental que aburriría a Candy Candy o salida como el pico de una mesa. De hecho, suelo pasar por al menos dos de estos estados, y el dia de la luna en si, puedo parecer una esquizofrénica bipolar : hoy, por ejemplo, me he levantado echándole una bronca impresionante a mi chico no recuerdo ya porqué; mientras comía, he soltado un par de lagrimillas de emoción al descubrir que en Cuatro estaban emitiendo La Bella Durmiente, película que igual no veía desde que tenía ocho años y me ha dejado completamente atrapada y emocionada como una niña ( Maléfica y la bruja de Blancanieves me parecen unos dibujos preciosos), estado del que me ha sacado Mary Poppins porque si hay algo que no aguanto son los musicales en cualquiera de sus versiones, no se porque cojones me tienen que decir cantando algo que pueden decir hablando.

En fin, que te piras de tema de nuevo, tia. Y ahora, mientras escribo esto, me hallo cachonda cual perra en celo a la espera de que el macho de la casa deje de jugar a la consola ( mataría al creador del Halo 3 con mis propias manos) y dediquemos gran parte de la madrugada  al sexo desenfrenado, que además, tenemos seis consoladores por estrenar. Me gusta levantarme los domingos “hartita de follar”, con dolor de piernas  y empalagada de sexo, pensar en porqué estoy tan cansada y recrearme con lo experimentado tirada en el sofá como un trapo. Es mucho mejor que una resaca.

Pero, antes va la partida de Halo. En que momento le regalé la consola. Yo, como novia estupenda que soy para todo, y visto que el muchacho era aficionado al GTA y esa versión la iban a sacar solo para xbox, le compro el juego y la consola, esta edición especial Halo, sin saber yo en lo que me estaba metiendo. Gracias, polvazo de agradecimiento… y le perdí. Desde abril del 2008 los Spartan forman parte de mi vida amorosa, hasta el punto de que abrió el GTA cuatro meses más tarde ( y yo enseñándole escote al del Game para que me lo reservara dos meses antes de la salida a la calle). Durante el primer año era noche tras noche tras noche jugando al puto juego, los primeros meses, o le arrancaba el mando de las manos y le sacaba la polla o me quedaba sin mi ración de sexo; luego tomé la determinación de dejarle hacer lo que ninguna novia haría, que es que me follara y se fuera a jugar, cosa que nos pareció genial a los dos, pues nunca he necesitado quedarme abrazada a nadie después de un polvo, no me mareo, y estas son las cosas que hay que sobrellevar cuando te lias con un frikazo. Claro, que en compensación y para mantenerme entretenida no solo con el sexo me acabó comprando mi Mac Pro, pero ese es otro tema, jaja.

Así que ahora los sábados por la noche son noches de entrecot ( para él, yo no como carne ), Halo 3 y sexo, una versión ampliada de la fiesta del “entrecot y la mamada”  , ese correo que lleva años circulando para compensar a los hombres por el dia de San Valentin, y que siempre me ha hecho muchisima gracia, y apoyo cien por cien.

Hala, y como regalito de despedida, una versión por Muse de Feeling Good de Michael Buble, muy sugerente para acercarse a “alguien”, arrancarle el mando de las manos  y follártelo :

TFT : Competencia desleal, pero chica, si eres tonta que le vamos a hacer

Esta mañana mientras jugaba con mi chico en la cama a practicar las dos cosas que más me joden, que me toquen la cara y que me hagan cosquillas, me he acordado por el nombre de una calle, de un chico al que me zumbé en mi tierna adolescencia y que dejó a un lado mi parte Toy Story  y sacó parte de la hija de puta que hay en mi.

Principios de los noventa. En aquella época para conocer a gente ajena a tu grupo de amigos habitual pero con tus mismos gustos, no habia otro medio de encontrarlos más que a través de los anuncios para jóvenes de El Gran Musical, la Super pop o Ragazza. Diciendo esto hoy en dia, me siento casi como si fuera coetánea de Graham Bell, pero esto debe de ser el progreso.

A la vez coincidió la época en la que empezaba a ser siniestra junto a mi gran amiga, y como éramos tan superfriends y nos lo contábamos todo, cada una escribió por su cuenta a dichas revistas buscando carne fresca. Y que pasó? Pues que como en nuestro mundillo éramos cuatro y el de la guitarra, escribimos ambas a los mismos anuncios y nos respondieron las mismas personas, lo que inició una de tantas batallas que mantuvimos.

Y ambas nos fijamos en el mismo chico, cada una por nuestro lado. El tio, que ya rozaba la veintena y para dos quinceañeras como nosotras eso era un handicap ( era “mucho” más mayor, lo que le daba un +2 de atractivo automáticamente) se lo pasó de muerte jugando con nosotras, ahora que lo veo más objetivamente y doblándome la edad.

Ella como siempre seguía creyéndose superior a mi, cosa que a mi me la soplaba mucho porque yo si que era superior a ella ( jaja) y gastaba menos esfuerzos en joderla. Bien, pues cada una por nuestro lado tuvimos una cita con el tipo este, sin decirnos nada la una a la otra. Un dia, viene como una energúmena a decirme que se ha enterado por el tio este, hablando, que yo también he quedado con él. Pues si, que yo supiera no tenía ella la exclusividad, y además le confieso que me mola. Esas son las palabras mágicas como todas sabemos, para que nuestra “mejor amiga” se convierta en una hija de puta automáticamente. Ella dice que no le gusta, y que me deja toda la via libre, pero si no me importa ella quiere seguir siendo amiga suya. Tachan. Por si quedaba alguna duda, a ella también le mola, y mucho, probablemente más que a ti.Me encanta ese momento condescendiente por su parte dejándome el camino libre, porque si ella, la gran y maravillosa gothic teen estuviera interesada, yo, no tendría nada que hacer. Y tres veces, tres, le demostré en lo que duró nuestra “amistad” quien llevaba las riendas. Esta fue una de ellas, y que nos hizo dejar de hablarnos durante unos cuantos meses.

Va pasando el tiempo y nuestra amistad con el tipo se va afianzando, cada una por nuestro lado, claro. Una noche, aprovechando que sus padres no estaban en casa y que yo me quedaba allí a dormir, decidimos llamarle para que se una a nosotras y pasar la noche de buen rollo los tres juntos. El acepta, nos ha jodido, y se presenta en su casa. Aguantó todas nuestras gilipolleces de adolescente como un jabato, hasta que a eso de las seis de la mañana, viendo que no iba a mojar esa noche, nos comenta que se va para su casa, pero que podiamos acompañarle en el metro un rato. Mi gran amiga, que era una cretina integral, le contesta que le acompañamos pero que ella antes se va a dar una ducha. ¿?. Y nos deja a los dos solos en el salón. Pues tia, que te esperabas, en cuanto echaste el pestillo del baño, el tipo lanzó la caña y yo piqué rápidamente el señuelo, que además le tenia ganas.Nos pusimos a follar en el sofá. Y o se nos fue la olla, o ella se duchó muy rápido, porque nos pilló en plena faena mancillando la tapicería de su sillón.

Acompañamos al tipo en el metro, y a la vuelta ella me confesó que le había sentado muy mal porque en el fondo el tipo le gustaba, que lo había llevado a su casa para enrollarse con él,y que esperaba que él hubiera reaccionado yéndose a la ducha con ella. Recordando esa conversación aún me descojono. Me quedé con ganas de decirle que se jodiera, que sabia desde el principio que a ella también le gustaba,que por eso me había empeñado especialmente en zumbármelo y que habia sido especialmente morboso hacerlo en su propio sofá, pero me limité a un “jo, tía, lo siento, habérmelo contado” aunque mi cara no debía de reflejar lo mismo porque dejó de hablarme una larga temporada.

El altar

Como ya es sabido, siento una atracción enfermiza hacia los altares de las iglesias desde mi más tierna adolescencia. Ayer estuve haciendo limpieza de cds antiguos, y entre otras maravillas me encontré algunos de los textos o mails que le enviaba a mis esclavos virtuales hasta que realizábamos las primeras sesiones. Asi que aqui os dejo mi fantasia sobre un altar, contada a alguien que no recuerdo, en el año 2004. Es el original no he corregido ni cambiado nada.

“Saldriamos a dar un paseo después de que mi pequeño perrito se hubiera encargado de vestir a su Ama simplemente con un corsé, un tanga , unas botas altas y una capa negra. El perrito iria con su atuendo habitual, boxer negro y collar de perro con su nombre. Le pondría la correa y le vendaria los ojos. No acepto preguntas, asi que si de sus labios llegara a salir algún sonido rapidamente lo amordazaría. Adoro el silencio . Solo permito su interrupcion por unos gemidos de dolor o de placer.

Llegamos a nuestro destino. Lo dirigiria a ciegas por el lugar, aunque al sentir en sus pies descalzos el frio suelo de piedra enseguida adivinaria donde estamos : en una iglesia.
A ser posible gotica o romanica. Pequeña, no necesito grandes catedrales. La de Pals, en Girona, es la que tengo en mente.
Al fondo, un altar de piedra, levemente iluminado por las velas y el reflejo de la luna a través de las vidrieras , y viéndolo todo, la imagen crucificada del mayor de los sumisos de la historia.

Oredenaria al esclavo que me quitara la capa, aun con los ojos vendados , me dirigiria al altar, el se quedaria esperando al principio de la iglesia. Le ordenaria quitarse la venda de los ojos y que se acercara a mi , por el pasillo central a 4 patas. Le dejaria ver por unos segundos el brillo de lujuria de mis ojos, antes de obligarle a lamer mis botas desde su posición en los escalones que suben al altar. Cuando me parecieran lo suficientemente limpias, lo agarraria del pelo, dejándolo de rodillas y le ordenaria que se subiera al altar y se tumbara sobre el . Pasaria mis dedos por su piel, erizada por el frio contacto de su cuerpo con la piedra. Posición brazos en cruz y piernas abiertas. Cogería 4 candelabros de pie , los que sostienen los cirios, y ataria sus brazos y piernas a ellos. Ya sabes, cariño, si te mueves un milimetro la cera de la vela caera y no me hara falta castigarte, lo haras tu solo, jaja. Le besaria dulcemente en los labios . Morderia ligeramente sus pezones, endurecidos ya por el frio. Sacaria una pequeña daga, y después de darle a lamer la hoja ( no el filo) , bajaria por su pecho marcando el camino , sin presionar, sin hacer marcas ni sangre ( no me gusta, la mercancía hay que cuidarla ), hasta llegar a los boxer, que rajaría con la hoja, arrancándolos. Me subiria al altar y me pondría de pie sobre el, sobre ti, con tu cuerpo entre mis piernas. Volveria a lamer la hoja del cuchillo y cortaria los lados de mi tanga, que acto seguido meteria en tu boca, empieza a saborear a tu Ama, ademas de ahogar futuros gemidos. Quiero silencio completo. Me sentaria sobre tu pecho, de espaldas a ti, mostrandote mi culo …tranquilo querido, después te dare el placer de que lo lamas.. jaja… me doy la vuelta sobre mi misma , mirandote, y vuelvo a lamer el cuchillo con cara de niña mala… suelto una pequeña risita y me abalanzo sobre tu polla… con mi lengua.. siento como tu cuerpo se estremece de miedo entre mis piernas, aunque al sentir mi lengua siento como se relaja e incluso como se escapa un pequeño gemido a traves del tanga que tapa tu boca. Me rio a carcajadas, a la vez que notas como mi coño se ha humedecido mas por el contacto de tu piel. Sigo jugando con mi lengua en tu polla y huevos, intercalándola con el frio acero del cuchillo. Me excita sentir tu cuerpo estremecerse . Cuando noto tu orgasmo cerca, dejo de tocarte. Me doy la vuelta y veo tus ojos suplicantes , y tu respiración agitada. Te saco la mordaza y te doy a lamer mi coño chorreante. Quiero sentir tu lengua bien dentro, lame como un buen perrito, como te he enseñado que me gusta. Tienes que conseguir que me corra y marque con mis jugos toda tu cara. Agarro fuerte tu cabeza entre mis muslos cuando llego al orgasmo . Lames bien todo, tragándote hasta la ultima gota.

Te vuelvo a poner el tanga en la boca, la venda en los ojos y me voy unos minutos. Te dejo atado, excitado y amordazado. Uhmm podria llamar a la policia y decir que te he encontrado atado en el altar de la iglesia, supongo que por alguna especie de rito satánico …asi pasarias una noche entre rejas, desnudo.. jaja.. y no creo que fueras capaz de decir que tu Ama ha sido quien ha ideado todo esto. Dirias que eres un sectario. Y en el fondo lo eres, me perteneces, te has entregado a mi en cuerpo y alma..

Oyes mis tacones volviendo. Te quito la venda de los ojos y te enseño un rosario, con las cuentas bastante grandes… jaja… uhmmm hay que ver los católicos las bolitas chinas tan majas que se idean…

Me vuelvo a subir al altar, y dejando mi coño frete a tu cara, voy metiendome las bolas del rosario por el coño. Meto 5 . tiro de ellas y ves como salen empapadas. Las lamo, y me las vuelvo a meter, siempre bajo tu alucinada mirada. Te ordeno que eleves tus caderas un poco y abras tus piernas al máximo… ahora te toca a ti, cachorrito. Mientras acaricio tu polla, voy metiendo las bolitas una a una en tu culito. Oigo tus gemidos a traves de la mordaza. Tu polla esta al reventón cuando he acabado de meterlas todas. Te hago una foto asi .

Me subo al altar dejando tu cuerpo entre mis rodillas. Mi coño esta a la altura de tu polla. Has sido un buen cachorro, has cumplido a la perfección los caprichos de tu Ama, tendras tu recompensa. Te quito el tanga de la boca a la vez que me clavo tu polla hasta el fondo de mi coño. Uhmmmm… oigo tu gemido de placer, y empiezo a cabalgarte despacio, masajeando tu polla con mi coño , dominándola con los musculos de mi vagina. Mientras hago esto, cojo una vela y sobre tu pecho voy dibujando con cera una L y una G ( Lady Gothic) , cada gota de cera que cae hace que te estremezcas y tu polla me penetre mas. Recuerda que tienes que pedir permiso para correrte, cariño. Pero sere un Ama comprensiva y dejare que lo hagas , aumentando la fuerza de mis movimientos de caderas. Quiero oirte gritar mientras te corres, cuando noto que vas a hacerlo saco las bolas de un tiron de tu culito haciendo que tu orgasmo sea increíble ;) . Después, dejaras mi coño bien limpito.

Aunque al principio te he dicho que las Amas no tenemos sexo con nuestros esclavos habitualmente, esta seria una ocasión especial ;)


El polvo de los muertos

 

cementerio

Intento hacer memoria de porque acabé allí y con quién, un habitual no era, aunque si fue en los comienzos de empezar a salir por aquellos garitos de oscuridad y perversión, de hecho no se porque hablo en plural pues solo existía uno, cerca de los cementerios de San Justo y San Isidro, y a plena luz del dia y pasados los años soy incapaz de distinguir a cual de los dos nos fuimos, aunque intuyo por la situación del garito que fue al primero porque queda más cerca.

Me hace gracia que no recuerde a quien me follé aquella noche, solo recuerdo que tenía el pelo largo liso y negro y llevaba una gabardina, supongo que con un aspecto vampírico que me atrajo lo suficiente como para dejarle disfrutar de mi yugular y mi femoral; pero si me acuerdo perfectamente de lo que llevaba puesto  aquel día, botas de militar, medias de red sujetas por  un liguero ( era la primera vez y descubrí lo práctico que es para follar sin tener que liarte con los pantys), una falda de tubo con raja enorme enseñando media pierna, mis martens inseparables en aquella época, y debajo de la recién estrenada gabardina negra con el forro rojo que era la envidia de mis queridas amigas, una camiseta de red y el sujetador negro debajo. Vamos, un pedazo de zorrita siniestra de diecieis años, de las que ahora se hacen llamar gothic lolitas, jaja.

Podría inventarme una bonita historia romántica a lo Crepúsculo ( saga que tampoco soporto) de como nos cortejamos en la discoteca, como se cruzaron nuestras miradas en la pista de baile mientras el resto bailaba como cuerpos retorciéndose en el purgatorio, pero seguro que no fue así  y en algún momento se acercaría a mi con un mini de cerveza que era lo que se estilaba alli.

Supongo que nos meteríamos mano allí dentro el tiempo suficiente como para calentarnos y querer salir fuera, momento genial en el que avisaba a mis envidiosas amigas adolescentes que aún no habían comprendido que se ligaba más haciendo reír que de pose, “ahora vuelvo” era la consigna eufemística para refrotarle a las demás que tu modelito desde luego habia surtido más efecto que los suyos.

Fuimos al guardarropa a por nuestras respectivas gabardinas, atrezzo indispensable por aquel entonces, asi que igual fue por esta época del año; al lado del garito había una pequeña bodega, donde compramos un litro de cerveza, me cogió de la mano y me dejé llevar entre callejuelas hasta llegar a una zona más abierta, rodeada por un muro y una valla de alambre, donde habían hecho un agujero por el que pasaba una persona sin problema. Obviamente, allí que fuimos, y al traspasar la valla una columna de nichos me dejó claro hasta donde habíamos llegado. Dios, que momento tan gótico, siniestro, romántico y sensual para una adolescente pirrada por ese tipo de fetiches mortuorios, y lo que hace el alcohol, porque igual es la edad o que estoy serena mientras escribo esto, pero hoy en dia o me estás echando el polvo de mi vida y tengo el cerebro desconectado, o me da que algo de yuyu por los ruidos percibidos en los alrededores. Pero no recuerdo ruidos, más bien el frío de una lápida bastante grande sobre la que nos sentamos a bebernos la cerveza que como no, abrió con el mechero, y lo que vino después, los besos y caricias que precedieron al polvo con la falda por la cintura, el descubrimiento de la comodidad de no tener que quitarse las medias antes mencionado, me hace gracia acordarme que no nos quitamos las gabardinas para nada, tengo flashes de cambio de postura porque recuerdo su pelo largo cayendo sobre mi más el frio de la piedra que traspasaba la ropa  y también el ver la cruz de la tumba sobre la que estábamos, así que hubo un claro encima y debajo por mi parte, y aunque no pueda catalogarlo de polvazo, si que se lleva la etiqueta de morboso cien por cien.

Y ahora acabo de recordar que, o perdí las bragas en el cementerio, o el “machito” se las quedó de recuerdo.

 

 

Una noche de otoño

murallager

La primera vez que paseamos por allí me encantó, ya te lo dije. Esa paz, el silencio, la historia escrita en cada una de las piedras, el sol cayendo, paseábamos de la mano, siempre buscabas entrelazar tus dedos con los mios cuando caminábamos; cuando estábamos juntos, ahora me doy cuenta, te resultaba casi imposible no tocarme, aunque fuera un mínimo roce, conseguías que nuestra piel siempre estuviera en contacto.

Justo aquí, donde muestra la imagen, de repente, tu cara se transformó. El niño bueno que paseaba tranquilo de repente desapareció y dejó salir, a través de tu sonrisa picarona y el brillo de tus ojos, al pequeño perverso que llevabas dentro y que era capaz de emerger en cualquier momento. Creo que eso es lo que más me gustaba de tí, con sólo una mirada sabíamos donde volvía a empezar el juego, aunque en realidad lo nuestro fue una partida constante.

Me cogiste de la mano y riéndote, empezamos a meternos entre matorrales y caminos extraños, “te va a encantar, Amita” ; así me llamabas cuando no jugábamos, jamás pronunciamos nuestros nombres, aunque los sabíamos de sobra; cuando estábamos solos no permitía ningún diminutivo, pero tú pasabas de gusano, perro y cachorrito según me apeteciera. Aunque se que “peque” era como más te gustaba que te llamara, según me oías pronunciarlo tu pantalón se abultaba sin remedio. Conociéndote como te conocí, puedo imaginarme el porqué.

Llegamos a una especie de zona amurallada con pequeños recovecos, no muy accesibles a primera vista, donde había una serie de cuevas pequeñas y oscuras, con verjas que prohibían el paso. No hizo falta que me dijeras más, aquella noche mientras el resto de la ciudad celebraba la víspera de la virgen, nosotros aprovecharíamos para hacer lo que aún ni siquiera habíamos nombrado, pero que los dos sabíamos.

Volvímos a tu casa excitadisimos, a la espera de que se hiciera de noche y prepararnos para el evento. Bueno, yo, pues tu te pasaste el resto de la tarde castigado de cara a la pared con la polla como un palo escuchando el sonido de mis preparativos :  el agua de la ducha, la puerta del armario, los tacones de las botas, el característico olor de mi perfume cuyo olor una vez que me conoces ya es imposible no asociarlo a mi, mis risas mientras pensaba en silencio que iba a hacer contigo alli…

Y la noche se cerró. Era la hora de sacar a pasear a mi perro, después de más de tres horas de rodillas necesitaba estirar las piernas. No sabias que vestía debajo del abrigo de cuero, pero si que tú tan sólo llevarías los boxer negros y tu collar de perro debajo del tuyo, además de las botas de militar.

El camino hasta el lugar lo hicimos andando, aunque estaba un poco lejos de tu casa, era una preciosa noche de luna llena y siempre me gustó putearte con el tema de que tu cabeza quedara por debajo de la mia. Y además paseabas bajo la amenaza de ser atado con la correa en cualquier momento que no me pareciera bien tu comportamiento, a mi me daba igual, no me conocía nadie en esa ciudad, y aquello te ponía tan nervioso que casi preferías el atropello de un coche por no ir subido al bordillo que el no cumplir esta imposición.

Llegamos nuevamente al sitio, alumbrados por la luz de la luna que aquella noche se convirtió en nuestra cómplice; y el demonio nos abrió las puertas del delirio al darnos cuenta de que el candado no cerraba la cadena de la verja y que se podía retirar sin necesidad de forzarla, cosa que estábamos dispuestos a hacer aunque no hubiéramos dicho nada.

Era una pequeña cueva, con el techo no muy alto, en este  había una especie de claraboya protegida por una reja,por la que se colaban los rayos de la luna, que le daba un aspecto especialmente acogedor a nuestros ojos.

Aunque intentaba que no notaras mi excitación, mi respiración agitada me traicionaba. Yo gruñía ligeramente, tú soltabas tú “uy,uy,uy” , señales que nos indicaban mutuamente que el juego de verdad acababa de comenzar. Disfrutábamos de la complicidad suficiente como para no  necesitar la palabra mágica que acaba con el juego, y es que nunca dejamos de hacerlo; así que a mi orden te quitaste rápidamente el abrigo sin mediar palabra, te clavaste de rodillas en el suelo y bajaste la mirada hacia el suelo. Gemias asustado. Me ponía cachondísima oirte. Te ordené que te despojaras del resto de la ropa, botas y boxer, te puse las esposas con las manos a la espalda, recogí la ropa y me fui de allí cerrando la verja. Aunque tu no me veías, estaba lo suficientemente cerca como para oír tus gemidos y quejas, que empecé a concebirlas algo más reales cuando diez minutos más tarde, seguía sin aparecer. Y es que realmente hacía muy buena noche, y la zona estaba especialmente tranquila.

Cuando oiste mis pasos de vuelta, corriste a mis pies a lamer mis botas pidiendo perdón, e incluso derramaste alguna lágrima que recogiste con tu lengua antes de que dejara marca en las botas; te acaricié la cabeza para tranquilizarte, tu Ama había vuelto, y como premio te dejé meter la nariz en mi entrepierna.

Pero la noche no había acabado, mientras estaba fuera me había dado tiempo a pensar algo nuevo. Te dejé que me quitaras el abrigo con los dientes como tan bien sabías hacerlo para que descubrieras que llevaba bajo él : nada exceptuando unas bragas negras y un pañuelo al cuello, además de las botas de militar hasta la rodilla. Como premio al gemido de placer involuntario que se escapó de tu garganta y que interpreté como un piropo, te permití que me quitaras las bragas con la boca, y como recompensa te dejé que te las pusieras y sintieras lo más cerca que te estaba permitido de tu polla lo cachonda que estaba ya tu Ama en ese momento; y para que disfrutaras del momento con todos tus sentidos, te vendé los ojos con mi pañuelo, esposé tus manos unidas a la cadena de la puerta que colgué de la claraboya, dejándote ligeramente suspendido; te quejaste pero tus súplicas con la polla dura no me convencían lo más mínimo. Te besé ligeramente en los labios, estabas tan tierno; aunque te hice saber que había tenido que ponerme ligeramente de puntillas para hacerlo, y te puse nervioso al decirte que te castigaría por aquella osadía; tanto, que te quejaste hasta que te crucé la cara de una bofetada. Entonces empezaste a llorar, asustado y aturdido, no te había pegado nunca, y tus lágrimas rodaron por debajo de la venda. No pude evitar lamerlas, y salí de la cueva sin decir una palabra. Como no podías distinguir las sombras, te confieso que me quedé observando tu nerviosismo desde la puerta, durante treinta minutos exactos, en los que mi excitación aumentaba por momentos al oirte llamarme, suplicarme, pedirme perdón, gemir, quejarte, sollozar … y todo, sin intentar soltarte ni un sólo momento, apenas te movías, no buscabas liberarte de la cadena, solo mi benevolencia.

Oiste nuevamente mis pasos entrando en la cueva, me acerqué a ti y sin mediar palabra te liberé de tus ataduras. Te arrodillaste inmediatamente y comenzaste a lamer mi coño como un perro que bebe agua después de haber estado corriendo por el campo, ávido, deseoso, completamente agradecido. Cuando me encontré lo suficientemente satisfecha, salimos de allí, te devolví las botas y caminamos hasta casa, tú con mis bragas bajo tu abrigo y yo completamente desnuda bajo el mio, con el pañuelo nuevamente al cuello.

Y como regalo por tu buen comportamiento, te permití lamer mi coño durante horas y dormir entre mis piernas después de que te corrieras al mínimo roce con mi mano, una vez satisfechas mis necesidades orgásmicas.

Y es que hoy, hace nueve  años de aquella noche.

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