Y es que ayer lunes, así, sin comerlo ni beberlo, me junté con siete consoladores en un momentito, lo que me convierte en la poseedora de 19 consoladores ( con y sin vibración), lo que según lo digo me parece un poco aberrante de primeras, y de segundas me hace pensar que si no me contuviera, está claro que me convertía en ninfómana si o si. Supongo que debería de declararme ya oficialmente una salida contenida. Lo bueno de esto es que descubres otro bulo adolescente : los granos salen por la pubertad en sí, no por masturbarse, pues si no a estas alturas mi cara parecería un crater lunar. Supongo que si fuera verdad ya existirian cremas que paliaran el efecto de eyaculadora activa y existirían parches para taparte los granos pajeriles antes de una cita como hay ya para los herpes labiales, que no veáis si me da asco que llamen así a una calentura normal y corriente, aunque ese sea su nombre.
Ayer llegó, con algo de retraso, mi regalo de reyes, la edición especial de “Liebe ist fur alle da” , el último disco de Rammstein una bonita caja metálica:
Con una gran sorpresa interior :
Seis consoladores como seis soles de distintos tamaños y grosores, de gelatina, unas esposas de policía de verdad, con su bloqueo incluido ( para que no te las puedas apretar más una vez puestas y acuses al madero de violencia policial), un botecito de lubricante con el logo del grupo y el disco en una edición especial, tanto, que viene censurada pues en Alemania la segunda canción del cd “Ich Tu Dir Weh” (“te hago daño”) no ha pasado la censura.
Que berraca me ponen. Ay. Aún no he estrenado ninguno, e incluso alguno de ellos lo utilizaremos para la fucking machine, que aunque no hable de ella, sigue en preparación.
A la par, recibí por otro lado, un vibrador que habia comprado por internet en mi sex shop favorito, esta vez de triple acción :
Mide 22 cm base incluida, y tiene dos tipos de movimiento : al grande le rota la cabeza, y el pequeño, pensado para darte placer anal, vibra como una culebrilla. El delfín está para adornar y para que choque contra tu clítoris convirtiéndolo en una fiesta total. Además cada movimiento tiene tres intensidades distintas de vibración combinables entre sí, por lo que llega a ser casi imposible no correrse en algún momento. Este si lo he probado ya, jaja. El rotor de la cabeza está bien aunque para mí insuficiente; junto a la vibración del pequeño, lo convierte en una paja increíble. de textura gelatinosa, es de fácil inserción y limpieza. Además, tiene amplias posibilidades de juego: colocado en las bragas a lo largo de los labios vaginales, la cabeza giratoria roza en el clitoris y la que vibra va acoplándose como puede con su cosquilleo excitante, por lo que lo añado a los insturmentos de limpieza de la casa, y es que, como creo que ya he contado alguna vez, me encanta ejercer de maruja mientras unas bolas chinas o un consolador entre mis piernas convierten en excitante cualquier tarea de la casa. No todos los juguetes sexuales sirven para este menester, pero mi nuevo delfinito lo cumple.
Me voy a poner la lavadora.







