No es que me haya dado por practicar una nueva parafilia rollo fist zoofílico ( vale, soy tan bruta que pienso en el jamón en pata entera y no en lonchas) si no porque son las dos cosas que no se pueden hacer en el embarazo y que me apetecen un montón. Lo normal, basta que te prohiban algo para que te apetezca mucho más.
Lo del jamón al parecer es por la toxoplasmosis, que es muy peligrosa para el feto (para la madre no supondría más que un simple catarro) y después de haberme dejado arañar ( bueno, vale, no me he dejado pero es inevitable si los tienes) por los gatos antes de quedarme preñada, me ha dado negativo. Asi que nada de jamón serrano ni carnes crudas ni nada por el estilo. Luego también tenemos otra bacteria, la listeria, que es más peligrosa aún y te deja sin consumir otra serie de alimentos apetecibles, como todos los quesos que me gustan. En fin, que me tiene hartita, que veo un jamón o un trozo de roquefort y se me caen las lágrimas. En serio, no se como no nos hemos extinguido ya con la de historietas que no puedes hacer “por si acaso”. Y joder, tiene que ser algo muy serio porque te dejan fumarte hasta cinco cigarros al dia, pero el jamón, ni olerlo. El otro dia le decia a mi chico que si me ponian delante un bocata de jamón o un porro de maria (otra de las cosas que he dejado, claro, pero esta ya por conciencia propia) no estaba segura a por cual de las dos cosas me tiraba antes. La matrona, de hecho, le recomendó que el dia del parto no me llevara flores y si algo de jamón serrano…supongo que las flores tampoco se las podrá comer una.
Pero lo del sexo anal me tiene traumatizada perdida. Que ganas de que me den por el culo literalmente (que figuradamente ya me lo dan a diario), que vicio por dios. Con lo bien que viene para las almorranas y el estreñimiento (otro par de síntomas guays que tiene esto de estar embarazada). Y es que ya pasados los tres primeros meses, que son nulos de apetito sexual (joer, que estress, el año pasado me pilló de sorpresa y no se que me pasaba, creia que estaba enferma o algo, cuando ya me enteré de que era normal causado por las hormonas), al llegar al cuarto mes todo eso se revoca y las ganas de follar son constantes. Pero constantes, constantes. Si yo ya de por si soy bastante activa-salida, ahora es ya de juzgado de guardia, menos mal que las pajas no me las han prohibido e incluso he leido que es bueno para el bebé porque las disfruta…pues se lo está pasando genial el muchacho/a, porque parezco un mono, polvos aparte, claro. Que también es bueno que el bebé entre en contacto con el semen del padre (o sea, seguimos follando sin condón) y que la madre trague también (pero mira, por ahí no paso, que esa también es leche sin pasteurizar), y las nuevas posturas a adoptar porque también da un poco de grima que el padre empuje desde encima no lo vayamos a chafar , así que toca encima o a cuatro patas, posturas que no me desagradan para nada, todo lo contrario… pero jo, lo del sexo anal lo llevo también bastante mal. Así que ahora me ha dado por ver porno anal en cualquiera de sus vertientes (tio-tio, tio-tia, tia con arnés-tio) y echarlo tanto de menos como el jamón serrano.
Pero bueno, todo sea por una buena causa, y ya pienso que en Agosto, podré comer jamón, en Septiembre (pasada la cuarentena) podré tener sexo cerdo como a mi me gusta y para febrero, fumarme un porro. Esto de ser madre es precioso, si.






