Fucking con el profe

Este quizás fue el primer ostión amoroso que me llevé en mi vida, dios que mal lo pasé, pero ahora viéndolo con el paso de los años …yo hubiera hecho lo mismo.

 

Corría el año de las olimpiadas de Barna, yo estaba en segundo de bup , en el nuevo sistema operativo no se a que equivale ni me importa, o sea,15- 16 añitos,  con mi pavo ya encima y  todo, y en plena vorágine de hacerme de una tribu urbana, elección en la que influyó también el sexo , pero que contaré en otro post.

Ese año me tocaba por fin como profesor de una de las asignaturas  el único macho apetecible de todo el colegio, un  rubio de ojos azules y labios carnosos de 27 años, temido por las alumnas por ser un hueso y tener siempre que llamarle de usted, al igual que él a nosotras se dirigía con el formato “Señorita+Apellido.”

 

Y  no recuerdo porque motivo se me puso en los ovarios que yo acababa tuteando a ese tío, por cretino. Reconozco que en un principio, no me cayó bien, iba demasiado de profe estirado … así que me propuse sacarle el palo del culo, porque en el fondo me molaba.

 

Aquel año salí delegada de la clase, por lo que trataba bastante a menudo con él, principalmente porque era un pedazo de cabrón como profesor y había que estar reclamándole a menudo.

 

Un día, me llama para preguntarme la lección : Srta XXX…. A la pizarra. No se porque le digo que si seria tan amable de llamarme por mi nombre de pila, y me responde todo soberbio que por qué… le contesté que porque mi hermana , que  era estudiante en el colegio, también era la Srta XXX , y que mis padres habían hecho el esfuerzo de ponernos un nombre a cada una  para diferenciarnos en este tipo de situaciones, y que era un buen momento para hacer uso de ellos.  Aceptó mi condición a cambio de que yo también le tuteara a él.

 

Tiempo después me reconoció que en aquel momento me hubiera matado gratis por el vacileo que me marqué, le había desarmado ante toda la clase  y no tuvo otra que bajarse los pantalones .. Claro, que cuando me lo confesó, ni los llevaba puestos 😉

 

A partir de aquel momento nuestra relación cambió, quizás por el tuteo, o porque descubrimos que teníamos las mismas aficiones musicales ( vale, a algunas me vendí como una perra como conseguirle… como a Vanessa Paradis  y a escuchar música clásica …bueno, esto segundo se lo agradezco.), asi que la relación se fue estrechando, pero marcando las distancias.

 

Los lunes a última hora de la mañana tocaba tutoría; yo aprovechaba esa hora, como delegada, para hablar con los profesores que estuvieran libres en ese tramo de tiempo para presentarles nuestras inquietudes. Como he dicho, ejerciendo de  profesor era un cabrón, y por casualidades del destino era el único maestro de todo el colegio que tenia libre esa hora sin dar clase, por lo que pasábamos todos  los lunes una hora solos en la sala de profesores.

 

Y ahora, vamos a ponernos todos en la situación, viéndola desde fuera y con la edad :  Si una niñata de dieciséis años con su uniforme incluido  se pasa el día entero intentando calentarte, consiguiéndolo la gran parte  de las veces, da muestras suficientes de que le gustas y estas en un cuarto  donde no hay cristales, está la llave echada y vives en una época en la que ni dios ha oído hablar de la pederastia…  Por el otro lado, eres una adolescente enamorada de tu profesor , le tienes encerrada en una habitación, su cuerpo  a escasos milímetros de ti y oyes más el latido de tu corazón en ese momento que cualquier sonido que haya en el ambiente…

 

Pues claro. Nos lanzamos como animales en celo, pero dentro de un limite que la podíamos liar. Después del arranque, decidimos de mutuo acuerdo mantenerlo en secreto porque se nos podía caer el pelo. 

Empezamos entonces a vernos discretamente al salir de clase ( aún faltaban unos años para la serie del mismo título), en el centro de la ciudad bien alejados del colegio para que no nos vieran., no veais la de actividades extraescolares que me inventé aquel año., y la de excusas que le tuve que poner a mis amigas del colegio para no quedar con ellas muchas veces.

 

Así que la relación pasó entre el disimulo del colegio y los revolcones en su casa alguna tarde entre semana,  los domingos fijo.  Su asignatura la aprobé con nota  durante todo el curso, siempre me ha gustado estudiar, pero también me fui enamorando como una boba. Llegaron las vacaciones de verano, tres meses sin verle, y encima me estrenan la telenovela Abigail, que contaba la historia que estaba viviendo , por dios, que comida de cabeza constante,  menos mal que estaba mi chico-aguarrás disponible para hacerme pensar en otras cosas …

 

Por fin Septiembre, después de tantos días sin saber de él ( no existían los móviles, remember) tenia curiosidad por lo que iba a pasar ese año … pues que a falta de una asignatura, me iba a dar dos. Cojonudo, le veía más horas.

Igual por eso se nos empezó a ir un poco más la olla y se nos olvidó disimular algunas cosas,  como que gastábamos demasiada confianza para ser profe y alumna, hablábamos en el pasillo siempre que nos encontrábamos, y para colmo, me sentó delante de su mesa, por lo que cruzábamos excesivas miradas cómplices, y añadí otro olor a mi colección de olores que me ponen perraca :  la colonia Fahrenheit. El señor Christian Dior y el aguarrás en el mismo saco. Estoy peor de lo que pensaba.  

 

Ya casi a final de curso, una de mis dos grandes amigas, me preguntó si estaba liada con el profe. Se lo negué unas cuantas veces, pero claro, entre que era ya obvio casi y que yo tenia unas ganas locas de contárselo ya a alguien, por dios, que iba a reventar, al final le confesé que llevaba ya una temporada zumbándome al profe. Y mi gran amiga se lo contó a nuestra otra gran amiga, y entre las dos me da que se lo contaron a alguien más porque un buen día la directora del colegio nos llamó a su despacho para comunicarnos que existía la sospecha en el colegio de que ambos estábamos manteniendo una relación demasiado extraescolar.

Os acordáis de una escena del capítulo de los Simpson en el que Bart se enamora de su babysitter , donde esta le mete la mano en el pecho, le arranca el corazón y se ríe ?… Pues así me sentí yo ante su contestación: ni había nada, ni habría nada, y que serian invenciones de las alumnas por  vernos juntos. Obviamente con 16 años esperaba que la contestación fuera que me amaba con locura y que lo dejaba todo por mi; con el doble de edad pienso que se le tuvo que cerrar el ojete cuando se vio denunciado por abuso a una menor y ver que su carrera de profesor se iba a tomar por culo casi recién empezada, así que hoy en día, no le guardo ningún rencor, aunque después de aquello no volvió a hablarme fuera de las clases, ni me volvió a llamar, y encima me suspendió la última evaluación de sus dos asignaturas para llevarme a Junio cuando los exámenes estaban aprobados ( folladas aparte, las asignaturas que él me impartía siempre han sido mis favoritas en todos los cursos, por lo que las buenas notas las sacaba antes de abrirme de piernas).

 

 

Menos mal que llegó el verano, además ya dejaba el colegio porque no impartían COU y había que cambiarse a un instituto(que gran descubrimiento¡), así que las heridas se fueron cerrando solas con el apoyo del chico-aguarrás y el “hombro” fingido de ese par de hijas de puta que como todas las buenas amigas, están ahí siempre para consolar porque les encanta verte jodida.

 

 

 

 

Lo bueno es que de este tipo de experiencias, aunque se sufra mucho, se aprenden un montón de cosas, y yo de esta aprendí tres cosas que he puesto en practica en la medida de lo posible a lo largo de mi vida a partir de entonces:

 

Donde tengas la olla, no metas la polla , aunque reconozco que alguna vez se me ha ido la olla y al final me han acabado metiendo la …cuchara, pero intento que no ocurra.

 

Las tias no sabemos ser amigas entre nosotras, y el tiempo me lo ha seguido demostrando. Lo dicho, prefiero la amistad con un hombre,  que también sabes que va a intentar joderte, pero en el sentido carnal de la palabra, y es mucho más divertida la relación.

 

“Eres dueño de tus silencios y esclavo de tus palabras”.  Creo que la frase lo dice todo por si sola, a partir de ese momento me pienso mucho que secretos míos le revelo y a quien.  De otros no lo hago nunca, no corre sangre maruja por mis venas.

 

 

Hace un par de años me lo encontré, junto a dos profesoras más de la época; nos saludamos, les puse al corriente de mi vida; ellos seguían en el colegio para no variar; el renegador ha empezado a echar barriga y a perder pelo; me alegré, soy una zorra, lo se, pero una vigorosa relación con una teen le hubiera conservado mejor seguro 😛

 

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