La nota a mi misma

 

Un viernes por la noche estábamos en casa de mi sadiquillo cenando ( su mujer estaba fuera de la ciudad, obviamente), cuando en la 2 emitieron esta peli : 

leolo

Si no la habéis visto, os la recomiendo.  Vista con unos ojos “normales”, es una preciosa historia acerca de la supervivencia de un chaval l a través de la escritura y la imaginación para evadirse de su raro, triste y soez entorno. Vista con nuestros ojos, fue un legado de cosas que habia que probar. 

Tranquilos, no nos follamos un gato. Ningún ser vivo que no fuera él mismo, sufrió ningún daño durante nuestra relación. 

Pero si a nuestras mentes retorcidas se les ocurrió irse a la casqueria del mercado al dia siguiente para poner en práctica lo visto y alguna cosa más.

 

Si recuerdo el momento visto desde dentro, siento la excitación del momento, el que sólo los dos supiéramos que íbamos a hacer con aquella comida lo hacia realmente morboso; visto desde fuera, probablemente parecíamos dos fanáticos de los entresijos que se iban a dar una comilona espectacular. 

 

Pero nada más lejos de aquella realidad, ya que lo que íbamos a hacer era follarnos aquellos trozos de carne viscosos. 

Léolo, guarda un tesoro en la cisterna del cuarto de baño de su casa : envuelto en papel de periódico, esconde un hígado fresco contra el que se frota para masturbarse.

 

Bien, que tire la primera piedra quien no esté pensando ahora mismo en la sensación, que tiene que dar. 

 

Pues nosotros lo pensamos, y lo hicimos. Y ya puestos, probamos también con unos sesos. Y ya se nos fue la olla del todo ( lo reconozco) cuando cogimos también una lengua de vaca casi al borde del extasis casquerofílico.

 

Que cada uno de rienda suelta a su imaginación de lo que alli ocurrió. Por mi parte, he de decir que la sensación del hígado frio junto a su textura me encantó, es algo que volvería a probar. La lengua por si sola no tanto, ya que al estar un poco mas dura y un tanto áspera la sensación era más extraña, pero combinadas fueron deliciosas.  En cuanto a mi sadiquillo disfrutó tanto con el hígado como con los supuestos lametazos de la lengua, y como colofón hundió su miembro en unos cuantos sesos hasta que los hizo puré. 

Disfrutamos como verdaderos cerdos.

2 thoughts on “La nota a mi misma

  1. Chatarrera, me dejas de piedra (y la entrada anterior aun más). En tu blog no das forma alguna de conectar contigo. Y ya sabes que yo desearía hablar…

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