De concierto : Franz Ferdinand

Siempre he sido carne de conciertos. Me vuelve loca la música en directo, y no solo por el morbo de follar en un concierto , jaja, si no por el ambiente, el sonido, la sensación de escuchar una canción que te gusta interpretada por el artista en directo y en todo su esplendor, y compartirla con las miles de personas que hay contigo, es una experiencia brutal. 

Mi carne estaba ya deseosa de esas sensaciones, asi que el viernes me fui a ver a Franz Ferdinand con un par de amigos, uno de ellos el siniestro de la coleta, compañero inseparable de este tipo de eventos, y una amiga virgen en estas lides que disfrutó como una enana. 

Los primeros teloneros, de cuyo nombre no me acuerdo, calentaron el ambiente para dar paso a Mando Diao, grupo que desconocia y me encantó, imposible dejar de bailar con su música, los pies se mueven solos . Haced la prueba con el siguiente video: 

Con el ambiente completamente efervescente, llegaron a las 23 h por fin Franz Ferdinand, otros maestros de hacer bailar hasta la saciedad. Si soy sincera, no los conocia hasta que mi amigo me propuso ir al concierto, allá por el mes de enero, pero sabia que si le gustaban a él, me gustarian a mi. He estado escuchándolos durante estos meses hasta crear el deseo de ir al concierto de verdad, ahora ya con el explicito deseo de escuchar en directo dos de sus canciones : 

En este caso, el deseo fue cumplido. 

Pero en el siguiente no, cosa que casi era de agradecer. La canción, que pertenece al último álbum, eleva mis niveles lúbricos una barbaridad desde la primera vez que la escuché. En mi lugar de trabajo puedo escuchar música a bastante volúmen, por lo que esta ha sido una de mis favoritas los últimos meses para alegrarme la mañana. 

Una tarde aburrida con poco movimiento, nos encontrábamos mi chico y yo un poco aburridos, y empezó a sonar la canción; 

Puse mi mirada de niña mala y el su cara de oh dios que se te ha ocurrido, y me dirigi hacia él al ritmo de la música, subiendo poco a poco mi jersey con intención de quitarmelo. me coloqué detrás de él, y mientras le usaba como barra de streaptease, siempre al ritmo de la música, me quité el jersey, que dejé caer ante sus ojos lanzándolo desde detrás. Volví a rozar mi cuerpo con el suyo pegando mi pecho a su espalda y bajando lentamente, para volver a subir y quitarme esta vez la camiseta que volvió a caer frente a él desde su espalda. Cada vez habia menos ropa entre él y yo, y mis manos bajaban por su pecho y piernas al compás de la música. Nueva ascensión, esta vez para quitarme el sujetador, que cuando cayó ante sus ojos le hizo aullar e intentar darse la vuelta, cosa que no le permití pues su tremenda erección no me iba a dejar terminar mi numerito. Pero una vez terminada la canción, su ataque fue irrefrenable…

Él temía que tocaran la canción en el concierto. Yo también.

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