TFT : Mi león de peluche

leonito

Hoy, hablando de peluches con un amigo, he recordado a mi león de peluche, mi gran compañero de adolescencia. No es el de la foto, a saber dónde andará el pobre ahora..

Aquel león me lo regaló el chico del aguarrás, y se lo agradezco porque descubrí una de las razones por las que las adolescentes necesitamos peluches en nuestras vidas. 

Para masturbarnos con ellos. 

No recuerdo exactamente como lo descubrí, quizás fue un dia de esos en los que estás cachonda sin saber que lo estás; esa época adolescente en la que te sabes el nombre de las cosas sexuales, pero aún no sabes ni como aplicarlas ni a que se refieren algunas; en esa época de tu vida en la que en sueños, tienes orgasmos salvajes sin saberlo; aún recuerdo la de veces que me desperté en mitad de la noche, después de que una sensación maravillosa recorriera mi cuerpo, siempre cuando soñaba algo excitante; que alegría cuando descubrí que esa misma sensación no se tenía que quedar  en el plano onírico y podía proporcionármela yo misma ¡¡ 

No se porqué aquella noche el leoncito acabó entre mis piernas, aunque si pienso en una reconstrucción de los hechos, puedo encontrarle un punto de inicio con algo de lógica : el peluche siempre estaba sobre mi cama, habitat natural de este tipo de muñecos; antes de dormir, siempre suelo leer en la cama; si le añadimos que en el rato que leo suelo estar moviendo las piernas, es muy probable que acabara con el león entre ellas presionando mi clítoris  y en mi balanceo imparable, aquello empezó a darme placer.

Tanto, que interrumpí la lectura para continuar con aquella nueva experiencia. Apagué la luz, lo recuerdo, asi evitaba que mi madre entrara en la habitación, pues ya me haría durmiendo; primero froté el peluche por encima de mis bragas, buscando nuevamente ese punto en el que me había empezado aquel cosquilleo de placer que me llamaba poderosamente la atención; frotaba arriba y abajo el león por mi coño, que, aunque yo entonces no lo sabia, empezaba a lubricarse salvajemente con los vaivenes del rey de la selva. 

Llegué un punto más lejos, quería notar todo ese placer, y me quité las braguitas. Mi peluche contra mi, batido entre mis piernas hasta la saciedad.. aumentando el ritmo, aumentaba el placer, notaba ese cosquilleo conocido ya cercano, no sabia que tenia que hacer pero lo intuía, seguir y seguir frotando más fuerte, hasta que, sin saberlo, convertí aquella sensación onírica en un orgasmo real, que dejó empapado al leoncito de lo que entonces no sabia que era. 

A partir de aquella noche, leia con el león entre las piernas, directamente sin bragas,colocándolo frente a su objetivo, hasta que las ganas de correrme superaban a mi afición a la lectura y apagaba la luz para nuestro encuentro.

Fue un gran compañero, hasta que una noche, di un paso más y probé el contacto directo con mis dedos pero.. eso será en el próximo post.

3 thoughts on “TFT : Mi león de peluche

  1. que buen relato! Y yo que siempre deteste por cursi los peluches, lo que me estaba perdiendo. Lo mio era mas basico, las almohadas y almohadones.

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