Mis musas juguetonas

Temo los momentos en los que la mitad de mis neuronas deciden que se aburren y empiezan a recordar momentos o a pensar en cualquier cosa que tenga que ver con el sexo, mientras la otra mitad lucha por centrarse en lo que debería estar haciendo, que en este caso que expongo sería trabajar. Cuando esas neuronas, a las que siempre imagino en los asientos del fondo de un autocar, deciden ponerse revoltosas en otro momento de mi vida diaria no me importa e incluso a veces es de agradecer ( cuando espero en una cola, por ejemplo), pero cuando se ponen asi de cachondonas si me toca trabajar, mi cabeza se convierte en una batalla de contradicciones.

991Y escribo ahora esto pues me encuentro en ese momento, en el que deberia de estar currando pues el viernes tengo que entregar un proyecto que llevo un pelín retrasado, y las musas en vez de ayudarme, se han dedicado a provocarme con su jugueteo. Al principio he intentado obviarlas, esperando que se aburrieran y me dejaran centrarme en mi cometido. Pero cuando más concentrada estaba, o eso creia yo, en mi proyecto, mis pezones han empezado a endurecerse como si alguna de ellas se hubiera dedicado a acariciarlos mientras estaba bajo algún tipo de hipnosis mientras me fijaba en la pantalla. He soltado la mano del ratón y con las yemas de los dedos he comprobado la dureza, que se ha acentuado hasta ponerlos como dos verdaderas piedras, y he vuelto a mi trabajo. Parece que no te conoces, chata(rrera), ya no puedes pensar en otra cosa. Vuelvo, pero con la respiración agitada. Las musas calientes me van a ganar. Noto ya las bragas húmedas, pero no quiero tocarlas porque se que no me voy a resistir y acabaré masturbándome, y no debo entretenerme , pues viendo al ritmo que sube la excitación, estoy segura de que con un orgasmo no me va a bastar. Y en serio, musitas, que no tengo tiempo.

Miro de reojo los dos nuevos juguetitos que he comprado hoy. Mis bragas se humedecen más. No, no me digas que en el fondo tu cabeza es como la de una niña pequeña que va loca por jugar antes de acabar los deberes.Soy adulta. No puedo hacer esas cosas, mis perversas inspiradoras. Aunque ya no veo lo que estoy tratando de hacer, mis pezones, mis bragas y mi respiración jadeante me lo impiden. Y el cien por cien de mis neuronas se han unido a ellas, porque no puedo pensar en otra cosa que no sea sexo ahora mismo.Y no en tiernos polvos precisamente.Ingenua de mi he pensado que si escribía lo que estaba sintiendo, si me chivaba de sus perversas intenciones, me iban a dejar en paz , creía que podría ganarles la partida por humillación, porque no es el momento de jugar,quería dejarlas un poco avergonzadas  por portarse así públicamente, que se revolvieran en su descaro… pero mis pezones nuevamente me indican que mientras escribo esto, han vuelto a ganar la batalla.

Total… quien no ha hecho pellas alguna vez ??

Además, tengo dos perros a los que echarle la culpa por haberse comido mis deberes.

One thought on “Mis musas juguetonas

  1. Te comprendo perfectamente, así estoy yo hoy ¡que pesadilla! deseando estoy llegar a mi casa a ver como lo arreglo allí

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