Fetiches : Espaldas masculinas

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No se si denominarlo fetiche, perversión, o salidez general y aumentada en proporción por el veranito, pero si ellos se ponen cachondos con nuestros escotes y minifaldas, a mi me ponen a mil las espaldas del personal masculino.

Obviamente, hablo de esos pedazos de espaldas en las que una podría cobijarse a la sombra, eso tipos que para mirarse los hombros tienen que girar la cabeza noventa grados; esa gente que existe para que los fabricantes de camisetas se sientan orgullosos de su trabajo.

No me gustan especialmente las espaldas de tios que se machacan en el gimnasio; prefiero las que parecen más naturales, desarrolladas bien por tener una fisonomia de adonis o por el esfuerzo físico que les supone su trabajo; estas, en realidad, son las que más me ponen,  las que el dueño no es consciente de tener.

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Por ejemplo, este bombero de espaldas en esa misma posición, tiene que estar de muerte. Porque si a la espalda le añadimos una pose manos en la nuca como si fuera un rehén sometido, aqui la chatarrera entra en combustión. Y a dios y a la naturaleza humana doy gracias cuando en mitad de la calle, algún hombre me regala esta pose , porque está pensando, se aburre o se ha acordado de algo. Bendita postura.

Y es que ante esas espaldas siento el deseo casi incontrolable de tocarlas, besarlas, y recorrerlas con mis dedos…  esa es la versión eufemística, lo que de verdad suele apetecerme es frotar mis tetas con ellas, para que vamos a engañarnos.

La última espalda salvaje que recuerdo en mitad de la civilización fue hace unos meses, mientras paseaba por la calle Luna de Madrid con un amigo; íbamos camino de una de las tiendas de comics de la zona, hablando vaya usted a saber de que, cuando desde una de las callecitas perpendiculares salió un chulazo de casi dos metros de altura con la espalda más impresionante que he visto en mi vida, remarcada por una camiseta de tirantes que casi se perdia en aquella inmensidad de carne y piel tersa e inmaculada,  además iba hablando por el móvil, por lo que estaba casi a mitad de tener la postura perfecta. Nos cortó a ambos la coonversación, y al unísono soltamos nuestro ” La Virrrrrrgen” ( muy remarcadas las erres) y comenzamos a fantasear, mientras nos acercábamos a él medio hipnotizados, soltamos todas las burradas que se nos ocurrieron ante aquello, que no era una espalda, era un tablón de anuncios.  El comentario ganador, ya casi a su altura y que nos provocó tal ataque de risa que hizo que el maromazo nos mirara, aunque centrado en su conversación, y ajeno a la nuestra fue : ” Recorrer esa espalda de lado a lado con las tetas te tiene que encender los pezones como cabezas de cerilla”.

11 thoughts on “Fetiches : Espaldas masculinas

  1. Muy enclavado tu afición por las espaldas masculinas….

    Pero imagínate el cuadro más común: estás andando en una calle con obras, y ves a un trabajador agachado sobre una arqueta o zanja estrecha. El tìpico barrigón cervecero, con pelusilla alternando con zonas peludas, piel pálida por ausencia del sol, y que debido a la postura forzada, se le ve el canalillo con toda la riñonada al aire, y la barriga desparramándose por donde buenamente puede… ¿te pone la imagen?

    Más bien te llevarías la mano a la boca, intentando contener la risa, y seguirías tu camino…

  2. que cortarrollo eres Arturo, (es una broma )
    Casi me parto de risa con lo de la virrrrgen, y con todo el post en general.Este ha estado muy comico .
    Tambien me gustó mucho aquel de un dia que te encontraste a unos peones trabajando frente a tu casa cuando te levantaste por la mañana.
    Yo tambien tuve a un peon colombiano todos los dias frente a mi casa y que me tenía a mal traer.
    Yo le mandaba café recien hecho con los niños y le dejaba agua , todo muy servicial pero me da que no colaba.

  3. Arturo, si tienes delante de tí una teen de carnes turgentes y escasa ropa, y una señora mayor en bata de estar por casa … a cual le dedicarías un post ? 🙂

  4. Si, estupenda respuesta… pero cuando habéis visto a alguien que sonría por la espalda ? Para mi una espalda masculina es un fetiche, como son unas botas, las corbatas y los pijamas… y obviamente, tienen que tener algo más, principalmente una buena sonrisa o unos ojos muy expresivos.
    Pero vamos, entendedlo como queráis 🙂

  5. A mi tambien me encantan, de adolescente moria por las espaldas. Ayay ay,…Tanto es asi que a los 15 años estaba tan pero tan caliente -y super recatada, y cuanto mas recatada mas caliente- que muy estupida y pajeramente, para el test de la figura humana, dibuje un hombre de espaldas ultramusculoso, ja, ja, ja
    Tambien prefiero las espaldas naturalmente bien formadas o torneadas por el trabajo cotidiano y no las infladas de gimnasio (estas ultimas muy terrajas…).
    Y pensar que algunas chicas se fijaban en las manos de los hombres…Otro fetiche supo ser la cola, llego a ser una obsesion, pero siempre detras de la esplada…
    Mi ultimo amante besaba tan bien que supe desearlo a pesar de su espalda estrecha y peluda, imaginate esa legua…
    Saludos

  6. No me parece que el tema es que sea una buena o mala respuesta, yo creo que simplemente los comentarios de Arturo están fuera de lugar. Por lo que he visto del resto del blog Chatarrera cuenta siempre sus historias en tono jocoso, para descojonarse, vamos, y esa salida de Arturo tan políticamente correcta no es ni buena ni mala, es simplemente que no pega con el tono del post, sobre todo con eso de ¡la virrrrrgen!.

  7. Y ahora al tema que nos ocupa, yo tambien me fijo mucho en las espaldas pero reconozco que el pecho me tira más y el final de la espalda tambien. Me gustan las espaldas trabajadas en el curro más que las de gimnasio, estas me dan un poquito de repelús , parecen un poco neumaticas.

  8. Er… yo soy así, lo siento. Hace poco que encontré este blog y no conozco su tono general.

    Pero sí me gusta aportar contra-puntos en forma de detalles, como granitos de arena que se incrustan en las sensibles mecánicas de los sueños y deseos expresados por escrito… a ver cómo reacciona la gente.

    Así que aquí va otro: ¿espaldas anchas por el trabajo, pero no por el gimnasio…? Lo más seguro es que estén un pelín deformes a la vista, aunque no tiene porqué ser desagradable; pero sí que lo es (y mucho, muy desagradable) que estén plagadas de huellas de contracturas, antiguas o recientes, repetidas o en zonas nuevas… para el sufrido dueño de esas espaldas. Y sé de lo que hablo, por propia experiencia. Como para ir al gimnasio estoy, después de una dura jornada.

  9. jajaja … No, si al final escribo un post … me dan asco las espaldas masculinas.
    Pues si, me gustan las espaldas de un albañil ( y me da igual si por delante gsta una tremenda barriga, lo juro), de un mecánico ( con o sin manchas), un picapedrero … me gustan las espaldas fornidas provocadas por un oficio, y si tiene contracturas, también se dar unos estupendos masajes deportivos con las manos.
    En el terreno deportivo, si, vale, reconozco que la de los nadadores me chifla.

  10. ¿Ah, sí…? ¿masajes en la espalda…? Eeh… me pones los dientes largos, chatarrera, además de otra cosa, claro…

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