Coño, no jodas

Ya os he comentado alguna vez que tengo un amigo gay que suele acabar con mis formas, con lo que se gastaron mis padres en mi educación en un colegio de monjas, pues es juntarnos y no poder hablar de otra cosa más que de pollas, polvos y fijarnos en todos los tíos que están a nuestro alrededor. Parecemos dos adolescentes… treinteañeras. Que lástima.

La primera frase que empezamos a usar para nuestro ritual de albañiles salidos , fue el “Ay omá que rrrriiiico” de Miki Nadal, ya sabeis, cuantas más erres arrastramos, más alto en la clasificación  está. Pero esta empezó a usarla todo el mundo, y la desechamos rápidamente.

Como aquella frase era demasiado cantosa y usada, empezamos a tirar de nuestro lado beato y ” la Virrrrrgen” era, hasta hace una semana,  nuestro grito de guerra habitual.

Lo malo es que nuestras respectivas parejas nos miran con mala cara. La mia, la pobre, lo lleva mejor, pero la suya, un chaval de 20 años, que piensa que masturbarse es un acto de infidelidad hacia su pareja… lo lleva bastante peor. De hecho , le llamamos Srta Rottenmeier y para su cumple , queremos regalarle un camafeo.

Asi que para que no nos pillen, o ser un pelin más discretos, nos hemos inventado un nuevo orden clasificatorio , compuesto de dos sentencias “coño” y ” no jodas”.

Un tio coño-no jodas es aquel que de primeras ves y dices ” uhhmm…coño, me lo follaría” , pero según le vas conociendo, o le ves más de cerca, se convierte en un ” no jodas… ni de coña”

Un tio no jodas – coño , es como podréis imaginar, un tio que de primeras conoces o ves y ” no jodas…con este no”  pero pasado un tiempo, o visto más de cerca, se convierte en un “coño…pues si le daba un tiento”

El mejor, obviamente, es el tio coño-coño , que suele suscitar un ” coño…me lo follaba” y al rato te supone una especie de “coño….a este me lo follo si o si ” ,  pero que como somos buenos chicos y fieles no hacemos. Y mutuamente nos recordamos que somos “patatas casadas” : En Toy Story, la Barbie se pasea por delante de Mr Potato contoneándose y este se repite una y otra vez “soy una patata casada, soy una patata casada”… pues eso.  Aunque otro amigo común, muy graciosillo él, nos suele llamar “patatas asadas” de lo calientes que vamos siempre.

Y el peor, el no jodas-no jodas, que es el tio que no hay por donde cogerlo, una especie de ” Quita bicho” , pero aún no nos hemos encontrado con ninguno. Tampoco tenemos un listón muy alto, jajaja.

Pero de lo que no nos habiamos dado cuenta es de que con esta manera de hablar, si nuestras conversaciones eran poco discretas en público ( donde quiera que nos sentemos, las mesas de alrededor acaban descojonadas con nuestros comentarios, y no hablamos en un tono alto) ahora se han convertido en algo tan extraño como “hoy he visto un coño-coño”  “acabo de conocer un coño que no veas”  y ” hoy he tratado con un no jodas coño” que quedan un poco estrámboticas viniendo de la reina de las plumas y la rara del ataud en la espalda ( o sea, yo) .

Y ya aprovecho este mismo post, y completamente offtopic, para despedirme de vosotros hasta la semana que viene, que la nena se va de ruta de castillos navarro-aragoneses y con un poco de suerte, consigue cumplir una de sus fantasías sexuales. Obviamente, el lunes estaré aquí para contárosla.

4 thoughts on “Coño, no jodas

  1. Como me gustaría provocar tu coño-coño (no da juego ni nada la expresión). Pasatelo bien en la mazmorra. Y no te olvides de nosotros.

    Un beso.

  2. En mi caso, “botella de agua” y “martillo” (abiertas por “¡¡necesito/quiero/pásame la/el…!!” a voz muy en grito) para avisar al resto del personal en la obra; y tras doblar la susodicha la esquina y volver al trabajo, en voz baja con los más cercanos, una nota del uno al diez, comparando nuestras respectivas escalas. Entonces torcíamos el gesto, mostrando nuestros desacuerdos, más arriba o más abajo. O arrugábamos los hocicos, o abríamos los ojos, y negábamos o afirmábamos con la cabeza… Dependiendo de la ocasión, comentábamos “esas tetas, esas piernas, ese culo, esa melena, esos zapatos (si eran de tacón)… y a veces, ese vestido, esos pantalones (normalmente porque dejaban al descubierto “demasiado”)…”

    Hale. Pa’notas, las nuestras, la de toda la vida, que siempre han habido obras con andamios o escalas para mirar desde lo alto. Y ni siquiera la anecdótica presencia actual de una ingeniera o una segurata laboral nos ha frenado.

    Y eso que un servidor no sabe silbar, que si no…

  3. A mi me sigue gustando mucho aquello de laavirrrrrrgen, es que me entra risa cada vez que me acuerdo; y el “quita bicho” también me gustay lo de patatas asadas por lo caliente es que está genial, que sentido del humor, de verdad.

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