Patatas asadas, cuero y costuras en los huevos

De nuevo gracias por ese achuchón virtual. Como ya dije, después de doce horas estas cosas se me olvidan, y más si paso el día entero con mi “patata asada”, momentos que suelen convertirse normalmente en una película de Almodovar con diálogos incluidos. Y como juntos en una cama íbamos a hacer calceta, pues la amistad se que es sincera, jaja.

Y hoy tenía un plan bastante divertido para animarme. Después de criticar y despellejar como dos perras al gallito de corral ( me encanta ese lado maruja cruel que compartimos), nos hemos ido a buscar unos collares para mis perros. Como vive en pleno centro, nos hemos ido paseando hasta Chueca, donde en Pet a Porter ( me encanta el nombre) hemos flipado, y nos hemos descojonado a la par, de la de mariconadas que se le pueden poner a un perro. Su sueño es tener un chihuahua enano al que llamar Paris, y en la tienda había uno con el que hemos estado jugando y haciendo posturitas de señoronas estupendas con el perro debajo del brazo y eligiendo los collares más horteras del local. Y es difícil quedarse con uno sólo.

Al salir, íbamos hablando de la pinta de perro comecoños que tienen ese tipo de razas, y soltando alguna que otra burrada zoofílica al respecto.  De repente se para en seco y me dice : “Hablando de perros comecoños, te voy a llevar a un sitio que te va a encantar, no se si lo conocerás”.

Me encanta el concepto que tiene de sitios encantadores para mi. Me ha llevado a SR Leather, una tienda BDSM llena de artículos de cuero y fetichistas…jajaja .. le quiero. Si le dais al link podéis ver un video de la tienda, que para mi, ha sido lo mismo que  entrar en Disneylandia para un niño. Que gozada, cuanto cuero, cuanta máscara, que mogollón de usos y perversos momentos se me ocurrían según iba viendo los artículos, no se donde tenía más sangre acumulada, si en la cabeza a la velocidad que me iba, o entre las piernas con las pulsaciones que sentía cada vez que descubría un objeto o uso nuevo. Y si además mi patata se presta a que le pruebe las cosas y la convierta en Barbie Sado, para que … hemos probado todos los collares de perro, él se los ponía y yo disfrutaba de la visión y sentía su consistencia tirando de la argolla… buscando las medidas más proporcionales a un cuello de hombre, pues habia bastantes que aunque él no tiene un cuello de toro, le ahogaban bastante;  sin movernos casi del sitio, hemos descubierto los látigos y fustas; después de que me haya dejado probar con su culo y las palmas de sus manos todos los que allí había ( joder, aunque le daba golpes ligeros, me estaba poniendo como una moto ) me he enamorado perdidamente de dos : un látigo precioso de cadenas finitas de bolitas ( estilo las del tapón del lavabo) y con la empuñadura de cuero y cadena trenzada;  precioso, precioso;  y una fusta, con la empuñadura de metal, muy elegante, que en vez de acabar en el típico “matamoscas”, la terminación son cinco pequeñas crines de goma acabadas en bola. Preciosa y elegantísima. Después de probar nuevamente ambas contra las palmas de sus manos, me ha resultado completamente imposible no llevarme la fusta pues es la que mayor gesto de dolor le ha provocado en la comparativa,  y el collar  con la mejor argolla para manejar un esclavo, que hemos decidido que era uno con el que casi lo arrodillo del tirón.  Y cuando ya nos íbamos a ir, se va al fondo de la tienda , sube una rampa, pone cara de sorpresa y me dice  que me acerque. Oh dios mio. Una preciosa mazmorra en una sala pequeña perfectamente ambientada con sus botas de castigo, su cruz de San Andrés, cadenas, cuerdas … arffff. O nos íbamos ya de allí o a la Chatarrera se le acababa yendo la olla mucho y empezaban a dolerme ya los pezones de lo excitadisima que estaba.

Asi que lo mejor es ir a tomarse una cerveza , y ya de paso comemos por el centro. Y ya que estamos en la calle Arenal, con una tienda de Apple  al lado … quien se resistía a hacerse con el leopardo de las nieves.

Es obvio que, como estábamos solos, nuestros ” la viirrrgenn” han corrido a diestro y siniestro, con nuestras embarazosas situaciones, claro;  ha habido un momento en el que ha sonado demasiado alto por hacerlo al unísono, hemos hecho que el virgenizado se diera la vuelta, nos ha mirado a ambos, nos ha sonreido y ha seguido andando, lo que ha provocado un gran momento de serie de adolescentes con carpeta ” me ha mirado a mi”, ” no, perdona, me ha mirado a mi”, ” perdona, pero ese tio es gay que se le ha notado” ” en que, bonita, en como me miraba las tetas?” ” guapa, estaba mirando tu camiseta, que por cierto es preciosa, ¿cuando me la dejas?” ” , y ya nos ha dado la risa y hemos sido interrumpidos por la llamada de un tercer amigo que ya había salido de currar y se unía a nosotros.

Como estábamos muertos de calor, y nos hemos dado una buena pateada a lo tonto, hemos decidido acabar de pasar la tarde en su casa, con la unión del tercer amigo, y ya esperábamos a que nuestras respectivas parejas se fueran uniendo según fueran acabando de trabajar, con nuestro momento payaso/cretino de creernos tres ricas mantenidas, perro lamecoños incluido. Aunque con el día que llevaba, el que yo imaginaba no es que cupiera debajo del brazo precisamente.

Asfixiados que estábamos los tres delante del ventilador, el dueño de la casa decide, pidiéndome permiso, que se va a quedar en calzoncillos que se muere de calor. Yo se lo concedo, si puedo como visita educada quitarme la camiseta y quedarme en sujetador, y el tercero ha decidido que con el permiso de ambos, el también se despelotaba. Después de reponerme del ataque de risa que me ha dado al oirles al unísono un “oohh que sujetador tan mono” tan marica, acostumbrada a los sonidos guturales heteros que suelo escuchar  cuando hago ese gesto, la conversación se ha desviado a espaldas y como no, a pollas. De repente, el tercer amigo comenta que él tiene una cicatriz en los huevos porque le operaron de recién nacido, que le llega hasta mitad de la polla. Coño, nene, nosotros queremos ver eso. Nos ha preguntado si nos parecia normal que se sacara el rabo ahí mismo en el salón para que admiráramos la cicatriz. Le hemos contestado afirmativamente, que aunque si entraba alguna de las parejas a lo mejor íbamos a tener que dar alguna explicación extra del momento, necesitábamos ver aquello. De repente, a la patata se le ha ocurrido preguntarle… ¿no te referirás a la “cicatriz” que tenemos todos los tios en los huevos y que es la que nos convierte genéticamente en hombres? .. el otro ha contestado ” ¿ein?” y yo me he descojonado en el sofá, porque yo también sospechaba que su cicatriz de operación es lo que yo llamo la “costura de los huevos” que los divide en dos.  A estas alturas de la conversación, ambos se habian puesto de pie y yo seguía sentada en el sofá, por lo que aquello se habia convertido en dos slips manteniendo una conversación frente a mi cara.    Y el “operado” insistía en que él no le habia visto esa cicatriz a ningún tío más, y mira que se ha comido pollas en su vida, y el otro le ha contestado que él se ha comido más y que todos los tios lo tienen. Yo he aportado opinión diciendo que a puta no les ganaba, pero que todos los tios que me he tirado, también tenían costura. Y cuando ya me he visto que me iba a encontrar con dos pollas frente a mi cara, muy lejos del contexto que siempre me he imaginado, San Google y la web dick.net nos han mostrado gráficamente en los huevos de otras personas ajenas a la habitación, que la cicatriz del operado, sentíamos decirle, no era nada original. De hecho, lo original hubiera sido no tenerla.

Y ya de paso nos hemos quedado mirando pollas y decidiendo al unísono ( parece ser que tenemos los mismos gustos en cuanto a rabos) las pollas que nos gustaban y las que no, hasta que ya ha sonado el telefonillo y como el agregado era el único hetero del grupo, nos parecía algo descortés recibirle con un miwmbro erecto en la pantalla, aunque no hemos pensado en que nuestro atuendo no era el más indicado para recibir visitas.

Me lo he pasado muy bien. Estoy contenta. Y agua pasada no mueve molinos,  así que de lo de ayer, es ya pura chatarra.

2 thoughts on “Patatas asadas, cuero y costuras en los huevos

  1. Pues para cueros, los más finos son los escrotos “sin cicatrices”… De hecho son muy apreciados en alta peletería de uso manual: guantes, bolsos, monederos, billeteras…

    Por cierto, yo también me he reído un montón. Y no me ha costado nada imaginarme la “pluma” de tus amigos, en público y en privado, porque acabo de ver “Una jaula de grillos”… ja, ja, ja…

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