Sobre la escalera

Siempre te ha sido difícil hablarme mirándome a los ojos;  por tu gran altura y mis exagerados escotes normalmente siempre te diriges a mi sumergido en una batalla ocular entre el respeto y la lascivia, que no te voy a engañar, me resulta siempre muy divertida.

Ese día me hablaste  desde lo alto de una escalera, mientras colocabas productos en los estantes más altos del almacén. Yo, a los pies de la escalera, elevé la cabeza por inercia para contestarte y proyectar mi voz hacia ti; en el recorrido que tenían mis ojos, fue imposible no mirarte el paquete, en el que me llamó la atención como se marcaba tu polla a través del pantalón gris de trabajo.

Me volviste a preguntar, volví a mirarte, y me pareció que había sufrido algún cambio la zona gris de tu entrepierna. Era algo más grande que lo que recordaba haber visto segundos antes. Y lo mismo pasó con la tercera y cuarta pregunta con su correspondiente respuesta, cada vez veía más marcada tu verga a través del pantalón, poco empezaba a dejarme a la imaginación. ¿Que te la estaba poniendo realmente morcillona, la visión panorámica que tenias de mi escote o el que tu polla quedara tan cerca de mi cara cada vez que te contestaba? ¿Llegabas a sentir el aliento de mis palabras sobre tu pantalón, o simplemente estaba actuando el sentido de la vista ?

Tosí. Mis pecho se movió en conjunto, y por el destornillador que oí caer desde lo alto, me quedó claro que era lo que te estaba provocando tanto. Y quizás fue por eso por lo que empezó a molestarme ligeramente el tirante del sujetador, aunque el roce molesto que me provocaba no tenía nada que ver con el que estabas sufriendo tú, ante mis ojos, con mis estudiadísimos descuidados movimientos. Empezabas a no poder disimular tu erección, y te pusiste nervioso. Podría haber sido mucho más perversa y mantenerte la conversación encima de la escalera hasta hacerte reventar el pantalón; pero creo que fue suficiente tortura para tí que me entrara una repentina sed, sacara la botella de agua de mi bolso y al beberla derramara un poco sobre mi escote; ahí creo que ya debiste admitir tu derrota y comprobar que aunque tu posición era estratégica, yo dominaba la situación.

Me voy, no sin antes dejarte el recuerdo de una ligera caricia en tu pierna a forma de despedida, mañana nos vemos; mientras me alejo veo el reflejo en un cristal como te bajas de la escalera, me miras y te diriges hacia el baño del almacén, imagino que en la búsqueda del destornillador que se te cayó antes y rodó hasta allí.

Como es viernes, de regalito, el making off de lo que veía el hombre de la escalera ;).

Feliz fin de semana.

escotito


3 thoughts on “Sobre la escalera

  1. Por cierto, ahora que caigo, me has hecho romper mi “voto”… 😦 menos mal que lo he solapado en mí con un astuto y malvado “buh, otra foto tomada de internet” 😉

  2. Que buena eres!, lo que mas me gustó fue la ligera caricia en la pierna. Esas sutilezas me encantan por como rematan la historia.

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