La historia de Alfredo y el disfrute de la hipocresía, dos historias inconexas

Y es que llevo 14 horas trabajando sin moverme más que para ir al baño y hacer algún que otro movimiento muscular antes de que me entre el síndrome de la clase turista dentro de mi propia casa, asi que voy a aprovechar estas líneas para refrescarme la cara virtualmente para seguir, y dejar que mi cerebro piense en otra cosa que no sea trabajo.

Alfredo llegó a mi vida el jueves de la semana pasada, pero se ha vuelto tan intensa su presencia, que llego a nombrarle varias veces al día. No es que me haya enamorado de él, ni mucho menos, pero desde luego que como hombre es excepcional.

Y es que entró en nuestras conversaciones sin querer, en la de mi patata asada y en la mia, desde el salón de mi casa, a través de la tele, rollo poltergeist, bien entrada la madrugada, a través de un videclip :

“No puedo con Bjork. Como cantante de Sugar Cubes me gustaba, su primer single en solitario ” Big time sensuality” me gustó tanto que me compré el cd, pero después… se le ha ido la pinza. ¿Por qué la música nunca va acorde con la melodía que ella canta ? Es como si dijera … venga, voy a grabar un disco, yo canto en mi casa, los músicos que toquen lo que quieran en el estudio, y luego lo juntamos y que sea lo que dios quiera … y no, reina, no, esto no es ser  ecléctica, es ser una petarda con un oído enfrente del otro. Es como si se hubiera quedado sorda de repente y no quisiera que el mundo se enterara”

Semejante monólogo me marqué mientras patata asada se descojonaba, y continuamos viendo el video; ” la estética que gasta mi prima tampoco se queda atrás. Parece que se le ha caido la lámpara de araña sobre la cara y ha querido grabar el videoclip antes de irse a urgencias ” Y entonces apareció él. “ Alfreeeedooo trae el superglú, la cámara  y las toallitas de bebé que quiero grabar un videoclip” Ataque de risa tontísimo. Entre lágrimas, la pregunta del millón “¿Para que coño quieres las toallitas ?” ” Para limpiar la sangre que me corre por la cara del hostiazo de la lámpara”

Y Alfredo, ese ser inexistente se ha instalado en nuestras vidas, porque somos un par de gilipollas y llevamos cerca de una semana llamando a alguien que tiene que hacer cosas inverosímiles por nosotros, aunque se que su existencia es tan efímera como el slogan que nos repetíamos constantemente hace dos semanas cada vez que nos hacíamos una pregunta :” Be a chip”  ( se una patata), frase que sólo nos hacía gracia a nosotros.

Por otro lado, mi yo malo y perverso ha disfrutado este fin de semana de lo lindo con la revolución de la foto de las hijas de Zapatero. No voy a meterme en política porque es un tema del que paso mucho, pero como siniestra, gótica o como queráis llamarlo desde la misma edad que ellas, me encanta el que no hayan cedido al tema protocolo , sus padres tampoco, y las hayan dejado ser y presentarse tal y como son. “Goths are people too” ( gran frase de la serie The I.T. Crowd, que os recomiendo si no habéis visto). Además, si el presidente de los Estados Unidos tiene el Pentágono, porque no va a tener el nuestro el Pentáculo, aunque sea en la habitación de las niñas. Además que pensar que en La Moncloa suena The Cure a todo volumen, me hace especial gracia.

Pero lo que más me ha gustado y lo que más he disfrutado ha sido con lo que se han tenido que morder la lengua los fachillas que conozco. Y es que se que, esta vez, se  han tenido que tragar sus palabras y todos los comentarios “ocurrentes” que se les podía pasar por la cabeza o que ya habían oído por ahí con respecto al tema, porque tienen una siniestra delante. Dios, en serio, he estado esperando ese momento de envalentonamiento que tienen frecuentemente para criticar todo absolutamente todo lo que pasa en el país y que les hace creerse los poseedores de la verdad absoluta, con lo fácil que lo tenían, y nada … ni un comentario. Y bien se que estaban deseando hacerlo, porque dudo mucho que al tener un caso cercano de gotiqueo en sus vidas, lo hayan interpretado desde el punto de vista lógico de que todos hemos sido adolescentes, todos hemos pertenecido a una tribu urbana, y los siniestros nos pasamos por el forro de los cojones lo que piensen los demás de nosotros y de nuestra manera de vestir. Pero nada, ha sido todo un festín de hipocresía estimulante.

Hala, ya me he refrescado la cara.


One thought on “La historia de Alfredo y el disfrute de la hipocresía, dos historias inconexas

  1. que bueno esos ratos donde solo un amig@ y tu saben de qué estan hablando, yo tengo varias amigas así con las que comparto esas mismas situacíones pero con asuntos diferentes. Qué bonita es la complicidad|
    Prefiero la complicidad a ese término tan manido que es el de la amistad.

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