Adelaida la rastrera

Igual soy en verdad un tanto ingenua, y me creo demasiado adulta no siéndolo tanto y aún tengo la capacidad de sorprenderme de que ocurran estas cosas, e incluso puede que sea hasta lo habitual. Pero no puedo dejar pasar, aunque realmente no tenga mucho que ver, más bien nada, con el tema que trato en el blog, el hablar de este ser al que tuve la desgracia de conocer el miércoles y aunque nuestra relación fue de tan solo media hora, se ha ganado que públicamente, hable de ella.

Adelaida, eres una hija de puta . Trepa, enferma, abyecta del dinero, sádica como la que más con tus perlas en las orejas y esa voz dulce que sólo sabe pronunciar palabras interesadas para tí y tú compañía, te mereces que hagan lo mismo con tu familia cuando tu fallezcas. Adelaida, dando por primera vez un nombre real en este blog, es un buitre carroñero, una hiena apestosa, capaz de recorrerse los kilómetros que hagan falta para ejercer una presión torturadora sobre las personas que están pasando por un momento doloroso y te aprovechas de su debilidad y confusión a la hora de tomar decisiones para rapiñar.

Seguro que lo que no te esperabas, era encontrarte conmigo. Si, yo soy esa que te puso las cosas claritas, aquella que te dijo que te callaras la boca de una puta vez y te pusieras a trabajar, la que te dijo que no te importaba tres cojones quien era yo y siguieras rellenando papeles que era tu cometido, no venir a trallarnos la cabeza con cambios que te benefician económicamente. Y da gracias, cerda, que en ese momento me sonara el teléfono porque si no te como allí mismo y tu compañero, ese chico tan educado del que deberías de aprender tanto, tanto, tanto aunque las canas blancas que se ven bajo tu teñido rubio de furcia barato  hacen ver que llevas varios años ejerciendo de Cruella de Ville, hubiera tenido que pedir dos tanatorios en vez de uno.

Porque sabias a quien tenías que atacar, sabías cual era el débil de los dos en ese momento; pero lo que no te esperabas es que alguien te contestara, demasiado acostumbrada a forrarte ante el silencio y la incertidumbre que se viven en esos momentos. Eres una zorra, pero yo lo soy más. Y me alegré de haberte puesto en tu sitio, por todo el daño que le has podido ir haciendo a la gente a lo largo de todos tus años de profesión, que no es lo mismo que profesionalidad. Te salvó la campana, recuerda eso, porque de esa oficina hubieras salido llorando tú también. En cualquier caso se que te jodí el resto del dia, por lo que en cierta manera, me siento satisfecha.

No voy a seguir porque me estoy calentando innecesariamente. Pero lo dicho, espero que el dia que te mueras, tu familia tope con alguien como tú.

Prometo volver de mejor humor, jaja.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s