Citas … y citas.

Da igual que seas hetero, gay o lince ibérico. Las citas, relaciones y reacciones son las mismas. Ayer por la tarde  descubrimos Patata Asada y yo, entre risas, que todos somos humanos con los mismos sentimientos. No se porqué empezó la conversación, hablando de las reglas estipuladas en su mundillo a la hora de tener una cita, existe un código no escrito en el que dependiendo en que momento folles, lo que quieres es solo sexo o una relación. Si follas en la primera noche, es  un indicador de neón que sólo quieres eso, follar, por lo que es muy probable que no exista una segunda cita a no ser que hayas echado el polvo de tu vida, y lo fuerces. Hasta ahí creo yo que es lo mismo en ambos campos, aunque yo debería de callarme porque llevo ocho años con un tío al que me follé a la media hora de conocerlo, pero vale, la teoría es más o menos la misma.

Pero imaginemos que no buscamos sexo, si no una relación. Según Patata Asada, los pasos a seguir en su ambiente son : cita uno, quedar a tomar café ( de verdad) en un sitio neutral, un bar. Segunda cita, otro sitio neutral, con un poco más de acercamiento. Tercera cita , ya puedes quedar en un bar de copas y te lo puedes zumbar. A él le hace gracia que ellos mismos, tan promiscuos, con sus aplicaciones para el móvil, sus saunas, cuartos oscuros y demás, se vuelvan tan moñas para conseguir una relación. Y yo me descojonaba porque claro, le veía el lado femenino del todo, pues nosotras somos así. La diferencia está en que para ellos esas tres citas ocurren dentro de la misma semana, como mucho una y media , cuando en el caso femenino se puede retrasar hasta tres semanas, cuatro si te pilla la puñetera regla de por medio. Que levante la mano aquella a la que la condenada mujer de rojo no le haya “estropeado” un polvo. Porque conmigo se ha cebado. No fallaba la hija de puta, ya podía hacer un algoritmo de dias, ovulaciones y lunas llenas para elegir el momento  propicio más alejado de su ciclo, que la misma mañana del polvo, aparecía. Que puto estress. Así que no quedaba otra que avisar al dueño del rabo para que eligiera si había sexo o no. Sólo uno, que incluso dormía en el sofá cuando su mujer menstruaba, me dijo que no. Si, me he zumbado cada personaje de alucinar, ya lo se, pero cada uno con sus fobias y parafilias.

Lo que más nos hizo reir, fue el tiempo que pasa entre cita y cita, pues volvernos a comportarnos igual. Nunca lo he hablado con un hetero, asi que si alguno quiere manifestarse que lo deje en los comentarios a ver si la reacción es la misma; desde que acabas la primera cita, esperas ese mensaje o llamada que te va a proporcionar la segunda como agua de Mayo; vives pegado al móvil, lo miras cien veces, lo silencias para no vivir obsesionado con su sonido, y pasas a hacerlo por una vibración; es casi peor, pues todo te vibra e iluminas la pantalla del móvil tantas veces a ver si hay algún sms  que serías capaz de guiar un barco hasta tus pies. Durante esas horas o días de espera, las empresas de publicidad aprovechan para mandarte toda la info de sus ofertas que van a acabar provocándote un infarto; y es que ese momento en el que vibra, la pantalla te indica que tienes un mensaje, lo abres con el corazón encogido, y empiezas a leer ” Vodafone le informa…” es semejante a cuando te enteras de quien son los Reyes Magos. Que desgarro de corazón, que cambio de compañía me voy a hacer, no se juega así con mis sentimientos.

Y de repente, el teléfono suena. Las setenta llamadas  anteriores, que no eran suyas, las has despachado en menos de un minuto con tal de no tener la linea ocupada y con el oido agudizado por si de fondo se oye otra llamada entrante, no fuera a ser él; ahora, que ves que si, que es él, intentas sujetarte el corazón que ya tienes a mitad de garganta antes de que cuelgue, y contestas. Desde el primer “hola” tu boca se queda seca como el desierto y aunque sabes que vas a morir deshidratada con tu lengua pegada al paladar, lo vas a hacer de la manera más feliz del mundo.

Y para esta segunda cita , sacas lo mejor de lo mejor de tí. Nosotras nos ponemos un escote desproporcionado, y ellos, que con esto daba unas carcajadas que me moría, se visten lo más “hetero” posible. Jajaja. Me encanta eso de intentar demostrarle a un marica que no eres marica para ligártelo. Que tus mallas de red, el leopardo y los tangas de lentejuelas los descubra en la intimidad. Si tu escote y tu heterosexualidad triunfan, otra nueva espera de sufrimiento pegado al móvil te llevará a las puertas de lo que tu esperas sea el paraíso, que a veces funciona y otras no, como todos hemos comprobado en nuestras carnes.

2 thoughts on “Citas … y citas.

  1. …lo del movil, jajajaja que razon tienes, no se porque nos empeñamos en silenciarlo, asi lo unico que hacemos es aumentar exponencialemte el numero de veces que lo miramos no vaya a ser que no nos enteremos de que vibra!! ay esas esperas…en el fondo,yo creo que las echo un poco de menos.

    saludos chata!

    pd. ¿como va la sex-machine?

  2. Yo creo que es puro sufrimiento morboso … si no no tiene explicación.
    La machine está un poco parada por temas de curro, pero hoy mismo he reclamado que siga construyéndola, jo.
    Un beso ¡¡

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