Onanium Flims : Golfos y Picardias ( de antaño)

Me he enamorado de esta película. La encontré el otro dia en la Fnac para no variar, a un precio irrisorio. “Golfos y Picardias” es una selección de cortos clandestinos que se exhibian en los prostíbulos de principios del siglo XX para amenizar la espera de los clientes. Los cortos están fechados entre 1920-1925, son mudos y muy perversos. Creo que eso es lo que más me ha gustado, el pensar que cuando mi abuela nació, en el mundo había muchas más libertades y perversiones que ahora. En los locos 20 eran tan depravados o más que nosotros en la actualidad que creemos que hemos inventado el porno desde los setenta hasta ahora. Y va a ser que no, en la primera mitad del siglo pasado hacian algo más que las tradicionales fotos de esposo sentado con mujer de pie junto a él posando la mano sobre su hombro. Antes o después, aquella respetable señora había tenido el miembro de su marido en la boca.

En la película te cuentan que los domingos, muchos tios y sus sobrinos, después de ir a misa, pasaban por los prostíbulos a descargar el sable ( debia ser que el vermouth en aquella época estaba muy caro) y que sus sobrinos, menores, no podían consumar con las prostitutas asi que eran los principales consumidores de este tipo de cortos, pues los veian mientras esperaban a que su tío acabase. Para muchos su primer contacto visual con una mujer desnuda, fue en una salita de espera.

Una de las cosas que más me ha gustado es que en estos cortos hay cabida a cualquier tipo de perversión, deseo o sentimiento sin complejos ni historias, simplemente disfrutan del sexo como algo natural, sin pararse a pensar si aquello es políticamente correcto o no : homosexualidad en ambos sexos, zoofilia, y lo que más me llamó la atención quizás, en todas las mamadas las mujeres también estimulan la próstata del mamado, es decir, les meten un dedo por el culo de la manera más natural. La modernización os ha hecho perder esa sana y estimulante costumbre a favor de un absurdo ego de macho, que lo sepáis.

Los títulos tampoco tienen desperdicio :

“Limpieza de bajos ” : trata de un par de costureras que se aburren y se dedican a comerse el coño hasta que viene el jefe, las pilla y se une. Si, la trama es la misma que en las pornos actuales pero ahí reside su gracia, el porno no evoluciona, sólo cambia la típica música del cine mudo ( otro de los encantos de esta película) por gemidos y palabras ridículas.

“Azotes en el cole”  Nos presenta a una profesora dominatrix de la época castigando a dos de sus peores alumnas, una con orejas de burro incluidas, tumbándolas en su regazo y azotando sus nalgas hasta que se vuelven caricias y se las merienda por orden. Llega un inspector de educación, las pilla a las 3, y se une al lío, por supuesto, ahorrándose que las abran expediente. Que listas somos las tias en cualquier época de la historia, oye.

“El Abad Bitt en el convento” Rezuma perversión en todos sus minutos. Dos monjas hastiadas de su vida en el convento, se dedican a darse placer mutuamente mientras una especie de monaguillo las espia por un ventanuco de la cocina. En ese momento llega el abad y al ver semejante escena, no puede más que remangarse la sotana y darle por culo al monaguillo que ya está en posición. Y los hermanos Lumiere grabando la salida de Misa de 12 del Pilar… animalicos.

“Mosqueteros en el restaurante” Nos presenta un menú hecho a base de polvos. Lo interesante de este corto es su atrezzo, ya que a veces aprovechaban los trajes o los platós donde se habian rodado peliculas para hacer su cortometraje porno.

“La Voyeur”  Está considerado como un corto de algún director famoso de la época, ya que la luz y el encuadre está especialmente cuidado. En este encontramos a dos pervertidas amigas que pierden a drede cosas por la calle dejando su dirección y un “gratificaré” en ellas, y cuando se las devuelven, una se folla en agradecimiento al buen samaritano mientras la otra mira por una cerradura hasta que decide unirse a la fiesta. Como veis, tampoco somos superliberales y modernos porque hacemos tríos y orgías. “Miss Butterfly” que habla sobre como se entretuvo la señorita mariposa con una amiga mientras esperaba el regreso de su amado y “Agenor intenta ligar”, donde un hombre compra unas pastillas para mantener la erección llamadas Eros y con ellas se folla a una mujer y a su criada,  se consideran también cortos de autor.

“Deberes de vacaciones” Para mi, el mejor de todos. Y es que como ya sabréis, siento predilección por las irreverencias.

El corto comienza asi :

” Con ganas de aprender se va Lucía al convento, Sor Concha y Sor Conejo la reciben encantadas ¡las cachondas! ellas sabrán porqué…”

Y este es el porqué :

Mientras Lucía aprende a leer, las monjitas se lo montan con su perro. Haaala venga, todo junto. Pero no solo las monjas, si no también el párroco que pasaba por allí e incluso la misma Lucía, que acaba a un lado haciéndose pajas mientras mira . Y el perro, que no falte :

Si, eso es lo que pensais, un duo monja-perro con la polla del cura. Deliciosamente perverso, no me digais.

“¿La hora del té? ” Es un simpatico cuarteto en todas las posiciones en un jardín : dos chicas y dos chicos. Chica y chico juntos. chico y chico juntos, chica y chica juntas y nuevamente chico y chica. Nuevamente me vuelve a llamar la atención esa libertad sexual donde que un tio le coma la polla a otro no se considera una mariconada.

“Masajes” Es el corto fetichista por excelencia de la colección, donde un erecto hombre recibe un masaje en la polla por dos perversas enfermeras, pero con los trajes de enfermera de la época no con la imagen sexy de ellas que tenemos en las pelis porno actuales con esos apretadisimos uniformes. Ese par de mujeres después del rodaje se podían ir a salvar vidas sin llamar la atención. Ahí reside gran parte de su encanto.

La cinta acaba con un par de cortometrajes de dibujos, que en la época también los había, donde el sexo zoofílico es el principal tema del argumento.

Resumiendo, me ha encantado y la recomiendo sin dudarlo, es una joyita que todos deberíamos ver. Y desde luego, esto me confirma que las guerras nunca han sido buenas, y que si no pasamos dos mundiales que minaron la salud mental del mundo entero, más nuestra propia dictadura en la que lo único improvisado que podias hacer era estornudar, probablemente todos seríamos mucho más felices pues nos hartaríamos a follar de manera natural, como lo hacían nuestros antepasados, y no nos dedicaríamos a hacer  pizzas de Casa Tarradellas, que me gustaría saber donde pasó la guerra la buena señora para tener tomates y bacon, porque mi abuela contaba penurias sobre mondas de patata. Pero ese es otro tema.

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