De Compras : Sqweel

Como dije, al final me compré las lenguas lamedoras a propulsión porque eso tenía que probarlo, y vinieron acompañadas del gran Alfredo o Charles (Bronson), aún no me he decidido.

La presentación, muy mona, y es que la gente de Love Honey cuida mucho este tipo de detalles, pensando en las mujeres a las que nos encantan las cajas y desenvolver cosas, no digais que no.

Instrucciones de uso y de limpieza, un pequeño botecito de lubricante y el cacharro en si.

Una vez que quitamos la tapa :

Así es el pequeño lamedor sin cabeza. Funciona con tres pilas AAA que le provocan tres velocidades bastante chulas si consideramos que una lengua humana no va a aguantar ese ritmo todo el rato sin tener variaciones de velocidad o sin gritos de mandíbula desencajada.

Importante el uso de lubricante, el que viene incluido o uno propio antes de su uso, porque si no es un pelín doloroso. Yo, que soy bruta como una arado y me van las emociones fuertes, de primeras lo probé a palo seco y la verdad es que mejora mucho si le añades algo de lubricidad antes de que empieces a generarla tú a lo bestia,y mucho más si lo colocas en la posición correcta desde el principio. Si, aquí la “para que me voy a leer unas instrucciones si yo lo se tocar todo” al principio pensó que se había comprado un aparato para masoquistas sin criterio del daño que me estaba haciendo eso en el clítoris. Con lubricante y sujetándolo de la forma correcta, aquello mejoró bastante.

Después decidimos usarlo como acompañante para un polvo. Aquí descubrí, que además de usar lubricante, es casi conveniente que no sea uno de los de efecto frio, porque entre el movimiento de las lenguas que dan aire y el frescor generado por la cremita, la sensación es de que antes de correrte has pillado una cistitis de órdago.

No está mal el cacharro. Pero no sustituye a una cabeza entre las piernas ni de coña. Aparte del acto en si, o sea, una buena comida de coño,a mi lo que me pone una barbaridad es sentir la cabeza del lamedor entre las piernas, poder tocarla, agarrarle del pelo, estrangularle con los muslos, pasarle las piernas por la espalda,dirigir la cabeza hacia donde quiero que lama, la respiración y los jadeos, el sonido, los cambios de ritmo…cosa que con el aparato se pierde, y mucho. Demasiado. Es como si se hubieran quedado sólo con la esencia de lo que es una comida de coño en si, o sea, una lengua moviéndose sobre un clítoris. Y hermanas, yo necesito más que eso, y supongo que vosotras también.  Pensándolo, ni el peor cunnilingus ( venga, no voy a ser basta por una vez) que me hayan hecho en mi vida, lo sustituiría por el aparatejo. Polvos mal echados por consoladores, si cambiaba, sin pensarlo, pero la esencia del tio más torpe lamiendo del mundo, será mejor que la frialdad de Sqweel.

Y es que no hay nada más delicioso que enseñarle a un hombre a que te coma bien el coño.

One thought on “De Compras : Sqweel

  1. Hola, Chatarrera.. desternillante, como siempre.

    Sugerencia: ¿poner este cacharrito en la “boca” de Alfredo? aunque se tenga que rajar los “labios amarillos” para encajarlo ahí y pegarlo con loctite… Por lo menos, la “cabeza” ya la tendrías.

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