Angustia

No tiene mucho que ver con el tema que suele tratar el blog, pero es que llevo el fin de semana entero hiperventilando cada vez que oigo noticias acerca de la tragedia de este fin de semana en el Love Parade. Y es que dentro de las distintas maneras de morir que tiene el ser humano, esa es una de las más angustiosas, y casi puedo decirlo con conocimiento de causa pues yo he estado dos veces en esa terrible situación y ya os digo, que llevo hiperventilando angustiada dos dias cada vez que veo las imágenes. Que soy un poco masoca y debería de dejar de verlas porque me ponen mal cuerpo, pues también.

Mi primera terrible experiencia con masificación de personal fue en la cola de la gira Zooropa de U2, año 92 si mal no recuerdo. Estadio Vicente Calderón, en cada puerta se había formado una civilizada cola con gente bebiendo, comiendo y riendo desde las 10 de la mañana más o menos. A eso de las seis de la tarde, comienza la apertura de puertas, que en realidad son sólo 3 , por lo que las 20 filas que se habían formado intentan unificarse. Pues eso,imaginad la situación. Era imposible moverse, respirar, andar..los pies no tocaban el suelo, era imposible mover los brazos y la presión del cuerpo de delante y el de detrás sobre las cajas torácicas provocaban cierta asfixia angustiante. Conseguimos entrar, respirar y disfrutar de uno de los mejores conciertos que han visto mis ojos, aunque el hematoma que me ocupó medio cuerpo durante unos meses no hizo aparición hasta el dia siguiente, donde el médico me advirtió que estuvieron a punto de crujirme las costillas, y no de manera figurada.

La siguiente vez fue un par de años más tarde, en un concierto de Siniestro Total en la sala Revolver, garito demasiado pequeño para albergar fans del grupo. Yo fui porque quería follarme al chico que me regaló la entrada, un compañero de clase en Cou, que a su vez me había regalado la entrada en agradecimiento a no tratarle como un apestado porque el pobre había pillado tuberculosis unos meses antes, estuvo un tiempo sin ir a clase y cuando volvió, la peña no le hablaba por miedo al contagio.

Yo a mi vez, me había enrollado con uno de los chicos que trabajaban en el garito, pues Revolver era uno de los dos locales siniestros de Madrid de la época, que aquella noche trabajaba de camarero, y que a su vez, era amigo mio de la infancia. Nos saludamos al entrar y me dijo que tenia copas gratis toda la noche. Mi colega tuberculoso y yo nos vamos hacia el escenario a ver a Siniestro Total ( grupo al que desde entonces le tengo bastante manía, todo hay que decirlo), y el local se fue llenando de gente. Abarrotando de gente. Comienzan a tocar, y todos los que hayais estado en un concierto alguna vez, sabéis que es el momento de los empujones más bestias, hasta que la gente se calma un poco. Y claro, dependiendo del grupo que toque, estas oleadas de empujones son más o menos fuertes y salvajes; no es lo mismo el empujón de una teen que quiere acercarse a ver a su Bisbal lo más posible, que el de un tiarraco de dos metros melenudo. Inmersa en una marea de cuerpos que me llevaban de un lado para otro como si fuera una pluma, perdí a mi colega tuberculoso de vista, y desgraciadamente a la vez, el contacto de mis pies con el suelo. Dos bandazos más hicieron que acabara en el suelo. Y ahí empezaron los momentos más angustiosos de mi vida hasta hoy. No se si fueron minutos o segundos, para mi horas, desde luego; caida en el suelo, intentaba levantarme frente a una marea de piernas que saltaban y cuerpos que no me permitian levantarme por mucho que lo intentara; era como una jaula con los barrotes muy muy pegados y que a la vez se movian. Lo intenté varias veces, sin poder ni siquiera elevarme unos centímetros, no notaban, dentro de su exaltación bailonga y la música, mi cuerpo en el suelo, y yo si miraba hacia arriba no veia nada más que cuerpos que no me notaban ni sentian. Asumí que la iba a palmar allí, os lo juro. Pensé que en uno de esos saltos me iban a patear la cabeza, dejarme inconsciente y que encontrarían mi cuerpo pisoteado al finalizar. No fue una rendición ante la situación, si no una manera de aceptar lo que veía inevitable, que no podia respirar, que me estaba agobiando, que daba igual que gritara, golpeara o intentara incorporarme, nada iba a poder evitarlo.

Y de repente, noté como algo se metía por debajo de mis axilas ( dos brazos) y me elevaban con una fuerza sobrehumana. Giré la cabeza, aún sujeta por sus brazos, y vi al tío al que hoy por hoy aún  le donaría mi médula si le hiciera falta. Me dijo que me había visto caerme pero que le había costado llegar a cogerme, me ayudó a salir del mogollón donde ya estaba mi amigo camarero que también había visto lo ocurrido. Le di un millón de gracias al chico, que no me era del todo desconocido, y me quedé con el camarero en el baño hasta que acabó el puto concierto y mi colega tuberculoso, se enteró de lo ocurrido pues él estuvo a su bola todo el rato. Que majete el tío.

Una semana más tarde, andando por mi barrio, me pareció ver a mi salvador. Ya sabía yo que no me resultaba desconocido, aunque con el aturdimiento de la situación no llegué a ubicarlo. Me acerqué a él, le pregunté si había estado en el concierto de Siniestro Total y me lo confirmó; le di las gracias por haberme salvado la vida, y se rió porque él tampoco se había dado cuenta de que éramos conocidos de vista del barrio; Le di cien mil veces más las gracias, y me dejó que le invitara a tomar una caña; pero ya sabe que si necesita mi médula, está a su disposición. Nunca nos hicimos amigos ni tuvimos más relación que la que sigue hoy en día, saludarnos amablemente con un hola y una sonrisa cuando nos cruzamos por allí.

Desde entonces, ni escucho a Siniestro Total ni me pongo en el mogollón en un concierto. Las gradas son estupendas y te aseguran espacio para tu caja torácica. Además es más fácil hacerse porros.

Y es por esto por lo que cada vez que veo las imágenes de este fin de semana, siento una angustia terrible por esas 19 personas que han fallecido de una manera tan horrible ( y evitable, pero no me voy a poner a juzgar la organización,ya lo está haciendo todo el mundo),y por todos los que se vieron  atrapados allí.

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