Camas para follar

Antes de nada, por si alguien se lo pregunta, satisfice mis deseos sexuales plenamente varias veces durante el fin de semana hasta conseguir que el domingo, viera una polla y se me cruzaran las piernas automáticamente. Me gustan esos momentos en los que rechazaría un polvo ya por puro agotamiento y por el dolor de riñones que tengo ya de tanto lubricar que no me permite hacerlo en 24 horas, 18 si tomo aquarius.

Ahora volvamos al tema del título. El otro día dando una vuelta por internet me encontré con esta web , Margarita Bonita , especializada en muebles para hacer el amor sobre ellos. Su principal reclamo es la cama con movimiento, que podéis ver si entrais en el link, aunque también dispone de una chaise longue  para follar y un cubo-reposapies-me convierto en una especie de trono-silla de tortura , dependiendo quien se siente, que es el que más me ha gustado. Podéis ver videos del uso aqui ( muy lights por mucho que los haya rodado la productora de Erica Lust), y como digo, yo me hubiera sentado en el trono y hubiera atado las manos de la chica de rodillas ante mi para que no pueda hacer otra cosa más que lo que le daría la posición. Me da igual chico o chica, no me voy a poner exigente.

Aparte de ser carísimos para lo que son, me parecen una gilipollez supina estos productos, en especial la cama. Creo que una de las cosas más divertidas del sexo es el movimiento que generas tu mismo, sin que nada mecánico exterior te imprima el ritmo. Vale que para hacerse pajas puede estar divertido por la sensación de masturbarte en una montaña rusa, pero para un uso constante tiene que ser aburrido, y más follando. Aunque se me ocurren un montón de idioteces que hacer sobre la cama, como obligar a alguien a comer un coño/polla como si fuera una ola del mar que va y viene, o ir a contracorriente de su movimiento a ver quien se marea o pierde el ritmo antes y se cae de ella, o pienso en lo que disfrutaría el Recio y su esposa cuando juegan a la niña del exorcista con un aparatito así.

Resumiendo, que en mi cama del Ikea follo igual de bien y el movimiento ya se lo pongo yo. Prefiero ese ímpetu de tirar los libros de la estantería, joder la pintura con el cabecero de la cama, o como en mi caso, descolgar la mesilla fashion que va pegada a la cama del movimiento natural de mis polvos. Y si se me jode, me puedo comprar otra sin tener que llamar a Cofidis.

Y viendo esto, recordé las camas más terribles en las que he follado. Y es que la puta manía de algunos hoteles , hace tiempo, de considerar una cama de matrimonio como dos individuales juntas, era desesperante. Recuerdo especialmente una de la que aún me estoy riendo; hotel Conde de Orgaz en Madrid ( si, yo no follaba en pensiones de mala muerte), dos camas unidas y mucho ímpetu sexual. Como les ponen las sábanas de cama de matrimonio, no nos dimos cuenta de la división. Así que en el centro de la cama, típico empujoncito de te tiro sobre la cama y me pongo encima. Nos ponemos a darle al asunto y notaba que algo raro pasaba, cada vez tenía las piernas más abiertas y él estaba como más hundido, hasta que se quedó aprisionado entre las dos camas. Como el suelo era de gres, se fueron abriendo cual Mar Rojo cualquiera hasta que un extraño movimiento nos llevaría a alguno de los dos al suelo. Nos recompusimos con bastante dificultad y pensamos como ponerle remedio a la situación. Entonces él dijo “Vamos a usar los calcetines con la cama” y se fue al baño. Y yo, toda inocente, me puse a calzar las patas de las camas con calcetines. Y cuando salió del baño muerto de la risa, me quitó el calcetín que llevaba en la mano, lo estiró, y unió los somieres con él. Con un par de calcetines nos bastó para asegurarnos los polvos, mientras yo me veia yendo a Calcedonia a comprar un par de pares para la otra cama, un concepto completamente diferente al follar con calcetines en la cama al que estamos habituados. Así que desde entonces, siempre que se que voy a dormir en un hotel, pienso en llevarme cuatro pares de patucos por si acaso, y para reirme un rato de mi misma.

Años más tarde, mientras le ponía los cuernos al de la historia de los calcetines, sufrí un percance que vino a ser lo mismo que pintarme la A escarlata en la frente. Mi amante se acababa de mudar a su nueva casa y como único mobiliario había una mesa baja , una tele en el suelo y una cama plegable de las que salen de un mueble del tamaño de un zapatero grande, más o menos. Nos ponemos a zumbar en la cama, él debajo y yo encima refrotándole las tetas por la cara para ponerle nervioso. Movimiento de cabeza sin calcular, y zas, ostión en mitad de la frente con el canto del mueble que encierra la cama. Que dolor más insoportable. Que grito pegué. Que dolor, en serio, terrible. Del dolor que tenía no podía parar de reirme ( no se, es un mecanismo de defensa tonto de mi cuerpo, cuanto más me duele una cosa, más risa me produce, así que espero que no me torturen nunca porque van a acabar conmigo muy rapidito) y los lagrimones de dolor corrían por mi cara , ante la estupefacta mirada del dueño de la cama que aún estaba debajo de mi (dolorida pero sin soltar mi presa, que vicio hija) y al que sólo se le ocurrió decir que era la primera vez que me hacía gritar en la cama.¿ Y que es lo que tienen de peligroso los animales doloridos ? Que su carga de adrenalina es tal que son capaces de saltar un empaste de un bofetón, como así sucedió. Lo peor de todo fue cuando a mitad de tarde, después de reconciliarnos con algo de sexo ( él lamía con mis dedos aún marcados , yo le perdonaba) mi frente se hinchó ligeramente y adquirió cierto color amarillento que pregonaba el morado que adquirió al dia siguiente y que me obligó a salir a la calle con gorra unos dias  y contarle una excusa muy tonta a mi marido acerca de un golpe en el trabajo con un archivador.

Si habéis sufrido alguna experiencia terrible de estas, no dudéis en compartirla en los comentarios, que yo también quiero reirme.

2 thoughts on “Camas para follar

  1. Eso es lo que me pasó a mí cuando perdí la virginidad… Creo que lo mejor es, cuando se hace la reserva en el hotel o pensión, pedir directamente “una habitación doble con una sola cama”, haciendo mucho énfasis en lo de “una sola cama”.

    Por lo demás, me he reído mucho con lo que cuentas aquí, y sobre todo cómo lo cuentas.

    Las camas ésas de oleaje mecánico deben marear mucho, ¿no…? Sólo imaginarme estar tumbado en una de ellas ya mi cuerpo reacciona queriéndose sujetar a algo… como no sé nadar, me hundiría a plomo entre los pliegues, el colchón y los engranajes.

  2. Pues hay hoteles con suites en 2 niveles, es decir, escalón entre ambiente dormir y ambiente salita de estar. Además, las camas de hotel suelen tener ruedas.
    En el fregao, pim pam pim pam la cama comienza a viajar por la habitación hasta que de repente, se termina la susodicha… y lo descubres cuando se vuelva escalón abajo en la salita de estar y los amantes caen rodando por la pendiente colchonera.
    En venganza, dejamos las sábanas como si hubieran rodado la Matanza de Texas, porque la toalla se nos quedó corta

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