Relato : Imaginar lo que piensas

 

Me gusta imaginar que de un encuentro a otro pasas el tiempo pensando en mi. Me gusta pensar que en cierta manera, te alegro el día, y que has hecho de estos momentos, algo especial en tu vida.

 

Me gusta imaginar que aunque sigas con tu vida, estoy presente en ella. Que hablas conmigo aunque no me veas, y que de vez en cuando sonríes porque te acuerdas de algo que te he dicho.

 

Me gusta hacerlo cuando ya tengo la certeza de que estás en casa, con tu mujer e hijos, o sin ellos, pero lejos de mí. Me enloquece imaginar esos momentos en los que, por la hora, sabes de sobra que ya tienes noticias mías, y te mueres de ganas de hacer una visita fugaz al ordenador, pero tu discreción y posibles consecuencias si te pillan, te mantiene tamborileando tus dedos en  el brazo del sofá, presente de manera física, lejos y conmigo mentalmente.

 

Me gusta pensar que el resto del día tratas de disimular tus ansias de quedarte por fin a solas, con la excusa, antes real, de quedarte trabajando hasta tarde.

 

Y me gusta imaginarte cuando, por fin, llega ese momento en el que estamos tú y yo solos. Me gusta recrearte en mi imaginación en pantalón del pijama, con el torso desnudo y las zapatillas que tus hijos te regalaron este año para el dia del Padre. Me gusta pensar en como tu subconsciente te hace descalzarte, tanto por comodidad como para alejar cualquier contacto con la realidad.

 

Me gusta imaginarte abriendo el correo, observando la barra de descarga impaciente, hasta que el sonido de que ya ha finalizado, te hace sonreír relajado. Puntual a mi cita, ahí estoy, en tu correo.

 

Realmente me gusta pensar que cada frase, cada palabra y pausa especialmente escogida, hace que te vayas reclinando lentamente en la silla, y poco a poco, tu mano se vaya deslizando dentro de tu pantalón. Me gusta imaginarme que saboreas mis palabras hasta el punto de que te pongo tan cachondo, que me  gusta pensar que inevitablemente acabas masturbándote frente al ordenador y mis palabras. Me gusta incluso imaginar, que el día que por ley matrimonial haces uso de tu derecho de pernada, sueles cambiar nuestra ceremonia diaria y leerme antes de meterme con vosotros en la cama, retumbando con mis palabras en tu cabeza.

 

También me halaga pensar que podrías hacerlo en la oficina. Me gusta imaginarte desaflojándote la corbata y el cinturón, en tu despacho, media hora antes de una reunión. Me gusta pensar que por un momento decides no hacerlo y concentrarte en el trabajo, pero me gusta saber que no podrás. Me gusta imaginarte pasando la mano por encima de tu pantalón de tela, con cuidado de no excitarte demasiado aún, releyendo antiguos correos, hasta que pierdes la batalla y tienes que ir al baño a acabar lo empezado, con cierta culpabilidad minimizada por el deseo de correrte. Me gusta imaginarte apoyado en la pared del cubículo con una mano y la otra meneándote la polla, echándome la culpa por sentirte culpable mientras te corres inevitablemente, pensando en mi.

 

Me gusta pensar que a la vez que te guardas la polla, me maldices y rompes conmigo mentalmente. Nunca más volverás a hacerlo, esto no puede seguir así. Te imagino firme en tu decisión durante todo el día, autoconvencido y firme en tu decisión. Me gusta imaginarme cuando, al llegar la noche, el sonido del correo enerva tu polla hasta el punto que asumes, que jamás podrás apartarme de tu imaginación.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s