Relato : No te vayas

Él se lo había pedido un millón de veces, pero ella siempre se negaba. Él no acababa de entender ese pudor, después de más de diez años de relación, cuando ya la había visto desnuda y en todas las posiciones posibles, la había lamido y besado cada centímetro, follado en cada postura que podían imaginar. Sólo le pedía eso, en cada aniversario, cumpleaños, navidades, una y otra vez recibía un presente y no como respuesta. Llegó a obsesionarle, a poner una cámara escondida en la habitación para ver si al menos en la intimidad ella lo hacía; fue inútil. Y aquello más allá de frustrarle lo enloquecío más, se convirtió en una obsesión. Y reaccionó.

Hizo las maletas y se sentó a esperarla en el salón. Ella, puntual como cada noche, abrió la puerta del apartamento y se soprendió de la oscuridad y el silencio reinante. Al llegar al salón se sobresaltó al ver la silueta sobre el sofá. Encendió la luz, y le espetó que la había asustado.

“Hazlo”.

El tono serio y seco de su voz, que pocas veces había oido así, le indicó que aquella vez no era una broma.

“Hazlo o te dejo”.

Aquello lo confirmó. No sabía porque, pero esta vez tenía la completa sensación que era el final, que su ultimatum era real. Esta vez no se conformaría con que se la mamara y dejara que se corriera en su boca mientras lo veía en el televisor o internet; no olía a alcohol, su gran aliado las otras veces cuando después de su negativa se conformaba con que se la chupara lo le dejara hacerle el amor; el brillo de sus ojos en la penumbra no llevaba a confusión : o lo hacia o esta vez le perdería.

Se desnudó despacio, temblorosa, frente a él, sin dejar de observar sus movimientos, inexistentes, tan sólo su respiración indicaba su presencia aún en la habitación. Sintió el frio en sus pezones al quedarse sin ropa, y por unos momentos se quedó desnuda, de pie.

“Sigue”.

Se arrodilló, frente a él, su cerebro la impulsó a acercarse a su bragueta y acabar con esto, pero su cuerpo reaccionó a favor de lo que llevaba en contra tanto tiempo; se giró sobre sus rodillas, dándole la espalda, y apoyando las manos en el suelo, se colocó a cuatro patas frente a él, que no pudo evitar soltar un sonoro suspiro. Estaba más cerca de ver su sueño cumplido.

“Empieza”.

Ella, temblorosa, humillada y avergonzada, llevo su mano derecha entre sus piernas, se sorprendió de la lubricidad de su coño, su cuerpo estaba más excitado por aquella situación que su propia mente, sus dedos resbalaron entre sus labios hasta encontrar una abundante humedad que por inercia empezó a extenderse por el coño como tantas otras veces cuando se habia masturbado, sin ese espectador que la cohibía, aquel hombre que la estaba obligando a hacerlo después de tantos años de súplica por verla, porque si no, él se iría.

Sentía sus ojos clavados en su entrepierna, mirando cada movimiento de sus dedos, y ella empezaba a disfrutar de su exhibicionismo; oyó la cremallera de su bragueta bajándose, la excitó el sonido hasta el punto de meterse los dedos en el coño, frente a él, como tantas veces le había rogado; y lo estaba disfrutando, tanto como él, aquen no lo veía, oía sus gemidos y el sonido de su polla resbaladiza entre sus manos; lo imaginó allí sentado, machacándosela por ella, porque le excitaba verla así; por fin habia entendido su petición, y empezaba a disfrutarla. Ya nunca más le negaría verla asi, abierta y exhibiéndose, disfrutando más allá de los límites automipuestos.

Sintió como se acercaba a ella, sin tocarla, y su respiración acelerada que tantas veces habia oido le indicaron que se iba a correr; sintió como su semen resbalaba desde su culo por su coño convitiéndose en el mejor de los lubricantes, se frotó el clitoris con fuerza y con un gran suspiro se corrió alli, tirada en el salón a cuatro patas notando como le resbalaba el semen de su novio entre los muslos.

Oyó como se cerraba la puerta.

Se había ido.

 

3 thoughts on “Relato : No te vayas

  1. Me encontré en una ocasión con un caso similar… aunque la implicada, que se había negado con otros, sí quiso hacerlo finalmente conmigo. Ah!! Me permito un consejo… dale una vuelta de tuerca a tus relatos… ¿no son los últimos (aunque buenos) un poco lights? Un saludo y un beso.

  2. No me gusta especialmente escribir relatos 😉 estos últimos que he publicado los tengo escritos hace bastantes meses, como “terapia” de momentos de agobio… como ahora no dispongo de mucho tiempo para actualizar el blog porque necesito centrarme en maltratar a mis clientes, reconozco que estoy tirando de ellos .

    Un beso.

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