The Carrot Experience

zanahoria2

Que colorido y que sano aparece el manojo de zanahorias de la foto. Podría contaros que hace poco probé por primera vez la tarta de zanahoria y oh, dios mio, fue un momento orgásmico. Pero no, porque el tema no me da para más de dos lineas porque desconozco la receta( aunque me aventuro a decir que lleva zanahoria y canela)  y el proceso de elaboración. Pero repito, estaba de muerte.

Bien. Después del párrafo inútil, vamos al tema. En el post anterior comenté que había probado hace poco la experiencia de masturbarme con una zanahoria, a la que todo sea dicho, ya le tenía ganas.

Yo hago la compra de alimentos no perecederos en  Mercadona porque es lo que más cerca me queda de casa. La fruta, carne y pescado prefiero comprarla en el mercado de toda la vida, que es mucho más divertido y además fomentas el pequeño comercio. Acabo de acordarme que el último día que estuve allí, el miércoles pasado, acabamos hablando de porno el pollero, el carnicero, mi pareja y yo.

Hoy reconozco que estoy escribiendo este post bajo los efectos de una riquisima maría, y que si habitualmente divago, hoy estoy viendo que me voy a superar a mi misma, que llevo cuatro párrafos sin decir absolutamente nada que no puedas leer en el foro del Eroski, excepto lo del porno, claro.

Podéis abofetearme si me voy mucho del tema. Tranquilos, no me he leido las 50 sombras de los cojones, no me va a gustar que me peguen.

Venga, que tu puedes. Pues bien, en el Mercadona venden unas zanahorias en paquetes de tres unidades que tienen un tamaño descomunal para lo que viene siendo este vegetal habitualmente, el que conocemos de las bolsas naranjas de toda la vida. Y yo desde que las descubrí, hace ya un año, no puedo evitar cogerlas siempre, me hipnotizan.

Por otro lado, y como todos* sabéis, me encanta hacerme pajas. Este último año con el estrés (porque es un puto estrés)  y el cansancio en mi estreno como madre, me daba el tiempo para hacerme una rapidita casi más por vicio que por ganas y no las disfrutaba tanto como antes. Pero gracias a que ya la pequeña monstrua duerme doce horas seguidas en su cuna y en su habitación desde hace unos meses, mi vida sexual vuelve a ser la misma de antes y tengo mucho más tiempo para dedicarme al onanismo desenfrenado (sexo en pareja aparte, claro).

Así que el domingo de Reyes, mi chico decidió que se iban él y la niña a casa de un amigo que también tiene una y así se conocían y jugaban juntas. Y yo, feliz como una perdíz por quedarme esas horas sola a mi bola, decidí que era el momento de hacerme una paja dedicada y luego darme un tranquilo baño. El plan perfecto.

Como hacía tiempo que no podía cerdear a gusto, en vez de escoger alguno de los consoladores, decidí experimentar. Una de las cosas que siempre me ha gustado hacer es preparar bien el momento paja, si el tiempo me lo permite. Es esos momentos de paja por vicio, no por necesidad, en el que te recreas pensando en las cosas que vas a utilizar, lo que te vas a meter, en que postura o parte de la casa lo vas a hacer… aunque a veces el recrearte tanto imaginando el momento es contraproducente, porque empiezo a tocarme imaginándome la paja que me voy a hacer y acabo haciéndome una normalita porque puede más el vicio de no dejar de tocarme que el de la perversión en si. ahora que lo veo escrito, lo de hacerse una paja pensando en hacerse una paja suena a que sufro un bucle neuronal. Si a alguien le ha pasado esto alguna vez, que me lo diga, que me quedaré más tranquila.

Total, que en aquel momento asocié inmediatamente paja con znahoria, y a la nevera que me fui. Saqué una de las hermosas zanahorias (lástima de foto…y ahora no tengo ninguna, que esta semana no tenían para mi desgracia..), que no le tenía nada que envidiar a algunos de mis dildos, y ya de paso cogí un cesto de pinzas de la ropa que había comprado el día anterior casualmente, que ya tenía la máquina de la perversión encendida.

Me voy al sofá , me despeloto y me dispongo a ponerme al tema, cuando me suena el móvil. Una amiga. Una hora de conversación. Líbido desaparecida, eso si, la oreja la tenía super caliente. Pongo el teléfono en modo “no molesten, coño”, y vuelvo a mi rollo, que apareció enseguida en cuanto vi mi lustrosa zanahoria esperándome. Empiezo a tocarme, y ya en marcha, decido que tengo que probar lo de las pinzas otra vez (ya lo había hecho cuando vivía en Zaragoza un día que me dio por comprobar en mis carnes lo de ponerse unas pinzas a ver si me producía el mismo placer que me suponía ponerlas a mi en carnes ajenas, jeje), ya que en aquel momento no lo recordaba como una mala experiencia. así que cogí 6 pinzas, y ya que aquello empezaba a estar lubricado me coloqué tres pinzas en cada uno de los labios mayores, que no duele nada, y como va concentrando la sangre ahí, cuando quitas la pinza la sensación de ardor y excitación molan mucho. Bueno,al menos a mi. Pero sigo sin ser sumisa, que nadie se emocione.

Y ahí estab yo, con mi coño hinchado y palpitante (jaja, que cursi me suena), cuando le llegó el turno a la zanahoria, y ya podemos hacer el chiste, que mi conejo estaba deseando comerse.

Uff. Que gusto. No sólo por el grosor y largura de la susodicha, si no porque estaba helada. Y eso que llevaba ya una hora fuera de la nevera, pero no veáis que gusto el contacto del coño ardiendo con la frescura de la hortaliza. Y lo dura que estaba, claro. Yo como soy muy burra, empecé metiéndomela por la cabeza, por la parte más ancha, que igual si no hubiese sido tan viciosa os podría contar la diferencia entre meterla por un lado o por otro a lo Barrio Sésamo, pero no, una es así de viciosa. A estas alturas había vuelto a coger las pinzas y darles golpecitos con la zanahoria en el metesaca, y ya el orgasmo fue increible, menos mal que no tengo vecinos. Fue de esas pajas que dices “coño, la tenía que haber grabado en video, me ha quedado estupenda”, pero no es mi estilo.

EXTRAS:

Luego no sabía que hacer con la zanahoria,si lavarla y devolverla al cajón de la verdura como si nada, o tirarla directamente. La segunda opción me parecía la más cantosa ya que las había comprado el día anterior e iba a cantar mucho en la basura, y dejarla en la nevera para que nos la comiéramos me parecía un poco cerdo, pese a que era mi coño y el otro comensal, mi pareja, ya se lo había comido  mil veces sin zanahorias de por medio. El estofado quedó riquísimo.

* Aunque soy consciente de que este blog lo leen más tias que tíos, siempre hablo en masculino porque el plural de ambos sexos, según me enseñaron en el cole, se hace en masculino. Paso de estar poniendo la arroba para referirme a los dos sexos, y no voy a poner “todos y todas” cada vez porque ni soy política, ni pertenezco al Frente Popular de Judea…

5 thoughts on “The Carrot Experience

  1. Veo que hemos vuelto inspiradilla!!!
    Ya me daras la receta del estofado… 😉

    Besos Chatarrera

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