Duchas en pareja

Esta tarde me estaba dando una ducha de estas de domingo de invierno con frío polar en la calle, viento y lluvia, es decir, de esas que te tirarías debajo del agua hasta que se secaran los pantanos, dejando resbalar el agua hirviendo por el cuerpo. Estaba tan caliente el agua, se ha creado tal cantidad de niebla por el vaho en el baño, que al salir del agua me ha dado la toalla Jack el Destripador, para que os hagáis una idea.

Bueno, pues estaba yo disfrutando de mi ducha al borde de la ebullición, cuando me he puesto a pensar en que sólo conozco una persona masculina que aguantase ese nivel de graduación acuática. Y es de estos datos empíricos, porque ha sido con el único tío con el que la típica ducha de “nos duchamos juntos  antes/después de follar pero que significa que uno cae en la ducha fijo” no fue una lucha de “me jodo vivo de frio-me jodo de calor-cojones vámonos a la cama”.

Que sí, que sé que últimamente esto se está llenando de jóvenes enamorados (de ambos sexos) que disfrutan cuando sus parejas follan con ellos y todo es muy dulce y muy tierno y se mojan mucho, pero le voy a dar un poco de humor al tema. Lo digo por los “mongoreplies” de los posibles comentarios, que os voy conociendo… y vosotros a mí aún no.

A lo que vamos, momento ducha, ya digo, antes, después, cuando sea. Da igual bañera de casa de uno de los dos, ducha con mampara o que pertenezca a la habitación del hotel del encuentro furtivo. Porque os conocéis hace años, meses o unas horas, sabes, o no, como le gusta que le comas la polla, o el coño, o cuál es su postura favorita o haciendo qué sabes que se corre sí o sí, o ni siquiera eso, te ha entrado por el ojo y te lo has follado, pero ni en un caso ni en el otro, se te ha ocurrido preguntar cómo le gusta el agua en la ducha.

Y llega el momento de meterse dentro, uhmm venga, vamos a hacerlo juntos, y aunque sea tu primera o quinta vez con esa persona o con otras, te metes, porque no sueles acordarte del desastre que ha sido otras veces, o porque piensas que esa sí, esa va a ser la de la porno de tu vida. Bueno, sólo hay una cosa de la que las tías si nos solemos acordar, yo lo hice a partir de la segunda vez, pero os lo desvelo luego. 

O la ducha/bañera es de diseño de puta madre, o uno de los dos pasa frío. Si es de estas que la alcachofa es del tamaño de un paraguas y cabéis los dos juntos debajo, cojonudo de momento, pero si es de las estáticas en la pared del fondo o de las de teléfono, uno de los dos, repito, pasa frío, independientemente de la temperatura del agua escogida, de lo que le quieras o lo cachondos que estéis. Esa carne de gallina no es rubor al sentir el roce de su piel, es que tienes frío.

Y llegamos a la parte temperatura idónea de cada uno. Que si no tienes mucha confianza, te vas callando y o te retiras o te acercas más al agua o a su cuerpo para compensar, pero como lleves ya unos años de pareja eso se convierte en un “no se como no te escaldas” o “los pingüinos cogerían anginas si se duchan con tu agua”, que le quitan pasión momentánea, pero follar se folla igual.

Pongamos que pese a todo, el ambiente se va calentado entre los cuerpos desnudos y mojados, y llegamos al enjabonamiento sensual. Que a mi es una parte que me gusta mucho y me resulta muy sexy porque resbala todo muchísimo y mola acariciar un pene enjabonado y duro, está tan suave y resbaladizo que pienso “esto me entra por el culo ahora mismo tal como está y ni me entero” y luego me digo “espera tronca, que tú eres muy bruta y acabas pegando alaridos por tu falta de cabeza”; también me dan muchas ganas de chuparla, con toda la espuma, como si fuera un capuccino en barra… pero me contengo “jabón, sabor del jabón” cuando no me acuerdo del gilipollas (con amor) de Chico Costura** y me desconcentro de mi propósito succionador por la risa.

Que yo por mi ya podíamos quitarnos el jabón e irnos a follar a una cama donde no corramos peligro de abrirnos la cabeza o apuntillarnos con un perchero (llamadme cortarollos, pero es que Very Bad Things me llegó), pero entiendo que el momento, eh, que a mí también me encanta, de que me froten el jabón por las tetas y me las amasen como si fueran pan (siempre me acuerdo de la canción de Los Especialistas) y lo mismo con el resto del cuerpo no so lo queréis perder. Y confesaré que cuando el que estaba en la ducha era un esclavo, él si que comía bastante jabón, jiji. 

Que aquí llega la otra parte chunga. Que en el fragor del toqueteo jabonoso, yo a tí y tú a mi, que si te acaricio el clítoris, paso los dedos por los labios, acerco mi polla enjabonada a tu coño y la froto, uy que entra muy bien, ay, que se resbalan los dedos, uy, uno entra sin problemas, dos, tres, cuatro, voy por el extintor, y los dos venga a poneros cachondos, agárrate a las baldosas o  donde pilles que me da igual que te follo,  y tú….venga a meterte jabón dentro del coño. Y como en el mete-saca-entro-salgo-trae-vamos-a follar-ya-de-una-puta-vez-aquí-mismo-o-contra-el-lavabo  no te aclares bien, no hay madres suficientes en el mundo con Vaginesil a las que preguntarles al día siguiente si a ellas también les pica ahí. Y en el mejor de los casos, no te pasas dos días con cistitis acordándote de lo chulo que es follar en la ducha, sí, pero la próxima vez te quitamos todo el jabón bien antes de continuar con el tema. Pero lo malo  es que como no es algo que hagas muy a menudo a no ser que seas la protagonista ninfómana  de un relato  sobre duchas de gimnasios, para la siguiente se te ha vuelto a olvidar, y hasta que no te has cagado en todos los productos de La Toja, Heno de Pravia e incluso Deliplús, no te grabas a fuego lo del aclarado exhaustivo aunque sea disimulado para el resto de tu vida.

Ya la parte de nos salimos, nos frotamos con la toalla, tu te vas con tu mujer y yo con mi marido, o nos vamos a la cama y seguimos follando, o señora yo sólo venía a montarle la encimera, no lo voy a contar porque es cosa de cada uno. Eso sí, tengo el recuerdo de dos duchas memorables.

** Un verano Chico Costura se puso malísimo con unas anginas tremendas y un fiebrón de la hostia. En vez de achacárselo a una exposición excesiva  al  aire acondicionado que sería lo lógico, sigue empecinado, años después, en que aquello fue culpa de un tío al que se la chupó, que se había lavado la polla con jabón Axe. Y creedme, no hay quién le saque de ahí. 

3 thoughts on “Duchas en pareja

  1. Mira Chata: desde que entro en tu blog no bajo mas “lechuguitas” (clips porno). Porque leyendote… bah es como los libros , no? Uno lee una novela y los personajes toman forma en la cabeza de uno, en apariencia… y sonido!!!! (de ahi viene personaje: personare=porque suena). Me encanta! Y quiero mas.

  2. Que es eso de “Eso si, tengo el recuerdo de dos duchas memorables” y ya esta. Aqui señora(ita) se viene a poner cachondo al personal, no a dejarle a medias.

    Ah, no, espera, esto es por joder, vamos por tu aficion al sadismo. Pues estamos “arreglaos” 😉

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