Churros y anís (VI) : NOCHE DE ESTRENO (PARTE 2)

 

Siguió caminando un rato, le encantaba sentir como el semen del desconocido que se acababa de follar se secaba y acartonaba en la planta de su pie. Realmente no le apetecía andar mucho, así que se paró y sopesó sus opciones a la hora de seguir con su enfermizo estreno de calzado. O bien se cogía el metro y se dirigía al centro, con todo lo que ello conllevaba, apretujones, calor y niñatos borrachos, o cogerse un taxi y dejar que este último decidiera el precio de la carrera. Optó por la comodidad, se acercó a una parada y se subió al primero de la fila como es obligatorio en estos casos, acompañada de los piropos del resto de taxistas que enardecían la suerte de su compañero. Se excitó al pensar en el día siguiente, cuando su chófer ocasional le contase al resto de sus colegas que además, se la había chupado, frente al escepticismo de estos.

 

-Hola buenas noches. Me lleva a la calle Valverde, por favor? Le advierto que no llevo dinero encima, pero si le parece un buen trueque, puedo comerle la polla cuando lleguemos a destino.

 

Lo que siempre le había gustado de este tipo de intercambios, es la poca cantidad de semáforos rojos que hay en tu camino cuando se quiere. En menos de diez minutos se habían plantado en el centro de la ciudad y se dispuso a pagar el precio. El taxista, que al parecer no tenía mucha prisa, se sentó en el asiento trasero y se sacó la polla, ya dura (otro de los beneficios del trueque si lo dices desde el primer momento) que para su sopresa, encima era gorda y bonita, de esas que apetecen lamer, y lo que para ella siempre era un trámite, “me pongo entre sus rodillas, le miro con ojos de viciosa, le escupo en la polla, un par de sacudidas, dos minutos mamando y escupo el semen por la ventanilla”, en este caso se convirtió en un deleite para sus ojos y paladar. Para empezar no escupió bruscamente, si no que dejó que la saliva resbalara desde su lengua hasta el glande, como si echara chocolate fundido caliente sobre una bola de helado de vainilla, con mimo, dejando que su saliva resbale hasta la mano que agarra el miembro; es como un perro hambriento, no deja de generar saliva observando como resbala, y piensa en las ganas que tiene de metérsela en la boca, de esparcir la saliva con su lengua, de repasar el glande con sus labios, de recorrer cada vena marcada con la lengua, de tragársela entera y saborearla, lamerla y disfrutarla hasta que nuevamente tenga que escupir por la ventanilla.

 

Pasea por las calles del centro, sin rumbo ni destino fijo. Como ahce buena temperatura pese a ser invierno, hay bastante gente por la calle, además de notarse que ese fin de semana se congrega alguna feria o conferencia en la ciudad, por la afluencia de turistas de provincia, como en navidades, pero estos sin compras y con ganas de irse de copas.

 

Tenía sed y estaba cachonda, por lo que ni se molestó en fijarse en que garito entraba.

Luces estroboscópicas, música alta, mucha gente, buen sitio.

 

Like a rabbit in the headlights

Get your head right

Start a new life shiver in the moonlight

You must embrace it cos’ if not you waste it

You’re looking for love in the wrong places

All the wrong places

 

Sí, era el sitio indicado. Se acercó a la barra, pidió una copa y observó el ganado. Nada especial que no pudiera encontrarse un sábado por la noche en cualquier ciudad del mundo, por lo que mientras degustaba su Bacardí se orientó por su falta de criterio para conseguir a su siguiente víctima fetichista de la noche. No le apetecía entrar en conquistas, pasaba de salir a bailar a restregarse contra algún macho alfa y conseguir su simiente para sus pies, le daba mucha pereza. prefería un polvo fácil, de esos en los que no tienes que arañarte la cara con ninguna otra fémina porque no se ha rociado en feromonas, las produce naturales aunque él no lo sepa.

 

Hacia mitad de la barra ve dos tipos de ese estilo. Se nota que van juntos, aunque no hablan. Ambos miran al personal, entre fascinados y extasiados, no son de aquí. Perfecto, así si les queda el hotel cerca igual acaba follando en una cama, para variar un poco. Espera que al menos, no compartan habitación, o tendrá que montarse un trío, y el alto de la perilla vale, pero el pequeñajo tiene una cara de gilipollas que no puede con ella, por lo que tiene pinta de que follando va a ser igual. Sí, se queda con el moreno alto. Mientras apura la copa y pide una segunda, piensa en su estrategia de caza. Tiene que separarlos un poco, llamar la atención del alto y darle señales de que le gusta y quiere follárselo, tontear con él… bah. Aburrido, largo y tedioso.

 

Se acerca copa en mano al hombre alto, interponiéndose entre él y su amigo bajito, dándole la espalda a este último, que al menos se recree mirándole el culo, que es lo único que se va a llevar por su parte esa noche.

 

Susurra, gritando, por el nivel de la música a su oido:

 

-Hola, me apetece follar contigo. Líbrate del mamarracho de tu amigo y te espero en la puerta del baño, que como estamos a final de mes no hay mucho farlopero y estarán casi vacíos. No es una broma, si quieres mete la mano bajo mi vestido y comprobarás que voy sin bragas y estoy mojada.

 

Notó como se deslizaban unos dedos entre sus piernas y topaban con su humedad, por lo que dedujo que aquel tío había escuchado su mensaje pese a la música. Le guiñó un ojo y se dirigió a los baños.

 

No había llegado a la puerta cuando sintió nuevamente una mano que se deslizaba por su culo. Se giró para comprobar que pertenecía a su elegido, le cogió la mano y lo metió en la zona del almacén, aprovechando que la puerta estaba medio abierta. Mucho más cómodo que follar en el cubículo del baño, y con un poco de suerte los camareros les dejarían follar en paz.

 

El tipo la empotró contra unas cajas de cerveza, le dió la vuelta y le levantó el vestido. Uhm, no le importaba esta vez que tomase la iniciativa él. Se agachó entre sus piernas , le abrió las nalgas y notó como su lengua humedecía su culo. Hostias, que buen ojo había tenido al elegir, aquello era el premio gordo de las tragaperras. De hecho si lo pensaba, nunca había vivido esa situación ni con un desconocido, ni por iniciativa propia de este. Tampoco se iba a quejar, así que le dejó hacer mientras sopesaba la idea de que si no tenía la polla muy grande y se lo curraba bien, le dejaría que le diese por culo allí mismo, en el almacén. Y es que lalengua de aquel tío la estaba volviendo loca; lenta, sin prisa, pausada, disfrutando de cada incursión casi más que ella misma, mimando su culo de tal manera que no podía dejar de ofrecérselo, quería tener la boca de ese tío en su culo para siempre, que fuese su Human Centipede del vicio…cuando además de la lengua empezó a utilizar sus dedos, primero uno, despacio, sin dejar de acompañar la penetración con la lengua, y rápidamente el segundo, para no perder un ápice de placer, ni dilatación, ni de gusto al sentir sus labios besándole las nalgas…

Había perdido la noción del tiempo, no sabía si llevaba horas o dos minutos dedicados a ponerla tan cachonda, pero necesitaba sentir a ese tío dentro suyo ya. Y si era por detrás, mucho mejor.

 

-Fóllame…por favor…

 

Fue lo único que acertó a decir con la voz ronca por la excitación antes de girarse y dejar el coño a la altura de su cara, cosa que el maravilloso desconocido aprovechó para hundir la cara en su pubis y atrapar su enorme y excitadísimo clítoris entre sus labios, y aquello le volvió tan loca que su propio instinto animal agarró la cabeza del visitante de ferias y con tan sólo tres frotes contra su cara, se corrió como creía que nunca había heccho antes, en la boca de aquel tío, que sin dejar de lamer durante el orgasmo, hizo que este durara más de lo esperado o quizás encadenase unos con otros, en cualquier caso, creyó morir en la boca de aquel tío.

 

Ya era incapaz de articular algo más que sonidos guturales de lo cachonda que estaba, por lo que se colocó delante de él a cuatro patas y ofreciéndole el culo le gruñó algo parecido a “métela” y realmente sintió un poco de vergüenza al oir como los dedos de aquel tío chapoteaban en su coño de lo húmeda que estaba, pero necesitaba a aquel tío en su culo ya antes de ponerse a gritar de desesperación lasciva.

 

Cuando sintió la cabeza de su polla empujando lentamente para llegar al punto en el que ya es absorbida, supo que iba a pasar del puñetero ritual porque quería a ese tío corriéndose en lo más profundo de sus entrañas, se moría por sentir el semen de aquel cabrón de provincias que la estaba volviendo loca chorreandole por los muslos cuando se fuera a casa, de hecho quería llevárselo a casa, secuestrarlo y dejarlo atado a la cama para su uso y disfrute el resto de sus días. Sería maravilloso combinar las comidas de culo del tipo con las de coño de su compañera y morir de deshidratación entre sus cuatro brazos.

Se puso tan cachonda al imaginar la escena que fue ella misma con sus caderas la que aceleró la penetración, cambiando el gruñido por el gemido como indicafor de que no parase, que siguiese follándosela, que se moría porque le taladrara el culo, le agarró la mano y la llevó a su clítoris, y él no dejaba de bombearla mientras ella se masturbaba contra su mano que sujetaba con fuerza con sus propias dos, y volvió a correrse sintiéndose una auténtica cerda desbocada, y él siguió empujando y volviéndola loca, y cuando hizo el ademán de salirse para correrse fuera le agarró por el culo pegándole bien al suyo como indicativo de que ni se le ocurriera; entonces él la tumbó completamente en el suelo boca abajo, y agarrándole de las muñecas, notó como se corría dentro de su culo salvajemente, y como sus jadeos y gruñido final le ponían la carne de gallina al sentirlos dentro de su oído, su aliento sexual y vicioso calentándole la oreja, y su leve desplome al acabar de correrse sobre ella.

Sentirl a un desconcido cansado y relajado sobre su cuerpo, aún asida por las muñecas con sus manos, y su polla ya medio morcillona y viscosa dentro de su culo, en el suelo del almacén de un bar, se le antojó por un momento una experiencia maravillosa.

 

La canción que suena en el bar, por si queréis saberlo  es “All the wrong places” de Example.

One thought on “Churros y anís (VI) : NOCHE DE ESTRENO (PARTE 2)

  1. Me encantó! no me calentó ni ahí pero debe ser por el tema del idioma. Y también por cierto prejuicio que tenemos acá por los tacheros, que te hablan sin que les preguntes, se meten en la conversación, y cuentan esas historias de “no tengo para pagarte pero… etc…” . Además lo que mas me embola de los tacheros de Bs As es que ninguno es del oficio, o sea “taxista que se conoce toda la ciudad”. Siempre estan “ayudando al cuñado” o , lo más común: “yo soy físico nuclear, pero estoy en esto por unos meses”. Bueno , nada, Chata. Me pasa al leer tus cosas como con los libros, que escucho las voces de los personajes, pero con las “zetas” y las “ies” en vez de las “yes” (poia, en vez de poya, por ejemplo), me da a doblaje. Pero soy yo eh? No sos vos. Besitos, bonita

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