Te echo de menos.

Aunque nunca lo oyes,

te lo digo mucho,

te echo de menos.

Echo de menos tu sonrisa cuando nos encontramos,

ya podrías ir oculto tras un burka, que nunca olvidaré cómo te brillan los ojos cuando entre la gente, por fin me ves.

Me gusta cuando al besarnos tenemos la capacidad de volatilizar a la gente de nuestro alrededor. Me gusta, lo sabes, ponerme de puntillas para hacerlo, por eso buscas siempre ese momento, para mí espontáneo, en el que tengo que hacerlo.

No hay escalera mecánica que no haya probado nuestros besos.

Echo de menos cómo me haces pasar delante de ti en las calles estrechas, siempre con gesto caballero, que se vuelve pícaro cuando aprovechas para pellizcarme el culo. Tú no me ves, pero sonrío todas las veces.

Echo de menos los nervios que me haces pasar, porque sí, porque te tengo delante, porque te puedo tocar, porque te oigo sin necesidad de un teléfono, porque puedo escucharte sin tener que leerte, porque puedo mirarte a los ojos, porque puedo hablarte, y a la vez observar tus gestos, recorrer tus ojos, empaparme lo más de ti, para cuando tenga irremediablemente que volver a recordarte.

Echo de menos que salgas herido cada vez que nos vemos, perversiones aparte, porque te pongo nervioso.Echo de menos, pero siempre me río, cuando recuerdo los taburetes o el cabecero de aquella cama y el “uy, eso ha tenido que doler” que nos hizo reír durante meses. Yo aún sigo haciéndolo.

Echo de menos tus besos. Siempre como si el primero fuera el último y viceversa. Nunca me sentía harta de tus besos. necesitaba más, muchos más, para llenar el vacío hasta que nos volviésemos a ver. Quería que tu saliva impregnase todos los sentidos para siempre, si no, hasta la próxima. Nunca me gustó darte un último beso, y nunca te lo di. Siempre quedará un día menos para la próxima vez que nos encontremos.

Echo de menos tus dedos, liberando mi sujetador con una destreza que ya sabes, ni yo soy capaz. Echo de menos tus labios lamiendo, tus ojos mirando, siempre me gustó esa imagen de niño adulto mamando, siempre tan tierna y pervertida, que se me antojaba irresistible. Y tú lo sabías, y me mirabas con ojos redonditos, porque siempre se os ponen ojos de furby en esa postura,  sentías como te ofrecía inconscientemente mis caderas.

Echo de menos tenerte encima, debajo, detrás, delante, de pie, sentados, en la ducha, sobre tu cama, sobre la mía, en tu coche, bajo la luna… echo de menos tu polla en mi coño, en mi boca, en mi culo y dentro del bolso si es que la llegaste a meter alguna vez; Echo de menos tu lengua en mi coño, en mis botas, en mi culo y al besarte después de beber un trago de cerveza; echo de menos tus jadeos, gemidos, y orgasmos, y echo de menos los mios porque los provocabas tú. Echo de menos cómo se me pone la carne de gallina cuando te corres en mi oído.

Echo de menos los descansos, las risas, el cigarrito, el que le den por culo a los italianos, el que siempre sea mi ropa la que anda tirada por ahí y nunca encuentre las bragas, que tengas paciencia con mis cosquillas, que cuando me dan, me dan, y que siempre, siempre, me hagas reír. No concibo follar contigo si no hay risas de por medio. Forman parte de los preliminares, ejecución y orgasmo, siempre.

Echo de menos tener que decirte adios, porque significa que hemos estado juntos. Echo de menos ese nudo en la garganta que no quiero que se me note cuando nos despedimos, porque todo está bien, porque aún no debería echarte de menos si aún no nos hemos separado, pero no puedo evitarlo. Que no siempre he estado enamorada, pero si te he querido lo suficiente como para no querer separarme de ti. O te he necesitado. O ambas. En cualquier caso, me duele tanto separarme de ti, que lo echo de menos.

7 thoughts on “Te echo de menos.

  1. Pero a ti que te pasa ultimamente??!!

    Me encanta. Me encanta y me encanta. Me encantaria, ademas, que me echaran así de menos.

    Precioso.

  2. Creo que he alcanzado el cénit como escritora con este post. He dejado a un argentino sin palabras 😛 Gracias, Daniel.

    Avatar,
    Igual es que es verdad eso de que después de la tempestad siempre llega la calma 🙂
    Tres me encanta, y encima tuyos. Lo dicho, ya me retiro de esto.
    Para el cuarto, te contesto: “Porque tú no quieres, morenazo” 😄 (perdón….igual llega la calma, pero una no es una balsa. Joder, que me lo has puesto a huevo, y lo sabes.)

    Chica Curiosa,
    Muchas gracias 🙂 Seguro que recordar este tipo de momentos, cada uno los suyos, nos erizan el vello a todos.

    Bueno, ¿y si ahora os digo que no está dedicado a una persona, si no a varias? De cada uno una cosa, y de todos a la vez.

    (Me pone del hígado que wordpress transforme todo en emoticonos, que parezco una teletubbie en mis respuestas. Voy a ver si encuentro como quitarlo)

  3. Chata: me copié tu escrito como texto en mis documentos preferidos. No sabés cómo me gusta. Te confieso que me emocioné al leerlo ya por cuarta vez. Es tan REAL, emotivo, sexy pero no sexy de medias red y tacos sino eso sexy mágico que hay de cojer en la cocina mientras se frien las milanesas. Eso sexual de estar cojiendo el domingo a la tarde con la tele prendida y olvidada pasando una de Stallone. Esa verdadera intimidad, no porque no se lo podés contar a nadie, sino porque nadie lo entendería. Entonces te queda, viste? Lo tenés dentro con el enorme placer de eso que a los demás les parecería una boludez a vos te hizo sentir la mas plena de los seres que habitan esta roca absurda. Lo leo una vez mas y me voy a apoliyar emocionado, dado vuelta. Telón.

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