SemiRelato: Sábado noche.

Llueve.

Estoy sola. 

Bueno, casi.

Mi hija duerme y mi marido está de juerga.

Con mi amante.

Les he mandando un par de sms, a los dos, a ver 

quién se deshace antes del otro y viene a follarme.

Yo mientras, me  bebo una cerveza.

Bueno, realmente ya es la segunda, por eso he enviado los mensajes. 

Estoy aburrida, pero empiezo a estar cachonda.

Tengo que buscarme una niñera.

Si tuviera una, no estaría aquí escribiendo esto.

No. 

Me estaría follando a la niñera.

Qué pervertida.

Y vosotros, que haríais lo mismo, pero yo lo digo.

Lo que son las cosas. Cuando yo curraba de niñera tenía fantasías sexuales con mi jefe (que encima era de la familia, política al menos, muy perverso todo) y me hacía unos pajotes a su salud impresionantes. Y sé que mis compañeras de colegio también, que me lo confesaron después. 

Bien, pero volvamos a mi niñera. Es que llevo un par de días con el lesbiano mode on, y estoy revolucionadísima. Que lo iba a contar en plan relato extracorpóreo con tintes de realidad pero no me va a salir. 

Que tampoco quiero follarme a la niñera. Lo que quiero es una esclava, cuide niños o no. Es que tengo el bdsm que me sale por las orejas ya. Y necesito caña. Darla, vamos. Pero claro, aunque una vez estuve a puntito, vamos, ya lo podía rozar con el látigo, que mi pareja me dejase tener uno, de repente, le entró la cordura y mi gozo en un pozo. Que lo entiendo. También quiero una Goldwing y no me la compra. Que soy yo de caprichitos jodidos. 

Pero si fuese una tía, lo llevaría mejor, según su confesión. Que del tema hemos hablado unas cuantas veces en todos estos años. Y a mi que cuando me da, me da igual ocho que ochenta, blanco que negro u hombre que mujer, pues ya cuando mi cerebro se autocalienta con el tema bdsm directamente piensa en mujeres. 

Dos santo que ganas tengo de tener una yorkshire a mis pies. Para los hombres en general, sean esclavos o no, soy mucho menos selectiva, me valen todos (guarrilla sin criterio que es una), pero para las tías si tengo un cliché tan definido desde hace tantos años ( y Freud volvería a darme la razón como en otros post con tal de que me calle), que es tremendamente complicado que me salga de él; Me gustan las tías bajitas y con pocas tetas (mínimo y máximo dos, me refiero de tamaño). El resto de condiciones físicas o psicológicas me la traen al pairo, como si es verde a lunares. Y tampoco pienso hablar mucho con ella. Porque sí, aunque del esclavo hombre me encanta hacerme amiga y compartir gustos, deseos, conversaciones y todo lo que surja, mi misoginia exacerbada en cuanto a amistades femeninas se refiere, me prohibe utilizar a las mujeres más allá del sexo. Parezco un macho-alfa-latin-lover-tronista, pero en serio, es que me da igual su conversación y su vida. Yo sólo la quiero para satisfacer mis instintos dominantes “hace mucho que no ordeno ni azoto ni uso lenguas para limpiarme las botas, quiero azotar, jugar, ordenar, penetrar y unas botas relucientes, no creo que pida tanto”. Que con este “anuncio” me van a llover las ofertas, lo sé, (sarcasmo mode on, por si acaso) , pero es lo que tiene la 1906, que afloja la lengua y los deseos. 

Igual debería irme a la cama . 

Bueno no, voy a preparar mi alegato para cuando vuelva mi  marido. 

O mi amante. 

Dios, no sé porqué mando sms borracha. 

4 thoughts on “SemiRelato: Sábado noche.

  1. Alicia,
    O no. Yo es que soy así de rarita. La semana que viene me pondrán los tíos con pinta de homeless.

    Ángel,
    No me jodas Ángel que tienes una… fotos,fotos,fotos… Yo aún voy por la Deauville 🙂

    Besos a los dos¡

  2. Gallega: menos mal que no tengo un mango, que sino daría toda mi fortuna para mudarme a Madrid, pagarle a una profesora para que me enseñe eso de hablar con la zeta, conseguirme un pasaporte trucho con un nombre falso tipo “Manuel Diaz”… mmmnoo muy común… “Manolo Diaz Querejeta”!! Ese!!! Despues me consigo laburo en la pizzería a la que vos llamás y cuando te lleve una grande de Muzzarella con jamon y morrones y dos cervezas (no me digas que chupás Budweisser que es un asco) y vos me digas: “cuanto es?” Yo te diré : “123 pesos argentinos” y ahí se te caen las medias me abrazás, nos besamos y lloramos juntos. O nos quedamos comiendo la pizza. O me decís “vete a cagar!!!…. policia!! un ilegalll!!!!”. Pero bien que vale la pena el riesgo!!!
    Escribo esto regado con el elixir de un Chivas Regal.

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