Relato: Historia de una escalera

 

Sí, mira, me tomo la licencia de llamar al relato como la gran obra de Antonio Buero Vallejo porque me sale de los cojones y porque lo sé 😉 

 

Tía, tengo que contarte una cosa.

Que me voy a volver loca. Creo que soy tortillera.

Te cuento: 

Hace como cosa de un mes mi vecino de arriba, el del izquierdo, el de enfrente a mi, llamó a mi puerta. Al parecer el viento se había llevado un par de camisas de su tendedero y habían planeado hasta el mio. Acababa de ducharme y no tenía nada mejor que hacer así que le invité a pasar, le ofrecí un café, que  aceptó sin mucha insistencia y le devolví sus camisas. Aunque llevamos ambos varios años viviendo en el edificio, apenas nos conocíamos, y la conversación, para ser completamente improvisada, no estuvo mal. De hecho incluso se sentó en una de las sillas cuando yo lo hice en el poyete de la cocina. Que acabase de salir de la ducha y aún no me hubiese puesto las bragas no creo que influyera excesivamente en lo agradable de su conversación. 

Total, que al día siguiente vuelvo del trabajo, y al abrir el buzón me encuentro con una nota, escrita a mano “Echo de menos la visión de tu coño”. Vaya, pues igual si había influido. 

El caso es que el tío no está nada mal, y también llevaba una época de sequía, tu ya me entiendes, que una ve insinuación sexual hasta en que le cedan el paso en una puerta. Y vamos, en su nota sutil, tampoco había sido. 

Vaya, que el jodido vecinito me había puesto cachonda, en una palabra. Y si quería jugar, pues iba a tener juego. 

Subí a casa y empecé el juego. Encendí todas las luces para hacerle saber que ya había llegado. Gracias al amplio patio de luces y a que era un fumador empedernido de los de poyete en la ventana, supe enseguida, con sólo elevar un poco la vista, gracias a la brasa del cigarro, que allí estaba. 

Te pareceré un poco zorra, pero yo no tenía nada que perder y si muchas ganas de follar. Fui apagando las luces hasta centrar su vista en la ventana de mi dormitorio, descorrí las cortinas y me desnudé lenta y pausadamente para él, dejándole ver lo que quería, no te puedes imaginar la de veces que me agaché sin querer, jaja, y lo peor de todo es que aunque me lo había empezado a tomar como un juego, empezaba a estar excitada de verdad. Tentada estuve de ponerme a cuatro patas sobre la cama y masturbarme allí mismo, que aunque lo hice un par de veces con la excusa de alcanzar algo del otro extremo, preferí seguir dándole un poco más de morbo al juego. Apagué la luz de la habitación, me fui al salón, encendí la tele y desnuda sobre el sofá, abierta de piernas hacia la ventana, me masturbé con la mirada fija en aquella luz incandescente sin pensar en nada, solo fija en ella, y tuve uno de los  orgasmos más salvajes de mi vida, en lo que a pajas se refiere. 

Espera hija, voy a beber agua, que se me seca la boca de pensarlo. 

Ya,perdona.

En fin, que después del numerito te podrás imaginar que al día siguiente al volver del curro, ahí estaba la nota. 

“Quiero follarte. Sube a las 20:15, ni un minuto antes”

Imagina como se me pusieron las bragas. Saqué el móvil corriendo para mirar la hora, 19:55, dios, no me daba tiempo más que a subir corriendo, darme una ducha hiperveloz y cambiarme de ropa, rapidísimo, así que escogí un vestido de tirantes negro, unas manoletinas y ni ropa interior ni nada, si total ya sabía a lo que iba… A las 20:15 en punto estaba en la puerta, no sabía si llamar al timbre o no… 

De repente noté como se movía la mirilla, se abrió la puerta, y ahí en pantalón de chándal , camiseta y zapatillas de andar por casa apareció mi vecino. Me hizo gesto de que no hiciera ruido y me hizo pasar. Un metro. Me apoyó sobre la típica mesa de recibidor de entrada de una casa con su espejo encima, me subió un poco el vestido, se escupió la mano, me la pasó por el coño, todo muy romántico, si, y me metio la polla hasta el fondo. Y claro, pese a la situación surrealista, o lubricas a la fuerza o aquello duele. Y ahí me tenías, apoyada sobre la mesa, frotándome el clítoris a marchas forzadas para conseguir algo de lubricación natural, con el vecino empujando como un conejo inmisericorde, y viendo por el espejo como su mujer rebozaba boquerones en la cocina sin apartar la vista de Christian Galvez y su Pasapalabra. Te juro que estuve a punto de echarme a reir y buscar la cámara oculta,pero mis caricias y sus empujones empezaron a hacer efecto, dejé de pensar y me dejé llevar. Tanto que tuvo que taparme la boca para que Doña Croqueta no me oyera cuando me corrí, porque sí, pese a todo lo hice. Cuando te digo que andaba necesitada, lo digo en serio. 

Y digo andaba porque claro, esto ha ido a más. Nos vemos de lunes a viernes, yo espero en casa con al tele encendida a que los cansinos de Sálvame se vayan ya a su puta casa y comience la sintonía de Pasapalabra para plantarme en la puerta. Esa mujer es una máquina en la cocina, que la huelo mientras me folla su marido y ganas me dan muchas veces de pedirle luego un tupper para llevar, pero en especial me gusta el día que hace empanadillas o croquetas para cenar. Con qué esmero, cuidado y delicadeza prepara el relleno, picando lentamente sin prisa todos los ingredientes, primero uno a uno por separado y luego mezclándolos con la salsa, para ir rellenando cada una de las pequeñas porciones de hojaldre; o el esmero con el que selecciona cada croqueta, la redondea y da forma con sus dedos, igual que hace su marido esos dias cuando me sienta sobre el recibidor, y esta vez, mirándola directamente sin espejos, puedo verla amasar y cocinar mientras su esposo me come el coño, con la misma delicadeza y pasión que le pone ella a las empanadillas.

Pero siempre, siempre, el mejor momento es en el que bate los huevos para rebozar y freir. Es significa que el fin se acerca y hay que darse prisa, por lo que su lengua o su polla, lo que toque, se acompasa en ese momento al sonido de los huevos siendo batidos a toda velocidad en el plato, y yo claro, muero de placer. Que tengo los nudillos despellejados de intentar no gritar. 

Y qué pasa? Que como en esa casa son mucho de rebozar, después de quince dias follándome al vecino, ahora lo hemos tenido que dejar por culpa del mundial, cada vez que oigo batir unos huevos, me pongo tan cachonda que no puedo hacer más que masturbarme. Y claro, ahora en verano, que todos estamos con las ventanas abiertas, llega la hora de la cena y el patio se convierte en una orgía de a ver quien me folla más fuerte con sus increibles y portentosas pollas-tenedores, y yo ya no puedo más. 

Que o acaba el mundial, o la gente empieza a cenar ensaladitas, o yo peto. 

Que creo que soy tortillera.

Basado en un sueño que tuve. En serio. Soñé que me follaba a mi vecino de arriba mientras su mujer freía croquetas. El resto es ficción, no puedo comer huevo.

 

12 thoughts on “Relato: Historia de una escalera

  1. Yo soñé que hace un par de noches que una auxiliar de la farmacia a la que suelo ir, 25 añitos tiene la niña y me cuenta cuando se va de juerga o no, se ponía a hablar con mi madre que de los tíos que le gustaban, los que le ponían y que se iba unos días a la playa a ponerse tibia de sol, y de lo otro también, mientras hacia la maleta y metía los bikinis y las bragas.

    Joder yo también empiezo a estar mal, o eso o que follo poco

    Va a ser lo segundo seguro

  2. Pues si que dan de si tus sueños… :p La verdad es que en mi caso creo que sueño más despierta que dormida.
    Que sepas que empecé a leerte mientras desayunaba y me enganché…y alargué mi desayuno solo por terminar de leerte.
    Un beso!

  3. Qué bueno! En serio, me ha gustado un montón, me ha hecho mucha gracia imaginarme la situación. Rebozar ya nunca será lo mismo…

    Besos

  4. Ángel,
    El mundo onírico es lo que tiene, que mezcla madres con tangas de veinteañeras sin cortarse un pelo, o croquetas y polvos como en mi caso. Mira, mientras no aparezca Freddy, disfruta de lo que te venga.

    Alicia,
    Pues ya sabes… busca algún vecino casado y controla sus horarios de cena 😉

    Chica Curiosa,
    Yo me permito soñar despierta en el trayecto que va desde mi casa al cole de mi hija que es el único rato del día que tengo para que mi cerebro tenga recreo…el resto del día tengo que estar pendiente de que la loca no se me abra la cabeza contra algo. Así que por la noche mis neuronas se montan una bacanal …Esto lo soñé hace tiempo y cuando me desperté, como una moto, no voy a negarlo, pensé que ya se me había ido del todo la olla con el sueño, pero que daba para un relato fijo, jajaja.

    Avatar,

    Gracias 🙂 (manda cojones que me da vergüencita que me “elogies” jajaja). Creo que en el fondo echo de menos ese sonido, hace más de diez años que no lo oigo… Bueno, creo que en verdad lo que echo de menos son los huevos en general y sus usos para rebozar.Que me apetecen unas croquetas ahora mismo, pues también.

    Besos a los cuatro. Y muchas gracias por comentar 🙂

  5. Muchas gracias Serenidad, sólo conocía un par de alternativas (las de las harinas) así que me viene bien 🙂

    La verdad es que echo de menos los huevos, los de gallina, de los otros a veces, hasta me sobran.

  6. Pero que dices, animalica, es como si yo dijera que a veces me sobran las peras y las de comer tambien.;-)

    Joder, hoy me va a costar dormirme

  7. La de años que hacía que no me llamaban “animalica” XD …. me refería a que me sobran no en cantidad, si no en tamaño…y no a mi precisamente….bueno,que estaba llamando “huevón” o “huevazos” a algunos tíos de mi alrededor. Yasta.

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