Relato: Aburrimiento.

Me aburro.

Echo de menos cuando me ves así, y miro tus ojos golosos y anhelantes.

Pídemelo.

Me gusta oír tu voz trémula, no sé si por el miedo a arriesgarte a hacer una petición, o porque la sangre que se agolpa en tu polla no te deja hablar más alto. 

Aunque hayas bajado la mirada rápidamente, he podido ver la ilusión en tus ojos cuando te he contestado que sí.

No voy a negar que me gusta verte así, feliz porque te dejo lamer mis tacones. Y es que me gusta mirarte. Eres tremendamente sensual.

¿Qué prefieres, lamer únicamente y poder tocarte la polla, o usar las manos y la lengua sin tocarte? 

Gran elección. Aunque dentro de un rato quizás te arrepientas. 

Me gusta verte coger el tacón entre tus dedos con delicadeza, como si de una copa del más frágil cristal se tratara, y como acercas tus labios a la punta. Adoro ese primer contacto de tu lengua, cómo se estremece todo tu cuerpo, salivas, y lames cada milímetro deleitándote con el mayor de los manjares que puede esperar tu sucia boca.

Me río al ver tu polla cabeceando inquieta pugnando por tu atención; sabía que no ibas a pasar del primer tacón sin querer tocarte, pero querido, esa ha sido tu elección, y ahora tendrás que esperar a que me apetezca tocártela. 

A ti no, pero a mi, sí me apetece ya. Verte  lamer con tanto placer, sentir el calor de tus dedos levemente a través del látex, presionando lo justo para sujetar y no molestar.

Me divierten tus besos cortos, como si estuvieras remachando la bota con tus labios, me complace ver tu lengua recorriendo toda la bota, como el rastro de saliva se va evaporando como la estela de un avión, siempre la saliva justa, ni poca para no quedarte pegado ni demasiada como para dejar rastro. Controlas mejor tus glándulas salivales que tu polla, que sigue reclamando atención. ¿Cuánto crees que tardaré en tocarte? Hoy quiero ver como te gotea la polla antes de rozarte. Igual dejo que te corras si haces un charquito, jaja. Uhmm sí. Eso es. 

Mientras quiero seguir viéndote lamer. Me gusta cuando te metes el tacón en la boca y lo lames como una polla. Porque sí, querido, serás todo lo heterosexual que tú quieras, pero ahora mismo tienes una pinta de zorra comepollas difícil de superar. Y lo sabes, y te gusta. La próxima vez utilizaré unas botas con un tacón más ancho, quiero verte la boca llena.

Uhmmm ahora siento tu lengua en mis dedos a través de la puntera de la bota y me encanta. La verdad es que me gusta más cuando lo haces sin la bota, directamente sobre mi piel, y siento tu lengua húmeda lamiendo cada uno de mis dedos y cómo jugueteas entre ellos. Y me encanta masturbarme y correrme con tus lametazos. Como zorra eres bueno, pero como perro también. Igual algún día dejo que me montes, jajaja.

Pero verte así, lamiendo la puntera de la bota con tanta pasión, sujetando mi pie con las dos manos, sé que no sólo por la devoción del momento sino por evitar la tentación de tocarte, que nos conocemos cachorrito…

Túmbate boca arriba.Lame la suela izquierda. Ya sé que estás pensando que soy malvada, pero no puedo resistirme a jugar con mi pie derecho y tu polla. Tú sigue lamiendo, quiero que te veas reflejado en la suela. Puedo sentir el calor de tu rabo a través del látex. ¿Esos jadeos, mi amor, estás sacando lustro a la suela o es que estás muy excitado? Por el hilo viscoso transparente que une mi tacón y tu polla, presiento que lo segundo.

¿Te gustaría correrte ya? 

¿Sí? 

¿Acaso lo he hecho yo?

Pues ya sabes.

Abre la boca.

No esperarás que deje que lamas mi coño con esa lengua asquerosa de zorra lamesuelas.

Hoy estoy cariñosa.

Adoro ver caer la saliva desde mi lengua hasta la tuya, y cómo das un pequeño respingo cuando la sientes.

Ya estás limpio.

Lame.

No hace falta que te diga que cuanto antes me corra, antes lo harás tú… 

Mientras siento tu lengua en mi coño, limpiaré tu polla. 

Puedo dejar caer la saliva y luego extenderla con mis dedos por todo el miembro hasta que considere que está limpia…o mejor haré que se resbale entre mis dedos como un pez fuera del agua…¿aguantarás, cariño? 

Adoro tu lengua en mi coño.

Adoro tu lengua en mi culo.

Adoro tus gemidos entre mis piernas cada vez que mis dedos rozan tu polla.

Adoro la fuerza con la que agarras mis tacones para controlar tus manos y no tocar donde no se te ha permitido, aunque ambos deseamos que incumplas la norma, me relamo pensando en el castigo después de que te ayudases con los dedos para acabar empapando tu cara, y no dejar de masturbarte mientras me bebes entera, y acelerar el ritmo hasta que me supliques que pare, que te vas a correr.

No.

Y no dejar de tocarte, y notar como te revuelves bajo mi, lamiendo ansioso nuevamente mi coño buscando tu pase para el placer, y suplicas a la vez, siento las vibraciones de tus cuerdas vocales directamente en mi clítoris, tus súplicas, por favor Ama, tu polla me lo dice antes que tu cuerpo, que se tensa, ya no hay vuelta atrás, y ambos lo sabemos, te agarras a mis muslos rompiendo cualquier protocolo, hundes la cara en mi coño y gritas, y te corres, y me corro al sentir tu derrota resbalando entre mis dedos.

Me río de tus “Lo siento”, aún sobre mi coño palpitante,

te acaricio la cabeza,

me encanta aburrirme contigo.

6 thoughts on “Relato: Aburrimiento.

  1. Me parece a mí que te has equivocado de título, Chatarrera… Con lo que cuentas en el grueso de la entrada, te aburrirías más bien poco. Y el afortunado al que dominas no se aburriría nada, nada, nada… 😄 😄 😄 😄

  2. Jajaja…. Estaba aburrida yo de verdad, encontré la foto navegando y escribí el relato 🙂

  3. Wow!! Galle!!!! justo lo que me pone loco!!! sexo con botas!!!!! Me encantó el relato y fijate que leyendolo de corrido se te arma un video clip! Me lo guardo y cuando necesite inspiracion para una puñeta, lo leo haciendome la croqueta que sos Monica Bellucci.

  4. No me digas que te duele la cabeza, que tenés que trabajar y esas pelotudeces. Vení y hagamos de cuenta que somos extraños. Que no nos conocemos. Que nos necesitamos sin palabras ni comunes acuerdos. Vení , dale! No me toques aun , mirame, como quien mira un ganado para su estancia. Dame vueltas alrededor , oleme y tanteame el bulto. Arriba del jean. Tantealo como quien compra un kilo de papas. Fria, distante, descreida que yo pueda ser algo bueno para vos. LLevame a tu casa y bañame con un jabon duro y barato, con un cepillo de los de pasillos, mojame con una manguera. Secame, eso si, suavemente, mientras aprendes a gozarme, a entenderme como persona. Llevame a la cocina, y sentate en la mesa, de piernas bien abiertas, asi podes ver como tu mojada puerta recibe mi visita, una y otra vez. Al final , me vas a dejar entrar con todo y hacerte entender que el cielo se puede tocar con las manos. Bonita

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