No como gente.

Bueno, este post es una chorradica probablemente, pero es que esta noche estoy gamberra.

Todo esto viene por el comentario de Ángel en el post anterior , que después de decirme que el relato se la ha puesto morcillona (consideremos que en consecuencia, he sido yo quien lo he hecho), me invita a tomar un café, sabiendo que en este blog esa frase significa follar, le digo que vale al café en cuanto vaya a su tierra y su respuesta “… Y lo del café pues si, estáis invitados tu, tu sufridor y la enana…” me ha hecho descojonarme. Puedo ir a los sitios sin el lote. No antepongas a mi familia de escudo. No como gente. Puedo estar con otro humano masculino sin follármelo sin necesidad de la supervisión de un adulto, que además, es mi pareja. Realmente no quieres quedar conmigo y con una niña de 3 años. Yo tampoco querría.

(Que no te lo digo a ti explicitamente, lo sabes, y sabes también que estoy de cachondeo)

Pero es la historia de mi vida. Doy miedito. Empiezo a asumirlo. A ver, tenía mis sospechas ya, pero esta semana se me están despejando. Que no puedo hacer otra cosa más que reírme, porque como me lo tome en serio me voy a sentir como un monstruo. Que va, a estas alturas me la pela mucho, pero os juro que es divertido.

Tenía un compañero de curro, creo que ya lo he contado por aquí, que era muy feo y muy machista, cosa que hacía que el muchacho fuese hasta divertido. Y el tío no se callaba. Se podía pegar las 8 horas de curro sin parar de rajar. Yo, que era seminueva y encima poco participativa, me pasaba escuchando sus chorradas las horas del día. Era un machista cabrón, de los de humor fino, por lo que no resultaba ni demasiado pesado ni desagradable. Un día le dio por clasificarnos a todas por el número de copas que había que tomarse para entrarnos. Y el hijoputa no se cortaba, no, que a alguna le plantó el coma etílico en la cara. Pero se lo estaba haciendo a las conocidas, con las que llevaba más tiempo. Y lo que el muchacho no se esperaba es que le soltara “¿Y yo?”  y sin pensárselo me dijo “A ti tres. Pero porque hay que tener cojones para entrarte”.  Me pareció una buena respuesta y seguí a lo mío.

Un truquinciso: Si las tres copas las llevo yo ya no hace falta entrarme, me abro yo sola. Hablamos de tolerancia de alcohol casi nula. Que no me desmayo ni vomito ni lloro ni monto numeritos, pero digo muchas más gilipolleces de lo habitual. Y si follamos la chupo.

Bueno, que me desvío con el briconsejo.

Que siempre he asustado/intimidado/loquesea al personal por :

– Apariencia. Yo envío siempre una foto antes, con las advertencias visuales innecesarias de enumerar si ves la foto como que no visto de manera usual y mi color de pelo tampoco lo es (rait nao, rosa fucsia. Anteriores: morado, azul, rojo, morado y fucsia… es decir, me van/te van a mirar por ir con la rara de los cojones esta. Así que a no ser que puedas justificar un supuesto en el que  llevas pelo como de teletubbie en la ropa, es decir, puedas decir “es que tengo un amigo que trabaja de espinete en la puerta de El Corte Inglés” sin que nadie sospeche, no deberíamos quedar más que a tomar café de verdad) Siempre quedo en sitios públicos, claro.

– Las cosas que cuento. Obviamente, mi lengua me precede, mis burradas y mi manera de decirlas también. Soy consciente. Pero es que yo soy así, no soy un personaje. Total, que muchos se han pensado que iba a aparecer con un látigo y un mono de cuero y me iba a liar a truscas con ellos allí mismo. Que sí, me encantaría ir vestida de catwoman todo el día, no lo voy a negar, pero además del calor que pasaría, sé comportarme en cada sitio y en cada ocasión. Vamos, igualica que si hubiese recibido una educación. Y además, fíjate tú, distingo un sumiso real de un morboso. Pero vamos, sin necesidad de verlo, con lo que escribe. Así que sé muy bien si en ese primer encuentro puedo tirar algo al suelo para que lo recojas y aprovechar y pisarte la mano ligeramente o si con invitarte a un helado de vainilla nos sobra. También se quedar con gente sin someterla. De verdad, incluso hasta me puedo dejar empotrar. Soy así de versátil. Y no suelo llevar en el bolso ni un arnés ni látigos ni esposas a no ser que sepa que vaya a utlizarlo. Y para eso lo habremos hablado antes, lo prometo.

– Cómo cuento las cosas: Esta es mi favorita, creo. Hay gente que duda si soy un tío. De hecho tuve un rollo que me lo confesó como un par de años después. Que hasta que no me voy en pelotas no se lo creyó. pese a que ya había visto alguna parte de mi anatomía explícitamente femenina, y habíamos hablado por teléfono (para todo el mundo tengo una voz dulce menos para él, puto sordo de los cojones) , me confesó que hasta que no vio que no había bulto en las bragas, no se lo creyó. Cuando dejé de reírme, le pregunté qué hubiese pasado si se encuentra que soy Manolo el Chatarrero en vez de la nórdica (bueno, en aquella época no era este “yo” aún) , y me contestó que le hubiese dado igual, que le molaba de todas maneras. Qué majo. La madre que lo parió.

Resumiendo, que tengo sueño. Que no como personas, en serio. Que no es que vaya a quedar con vosotros, pero que me hace mucha gracia ese escudo que siempre me han interpuesto, quizás porque voy demasiado a saco a veces, y aunque doy/impongo respeto, les ha podido siempre el morbo.

8 thoughts on “No como gente.

  1. Blanditos. O yo te estado rodeada de gente muy diversa toda mi vida o la gente se asusta por chorradas.
    El pelo de colores mola, siempre quise ponerme o azul o turquesa, pero nos han jodido con el tema de un posible curro. En cuanto al tema del sexo, no sé, se puede ser muy burra, soltar mil barbaridades, pero no comes por ello.
    Nah, al final sé práctica: “solo muerdo si me tocas los cojones, tú mismo con el riesgo” 😛
    Que me enrollo. Buenas noches.

  2. Por alusiones, aunque no me hablas sólo a mi, que lo has dejado claro, pero bueno… El tema es que te considero como una unidad a los tres, en el punto de conocerte, no es que me des miedo. De hecho estoy seguro que si un día nos conocemos igual te desilusiona o no, yo que se. También tengo fama de borde porque no me callo y eso que de un tiempo a esta parte me corto un pelín. Así me va.

    De hecho si me dieras miedo nunca hubiera comentado nada y yo espero cada entrada a ver que me cuentas. O sea me puede el ansia, aunque lo disimulo.

    Pues eso a mi me gusta conocer a la gente con referencias y tus referencias son tu chico, tu niña, tus patatas y el chico costura. Otra cosa es conocer a alguien para un polvo o cinco. Referencias las justas, cuantas menos mejor que se pierde la magia.

    Jo la ilusión que me había hecho que mi rabo te sirviera como regla de medida y ahora me consideras un miedoso.

  3. Casu me meo de la risa, lo digo de verdad…y es que si eres muy directa hablando…pero miedo?? A mi no me has dado miedo nunca 🙂 De hecho tengo que decir que te envidio por la facilidad de expresión que tienes…yo me cohibo mucho.

    En cuanto a la apariencia…oye cada uno es libre de vestirse y teñirse como le de la gana! Y a quien no le guste que no mire.

    Un beso!

  4. Liri,
    mola mucho que estés rodeada de gente tolerante. Que no es que yo no, que más tolerantes que los que me tienen que aguantar me da que no hay…jajaja.
    Para los curros he tenido suerte, o no ha sido cara al público por lo que podía ir como quisiera (estuve trabajando en Movistar con el pelo azul, me llamaban la chica corporativa los jefes XD) y si no el negocio ha sido mío y por supuesto he ido como me ha dado la gana. Y fíjate, que en este último caso, cara al público, eran mucho más tolerantes los señores mayores que la gente más joven.
    Besos, guapa 🙂

    Daniel,
    Te contesto aquí pues.
    No pensaste que era un tipo nunca, pero sí que era muy pesada y que tenía un problema psicológico (ahí el argentino, cómo no) que me lo dejaste en los comentarios hace tiempo ;P
    Jo, pues en tu descripción no has dado ni una: pelo a mitad de espalda, color rosa, alta, ahora mismo más delgada de lo que yo me veo (no soy anoréxica, es que he perdido mucho peso en 2 años y mi mente aún no ha cambiado el chip, me doy cuenta cuando me compro ropa), piel ni clara ni oscura, muy blanca dónde no me da el sol (eso sí), calzo un 40 de pie, no llevo tatuajes ni piercings, las uñas cortas sí, pero no tengo dedos de pianista. Lo de los ojos, vale, te lo acepto. Y la cena también 😉
    Besazos, porteño¡

    Ángel,

    XDD Perdona cariñico por usarte de inspiración para el post. Que ya sé que no te doy miedo y lo haces todo desde el respeto, que ayer estaba vacilona. Y hoy más, advierto. Bueno, es que todo viene porque ayer por la mañana estuve hablando con un amigo del rollo de conocernos, que ya llevamos un tiempo detrás de ello, en algún concierto (que en realidad ya nos conocemos…bueno, es una larga historia de esas llenas de casualidades que igual os cuento un día) y al final lo vamos a hacer con mujer, marido, hijos e incluso perro.Y con un quirófano. Más aséptico imposible. (yo creo que ha respirado y todo, no se fía de mí) Y luego leí tu comentario y pensé: eres tú, ya, llevas muchos años intentando creer que es el resto, pero eres tú, querida.
    En cualquier caso, mi rabo-o-mator (jajajaja) que sepas que a ti te tengo en consideración especial porque podrías cumplir la última parte de “Perdiendo las alas” , así que quedaría a tomar café contigo sola ;P (¿A que ahora sí te he dado miedo ya? jajaja).
    Beeesssosss trifásicos¡

    Chica Curiosa,
    Esta reacción es más para los hombres. para las tías es más fácil, porque ninguna piensa que me la voy a follar, creo yo. Además que para el sector femenino resulto más radical: O no me aguantas o te caigo bien. No hay medias tintas. Y como las tías nos fijamos lo primero en la apariencia, pues no caigo bien así de entrada porque tengo una imagen algo agresiva que suele provocar ese pensamiento de “y de qué va esta” y ya ni se molestan en conocer lo encantadora persona que soy (ahora estoy pestañeando mucho).
    Me ha pasado con el 99% de las madres del colegio. Me han hablado dos durante todo el año. Hace una semana me metieron en un puto grupo de whatsapp para comprarle el regalo de fin de curso a la profe. Yo contestaba a mi manera, como soy yo, las he llamado petardas, queridas, pesadas, indecisas, descerebradas… y ahora quieren quedar a tomar café. Iros a tomar por el culo en linea todas, que soy la misma que en Octubre del año pasado mirabais con cara de “dónde va con la cabeza rapada a su edad”, y a la que mirasteis con mucho odio el día del disfraz de pirata. Si os hubieseis molestado en conocer antes de juzgar…

    Pero vamos, que contigo, Liri, Serenidad y Alicia ( Y Lluna, que hace mucho que no dice nada) quedaría encantadísima 🙂

    Dios santo cómo me enrollo. Menos mal que el blog es mío y no me va a banear nadie.

  5. Que desconfiada esta la gente , con lo simpatica y agradable que tu eres , parece mentira que aun se le pongan etiquetas a alguien por su forma de vestir o por su peinado , eso viene siendo que no han salido del pueblo y todo lo que sea distinto ya puede condenarse a la hoguera…. Y cambiando de tema , ¿ ya no muerdes ni te comes a nadie ? pues que penita !!!! jijiji

  6. Pues creo que no, pero bueno supongo que algun dia haremos todos por quedar y nos iremos de fiesta o ya se nos ocurrira algo!! Tambien podemos ir a un museo que algo se nos quedara !!!!

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