Semirelato : Based on a true story

Estaba nerviosa. Sabía que iba a llegar tarde. Con lo que odiaba ser impuntual. Sabía que iba a llegar tarde porque faltaba media hora y aún no estaba allí. Le avisó “oye, que llego tarde” pero él ya había llegado. Se río. Y se puso más nerviosa, un enfermo de la puntualidad anticipada sabe que no debe hacer esperar a uno de los suyos.

Al final un cuarto de hora tarde.

“¿Qué coche me ha dicho? Qué retentiva. Si, era gris oscuro. Deja de pensar en el corsa rojo, atontá, y quítate las gafas de sol que igual distingues colores. Suena un claxon. Te llama a ti fijo. A la izquierda no hay coches, gira la cabeza a la derecha, querida. Sí, te saluda una mano que sale de un coche, es para ti. ”

“Cruza y no te tropieces, por dios, Mr Bean.”

Le gusta saludar a la gente que se alegra de verdad de verla. Esa que a la vez que los dos besos te da un ligero achuchoncito y te frota la espalda.

No tenía ni idea dónde ir, pero por suerte vivir en un país dónde cada 100 metros hay un bar ayuda bastante. Estaba un pelín cortada, pero el nombre del bar que incluía las palabras “harvard” y “pool” fue suficiente para romper el hielo a base de chorradas. Y es que ella siente atracción fatal hacia las mentes que son capaces de asociar gilipolleces, pero de las dificilitas, de las de humor de la bbc como decía un gran amigo suyo, y al abrir la puerta del sitio les desilusionó un poco que el garito no fuera una gran biblioteca con el suelo de moqueta verde con troneras y una piscina debajo. Pero aún así se quedaron.

 

“Las 10 y media de la mañana es un poco pronto para una cerveza si no eres un albañil y pinta no llevas, pide una coca cola. Podían poner la calefacción un poco más alta a ver si nos asfixiamos. Muy bien, quítate el abrigo y sujétalo con las manitas, así gesticulas un poco menos al hablar, que pareces locomía”.

 

Siguieron hablando. Mucho. Sonó el teléfono de él.

 

“Guay, ahora le puedo mirar de arriba abajo y recrearme sin que me pille. ¿Eh? Photoshop, sí, dime. Sí eso está en el menú Textos que está…ventana, ayuda vista… pero tía, ¿Por qué estás diciendo los menús al revés? A ver, reacciona…Archivo, edición…cómo sigue? Que no me acuerdo, que yo los menús me los aprendo como los árabes, hombre ya. Me río para mi. ¿Sabes que has quedado por segunda vez como una tarada con la persona con la que hablaba por teléfono, verdad? Dos, de dos, hija, qué arte. “

 

Siguieron hablando. Y la gente entraba y salía y se movía y cambiaba, pero la estupenda sensación de que no había nadie más duró todo el tiempo.

 

“Me gusta que me mires a cachos durante milisegundos para que no sepa que lo estás haciendo. Y que no hayas encontrado el grano, también, jajaja. Me está poniendo un poco nerviosa que me mires a los labios cada vez que bebo, que no sé porqué me miras ni porqué me he dado cuenta.”

 

“Me fijo en las agujas de tu reloj, y porfi, porfi, porfi que sea una hora menos de la que veo. A ver, deja la mano quieta. Sí, lo es. Guay. “

 

2 cervezas. La hora es un poco más decente. Se sentaron en la barra, sin moverse del sitio. En taburetes.

 

Siento el hormigueo del ataque de tos inminente en la garganta. Ay. Voy a empezar a toser mucho. Y si pienso que voy a toser, voy a toser más. ¿Ves? estás empezando a toser. Ay dios. Vete al baño a mear y respira, que como te de no paras en una hora”

 

Ella va al baño. Hace pis y por suerte la tos se calma. No tendrá relación, pero es lo que sucede.

 

“¿Perdone, nos puede hacer una foto?” Es asaltada por una joven con un iphone a la salida del baño. Otros tres jóvenes muy sonrientes y abrazados entre ellos esperan un “sí” como respuesta, así que intenta no desilusionarlos pese a que les destrozaría el móvil con las botas por haberla llamado de usted. Vuelve a su sitio después de recibir al unísono el agradecimiento de los cuatro.

 

“Ays, que sonrisa más bonita tiene el jodío”

 

Hablaron. Más. Sentados. En unos taburetes.

 

“Venga va, no, por favor. Ahora no. No te duermas ahora, coño (literal). Dios, que calor. Bájate la cremallera de la chaqueta un poco a ver. Perdón por el momento “busco a Jacqs” pero de aquí a unos minutos voy a tener un orgasmo y voy a intentar que no me lo notes. Por favor, cara expresiva para todo, compórtate por una vez.

 

Se acababa el tiempo. Los labios empezaban a despertarse. Hormigueo. Alguien detrás de ella le da un ligero empujoncito al acercarse a la barra y preguntar por un tupper de macarrones, que le hace moverse un poco en el taburete con el consecuente cambio de presión y aumento del hormigueo. Se ríe-gime y le ve sonreír divertido

“¿De qué te ríes? “ pregunta él . “De la de los macarrones” en cierta parte, verdad.

 

Oh. Se acaba el tiempo. Qué corto. Vuelven sobre lo andado hasta el coche. En ese momento el hormigueo aumenta salvajemente y en cinco metros gracias a los pantalones hiper ajustados la tortura llega a su placentero fin.

 

“Ha sido un placer, verte, gracias por todo”

 

Sí, mucho más de lo que te imaginas.

 

Dos besos, nuevamente, espero verte pronto, chao. Chao. Se va caminando hacia la parada del bus.

Hala hija mía qué énfasis al darle los dos besos que le has clavado las tetas hasta las costillas, que te ha dolido al separarte. Pon el bracito, tía. Se ríe. Ay, el lenguaje corporal…

 

Based on a true story.

4 thoughts on “Semirelato : Based on a true story

  1. Ains… Si es que tienes un arte y una chispa al escribir cuando te da la vena… Me quedo con la primera que me ha llamado la atención y ha dejado una huella lúcida en mí:

    “Le gusta saludar a la gente que se alegra de verdad de verla. Esa que a la vez que los dos besos te da un ligero achuchoncito y te frota la espalda.”

    Qué ternura y qué espontaneidad tan cotidiana…

    Hay más, pero… ésa me ha anticipado lo que vendría después, y me ha metido en una especie de neblina de la que no quiero salir seleccionando otra…

  2. Bueno, es que nuestra protagonista aunque va de cyborg es muy cariñosa 😉 y cuando nota que los demás se lo tienen y encima es recíproco, se alegra.

  3. La re filmé! Te juro Chata: la leía mientras la filmaba en el enviroment de “Perdidos en Brujas”, esa con Colin Farrell y Brendan Gleeson. Mucha noche, mucha cerveza. De filmarla… yo elegiria a vos de prota mujer y a mi de prota varon . La filmamos aca en Palermo Hollywood (mirá a lo que han llegado las inmobiliarias argentinas para vender!!) , y yo pago las cervezas. Te va?

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