Cosas de la cabeza de una misma

Estoy espesita, lo advierto. Desde que ha empezado el año mi estado de ánimo cada día va a peor y espero que sean los puñeteros biorritmos más la luna llena y esas cosas porque estoy de una mala leche acojonante a la par que al borde del suicidio. Vamos, que no hay dios que me aguante y me vengo a mi blog a desahogarme que para eso está. La historia es que esto me pasó anoche y me dio tanta risa que tengo que contároslo.

Os voy a poner en antecedentes para que luego no os flipeis con las disertaciones en los comentarios acerca del tema. Empezaré así de sopetón y luego desarrollo: Tengo un amigo que me pone mucho que no debería de hacerlo. O sea, sí, está en su pleno derecho de poner a la gente en general pero me gustaría que lo hiciese un poco menos hacia mi persona, pero nada, por más que lo evito no me dejo. Como soy muy brutita en su momento se lo hice saber porque soy muy de decirle a la gente así de sopetón que me pone, porque si no se lo digo puedo llegar a comportarme como una idiota por disimular y prefiero evitar esos momentos. Que no lo hago por tirarme al interfecto que sea, nada más lejos de mis pretensioNOMIENTAS o sea, sí, pero no debo por eso de la fidelidad y tal, y en este caso además sería imposible por mucho que me lo propusiera porque hay elementos contra los que me sería imposible “luchar”. Además me prometí a mi misma el borrarlo de mi lista de amigos follables y pasarla a la de amigos a secas, pero no sé porqué motivo no me dejo hacerlo. Que no es una obsesión, como lo de la canción, pero hay veces que me tengo que decir “venga, va, no jodas, que ya lo habíamos dejado” porque es inevitable. Y yo tampoco puedo luchar contra mis elementos, que carajo.

Y anoche hubo un momento en el que se me dispararon todos los elementos, porque llevo una sugestión acumulada desde hace unos días y yo pasando y claro, por algún lado tenía que petar.

Hace como tres semanas, un mes, vi una foto del Elemento (acabo de pensar en él a lo Mila Jovovich en vez de en Bruce Willis, sí) que no había visto y que me hizo soltar un “hooolaaa” a mi misma, pero como en aquella época no me podía tocar y esa foto bien merecía una paja (claro que le dedico pajas, a ver como voy a sobrevivir en este estado raro si no) pues pasé del tema y se quedó ahí. Hasta que hace una semana, creo, soñé que me metía una follada salvaje con ese aspecto (el de la foto) y al acabar le preguntaba que cómo le había dado ese punto (para qué voy a preguntar antes, yo el polvo me lo llevo) y me contestó algo que no me hizo gracia en relación a una conversación real que tuvimos. Vamos, que me desperté dos veces durante la noche pensando si había sido real o no y si debería de mosquearme o no en consecuencia. Redios que noche me di. Que al Elemento le hizo gracia porque se lo conté, claro, y luego el jodío me hizo referencia al tema así para sugestionarme. Como para entonces ya podía dar rienda suelta a mis desahogos, pues eso. Iba a decir que zanjé el tema pero seguro que me hago alguna paja más al respecto, que el polvo estuvo guay. Igual os lo meto en algún relato y todo.

Venga, ya llegamos a anoche. Últimamente tengo que hablar mucho con Elemento a través del ordenador, via programas con los que se habla de viva voz (que no es Skype) y el desgraciado tiene una voz jodidamente bonita. Pero muy bonita. En persona suena genial, pero pegada al oído y en estéreo es como arfñam. Por suerte siempre estamos diciendo gilipolleces sin salirnos de tono y  no me da opción a calentarme la cabeza cosa que agradezco.

Hasta anoche.

En un rato de silencio en el que Elemento estaba haciendo algo sin hablar en el ordenador (y yo tampoco le hablaba para no despistarle) movió el micro de tal manera que le oía respirar. Y respira fuerte. Cuando quise decirle “retírate el micro un poco” mi cerebro ya le había puesto sonido al polvo onírico. Ufff. Empezó a bombearme todas las partes de mi cuerpo bombeables y prometo que me tuve que agarrar a la mesa porque creía que iba a tener un orgasmo por los tímpanos. Sólo podía pensar en que no acelerara la respiración por nada del mundo porque entonces iba a estallar. Y le estaba costando hacer un montón lo que fuera, en tiempo, y yo disfrutando en silencio del momento. Creo que un par de veces se me escapó algún gemidito gutural porque me estaba poniendo a mil, no podía evitarlo. O sea, sí, podía quitarme los cascos, pero en esta vida hemos venido a sufrir, jajaja. Madremia que gustito para mis orejas, como diría Raimundo Amador. Por suerte era ya muy tarde y yo me había equivocado en una cosa y no podíamos seguir, porque me veía que al final no lo iba a resistir y me iba a acabar haciendo una paja entre silencios. Joder cómo me puso y el risote con el que me fui a la cama.

 

 

 

6 thoughts on “Cosas de la cabeza de una misma

  1. Me recuerda esto dos cosas. Lo primero, lo del amigo, a cierto amigo mío en concreto. Lo de la respiración ya a la época en que mi novio y yo hablabamos horas por teléfono, los calentones a veces.

    Lo mismo esta noche mezclo todo y sueño raro. Buenas noches.

  2. ¡Qué sea leve! Vas a saber gestionarlo… ¡cómo no! ¡Ay, qué envidia me dan los que despiertan tales pasiones! Saludos y reverencias.

  3. No se que carajo escribiste, ni idea de leer tanta blabla..lo que me dejó re loco es eso de “amigos follables” , que vos lo decis aca y se creen que son muñecos inflables. Pero me carcome la duda: podria ser yo un follable para vos? Que tengo que hacer? Porfi contestame gallega que de imaginarlo nomas me dreno en una paja tras otra!!!. Beso.

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