La semana de la salidez

He descubierto, gracias a las hormonas en pastilla que tengo un pene nuevo. No, es broma, lo que he descubierto, bueno me ha costado tres meses ver que es una pauta ( lo era antes sospechosamente, pero ahora me he estudiado a fondo) y resulta que la semana después de venirme la regla estoy de un salido máximo niveles de dolor de ovarios. Creo que si me estudio en el blog, hasta se me notan las épocas de máximo subidón.

Y ahora estoy en ese estado en el que tengo que estar con las piernas cruzadas todo el rato. Y cualquier puñetera cosa me pone a mil. Pero cualquiera. Hoy me preguntaba Amiga 1 si es difícil ser yo, y le he dicho que a veces, mucho. Para que os hagáis una idea, estaba con menos ganas de hacerme una paja el día 21 después del reto que ahora mismo. Ays.

Pero a la vez se vuelve una época más prolífica en mi mente. Y se me ocurren cien historias que escribir pero a mitad de sinopsis ya en mi cabeza me pongo como una moto. Y algunas se quedan en pajas con un gran argumento. Aunque hay algunas pajas que me han dado para relatos, así que me compenso a mi misma.

Ahora mismo tengo tres: la continuación de la Sommelier de vibradores, una foto de un amigo (hecha y protagonizada por él, fotógrafo de profesión) que ha tenido a bien prestarme para hacerle un relato o lo que me inspire, y un sueño-paja-paja-sueño-paja-paja que me tiene la cabeza loca pero es que está tan lleno más bien de sensaciones que de la historia en sí, que me resultaría difícil hilarlo, como suele pasar con los sueños, pero igual lo intento. O suelto frases a lo loco y alguien me lo compra como una performance de teatro moderno, todo es posible.

Este último la verdad que me molaría, ya si no contarlo, saber explicarlo, porque me encantan las sensaciones que me provoca. Tiene una mezcla onírica y tangible que me vuelve muy loca.

Imaginaos una persona. No os lo he puesto difícil, lo sé. Una persona que os ponga. Tampoco es difícil. Estoy intentando despersonalizarlo para explicarlo más científicamente y ya en mi mente resulta tan frío que parece que me ponen los robots.

Empiezo de nuevo.

Imaginaos que tenéis un sueño erótico con alguien que no creíais que ibais a tenerlo.

Un inciso: Es que al principio de tener la tienda, pero tan al principio que debíamos llevar una semana abiertos, tuve un salvaje sueño cerdísimo con el tío del taller de enfrente. Pero de empotramiento contra el mostrador, y sólo había hablado con él una vez, el día de la inauguración y tampoco es que me llamara la atención. Pero a mi subconsciente si debió de hacerlo. En fin, no hace falta que cuente como siguió la historia si eres habitual del blog, jajaja.

En este caso si que me he fijado en él, claro, pero me “onirizumbé” una versión suya que solo he visto en foto, y me hizo gracia que fuese esa versión de él y no la que estoy acostumbrada a ver la que se prestara al empotramiento.

No recuerdo si le conté o no que había soñado con él, pero unos días más tarde nos vimos casualmente. Casualmente no, habíamos quedado, vamos. Y fue todo normal hasta una semana más tarde o así que volví a soñar lo mismo, que me lo follaba, vamos, pero al polvo le había añadido una sensación nueva: el día que nos vimos la música estaba muy alta y nos teníamos que hablar al oído; a veces me hacía cosquillas en el cuello la proyección de la voz, que en su momento no tenía tanta importancia pero en el sueño fue una sensación acojonante. Tanto que luego le dediqué varias pajas al tema, jajaja.

Y pasó el tiempo sin sueños eróticos, hablando normal y eso. Bueno, lo normal que se puede hablar conmigo. Y nos vimos otra vez. Y empecé a notar mi comunicación no verbal inevitable que no puedo contener pero que me doy cuenta de que lo he hecho una vez que lo hago; me explico: No suelo tocar a la gente para nada cuando hablo con ella más allá de los dos besos de rigor al saludo y despedida. No me gusta, o no me sale, invadir el espacio vital de la gente porque a mi tampoco me gusta que invadan el mío. Pues no sé porqué tengo la necesidad de tocar a esta persona en algún momento siempre. Que me sale solo, y cuando me doy cuenta (como no suelo hacerlo yo misma me digo ¿ein, qué haces?) me pongo tensa y ya intento controlar no hacerlo más (hasta que me relajo de mi misma y mi corrección y me vuelve a pasar. Me alucina mucho las cosas que no puedo controlar). Él tampoco me ha(bía) tocado nunca. Bueno, sí, una vez un codo para llamar mi atención porque estaba hablando con otra persona y me hizo gracia que lo hiciera en una de las partes del cuerpo en las que menos sensibilidad tiene la piel.

Pero esta vez en el típico gesto de “no te escucho bien” y agacharse un poco me puso la mano entre espalda y riñones y fue como una descarga eléctrica. Creo que duró un segundo, dos lo más, pero redios que sensación, que me tuve que decir “hija, relaja que ha sido porque hablas bajito” porque a mi cuerpo le hizo una ilusión salvaje mientras que a mi cabeza le pareció un acto de lo más normal. Aquí fue al contrario que la vez anterior, si me di cuenta físicamente pero mentalmente me pareció una tontería, un gesto habitual.

Pero para qué. Esa misma noche al empotramiento (que es rollo contra una pared, de cara a ella, que no os he contado la postura aún), que ya tenía las cosquillas en el cuello añadidas (muy bien traídas por la postura ahora que la sabéis) y el anexo ahora de la sensación en la espalda, todo esto dentro del sueño, mezclando lo real con lo onírico. Y es entre espeluznante y “dios yo quiero verle otra vez a ver que le añado en el próximo” jajaja.

Ya no volverá a pasar más porque al escribir esto he  razonado lo que pasa y probablemente no vuelva a soñarlo, pero lo bien que me lo he pasado hasta ahora con los widgets que le he añadido al sueño inconscientemente no me lo quita nadie. Y siempre quedan las pajas remember, claro. 

 

 

Y claro esta semana de salidez es como “hola, tengo unas impresionantes ganas de verte y follarte oníricamente, aunque si te veo oníricamente y te follo en real tampoco iba a pasar nada”.  Así de bruta voy, sí.

 

 

 

4 thoughts on “La semana de la salidez

  1. Mi querida amiga de la Madre Patria: no sé si seguirte en este post , pues … es que me da “cosa”. Que cosa? : maravillosa!!!.. de que color???: carne latina. Pero voy a hacerme el Michael Fassbender, que esta mucho mas fuerte que yo, para darme el lujo de desnudarte y luego hacerlo yo para simplemente cantarte un par de bossa novas. Ni en pedo Fassbender canta tan bien como yo , y mucho menos en portugues. Pero meimagino esto y me siento feliz, cantandote una bossa vieja y tonta, con la caricia del el viento de el mar que elijas. Te va?

  2. Benditas hormonas!! Aunque de esta forma se hace todo más “calculable”: Semanas locas – Regla – semana MUY loca…. Marido debe tener claro cuando hay que estar al 100%!

  3. Perdona pero si tienes que explicar lo que es el empotramiento a alguien es que no ha follado bien en su vida

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